
Antonin Artaud
Señor legislador de la ley 1916 aprobada por el decreto de Julio de 1917 sobre estupefacientes, eres un castrado.
Tu ley no sirve más que para fastidiar la farmacia mundial sin provecho alguno para el nivel toxicómano de la nación porque:
1º El número de los toxicómanos que se aprovisionan en las farmacias es ínfimo.
2º Los verdaderos toxicómanos no se aprovisionan en las farmacias.
3º Los toxicómanos que se aprovisionan en las farmacias son todos enfermos.
4º El número de de los toxicómanos enfermos es ínfimo en relación a los toxicómanos voluptuosos.
5º Las restricciones farmacéuticas de la droga no reprimirán jamás a los toxicómanos voluptuosos y organizados.
6º Habrá siempre traficantes.
7º Habrá siempre toxicómanos por vicio de forma, por pasión.
8º Los toxicómanos enfermos tienen sobre la sociedad un derecho imprescriptible que es el que se los deje en paz.
Es por sobre todo una cuestión de conciencia.
La ley sobre estupefacientes pone en manos del inspector-usurpador de la salud pública el derecho de disponer del dolor de los hombres; en una pretensión singular de la medicina moderna querer imponer sus reglas a la conciencia de cada uno. Todos los balidos oficiales de la ley no tienen poder de acción frente a este hecho de conciencia; a saber, que más aún que de la muerte, yo soy el dueño de mi dolor físico, o también de la vacuidad mental que pueda honestamente soportar.
Lucidez o no lucidez, hay una lucidez que ninguna enfermedad me arrebatará jamás, es aquella que me dicta el sentimiento de mi vida física. Y si yo he perdido mi lucidez la medicina no tiene otra cosa que hacer sino darme las sustancias que me permitan recobrar el uso de esta lucidez.
Señores dictadores de la escuela farmacéutica de Francia ustedes son unos pedantes roñosos: hay una cosa que debieran considerar mejor; el opio es esta imprescriptible e imperiosa sustancia que permite retornar a la vida de su alma a aquellos que han tenido la desgracia de haberla perdido.
Hay un mal contra el cual el opio es soberano y este mal se llama Angustia, en su forma mental, médica, psicológica o farmacéutica, o como Uds. quieran.
La Angustia que hace a los locos.
La Angustia que hace a los suicidas.
La Angustia que hace a los condenados.
La Angustia que la medicina no conoce.
La Angustia que vuestro doctor no entiende
La Angustia que quita la vida.
La Angustia que corta el cordón umbilical de la vida.
Por vuestra ley inicua ustedes ponen en manos de personas en las que no tengo confianza alguna, castrados en medicina, farmacéuticos de porquería, jueces fraudulentos, doctores, parteras, inspectores doctorales, el derecho a disponer de mi angustia, de una angustia que es en mí tan aguda como las agujas de todas las brújulas del infierno.
Temblores del cuerpo o del alma, no existe sismógrafo humano que permita a quien me mire. Llegar a una evaluación de mi dolor más precisa, que aquella, fulminante, de mi espíritu..
Toda la azarosa ciencia de los hombres no es superior al conocimiento inmediato que puedo tener de mi ser. Soy el único juez de lo que está en mí.
Vuelvan a sus buhardillas, médicos parásitos, y tú también Legislador Moutonier, que no es por amor a los hombres que deliras; es por tradición de imbecilidad.
Tu ignorancia de aquello que es un hombre sólo es comparable a tu estupidez pretendiendo limitarlo. Deseo que tu ley recaiga sobre tu padre, sobre tu madre, sobre tu mujer y tus hijos, y toda tu posteridad. Y mientras tanto, soporto tu ley.
| [+/-] |
Carta al Señor Legislador de la Ley sobre Estupefacientes |
Etiquetas:
antonin artaud
,
surrealismo
| [+/-] |
Cuatro narradores chilenos y algunos poemas |
No son muy conocidos por sus poemas, pero vastamente reconocidos por su abundante obra narrativa, hoy se lo presentamos a nuestros lectores como empezaron poetas.
RAMON DIAZ ETEROVIC
MUCHACHAS
Alguien como yo también las ama.
Las veo
cuando van rumbo a la fábrica,
o tras las cajas de un supermercado
contando treinta monedas
que no le pertenecen.
A veces ríen
-simples y momentáneas-
como flores
que no resistirán el invierno.
A su manera son felices,
y sé
que alguien como yo
también las ama.
GATO DE BARRIO
El gato
me observa
desde su rebeldía azul.
Suave, arisco,
como dulce enigma.
Adormilado en sus recuerdos
él entiende
mis dolores cotidianos,
la pequeña muerte que me espera
cuando cada mañana
abro la puerta de mi casa
y me clausuro.
CÁRDENAS
Algunas tardes vuelvo a la cantina
donde él embriagaba su sonrisa provinciana.
Sus poemas saltan a mi memoria,
Como huidizos y lejanos copos de nieve.
Recuerdo las calles
que recorrimos
mientras el viento
-aquel del sur y en el corazón -
nos decía
que éramos tan frágiles
como los rayos del sol
en un amanecer magallánico.
Algunas tardes
su nombre asoma en el vino que bebo.
Y es como una llama
que ilumina el camino,
ahora
que estoy solo
y los amigos se han ido
sin anunciar la fecha del regreso.
AUTORRETRATO DEL OTRO
Hay un hombre que recorre por las noches
las calles de un país que no se nombra.
Se parece a mí, a otros, a todos.
A veces sueña y a veces ríe,
mientras mira sus dientes en una vitrina.
Le gusta detenerse en las esquinas,
explorar sombras y temores,
ocultar su rostro a los extraños.
Al amanecer reniega de sí mismo
y de sus pecados inconfesables.
Regresa a su casa.
Bebe un café, lava su cara
y aprisiona su corbata entre los dedos.
Luego,
despojado de su verdad y de sus sueños
sale a recorrer las calles,
enmascarado.
Luis Sepúlveda - Las mujeres de mi generación
Las mujeres de mi generación abrieron sus pétalos rebeldes de rosas, camelias, orquídeas u otras yerbas, de saloncitos tristes, de casitas burguesas, de costumbres añejas, sino de yuyos peregrinos entre vientos.
Porque las mujeres de mi generación florecieron en las calles, en las fábricas se hicieron hilanderas de sueños, en el sindicato organizaron el amor según sus sabios criterios.
Es decir, dijeron las mujeres de mi generación, a cada cual según su necesidad y capacidad de respuesta, como en la lucha golpe a golpe en el amor beso a beso.
Y en las aulas argentinas, chilenas o uruguayas supieron lo que tenían que saber para el saber glorioso de las mujeres de mi generación.
Minifalderas en flor de los setenta, las mujeres de mi generación no ocultaron ni las sombras de sus muslos que fueron los de Tania, erotizando con el mayor de los calibres los caminos duros de la cita con la muerte.
Porque las mujeres de mi generación bebieron con ganas del vino de los vivos, acudieron a todas las llamadas y fueron dignidad en la derrota. En los cuarteles les llamaron putas y no las ofendieron porque venían de un bosque de sinónimos alegres: Minas, Grelas, Percantas, Cabritas, Minones, Gurisas, Garotas, Jevas, Zipotas, Viejas, Chavalas, Señoritas: Hasta que ellas mismas escribieron la palabra Compañera en todas las espaldas y en los muros de todos los hoteles, porque las mujeres de mi generación nos marcaron con el fuego indeleble de sus uñas, la verdad universal de sus derechos.
Conocieron la cárcel y los golpes, habitaron en mil patrias y en ninguna. Lloraron a sus muertos y a los míos como suyos. Dieron calor al frío y al cansancio deseos; al agua sabor y al fuego lo orientaron por un rumbo cierto.
Las mujeres de mi generación parieron hijos eternos; cantando Summertime les dieron teta, fumaron marihuana en los descansos, danzaron lo mejor del vino y bebieron las mejores melodías.
Porque las mujeres de mi generación nos enseñaron que la vida no se ofrece a sorbos compañeros, sino de golpe y hasta el fondo de las consecuencias. Fueron estudiantes, mineras, sindicalistas, obreras, artesanas, actrices, guerrilleras, hasta madres y parejas en los ratos libres de la Resistencia.
Porque las mujeres de mi generación sólo respetaron los límites que superaban todas las fronteras. Internacionalistas del cariño, brigadistas del amor, comisarias del decir te quiero, milicianas de la caricia. Entre batalla y batalla las mujeres de mi generación lo dieron todo, y dijeron que eso apenas era suficiente.
Las declararon viudas en Córdoba y en Tlatelolco. Las vistieron de negro en Puerto Montt y Sâo Paulo, y en Santiago, Buenos Aires o Montevideo fueron las únicas estrellas de la larga noche clandestina.
Sus canas no son canas sino una forma de ser para el qué hacer que les espera. Las arrugas que asoman en sus rostros dicen he reído y he llorado y volvería a hacerlo.
Las mujeres de mi generación han ganado algunos kilos de razones que se pegan a sus cuerpos, se mueven algo más lentas, cansadas de esperarnos en las metas. Escriben cartas que incendian las memorias. Recuerdan aromas proscritos y los cantan. Inventan cada día las palabras y con ellas nos empujan. Nombran las cosas y nos amueblan el mundo. Escriben verdades en la arena y las ofrendan al mar. Nos convocan y nos paren sobre la mesa dispuesta.
Ellas dicen pan, trabajo, justicia, libertad. Y la prudencia se transforma en vergüenza.
Las mujeres de mi generación son como un puño cerrado que resguarda con violencia la ternura del mundo.
Las mujeres de mi generación no gritan porque ellas derrotaron el silencio. Si algo nos marca, son ellas. La identidad del siglo son ellas.
Ellas: la fe devuelta, el valor oculto en un panfleto; el beso clandestino; el retorno a todos los derechos; un tango en la serena soledad de un aeropuerto; un poema de Gelman escrito en una servilleta; Benedetti compartido en el planeta de un paraguas; los nombres de los amigos guardados con ramitas de lavanda.
Las cartas que hacen besar al cartero. Las manos que sostienen los retratos de mis muertos. Los elementos simples de los días que aterran al tirano. La compleja arquitectura de los sueños de tus nietos. Lo son todo y todo lo sostienen, porque todo viene con sus pasos y nos llega y nos sorprende. No hay soledad donde ellas miren, ni olvido mientras ellas canten.
Intelectuales del instinto, instinto de la razón. Prueba de fuerza para el fuerte y amorosa vitamina del débil. Así son ellas, las únicas, irrepetibles, imprescindibles, sufridas, golpeadas, negadas pero invictas mujeres de mi generación.
ROBERTO BOLAÑO
RESURRECCIÓN
La poesía entra en el sueño
como un buzo en el lago.
La poesía, más valiente que nadie,
entra y cae
a plomo
en un lago infinito como Loch Ness
o turbio e infausto como el lago Batalón.
Contempladla desde el fondo:
un buzo
inocente
envuelto en las plumas
de la voluntad.
La poesía entra en el sueño
como un buzo muerto
en el ojo de Dios.
LOS DETECTIVES HELADOS
Soñé con detectives helados, detectives latinoamericanos
que intentaban mantener los ojos abiertos
en medio del sueño.
Soñé con crímenes horribles
Y con tipos cuidadosos
que procuraban no pisar los charcos de sangre
y al mismo tiempo abarcar con una sola mirada
el escenario del crimen.
Soñé con detectives perdidos
en el espejo convexo de los Arnolfini:
nuestra época, nuestras perspectivas,
nuestros modelos del Espanto.
LOS PERROS ROMÁNTICOS
En aquel tiempo yo tenía veinte años
y estaba loco.
Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba.
Ni trabajar ni rezar
ni estudiar en la madrugada
junto a los perros románticos.
Y el sueño vivía en el espacio de mi espíritu.
Una habitación de madera,
en penumbras,
en uno de los pulmones del trópico.
Y a veces me volvía dentro de mí
y visitaba el sueño: estatua eternizada
en pensamientos líquidos,
un gusano blanco retorciéndose
en el amor.
Un amor desbocado.
Un sueño dentro de otro sueño.
Y la pesadilla me decía: crecerás.
Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto
y olvidarás.
Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.
Estoy aquí, dije, con los perros románticos
Y aquí me voy a quedar.
HERNAN RIVERA LETELIER
PLEGARIA AL PASO
Señor
hazme invisible
como un buen árbitro de box.
EL ENVENENADOR DE PERROS
Exhausto de repartir sus hostias
hasta casi el amanecer
se levanta a la hora del almuerzo
se lava las manos a la manera
de los sacerdotes
y se sienta a la mesa
Su mujer le sirve en silencio
-su mujer es mansa y doméstica hasta lo canino-
y resignadamente
echada a sus pies
lo observa malicioso oliscar las albóndigas.
EPITAFIO A MI PADRE MUERTO EL 73
No levantéis de ese modo las cejas:
El viejo se murió de silicosis.
ELEGIA CON INSTRUCCIONES DE JULIO CORTAZAR
Cuando nuestras escaleras mecánicas
comiencen a atascarse una a una
irremediablemente y porque sí
y amontonados a los pies
de sus cadáveres decorativos
nos quedemos mirando hacía arriba
sin saber qué hacer
lo que nos hará falta entonces
más que instrucciones para subir una escalera
será esencialmente
instrucciones para llorar.
| [+/-] |
no sé en qué momento |

No sé en qué momento el Ché se convierte en camiseta, en un merchandising superfluo y vano, en un ícono para ser consumido vorazmente por los voraces de siempre. No sé en qué momento este pibe poeta y soñador desdobla en estatua. No sé en que momento adoptan a Ernesto, moros y cristianos. Si él solamente era un chico que jugaba en el selecto CASI ( Club Atlético San Isidro) de rugbier. Y al que sus compañeros apodaban "el chancho". Era evidente que este mocoso no había leído el Manual de Carreño como el presidente Lagos de Chile, ni había viajado a la frontera de la injusticia que demarca la ignominia. Hizo lo que tenía que hacer, jugar, trabajar, viajar, luchar, ENTENDER. Nada más. Al poco tiempo se convierte en camiseta, tatuaje, canciones, posters, y cientos de fotos en Internet. Perdónalos Ché "porque no saben lo que hacen".
| [+/-] |
Breve Dossier Fijman |
EL PROFETA
Las vivencias de la reclusión, los fantasmas de la locura, las angustias del apartamento constituyen los temas del primer libro de Fijman (Molino Rojo), con una intensidad pocas veces alcanzada por la palabra.
Los poemas de "Hecho de Estampa" están iluminados por una luz esencial , única, insustancial y eterna. La Luz que descarna y penetra, que vuelve invisible lo falso, que hace transparentes las apariencias.
"Estrella de la mañana", a su vez, visitado por la obsesión de la muerte, por las búsquedas de su misterioso sentido. Es una suma de todos los significados, de toda la dimensión que adquieren las cosas y el hombre frente a la muerte. Todo está referido a ella y ella está presente en nosotros.
Y sus últimos poemas, los de la internación definitiva, alcanzan una calidad aún más compleja; son a la vez claros y herméticos, sobrios y densos, con una musicalidad plagada de extraños silencios. En ellos se encuentra la materia de todas las cosas, y de pronto adquieren un carácter profético que aparece siempre inevitablemente unido a toda verdadera poesía. Están como situados fuera de todo tiempo, y brota de ellos un soplo arcaico que parece destinado a remover esa permanente actualidad de lo eterno que yace sepulta en el interior de todo hombre.
aldo pellegrini.
LA AVENTURA
La instancia poética, en Fijman, le abre paso a través de las apariencias inmediatas de la realidad y pone en cuestión la unidad del yo, tan cara como fórmula de adecuación de las exigencias sociales. Fijman es dueño de os frutos desconocidos; donde terminan los límites de la domesticidad mental se extienden otras playas sobre las que brilla a cada instante la primera pisada humana, la huella virgen de la aventura.
La poesía de Fijman, inacallable, lo rescata a los diagnósticos de la pedantería científica y por momentos parece surgir de una ampliación del campo de la conciencia.
enrique molina.
AMABLE JHONES
No sé si cuando muere Jacobo Fijman en el verano de 1971, existía ya en el Hospital Borda de Buenos Aires, la sala Amable Jhones. En aquel centro psiquiatrico dicha sala correspondía al alma mater de la cruenta disciplina intrahospitalaria. En ella estaban todos los dispositivos diseñados como para "suavizar" a los internos, electroshock, camillas con sujetadores , agujas hipodérmicas temibles e infinidad de aparatos para el "normal" desarrollo de la terapia. Me tocó verlo. No miento. AMABLE JHONES. ¡ qué paradoja!. Pienso que no habrán tenido un trato muy especial con Fijman, ya que en la morgue del hospicio, le abrieron el cerebro y le ataron en el dedo del pie un cartel con un número y su nombre.
hugo vera miranda.
JACOBO FIJMAN
acerca de lautréamont /1
Lo imagino rubio. De ojos celestes. Alto, varios metros. La piel azul y las manos huesudas. Dotado de una gran imaginación. Pero satánico.
Atormentado por las cosas reales y vulgares y por las ideas que se hacía del más allá de la muerte y de la muerte misma.
Era lo que diríamos hoy, un introvertido. Se lo supone fino, elegante, de una dentadura tremenda; con colmillos.
Debe estar ahora no en el infierno sino en el hades, que es el reino de la muerte.
El está como dormido; insomnis mortis.
Durante su vida debe haber abusado de las drogas que llevan a los otros paraísos, los paraísos del mal.
Eso, es lo que se deduce de sus escritos. Donde se hace sentir su soledad y su desesperanza.
No tenía nada de religioso. Era un muerto, como diría un teólogo moralista.
No supo nunca más que de penas y no dio nunca con la contricción, ese dolor perfecto, , ni con la tricción, ese dolor imperfecto al que se entregan los pecadores arrepentidos para que se les restituya a la primera gracia y continuar su vida penitencial hasta arraigarse en un estado de paz y esperar la buena muerte.
Pero él no da señales de haber tenido ninguna instrucción religiosa -aunque nombre mucho a Dios- que lo pudiera llevar a la salud espiritual.
Sin embargo. A pesar de todo lo quiero y lo voy a ayudar.
Este hombre atormentado. Buscó con avidez; pero por si mismo no dio con nada más que con el sufrimiento y la demencia de gran poeta.
Nació en el Uruguay, y se supone que haya muerto. Aunque nadie lo sabe.
Es como si no hubiera existido como ser físico.
Era de agua. Era flemático de temperamento y lo concibo como existiendo en un mar agitado y oscuro.
Dios no quiso que lo conociera, no quiso concederle la gracia que concede al resto de los mortales, a los fieles que componen el cuerpo místico de Cristo.
Lautréamont era soberbio; se negó a rebajarse a ser un niño.
No amó las cosas de la tierra como las aman algunos privilegiados de complexión melancólica. El amaba lo que no sabía; buscaba a Dios pero no dio con El. Se supone que Dios no quiso darle los beneficios que entrega a criaturas más inferiores con su naturaleza.
Lautréamont me conocía y me conoce. Como juez he tenido que verlo. Me pidió que no lo olvidara. Que intercediera por él ante Dios que es mi amigo.
Acerca de lautréamont/2
Hace un tiempo nos encontramos en otra región. Cuando lo vi, estaba como despejándose del sueño. Estaba con aguas, con algas, pero no con peces. Los peces se habían ido. Estaba acostado en el mar. Yo caminaba sobre las aguas y lo llamé: Lautréamont, Lautréamont, le dije, soy Fijman.
Y él me contestó que me quería. Que seríamos amigos ahora en el mar, porque los dos habíamos sufrido en la tierra. Pero no lloramos. Nos abrazamos. Después quedamos en silencio.
| [+/-] |
umberto eco: "lamentamos comunicarle que su libro…" |
umberto eco se pregunta: ¿qué hubiera ocurrido con los grandes clásicos si hubieran tenido que vérselas con la maquinaria editorial moderna?
Para uso exclusivo de las empresas editoriales y sus funcionarios asesores.
LA BIBLIA
Debo decir que cuando comencé a leer el manuscrito, y durante las primeras cien páginas, me sentí entusiasmado. Es pura acción y tiene todo lo que el lector de hoy exige de un libro de evasión: sexo (muchísimo), con adulterios, sodomía, homicidios, incestos, guerras, desastres, etcétera.
El episodio de Sodoma y Gomorra, con los travestis que pretenden violar a los dos ángeles, es rabelesiano; las historias de Noé son el más puro Salgari; la fuga a Egipto es una historia que tarde o temprano acabará por ser llevada al cine… En suma, la verdadera novela-río, bien construida, que no ahorra efectos, plena de imaginación, con esa dosis de mesianismo que agrada, sin llegar a lo trágico.
Después, más adelante, advertí que se trata, en cambio, de una antología de varios autores, con muchos, demasiados, trozos de poesía, algunos francamente lamentables y aburridos, verdaderas jeremiadas sin pies ni cabeza.
Resulta así un engendro monstruoso que corre el riesgo de no gustar a nadie porque tiene de todo. Además, será un fastidio establecer los derechos de los distintos autores, a menos que el representante de todos ellos se encargue de eso. Pero el nombre de tal representante no lo encuentro ni siquiera en el índice, como si hubiera cierta reserva en nombrarlo.
Yo diría que hay que tratar de ver si se pueden publicar separadamente los primeros cinco libros. En tal caso marcharíamos sobre seguro. Con un título como "Los desesperados del Mar Rojo".
kafka, franz
EL PROCESO
No está mal el librito, es policial, con momentos al estilo de Hitchcock: por ejemplo, el homicidio final, que tendrá su público.
Sin embargo, parecería que el autor lo escribió bajo censura. ¿Qué significan esas alusiones imprecisas, esa falta de nombres de personas y de lugares? ¿Y por qué el protagonista está bajo proceso? Aclarando más tales puntos, ambientando en forma más concreta, dando hechos, hechos, hechos, la acción resultaría más límpida y más seguro el suspenso. Estos escritores jóvenes creen hacer "poesía" porque dicen "un hombre" en vez de decir "el señor Tal a tal hora en tal sitio". En síntesis: si se le puede meter mano bien; de lo contrario, devolver.
Proust, marcel
EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO
Es, sin más ni más, una obra comprometida, quizá demasiado larga: pero puede venderse haciendo una serie de pocket. Tal como está no anda. Hace falta un vigoroso trabajo de editing. Por ejemplo, hay que revisar toda la puntuación. Los periodos son harto fatigantes, hay algunos que ocupan toda una página. Con un buen trabajo de redacción que los reduzca a dos o tres líneas cada uno, con una más frecuente utilización del punto y aparte, el trabajo seguramente mejoraría. Si el autor no estuviera de acuerdo, mejor será no editarlo. Tal como está, el libro resulta… ¿como diré?: bastante asmático.
Kant, emanuel
CRÍTICA DE LA RAZÓN PRÁCTICA
Di a leer este libro a Vittorio Saltini, quien me informó que el tal Kant no vale gran cosa. De todos modos, yo también le eché un vistazo: un texto no muy voluminoso sobre moral podría andar en nuestra coleccioncita de filosofía, pues no es improbable que lo adopte alguna universidad. Pero sucede que el editor alemán nos ha comunicado que debemos comprometernos a publicar no solo la obra precedente, algo extensa (dos tomos por lo menos), sino también lo que Kant está preparando, no sé si sobre el arte o el juicio. Las tres llevan títulos muy parecidos: o se las vende en un estuchecito (a un precio inaccesible para l lector) o en las librerías las confundirán unas con otras y la gente dirá "Esto ya lo leí". Sucede como con la Summa de cierto dominico, que comenzamos a traducirla y después tuvimos que ceder los derechos porque costaba demasiado.
Y todavía hay más. El agente literario alemán me ha dicho que habría que comprometerse a publicar también las obras menores de Kant, que son unas cuantas y entre las cuales hasta hay algo de astronomía. Anteayer traté de comunicarme telefónicamente con Konisberg, para ver si se podría llegar a un acuerdo sobre un solo libro y la empleada por horas me respondió que el señor no estaba y que no telefoneara nunca entre las cinco y las seis porque a esa hora el señor salía a dar su paseíto y tampoco entre las tres y las cuatro, porque a esa hora el señor hacía la siesta, y así por el estilo. Yo no cerraría trato alguno con gente de esa calaña: las pilas de libros se nos van a dormir en el depósito.
Para uso exclusivo de las empresas editoriales y sus funcionarios asesores.
LA BIBLIA
Debo decir que cuando comencé a leer el manuscrito, y durante las primeras cien páginas, me sentí entusiasmado. Es pura acción y tiene todo lo que el lector de hoy exige de un libro de evasión: sexo (muchísimo), con adulterios, sodomía, homicidios, incestos, guerras, desastres, etcétera.
El episodio de Sodoma y Gomorra, con los travestis que pretenden violar a los dos ángeles, es rabelesiano; las historias de Noé son el más puro Salgari; la fuga a Egipto es una historia que tarde o temprano acabará por ser llevada al cine… En suma, la verdadera novela-río, bien construida, que no ahorra efectos, plena de imaginación, con esa dosis de mesianismo que agrada, sin llegar a lo trágico.
Después, más adelante, advertí que se trata, en cambio, de una antología de varios autores, con muchos, demasiados, trozos de poesía, algunos francamente lamentables y aburridos, verdaderas jeremiadas sin pies ni cabeza.
Resulta así un engendro monstruoso que corre el riesgo de no gustar a nadie porque tiene de todo. Además, será un fastidio establecer los derechos de los distintos autores, a menos que el representante de todos ellos se encargue de eso. Pero el nombre de tal representante no lo encuentro ni siquiera en el índice, como si hubiera cierta reserva en nombrarlo.
Yo diría que hay que tratar de ver si se pueden publicar separadamente los primeros cinco libros. En tal caso marcharíamos sobre seguro. Con un título como "Los desesperados del Mar Rojo".
kafka, franz
EL PROCESO
No está mal el librito, es policial, con momentos al estilo de Hitchcock: por ejemplo, el homicidio final, que tendrá su público.
Sin embargo, parecería que el autor lo escribió bajo censura. ¿Qué significan esas alusiones imprecisas, esa falta de nombres de personas y de lugares? ¿Y por qué el protagonista está bajo proceso? Aclarando más tales puntos, ambientando en forma más concreta, dando hechos, hechos, hechos, la acción resultaría más límpida y más seguro el suspenso. Estos escritores jóvenes creen hacer "poesía" porque dicen "un hombre" en vez de decir "el señor Tal a tal hora en tal sitio". En síntesis: si se le puede meter mano bien; de lo contrario, devolver.
Proust, marcel
EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO
Es, sin más ni más, una obra comprometida, quizá demasiado larga: pero puede venderse haciendo una serie de pocket. Tal como está no anda. Hace falta un vigoroso trabajo de editing. Por ejemplo, hay que revisar toda la puntuación. Los periodos son harto fatigantes, hay algunos que ocupan toda una página. Con un buen trabajo de redacción que los reduzca a dos o tres líneas cada uno, con una más frecuente utilización del punto y aparte, el trabajo seguramente mejoraría. Si el autor no estuviera de acuerdo, mejor será no editarlo. Tal como está, el libro resulta… ¿como diré?: bastante asmático.
Kant, emanuel
CRÍTICA DE LA RAZÓN PRÁCTICA
Di a leer este libro a Vittorio Saltini, quien me informó que el tal Kant no vale gran cosa. De todos modos, yo también le eché un vistazo: un texto no muy voluminoso sobre moral podría andar en nuestra coleccioncita de filosofía, pues no es improbable que lo adopte alguna universidad. Pero sucede que el editor alemán nos ha comunicado que debemos comprometernos a publicar no solo la obra precedente, algo extensa (dos tomos por lo menos), sino también lo que Kant está preparando, no sé si sobre el arte o el juicio. Las tres llevan títulos muy parecidos: o se las vende en un estuchecito (a un precio inaccesible para l lector) o en las librerías las confundirán unas con otras y la gente dirá "Esto ya lo leí". Sucede como con la Summa de cierto dominico, que comenzamos a traducirla y después tuvimos que ceder los derechos porque costaba demasiado.
Y todavía hay más. El agente literario alemán me ha dicho que habría que comprometerse a publicar también las obras menores de Kant, que son unas cuantas y entre las cuales hasta hay algo de astronomía. Anteayer traté de comunicarme telefónicamente con Konisberg, para ver si se podría llegar a un acuerdo sobre un solo libro y la empleada por horas me respondió que el señor no estaba y que no telefoneara nunca entre las cinco y las seis porque a esa hora el señor salía a dar su paseíto y tampoco entre las tres y las cuatro, porque a esa hora el señor hacía la siesta, y así por el estilo. Yo no cerraría trato alguno con gente de esa calaña: las pilas de libros se nos van a dormir en el depósito.
Etiquetas:
umberto eco
| [+/-] |
5 Poemas Bukowski/Chinaski 5 Poemas |
Una pequeña selección
como ser un gran escritor
tienes que cojerte a muchas mujeres
bellas mujeres
y escribir unos pocos poemas de amor decentes
y no te preocupes por la edad
y/o los nuevos talentos
sólo toma cerveza más y más cerveza.
Anda al hipódromo por lo menos una vez
a la semana
y gana
si es posible.
aprender a ganar es difícil,
cualquier patán puede ser un buen perdedor.
y no olvides tu Brahms,
tu Bach y tu
cerveza.
no te exijas.
duerme hasta el mediodía.
evita las tarjetas de crédito
o pagar cualquier cosa en término.
acuérdate de que no hay un pedazo de culo
en este mundo que valga más de 50 dólares
(en 1977).
y si tienes capacidad de amar
ámate a ti mismo primero
pero siempre sé consciente de la posibilidad de
la total derrota
ya sea por buenas o malas razones.
un sabor temprano de la muerte no es necesariamente
una mala cosa.
quédate afuera de las iglesias y los bares y los museos
y como las arañas sé
paciente,
el tiempo es la cruz de todos.
Más que
el exilio
la derrota
la traición
toda esa basura
quédate con la cerveza
la cerveza es continua sangre.
una amante continua.
agarra una buena máquina de escribir
y mientras los pasos van y vienen
más allá de tu ventana
dale duro a esa cosa
dale duro.
hace como el toro en la primera embestida.
y recuerda a los perros viejos,
que pelearon tan bien:
Hemingway, Celine, Dostoievsky, Hamsun.
si crees que no se volvieron locos en habitaciones minúsculas
como te está pasando a ti ahora,
sin mujeres
sin comida
sin esperanza...
entonces no estás listo
toma más cerveza.
hay tiempo.
y si no hay
está bien
igual.
462-0614
Tengo muchas llamadas ahora.
Son todas como
"¿Eres Charles Bukowsky,
el escritor?"
"Si", les digo
y me dicen que entienden
lo que escribo,
y algunos son escritores
o quieren serlo
y tienen trabajos tontos y horribles
y no pueden enfrentar la habitación,
el departamento,
las paredes,
esa noche.
Buscan alguien con quien
hablar,
y no creen que
yo no puedo ayudarlos
que no conozco las palabras,
no pueden creer
que a menudo ahora
me doblo en mi habitación
agarrándome la panza y digo
"Jesús, Jesús, Jesús, ¡no de nuevo!"
no pueden creer
que la gente sin amor
las calles
la soledad
las paredes
son mías también
y cuando cuelgo
piensan que me guardé
mi secreto.
Yo no escribo desde
el conocimiento.
Cuando suena el teléfono
a mi también me gustaría escuchar las palabras
que pudieran aliviar
un poco esto.
Por esa razón mi número
figura en la guía.
Chicas tranquilas y limpias con lindos vestido
Todas las que conozco son putas, ex putas,
locas. Veo hombres con mujeres
tranquilas, amables, los veo en los supermercados,
los veo caminando por las calles juntos,
los veo en sus departamentos: gente en
paz, a menudo horas o días de paz.
Todas las que he conocido son adictas a las pastillas,
alcohólicas, putas, ex putas, locas.
Cuando una se va
llega otra
peor que la anterior.
Veo tantos hombres con chicas tranquilas y limpias
bien vestidas
chicas con caras que no son lobunas
o predatorias.
"No traigan más una puta por acá", les digo a
mis pocos amigos, "me voy a enamorar de una".
"No podrías estar con una buena mujer Bukowsky".
Necesito una buena mujer,
necesito una buena mujer,
más de lo que necesito una máquina de escribir,
más de lo que necesito a mi auto, más
de lo que necesito a Mozart.
Necesito tanto una buena mujer que
puedo saborearla en el aire, puedo sentirla
en la punta de mis dedos,
puedo ver veredas construidas
para que sus pies caminen,
puedo ver almohadas para su cabeza,
puedo sentir mi risa que espera,
puedo verla acariciando un gato,
puedo verla durmiendo,
puedo ver sus pantuflas en el piso.
Sé que existe
pero, ¿Dónde está ella en esta tierra
mientras las putas continúan llegando?.
Paris
fue como no haber estado allí.
Celine se había ido.
no había nadie allí.
Paris fue un bocado de aire azulado,
las mujeres pasaban como una inhalación como si tu nunca
fueras a ATREVERTE a irte a la cama con
ellas.
no había ningún ejército por ahí.
todos eran ricos.
no había pobres a la vista.
no había viejos a la vista.
cuando te sentabas en una mesa en un café
te caían celosas miradas
de los demas
asiduos
quienes estaban seguros de ser
más importantes que
tú.
la comida era demasiado cara para comerla.
una botella de vino te costaba
tu mano derecha.
Celine se había ido.
hombres gordos fumaban cigarros convirtiéndose en
gloriosas bocanadas de humo.
hombres delgados permanecían sentados muy estirados y charlaban
únicamente entre sí.
los camareros tenían los pies grandes y estaban seguros
de ser más importantes que
nada y
que nadie.
Celine se había ido
y Picasso se estaba muriendo.
Paris fue absolutamente nada.
vi a un perro que parecía un
lobo blanco.
no recuerdo haber abandonado
Paris.
pero debo de haber estado
allí.
fue de alguna manera como dejarse
una revista de moda en una
estación de tren.
A la puta que se llevó mis poemas
Algunos dicen que debemos eliminar del poema
los remordimientos personales,
permanecer abstractos, hay cierta razón en esto, pero
¡Por Dios!
¡Doce poemas perdidos y no tengo copias!
¡Y también te llevaste mis cuadros, los mejores!
¡Es intolerable!
¿Tratas de joderme como a los demás?
¿Por qué no te llevaste mejor mi dinero? usualmente
lo sacan de los dormidos y borrachos, pantalones enfermos en el rincón.
La próxima vez llévate mi brazo izquierdo o un billete de cincuenta,
pero mis poemas no.
No soy Shakespeare
pero puede que algún día ya no escriba más,
abstractos o de los otros;
Siempre habrá dinero y putas y borrachos
hasta que caiga la última bomba,
pero como dijo Dios,
cruzándose de piernas:
"veo que he creado muchos poetas
pero no tanta poesía".
Descargar:
Factotum
Antología
El Cartero
Se busca una mujer
Biografía de Bukowski
Etiquetas:
poesía
| [+/-] |
Léxico negro de Ambrose Bierce |
Aire: Sustancia nutritiva con la que la generosa providencia engorda a los pobres.
Amor: Insanía temporal, curable mediante el matrimonio.
Ambidextro: Sujeto capaz de robar con igual habilidad de un bolsillo derecho o de uno izquierdo.
Año: Período de 365 desengaños.
Bella Donna: En italiano mujer hermosa; en inglés, veneno mortal. Notable ejemplo de la identidad esencial de ambos idiomas.
Cínico: Ser miserable cuya defectuosa vista le hace ver las cosas como son y no como debieran ser.
Diplomacia: Arte de mentir en nombre del país.
Egoísta: Persona de mal gusto que se interesa más por si mismo que por mí?.
Filosofía: Camino de muchos ramales que conducen de ninguna parte a la nada.
Gato: Elemento blando e indestructible que nos da la naturaleza para que lo pateemos cuando las cosas andan mal.
Historiador: Chismoso de envergadura.
Homicidio: Muerte de un ser humano por otro ser humano. Hay cuatro clases de homicidios. Alevoso, excusable, justificable y encomiable. Al muerto no le importa mucho si lo incluyen en una o en otra clase. La distinción es para uso de abogados.
Risa: Convulsión interna que provoca una distorsión de los rasgos faciales y se acompaña con ruidos inarticulados. Es contagiosa y, aunque intermitente, incurable.
Santo: Pecador fallecido, revisado y editado.
Sobre: Ataúd de un documento; camiszón de una carta de amor.
Solo: En mala compañí?a.
Tenedor: Instrumento usado principalmente para llevarse animales muertos a la boca.
Ultimatúm: En diplomacia, exigencia final antes de acudir a las concesiones.
Universalista: El que renuncia a las ventajas del Infierno, a favor de los creyentes de otra religión.
Veraz: Tonto e iletrado.
LÉXICO NEGRO DE PHILIP VAN PYRE
Anestesia: Conjunto de drogas que privan a los enfermos y operados del perdurable placer del dolor.
Asesinato: Suspensión ilegal y generalmente brusca de las tareas respiratorias y digestivas de un organismo humano.
Ataúd: Departamento estrecho de un solo ambiente, utilizado por personas con escasas posibilidades de movimiento.
Sangre: Elemento natural, lí?quido y tibio, que en ocasiones alguien usa para beber.
Drácula: Alguien.
Cadáver: Tiempo futuro, de muchos presentes, de variado pasado.
Cementerio: Lugar de reunión pública. Pese al continuo tránsito y animación que lo rodea, se lo llama lugar de eterno reposo.
Epitafio: Frase hiprócrita que trata de encontrar algún sentido a una vida ya muerta.
Enfermo: Individuo egoí?sta que siempre encuentra motivos para pensar solamente en sí? mismo.
Manso: Incapaz de ser odioso.
Heredero: Persona a la cual esperando una muerte se le va la vida.
Verdugo: Empleado administrativo sin horario fijo pero muy bien pagado. Suele ser autodidacto.
Agonía: Afortunado punto final de una enfermedad.
Cirujano: Individuo que trabaja con las manos tintas en sangre e infiere profundas heridas, con instrumentos cortantes, a gente que yace inerme bajo sus manos. La sociedad lo aplaude y ensalza.
Obstetra: Individuo que trabaja con las manos tintas en sangre, junto a mujeres que yacen inermes. La Sociedad lo ampara y protege..
Carnicero: Individuo que trabaja con las manos tintas en sangre, mata y descuartiza animales generalmente inermes. La Sociedad lo admite y alienta.
Granada: Elemento cuya explosión, en el lugar indicado, produce individuos tintos en sangre, que quedan inermes. La Sociedad la produce y vende.
Asesino: Individuo cuya actividad lo conduce a tener las manos tintas en sangre y a eliminar personas generalmente inermes. La Sociedad lo condena y persigue.
Etiquetas:
ambroise bierce
| [+/-] |
Aristóteles España: Cine en el Embassy |
Para el poeta Hugo Vera Miranda, con quien filmamos esta
película.
Puerto Natales, Chile, 1989
Con Hugo que recorre la pista besando a las muchachas,
y todas besan al Muñeco en el Embassy,
mientras miro a Sofía como acaricia a su gato,
y quieres
hacer el amor le digo mientras Margarita mira
a Hugo como acaricia el cuerpo de Margoth en la barra,
y no, me dice,
aún tengo el recuerdo de Burton,
déjame sola,
y yo, cargante, solitario, toco su pierna izquierda
para invitarla a bailar,
mientras el poeta intenta hacerle el amor a Tatiana
cerca del calentador, bebiéndose toda la cerveza del
Embassy,
y bailemos me dice Sofía, mi maldito camionero hasta
ahora ya no viene,
y bailamos la rapsodia bohemia como si el mundo
fuera a terminar;
yo tengo ganas de besar sus viejos pechos, montar su
gastada cintura sin cámaras ni luces, solo en el Embassy,
mientras Hugosky seduce a Diana y la penetra en el salón,
con acordes siempre de la rapsodia,
y todos gritan y Sofía grita y hazme ese ritual dice Sofy,
ustedes los chilenos tienen estilo,
y hago lo mismo con Marilyn,
cuando aparecen de nuevo las imágenes
de Richard Burton, El Camionero, Al Pacino;
entonces, ella besa mi cuerpo y la sala queda a oscuras
como en el inicio de una película.
Embassy. Centro de diversión nocturna en la capital de la
provincia de Última Esperanza, Chile, 1989.
Etiquetas:
aristóteles españa
,
poesía
| [+/-] |
Gonzalo Arango envía su testamento a Inmaculada Decepción |
TESTAMENTO
D
ECLARO solemnemente que no escribo para la Inmortalidad. Escribo modestamente para esta vida y para los que viven aquí y ahora. Deseo una gloria que me alcance en mi carne y en este instante, no después. Escribo a velocidades de planeta, a contra reloj contra la muerte. Deseo conquistar mi vida como única finalidad del arte. A esta conquista sacrifico gustosamente la pureza, la perfección y toda idea de Absoluto. Por toda gloria busco la plenitud de los sentidos, el éxtasis de mi cuerpo en otro cuerpo. No pretendo ser clásico al estilo de los estilistas que sacrifican una aventura por una metáfora. Yo, en cambio, lo dejo todo, desde Adán hasta Marx, por meterme a un filme de vaqueros con mi amante. En eso me distingo de la raza bastarda de los intelectuales.
Confieso a la manada de truhanes que se interesan por estas cosas del Espíritu, que no me interesa perdurar en los manuales de literatura para estudiantes de retórica. Mis libros no tienen ese aroma que santifica las almas e ilumina los claustros sombríos de la virtud.
No dejo nada ejemplarizante para retornar al buen camino a los extraviados, pues yo soy la negación de todo camino. Y si por azar queda algún testimonio en este sentido, es porque yo mismo, por encontrar un camino, me extravié en la ausencia de caminos.
No tengo nada que enseñar en los internados de monjas y de curas donde la moral acoraza a la juventud contra los goces naturales de la vida.
Me niego a ser fosilizado, maquillado y momificado en un pensum como Gloria Nacional. Apelo a mi desprecio por la cultura para que no se inscriba mi nombre en textos escolares para luego ser babeado por maestros de urbanidad y buen decir. Al diablo con esos burros presumidos que apestan a pederastia de monasterio, a espiritualismo de sacristía, a sobaco sudado, nicotina, alcanfor de castidad, y los mil hedores pestilentes del racionalismo cristiano.
Exijo el honor de que me borren de la memoria de las futuras generaciones. Pido para mí la gloria de ser un maldito, un proscrito, un excomulgado de toda moral, de toda estética, de toda esperanza. ¡Que mi gloria me la den en la cama!
Quiero ser olvidado definitivamente, fervientemente; o en caso contrario, odiado con pasión, como un remordimiento que roe la noble causa del Espíritu humano. No deseo sobrevivir a mi propio horror, y al desprecio que me inspiraron; el Humanismo y la sensiblería utilitaria y futbolera del siglo 20.
Exijo el derecho de elegir para mi memoria la ingratitud de la posteridad, puesto que antes de morir ya habré sido ingrato con este mundo.
Aspiro a ser como escritor el Arquitecto de la Destrucción. Instalado en mi trono planificaré; el caos, la ruptura del orden, la desesperanza inminente, el aniquilamiento total, el triunfo de la desesperanza.
No pretendo ser benefactor ni creador de nada con el sucio barro de que están hecha la Humanidad y sus utensilios. Reclamo, a cambio de mi inutilidad, silencio para mi tumba, desprecio y horror para mis huesos culpables.
No dejo descendencia física ni patrimonio moral para ser devorado por la rapiña insaciable de los roedores del alma. Mi destino me concierne a mi solamente, y me hundo con él por dignidad y por indiferencia.
Asumo con orgullo mis maldiciones y mis desdenes. No repartí pan a los miserables, ni fe a los dudosos, ni consuelo a los dolientes. Ejercité una rara caridad repartiendo asco a los puros y desdicha a los infelices. Contagié la desesperación como una peste sagrada, pues tal misión me fue encomendada por el Demonio para preparar el advenimiento del Imperio de la Ignominia.
Fui irrelevante y eficaz en mi tarea de proclamar el desastre, el terror, la ausencia de sentido, y por cumplir la voluntad satánica fui condecorado con las rosas de la lujuria y la locura.
Que mi lápida sea la de un monstruo. De todos modos ya estaré podrido antes de ser olvidado. No necesito una piadosa inmortalidad para mis gusanos. Ellos impondrán un silencio reverente que se parezca al asco, y harán vomitar a los compasivos y a los tiernos de corazón.
No se asomen a mi tumba, granujas, no peregrinen sobre mi cadáver. Mi apelación al olvido es cuestión de dignidad estética. Sobre todo no babearse, no moquear, no orar, no mear sobre mi tumba, nada de ofrenda floral: no es manera de venerar al trágico y al guerrero.
Mi gloria sólo puede ser celebrada con el canto, la danza, la orgía, la embriaguez, las formidables fornicaciones en forma de himnos como yo las celebraba con espléndidas mujeres en los cementerios metropolitanos, cuando era morboso y elegíaco.
Ah, recuerdo los orgasmos contra las losas fúnebres, las paredes de las tumbas temblaban; gritaba de un placer tan bruto que los muertos aterrados se sacudían el polvo creyendo que el Juicio Final tocaba a sus puertas, y que mis éxtasis eran el trompeteo alegre de la Redención. ¡Pobres almas sin cuerpo! En su impotencia suplicaban cambiar su Eternidad por 5 minutos de vida con mi amada, como antes se prometían en el lecho Oh amada mía, por entre tu carne palparé tus huesos para reconocerte el Día de la Resurrección. Y así iba a olvidar mi agonismo bajo los sauces fúnebres. Allá recordaba que el arte no justifica ser eterno, que lo que justifica la inmortalidad es esta vida.
Que mi gloria sea viril fue siempre lo que quise en este mundo. Después, la literatura, lo mismo que mi alma, que se las lleve el Diablo, si a ese le placen tales porquerías.
Confieso a la manada de truhanes que se interesan por estas cosas del Espíritu, que no me interesa perdurar en los manuales de literatura para estudiantes de retórica. Mis libros no tienen ese aroma que santifica las almas e ilumina los claustros sombríos de la virtud.
No dejo nada ejemplarizante para retornar al buen camino a los extraviados, pues yo soy la negación de todo camino. Y si por azar queda algún testimonio en este sentido, es porque yo mismo, por encontrar un camino, me extravié en la ausencia de caminos.
No tengo nada que enseñar en los internados de monjas y de curas donde la moral acoraza a la juventud contra los goces naturales de la vida.
Me niego a ser fosilizado, maquillado y momificado en un pensum como Gloria Nacional. Apelo a mi desprecio por la cultura para que no se inscriba mi nombre en textos escolares para luego ser babeado por maestros de urbanidad y buen decir. Al diablo con esos burros presumidos que apestan a pederastia de monasterio, a espiritualismo de sacristía, a sobaco sudado, nicotina, alcanfor de castidad, y los mil hedores pestilentes del racionalismo cristiano.
Exijo el honor de que me borren de la memoria de las futuras generaciones. Pido para mí la gloria de ser un maldito, un proscrito, un excomulgado de toda moral, de toda estética, de toda esperanza. ¡Que mi gloria me la den en la cama!
Quiero ser olvidado definitivamente, fervientemente; o en caso contrario, odiado con pasión, como un remordimiento que roe la noble causa del Espíritu humano. No deseo sobrevivir a mi propio horror, y al desprecio que me inspiraron; el Humanismo y la sensiblería utilitaria y futbolera del siglo 20.
Exijo el derecho de elegir para mi memoria la ingratitud de la posteridad, puesto que antes de morir ya habré sido ingrato con este mundo.
Aspiro a ser como escritor el Arquitecto de la Destrucción. Instalado en mi trono planificaré; el caos, la ruptura del orden, la desesperanza inminente, el aniquilamiento total, el triunfo de la desesperanza.
No pretendo ser benefactor ni creador de nada con el sucio barro de que están hecha la Humanidad y sus utensilios. Reclamo, a cambio de mi inutilidad, silencio para mi tumba, desprecio y horror para mis huesos culpables.
No dejo descendencia física ni patrimonio moral para ser devorado por la rapiña insaciable de los roedores del alma. Mi destino me concierne a mi solamente, y me hundo con él por dignidad y por indiferencia.
Asumo con orgullo mis maldiciones y mis desdenes. No repartí pan a los miserables, ni fe a los dudosos, ni consuelo a los dolientes. Ejercité una rara caridad repartiendo asco a los puros y desdicha a los infelices. Contagié la desesperación como una peste sagrada, pues tal misión me fue encomendada por el Demonio para preparar el advenimiento del Imperio de la Ignominia.
Fui irrelevante y eficaz en mi tarea de proclamar el desastre, el terror, la ausencia de sentido, y por cumplir la voluntad satánica fui condecorado con las rosas de la lujuria y la locura.
Que mi lápida sea la de un monstruo. De todos modos ya estaré podrido antes de ser olvidado. No necesito una piadosa inmortalidad para mis gusanos. Ellos impondrán un silencio reverente que se parezca al asco, y harán vomitar a los compasivos y a los tiernos de corazón.
No se asomen a mi tumba, granujas, no peregrinen sobre mi cadáver. Mi apelación al olvido es cuestión de dignidad estética. Sobre todo no babearse, no moquear, no orar, no mear sobre mi tumba, nada de ofrenda floral: no es manera de venerar al trágico y al guerrero.
Mi gloria sólo puede ser celebrada con el canto, la danza, la orgía, la embriaguez, las formidables fornicaciones en forma de himnos como yo las celebraba con espléndidas mujeres en los cementerios metropolitanos, cuando era morboso y elegíaco.
Ah, recuerdo los orgasmos contra las losas fúnebres, las paredes de las tumbas temblaban; gritaba de un placer tan bruto que los muertos aterrados se sacudían el polvo creyendo que el Juicio Final tocaba a sus puertas, y que mis éxtasis eran el trompeteo alegre de la Redención. ¡Pobres almas sin cuerpo! En su impotencia suplicaban cambiar su Eternidad por 5 minutos de vida con mi amada, como antes se prometían en el lecho Oh amada mía, por entre tu carne palparé tus huesos para reconocerte el Día de la Resurrección. Y así iba a olvidar mi agonismo bajo los sauces fúnebres. Allá recordaba que el arte no justifica ser eterno, que lo que justifica la inmortalidad es esta vida.
Que mi gloria sea viril fue siempre lo que quise en este mundo. Después, la literatura, lo mismo que mi alma, que se las lleve el Diablo, si a ese le placen tales porquerías.
Etiquetas:
gonzalo arango
,
nadaismo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













