
VIAJE AL PAÍS
Hoy es el gran día:
viajo hacia nunca…
Y hacia nunca se llega
/sin boleto
sin vehículos se viaja/desnudo
y a plena soledad…
No hay pezones-flor
al costado del camino
o una mujer vieja
mirando en las ventanas.
Dos cosas son ciertas en el viaje
hacia nunca:
nunca se sabe cuándo se ha
/llegado
y nunca se sabe cuándo se
/regresa…
nunca lo hubiera imaginado
DÍA DE VIENTO
Un remolino de almas
da a las bolsas
su condición de pájaro.
Un revoltijo de espíritus
le arranca
a los cables
un gemido.
La mirada pierde brillo en un día
/de viento.
el incendio solar calcina muertos
PUERTO NATALES
Salgo al patio a tirar la cerveza.
La noche está estrellada;
entonces una herida, en su
/costado
me indica que amanece.
Hugo Vera Miranda,
Poeta almacenero
(es decir coleccionista de almas
/zen),
aún no se ha transformado
en el humo de su propio cigarro
/pero lo hará
y fuma (se fuma a sí mismo)
y esa niebla se le sale por la boca
/de los ojos
mientras me cuenta un chisme de
Oliverio Girondo…
nos importa un bledo las torres
/del paine
TODO ABISMO
tiene olores de mujer
LOS PÁJAROS SE
ACOSTUMBRAN
A los gatos,
a que todo se nuble de repente.
Poemas extractados de la revista Ñ, número 153, setiembre de 2006, Buenos Aires, Argentina.
Ilustración de Andrés Sabella.
Hoy es el gran día:
viajo hacia nunca…
Y hacia nunca se llega
/sin boleto
sin vehículos se viaja/desnudo
y a plena soledad…
No hay pezones-flor
al costado del camino
o una mujer vieja
mirando en las ventanas.
Dos cosas son ciertas en el viaje
hacia nunca:
nunca se sabe cuándo se ha
/llegado
y nunca se sabe cuándo se
/regresa…
nunca lo hubiera imaginado
DÍA DE VIENTO
Un remolino de almas
da a las bolsas
su condición de pájaro.
Un revoltijo de espíritus
le arranca
a los cables
un gemido.
La mirada pierde brillo en un día
/de viento.
el incendio solar calcina muertos
PUERTO NATALES
Salgo al patio a tirar la cerveza.
La noche está estrellada;
entonces una herida, en su
/costado
me indica que amanece.
Hugo Vera Miranda,
Poeta almacenero
(es decir coleccionista de almas
/zen),
aún no se ha transformado
en el humo de su propio cigarro
/pero lo hará
y fuma (se fuma a sí mismo)
y esa niebla se le sale por la boca
/de los ojos
mientras me cuenta un chisme de
Oliverio Girondo…
nos importa un bledo las torres
/del paine
TODO ABISMO
tiene olores de mujer
LOS PÁJAROS SE
ACOSTUMBRAN
A los gatos,
a que todo se nuble de repente.
Poemas extractados de la revista Ñ, número 153, setiembre de 2006, Buenos Aires, Argentina.
Ilustración de Andrés Sabella.

ara los amigos y los gorriones, es difícil imaginar un mundo sin Carlos Besoaín. Lo conocí niño y ya era viejo. El sabio más elegante de su aldea. Porte de príncipe ruso. Lo más parecido a Esenin. He conocido a muchas de sus Isadoras. Flaco, desgarbado, de paso ligero. Una risa que ya se la quisiera Lucifer. Todo gira en torno a él. Los padres, amigos, parientes y cuñados, giran en torno a él. La mariposa, la ría del pueblo de su infancia, los trenes y las nubes giran en torno a él. Ya de viejo, a los treinta, cuando él juveneció, aún me cuesta entender que el mundo no gire en torno a él. Esta pequeña bolita azul debiera hacerlo. Basta ya de tanta malasangre.Yo que tengo una maestría en bares, que he bebido con líricos exquisitos que adornan sus endechas. He conocido a un solo poeta. Al único que por ejemplo, es capaz de escribir un hermoso poema al moco. Un sublime poema al semen: La primera serpiente parte la luz. Un poema al guiso con arroz. He conocido a un solo poeta que en una noche de ventisca, me dijo: "Hugo, si yo alguna vez t...".






