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Roger Wolfe |
no te deja estar, y ahora que por fin habías decidido
desechar otros vicios que no fueran
el condenado tabaco y el café.
Llegas a casa, enciendes la T.V.
Transplantes de hígado, qué comemos,
tensión en Pakistán.
Las enfermedades del recto.
Que lo hagas con control.
Se te ha muerto un amigo de la infancia
de algo que ni siquiera sabes pronunciar.
Se te ha averiado el coche
en pleno atasco. La semana pasada se llevaron
el teléfono, la que viene te van a cortar
la luz.
No puedes pagar el alquiler, trabajas
para un imbécil, y tu mujer te dice que quizá
ya vaya siendo hora de tener un hijo.
Tal vez dos.
Pero ya lo sabes, viejo, que te quiero.
Son cinco duros.
Llámame.
EN BLANCO Y NEGRO
Me despierto y hay un vaso medio lleno
de bourbon encima de la mesa, unas cerillas,
un paquete de Winston en el que alguien
ha garabateado su número de teléfono; son las siete
y cinco minutos de la mañana, James Manson me contempla
en blanco y negro desde el televisor, y vocaliza
palabras que no logro entender ni oír siquiera.
Y después de levantarme y acercarme
al baño, y echar el asco y las entrañas
por las cañerías, y tirar de la cadena, se me ocurre
que es agradable estar vivo y hacer la guerra
y el amor y este poema, y que el mundo
bien merece
otra mirada.
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discépolo/ 4X4 |

"… un desastre… una catástrofe… se cayó el teatro… un terremoto… se hundió el escenario… Todo lo que diga de aquello es poco. Yo francamente pensaba que el tango estaba bien. Que estaba clara su intención y su sentido. Lo presentamos en mitad del espectáculo… En el público al principio fue como una sensación de incomodidad… Luego empezaron los cuchicheos en la platea, se extendieron a los palcos, por ahí descendió a la galería un comentario. ¡Y empezó a temblar la tierra!... El público no entendía aquello, y, como siempre, cuando algo no se entiende, se rechaza. Para el público aquello no era un tango. No era lo que estaba acostumbrado a escuchar. Y en cuanto a la letra… ¿qué puedo decir?"
discépolo explica el nacimiento de "esta noche me emborracho":
"Me encontraba en Córdoba en una estación de tuberculosos. Habíamos ido a acompañar a un amigo que al poco tiempo murió. El cuadro de este amigo que se sabia enfermo y que nada hacía por curarse, porque era inútil, comenzó a invadirme con su enorme, inapelable dolor. En una casita de enfrente vivía un matrimonio. Los dos estaban tuberculosos y trataban de ocultarlo entre ellos mismos, de aturdirse y todo era inútil. Se me empezó a aparecer entonces la idea del alcohol, del aturdimiento, del no pensar en los males que no tienen remedio. Pero con este tema no podía hacer un tango. Era demasiado tétrico. En Córdoba recogí pues la semilla. Luego la trasladé a la ciudad y la ciudad le dio forma. Forma completamente distinta pero con dolor igualmente inapelable. El tiempo que envejece es tan indesviable como la muerte que llega. La ruina de la mujer que ha sido joven y ha sido linda es tan triste como el espectáculo de la salud que se va. Y de todos modos, para todo lo que no hay remedio, yo sentí el grito de mi tango: aturdirme".
discépolo habla del dolor del mundo:
"… hay un hambre que es tan grande como la del pan y es la de la injusticia, la de la incomprensión. Y la producen las grandes ciudades donde uno lucha, solo, entre millones de hombres indiferentes al dolor que uno grita y ellos no oyen. Londres y Nueva York grises, Buenos Aires gris, todas deben ser iguales. Y no por crueldad preconcebida, sino porque en el fárrago ruidoso de su destino gigante, los hombres de las grandes ciudades no pueden detenerse para atender las lágrimas de un desengaño. Las ciudades grandes no tienen tiempo para mirar al cielo… El hombre de las grandes ciudades caza mariposas de chico. De grande, no. Las pisa… No las ve. No lo conmueven…".
discépolo explica su teoría del personaje:
"… aquella idea la encarné en un hombre que encuentra aquello que amó tanto, aquello que fue su gran amor, convertido en un harapo. La idea llega y golpea dejándome herido, enfermo, pleno de tristeza. Entonces me recojo, sufro, hago mi pequeño drama interior con el drama apenas intuido antes… Así van surgiendo frases, como ser: "sola… fané… descangayada…" Eso es. La pintura de la visión cruel de la mujer vencida. Luego viene el complemento, el adorno, la corona de espinas que le cuelgo a la imagen de la pobrecita: "flaca… dos cuartas de cogote…" Enseguida sobreviene el recuerdo de lo que ella fue en el tiempo en que yo la quería… Más tarde, los remordimientos por el mal que le hice a los demás y por el que me hice a mí mismo… y por fin, la situación final, la imprescindible obligación de aturdirme, de mamarme bien mamao, para olvidar…".
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conociendo a los presocráticos |

Diotimo
Natural de Tiro. No se conocen datos sobre su vida. En cuanto a la doctrina, parece que fue uno de los seguidores de Demócrito y se dedicó a repetir algunas opiniones del maestro sin agregar nada digno de mención.
Claidemo
No se tiene noticia de su lugar de nacimiento, ni restos de sus escritos. Se cree que desarrolló alguna actividad durante el siglo V. Su aporte -si lo hubiere- sería prácticamente nulo.
Ocelo
Natural de Lucania pero de borrosa memoria, pues los datos que se citan sobre él, como el que aparece en la carta fraguada de Arquitas a Platón, Diógenes Laercio VIII 80, o los que consigna Estobeo, no merecen mayor fe.
Hay que precaverse de las flores que flotan en el agua y de las caras que sonríen en los espejos.
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Roberto Arlt por el mismo |
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| Roberto Arlt, año 1935. |
Autobiografía escrita para Cuentistas de hoy, Editorial Claridad, 1929.
Somos honrados por debilidad. Y únicamente triunfan los que están seguros de triunfar. Muchas veces pienso en Napoleón; se me ocurre pensar que no hay nadie que durante su vida, en el plazo de un minuto, no haya querido ser Napoleón.
Los Lanzallamas
Escribo en un "idioma" que no es propiamente el castellano sino el porteño. Sigo toda una tradición; Fray Mocho, Félix Luna, Last Reason… Y es acaso por exaltar el habla del pueblo, ágil, pintoresca y variable, que interesa a todas las sensibilidades. Este léxico, que yo llamo idioma, primará en nuestra literatura a pesar de la indignación de los puristas, a quienes no leen ni leerá nadie.
La Crónica. Diario El Mundo.
El tiempo que se escapa. Eso. Eso. Y todos que se dejan estar caídos como bolsas. Nadie que quiera volar. ¿Cómo convencerlos a esos burros de que tienen que volar? Y sin embargo, la vida es otra. Otra como ellos no la conciben tan siquiera. El alma como un océano agitándose dentro de setenta kilos de carne. Y la misma carne que quiere volar. Todo en nosotros está deseando subir hasta las nubes, hacer reales los países de las nubes…
Los siete locos.
La verdadera calle. La calle que arranca un suspiro en los desterrados de la ciudad. La calle que se quiere, que se quiere de verdad. La calle que es linda de recorrer de punta a punta porque es calle de vagancia, de atorrantismo, de olvido, de alegría, de placer. La calle que con su nombre hace lindo el comienzo de ese tango: "Corrientes… tres, cuatro, ocho…"
Y es inútil que traten de reformarla. Que traten de adecentarla. Calle porteña de todo corazón. está impregnada tan profundamente de ese espíritu "nuestro" que aunque le poden las casas hasta los cimientos y le echen creolina hasta la napa de agua, la calle seguirá siendo la misma… la recta donde es linda la vagancia y donde hasta el más inofensivo infeliz se da aires de perdonavidas y de calavera jubilado.
El espíritu de la calle Corrientes no cambiará con el ensanche. Diario El Mundo.
¡Ah, periodismo!... Sin embargo, dígase lo que se diga, es lindo. Sobre todo si se tiene un director indulgente que presenta alas visitas con estas elocuentes palabras: "El atorrante de Arlt. Gran escritor".
Una excusa: el hombre del trombón. Diario El Mundo.
Cuando hay un gran deseo, aún durmiendo se desea ¡qué he dicho!, aún en el delirio de la fiebre se continúa deseando… en la agonía se desea… ¿Qué digo? Hasta los condenados a muerte desean.
Los lanzallamas
Ser olvidado cuando muera, esto sí que es horrible. Sin embargo algún día me moriré y los trenes seguirán caminando y la gente irá al teatro como siempre, y yo estaré muerto, bien muerto, muerto para toda la vida.
El juguete rabioso.
Estoy contento de haber tenido la voluntad de trabajar, en condiciones bastante desfavorables, para dar fin a una obra que exigía soledad y recogimiento. Escribí siempre en redacciones estrepitosas, acosado por la obligación de la columna cotidiana.
Digo esto para estimular a los principiantes en la vocación, a quienes siempre les interesa el procedimiento técnico del novelista. Cuando se tiene algo que decir, se escribe en cualquier parte. Sobre una bobina de papel o en un cuarto infernal. Dios o el Diablo están junto a uno dictándole inefables palabras.
Orgullosamente afirmo que escribir, para mí, constituye un lujo. No dispongo, como otros escritores, de rentas, tiempo o sedantes empleos nacionales. Ganarse la vida escribiendo es penoso y rudo. Máxime si cuando se trabaja se piensa que existe gente a quien la preocupación de buscarse distracciones les produce surmenage.
Pasando a otra cosa: se dice de mí que escribo mal. Es posible. De cualquier manera, no tendría dificultad en citar a numerosa gente que escribe bien y a quienes únicamente leen correctos miembros de su familia.
Para hacer estilo son necesarias comodidades, rentas, vida holgada. Pero por lo general, la gente que disfruta de tales beneficios se evita siempre la molestia de la literatura. O la encara como un excelente procedimiento para singularizarse en los salones de sociedad.
Me atrae ardientemente la belleza. ¡Cuántas veces he deseado trabajar una novela, que como las de Flaubert, se compusiera de panorámicos lienzos…! Mas hoy, entre los ruidos de un edificio social que se desmorona inevitablemente, no es posible pensar en bordados. El estilo requiere tiempo, y si yo escuchara los consejos de mis camaradas, me ocurriría lo que les sucede a algunos de ellos: escribiría un libro cada diez años, para tomarme después unas vacaciones de diez años por haber tardado diez años en escribir cien razonables páginas discretas.
Variando, otras personas se escandalizan de la brutalidad con que expreso ciertas situaciones perfectamente naturales a las relaciones entre ambos sexos. Después, estas mismas columnas de la sociedad me han hablado de James Joyce, poniendo los ojos en blanco. Ello provenía del deleite espiritual que les ocasionaba cierto personaje de Ulises, un señor que se desayuna más o menos aromáticamente aspirando con la nariz, en un inodoro, el hedor de los excrementos que ha defecado un minuto antes.
Pero James Joyce es inglés. James Joyce no ha sido traducido al castellano, y es de buen gusto llenarse la boca hablando de él. El día que James Joyce esté al alcance de todos los bolsillos, las columnas de la sociedad se inventarán un nuevo ídolo a quien no leerán sino media docena de iniciados.
En realidad, uno no sabe qué pensar de la gente. Si son idiotas en serio, o si se toman a pecho la burda comedia que representan en todas las horas de sus días y sus noches.
De cualquier manera, como primera providencia he resuelto no enviar ninguna obra mía a la sección de crítica literaria de los periódicos. ¿Con qué objeto? Para que un señor enfático entre el estorbo de dos llamadas telefónicas escriba para satisfacción de las personas honorables:
"El señor Roberto Arlt persiste aferrado a un realismo de pésimo gusto, etc., etc."
No, no y no.
Han pasado esos tiempos. El futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo. Crearemos nuestra literatura, no conversando continuamente de literatura, sino escribiendo en orgullosa soledad libros que encierran la violencia de un "cross" a la mandíbula. Sí, un libro tras otro, y "que los eunucos bufen".
El porvenir es triunfalmente nuestro.
Nos lo hemos ganado con sudor de tinta y rechinar de dientes, frente a la "Underwood", que golpeamos con manos fatigadas, hora tras hora, hora tras hora. A veces se le caía a uno la cabeza de fatiga, pero…. Mientras escribo estas líneas pienso en mi próxima novela. Se titulará El Amor brujo y aparecerá en agosto del año 1932.
Y que el futuro diga.
Los Lanzallamas
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guillermo cabrera infante |
Punto Punto Un punto dos puntos tres puntos que entonces se llaman puntos suspensivos punto Puntos de Braille coma puntos de grabado de punto coma teológico coma punto gramatical dos puntos Ortogrf subrayado tachadura punto. Signo ortográfico llave de paguión réntesis punto llave otra vez con que se indica el fin del sentido gramatical y lógico de un período o de una sola oración punto Pónese después de toda abreviatura no me digas signo de admiraguión ción que equivale a punto Punto accidental coma punto cardinal coma punto de cadeneta coma punto filipino punto También están los puntos dos puntos ecuánime coma radiante visual coma insertar la coma visual y punto de fuga coma contrapunto punto y punto final punto Más Oddjob que James Bond qué remedio punto de inguión terrogación cómo es posible integrar una imagen a base de puntos cierra puntos de interrogación otro párrafo Hablar de Narciso tachadura paréntesis pero coma punto de interrogación no hablaguión rán todos cierra interrogación cierra paréntesis y del arroyo como el primer espejo que al inquietar a Narciso se convierte en la primera cámara no lúcida ni obscura sino inestable punto abre interrogación es posible hablar de imagen sin hablar de espejo sin hablar de arroyo sin hablar de Narciso cierra También bien bien hablar blar blar dededé Eco Eco Eco punto Qué sabiduría la de los griegos antiguos al relacionar la imagen en el agua barra incliguión nada espejo barra inclinada con la imagen sonora del eco y juntar a Narciso y a Eco como amantes condenados a ser reflejos coma como quien dice audio y video punto de admiración Pretensión de decir lo que nadie dijo o de evitar decir lo que todos han dicho o coma en este caso tachadura dirán todos pleca es una versión narciguión cista coma pero es al menos una pretensión menos vana paréntesis interrogación lo es cierra paréntesis después de cerrar la interrogación No es esta misma escritura las líneas coma esta línea esta palabra que usted está leyendo al mismo tiempo que yo porque las escribo mientras las leo o las leo mientras las escribe mi máquina e mayúscula lectra ciento diez guión smith guión corona otra vanidad cierra interrogación no abierta Quizá se trate de otro facilismo derivado del periodismo y con rima impensada punto y seguido En todo caso se salva así la descripción de dos puntos cara redonda de pómulos altos coma boca ancha y grande y grande bajo bigotes zapatistas coma nariz de puntaguiónnenguiónbola coma ojos largos pero estrechos detrás de gafitas de abuelita otra rima puestas de moda de nuevo por Los Beatles pronúnciese beatlos coma frente alta y ancha sobre cejas finamente arqueadas que nadie nota excepto claro Miriam Gómez ese Yin de mi Yang coma y finalmente o inicialmente tal vez para los ángeles o los aviadores pelo lacio largo y negro otrora que ya comienza a hacerse escaso a la izquierda de la vida y derecha del espejo y gris por todas partes ayudado por el tiempo y una que otra cana regalo de Offenbach el dios no el odioso punto y coma para no hablar de estatura baja como aspecto trabado y otras señas particulares no se aprecian punto Más Charlie Chan que Fu Manchú punto y seguido Aunque con sumo respeto por la Dama del Dragón que la correctora francesa de Gallimard quería convertir coma ignorante de las leyes de la metampsifísica coma en un personaje de Tin Tin coma mucho más conocido en Francia que Ferry y los Piratas decía aunque claro no dijo Ferry y los Piratas punto Pero tal vez sin decir lo que no quiero admitir es la necesidad de fijar la imagen paréntesis Más Quevedo que Cervantes a pesar suyo paréntesis es la dificultad de completar con palabras una imagen que debía compuesta por puntos coma cientos de puntos de grabado de punto Punto| [+/-] |
MAITENA: NUNCA ESTUVE EN LA LUNA |

Cuando en el año 69 el hombre llegó a la Luna, además de conmoverme por la huella que Neil Amstrong dejaba sobre la superficie lunar, me acuerdo de la fuerte impresión que me causó ver emocionado a mi padre.
Claro, todo esto contribuyó a que le creyera cualquier cosa. De todas maneras, supongo que de parte de él hubo más ingenuidad que otra cosa cuando al verme tan fascinada con el asunto de la luna me aseguró con rigurosidad científica que, cuando yo tuviera 20 años, ir a la Luna sería como ir a Europa. (Bueno, en eso no se equivocó mucho, porque a mis veinte años la verdad que estaba tan cerca de conocer Europa como de ir a la Luna).
Pero por supuesto que, en ese entonces y desde mi metro diez, todo esto me resultaba posible y ya pensaba incluso en la posibilidad de ser astronauta... cosa que a mi padre, desde su metro ochenta y su habilitante título universitario, curiosamente, también le parecía razonable. (A fin de cuentas, ¿por qué iba a enamorarme yo de alguien que no lo estuviera de mí, eh?).
De ahí a ponerme a sacar cuentas hubo un solo paso, y por algún motivo que debe tener que ver con las series de televisión, las historietas y toda la ficción de la época, el año donde iban a cristalizarse todos estos proyectos era el 2000.
De repente me sentí como la farolera: tropecé con una cifra que hizo que todos mis sueños se cayeran por la calle. Las cuentas me habían salido mal. Qué bajón, dios mío. ¿De qué, me serviría estar viva en el siglo XXI si iba a ser... vieja? ¿Quién mandaría al espacio a una anciana de 37 años? O lo que es peor, ¿a qué?.
Desistí de todo proyecto espacial, pero aun imaginándome en la Tierra me daban convulsiones. Todos iban a estar enfundados en enteritos plateados de hombreras puntiagudas que yo no podría usar porque sería un fósil. Todos iban a andar en unas cápsulas a colchón de aire en las que yo no me podría subir por prescripción médica. Todos iban a ser jóvenes porque era un siglo nuevo, moderno y futurista, y yo iba a ser vieja.
Esta idea me acompañó por mucho tiempo, y si bien a medida que uno crece se va dando cuenta de que ser joven es sólo tener la edad que teníamos hace seis o siete años, confieso que hoy, a punto de entrar en el 2000, ya no me encuentro en condiciones de enfundarme en el enterito plateado. Pero no porque me sienta vieja, sino porque soy tan joven que estoy embarazada de ocho meses y todavía, eso sí, conservo cierto sentido del ridículo.
Suplemento Radar Libros, diario Página 12, diciembre de 2000)
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Mauricio Redolés |


mira, ese es Alberto Square./ Q'sencillo es/ míralo como conversa/ tan humilde/ eso es lo que me gusta/ la humildad de los artistas/ Son humildes/ mira está dando autógrafos/ Que espontáneo y natural/ mira ese animador/ es Sergio Lagunas/ una niñita le pide un autógrafo/ él le dice ¿y por qué me pides un autógrafo/ mientras le garabatea un papel/ es que Ud. es importante le dice la onceañera/ Tú eres importante le dice Sergio Lagunas guiñándole un ojo/ Qué humildes y espontáneos son los artistas/ Que buena onda los de la T.V.
CHILEAN BUSINESS

qué son viarachoh loh culiaoh, les llehé el tocadihco a la hueá que ehtá al lao del Fulgor, en Jai Esthrí y me lo dieron de güelta, "no tiene arreglo", me dijeron, "gui ar afrei gui cant du nofings abaut its" me dijeron. Yo lo agarré con toa la rabia, una mirá por acá, una mirá por allá, ¡ya! tiene esta y esta hueá dije. Le apreté un tornillo, le limpie una mugrecita, le enderecé la patita, lo enchufé, ¿y saís? funcionó al tiro la hueá
pa mi que querían que se loh regalara loh culiaoh

cuando una mina quiere
AUGUSTO MONTERROSO

…y cuando
desperté
1973
aún
estaba allí
ES RICO

Que rico es llegar a Santiago
y echar una cachita
No es lo mismo llegar a Curicó
y echar una cachita
No es lo mismo llegar a Coihueco
y echar una cachita
No es lo mismo llegar a Renaico
y echar una cachita
para un santiaguino que viaja
1200
Kms.
no hay nada mejor
que
llegar a
Stgo.
y echar una cachita
No es lo mismo llegar a Cachita y
echar un Santiago
-¡Santiago! ¿Qué haces acá? ¡Sal inmediatamente de la cama
de mai guaif
cachai que
es rico?
BEKER 69

Por una mirada, un mundo.
Por una caricia, un cielo.
Por un polvito
¡Ah! Yo no sé qué daría por un polvito.
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rodolfo walsh: cuento para tahúres |
Salió no más el 10 -un 4 y un 6- cuando ya nadie lo creía. A mí qué me importaba, hacía rato que me habían dejado seco. Pero hubo un murmullo feo entre los jugadores acodados a la mesa del billar y los mirones que formaban rueda. Renato Flores palideció y se pasó el pañuelo a cuadros por la frente húmeda. Después juntó con pesado movimiento los billetes de la apuesta, los alisó uno a uno y, doblándolos en cuatro, a lo largo, los fue metiendo entre los dedos de la mano izquierda, donde quedaron como otra mano rugosa y sucia entrelazada perpendicularmente a la suya. Con estudiada lentitud puso los dados en el cubilete y empezó a sacudirlos. Un doble pliegue vertical le partía el entrecejo oscuro. Parecía barajar un problema que se le hacía cada vez más difícil. Por fin se encogió de hombros. -Lo que quieran... -dijo.
Ya nadie se acordaba del tachito de la coima. Jiménez, el del negocio, presenciaba desde lejos sin animarse a recordarlo. Jesús Pereyra se levantó y echó sobre la mesa, sin contarlo, un montón de plata.
-La suerte es la suerte -dijo con una lucecita asesina en la mirada-. Habrá que irse a dormir.
Yo soy hombre tranquilo; en cuanto oí aquello, gané el rincón más cercano a la puerta. Pero Flores bajó la vista y se hizo el desentendido.
-Hay que saber perder -dijo Zúñiga sentenciosamente, poniendo un billetito de cinco en la mesa. Y añadió con retintín-: Total, venimos a divertirnos.
-¡Siete pases seguidos! -comentó, admirado, uno de los de afuera.
Flores lo midió de arriba abajo.
-¡Vos, siempre rezando! -dijo con desprecio.
Después he tratado de recordar el lugar que ocupaba cada uno antes de que empezara el alboroto. Flores estaba lejos de la puerta, contra la pared del fondo. A la izquierda, por donde venía la ronda, tenía a Zúñiga. Al frente, separado de él por el ancho de la mesa del billar, estaba Pereyra. Cuando Pereyra se levantó dos o tres más hicieron lo mismo. Yo me figuré que sería por el interés del juego, pero después vi que Pereyra tenía la vista clavada en las manos de Flores. Los demás miraban el paño verde donde iban a caer los dados, pero él sólo miraba las manos de Flores.
El montoncito de las apuestas fue creciendo: había billetes de todos tamaños y hasta algunas monedas que puso uno de los de afuera. Flores parecía vacilar. Por fin largó los dados. Pereyra no los miraba. Tenía siempre los ojos en las manos de Flores.
-El cuatro -cantó alguno.
En aquel momento, no sé por qué, recordé los pases que había echado Flores: el 4, el 8, el 10, el 9, el 8, el 6, el 10... Y ahora buscaba otra vez el 4.
El sótano estaba lleno del humo de los cigarrillos. Flores le pidió a Jiménez que le trajera un café, y el otro se marchó rezongando. Zúñiga sonreía maliciosamente mirando la cara de rabia de Pereyra. Pegado a la pared, un borracho despertaba de tanto en tanto y decía con voz pastosa:
-¡Voy diez a la contra! -Después se volvía a quedar dormido.
Los dados sonaban en el cubilete y rodaban sobre la mesa. Ocho pares de ojos rodaban tras ellos. Por fin alguien exclamó:
-¡El cuatro!
En aquel momento agaché la cabeza para encender un cigarrillo. Encima de la mesa había una lamparita eléctrica, con una pantalla verde. Yo no vi el brazo que la hizo añicos. El sótano quedó a oscuras. Después se oyó el balazo.
Yo me hice chiquito en mi rincón y pensé para mis adentros: "Pobre Flores, era demasiada suerte". Sentí que algo venía rodando y me tocaba en la mano. Era un dado. Tanteando en la oscuridad, encontré el compañero.
En medio del desbande, alguien se acordó de los tubos fluorescentes del techo. Pero cuando los encendieron, no era Flores el muerto. Renato Flores seguía parado con el cubilete en la mano, en la misma posición de antes. A su izquierda, doblado en su silla, Ismael Zúñiga tenía un balazo en el pecho.
"Le erraron a Flores", pensé en el primer momento, "y le pegaron al otro. No hay nada que hacerle, esta noche está de suerte."
Entre varios alzaron a Zúñiga y lo tendieron sobre tres sillas puestas en hilera. Jiménez (que había bajado con el café) no quiso que lo pusieran sobre la mesa de billar para que no le mancharan el paño. De todas maneras ya no había nada que hacer.
Me acerqué a la mesa y vi que los dados marcaban el 7. Entre ellos había un revólver 48.
Como quien no quiere la cosa, agarré para el lado de la puerta y subí despacio la escalera. Cuando salí a la calle había muchos curiosos y un milico que doblaba corriendo la esquina.
Aquella misma noche me acordé de los dados, que llevaba en el bolsillo -¡lo que es ser distraído!-, y me puse a jugar solo, por puro gusto. Estuve media hora sin sacar un 7. Los miré bien y vi que faltaban unos números y sobraban otros. Uno de los "chivos" tenía el 8, el 4 y el 5 repetidos en caras contrarias. El otro, el 5, el 6 y el 1. Con aquellos dados no se podía perder. No se podía perder en el primer tiro, porque no se podía formar el 2, el 3 y el 12, que en la primera mano son perdedores. Y no se podía perder en los demás porque no se podía sacar el 7, que es el número perdedor después de la primera mano. Recordé que Flores había echado siete pases seguidos, y casi todos con números difíciles: el 4, el 8, el 10, el 9, el 8, el 6, el 10... Y a lo último había sacado otra vez el 4. Ni una sola clavada. Ni una barraca. En cuarenta o cincuenta veces que habría tirado los dados no había sacado un solo 7, que es el número más salidor.
Y, sin embargo, cuando yo me fui, los dados de la mesa formaban el 7, en vez del 4, que era el último número que había sacado. Todavía lo estoy viendo, clarito: un 6 y un 1.
Al día siguiente extravié los dados y me establecí en otro barrio. Si me buscaron, no sé; por un tiempo no supe nada más del asunto. Una tarde me enteré por los diarios que Pereyra había confesado. Al parecer, se había dado cuenta de que Flores hacía trampa. Pereyra iba perdiendo mucho, porque acostumbraba jugar fuerte, y todo el mundo sabía que era mal perdedor. En aquella racha de Flores se le habían ido más de tres mil pesos. Apagó la luz de un manotazo. En la oscuridad erró el tiro, y en vez de matar a Flores mató a Zúñiga. Eso era lo que yo también había pensado en el primer momento.
Pero después tuvieron que soltarlo. Le dijo al juez que lo habían hecho confesar a la fuerza. Quedaban muchos puntos oscuros. Es fácil errar un tiro en la oscuridad, pero Flores estaba frente a él, mientras que Zúñiga estaba a un costado, y la distancia no habrá sido mayor de un metro. Un detalle lo favoreció: los vidrios rotos de la lamparita eléctrica del sótano estaban detrás de él. Si hubiera sido él quien dio el manotazo -dijeron- los vidrios habrían caído del otro lado de la mesa de billar, donde estaban Flores y Zúñiga.
El asunto quedó sin aclarar. Nadie vio al que pegó el manotazo a la lámpara, porque estaban todos inclinados sobre los dados. Y si alguien lo vio, no dijo nada. Yo, que podía haberlo visto, en aquel momento agaché la cabeza para encender un cigarrillo, que no llegué a encender. No se encontraron huellas en el revólver, ni se pudo averiguar quién era el dueño. Cualquiera de los que estaban alrededor de la mesa -y eran ocho o nueve- pudo pegarle el tiro a Zúñiga.
Yo no sé quién habrá sido el que lo mató. Quien más quien menos tenía alguna cuenta que cobrarle. Pero si yo quisiera jugarle sucio a alguien en una mesa de pase inglés, me sentaría a su izquierda, y al perder yo, cambiaría los dados legítimos por un par de aquellos que encontré en el suelo, los metería en el cubilete y se los pasaría al candidato. El hombre ganaría una vez y se pondría contento. Ganaría dos veces, tres veces... y seguiría ganando. Por difícil que fuera el número que sacara de entrada, lo repetiría siempre antes de que saliera el 7. Si lo dejaran, ganaría toda la noche, porque con esos dados no se puede perder.
Claro que yo no esperaría a ver el resultado. Me iría a dormir, y al día siguiente me enteraría por los diarios. ¡Vaya usted a echar diez o quince pases en semejante compañía! Es bueno tener un poco de suerte; tener demasiada no conviene, y ayudar a la suerte es peligroso...
Sí, yo creo que fue Flores no más el que lo mató a Zúñiga. Y en cierto modo lo mató en defensa propia. Lo mató para que Pereyra o cualquiera de los otros no lo mataran a él. Zúñiga -por algún antiguo rencor, tal vez- le había puesto los dados falsos en el cubilete, lo había condenado a ganar toda la noche, a hacer trampa sin saberlo, lo había condenado a que lo mataran, o a dar una explicación humillante en la que nadie creería.
Flores tardó en darse cuenta; al principio creyó que era pura suerte; después se intranquilizó; y cuando comprendió la treta de Zúñiga, cuando vio que Pereyra se paraba y no le quitaba la vista de las manos, para ver si volvía a cambiar los dados, comprendió que no le quedaba más que un camino. Para sacarse a Jiménez de encima, le pidió que le trajera un café. Esperó el momento. El momento era cuando volviera a salir el 4, como fatalmente tenía que salir, y cuando todos se inclinaran instintivamente sobre los dados.
Entonces rompió la bombita eléctrica con un golpe del cubilete, sacó el revólver con aquel pañuelo a cuadros y le pegó el tiro a Zúñiga. Dejó el revólver en la mesa, recobró los "chivos" y los tiró al suelo. No había tiempo para más. No le convenía que se comprobara que había estado haciendo trampa, aunque fuera sin saberlo. Después metió la mano en el bolsillo de Zúñiga, le buscó los dados legítimos, que el otro había sacado del cubilete, y cuando ya empezaban a parpadear los tubos fluorescentes, los tiró sobre la mesa.
Y esta vez sí echó clavada, un 7 grande como una casa, que es el número más salidor...
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Gonzalo Arango: Terrible 13 manifiesto nadaísta (fragmento) |
Desde nuestra aparición nadaísta en el infierno de la sociedad colombiana, ha crecido una rosada ola de maldad en los espíritus. Una oscuridad terrible se cierne sobre nuestros corazones que encarnan el peligro de un nuevo amor hacia la historia.
A temprana edad conocimos el gusto de la grandeza y de la fama, y sin pedirle permiso a los oráculos nos erigimos en los profetas del mal y de la destrucción.
Hemos gozado de la admiración frenética de la juventud, que ve en nosotros la encarnación de un oscuro heroísmo.
Hemos desertado nuestros amores, credos, fanatismos, esperanzas, recuerdos y felicidades, no por otros idealismos, sino a cambio de nada, o por una oceánica indiferencia.
Consideramos que era ya demasiado tarde para luchar, triunfar, pensar, amar, trascender y ser formales como seminaristas, porque vivimos tiempos de terror y muerte, y las estrellas del cielo han sido sustituidas por temibles signos anunciadores de guerras atómicas y aniquilaciones terrestres.
Nos convencimos que la vida era breve y que no había tiempo sino de vivir y no complicarnos con las causas de los humanistas y los redentores.
Entonces legitimamos una vez más el sentimiento de que era el hombre la pasión y el centro del universo, y consagramos nuestra vida a rendirnos una adoración limitante con la idolatría.
A partir de esta reivindicación de nuestras prodigiosas desilusiones, hemos emborrachado nuestros cuerpos hasta la locura...
hemos crucificado nuestros sexos en las caderas de lolitas y proxenetas...
hemos viajado en alguna dirección huyendo de nosotros mismos, sin rumbo, sin destino, porque el hombre no tiene sino sus dos pies, sus zapatos rotos, y un camino que no conduce a ninguna parte...
hemos ido a reposar en los pinares nocturnos fuera de la ciudad agobiados por la angustia, la soledad y el aburrimiento...
hemos hecho fogatas en la oscuridad, y asado en las brasas un recuerdo de amor, o un pedazo de ternera...
nos hemos amado sin pasión bajo el fuego trepidante de las locomotoras, porque lo que verdaderamente amábamos no era digno de nosotros...
nos hemos desvestido bajo el foco de bujías glaciales de luz y mirado nuestro sexo como un gusanito triste...
nos masturbamos con sadismo y brutalidad y a ese acto solitario consagramos un amor puro y esquizofrénico...
hemos dormido en nuestros cuartos tristes como en las oscuridades del topo, sin importarnos que el mundo sigue girando movido por un misterioso mecanismo...
hemos bailado danzas locas con negras sudorosas bajo el resplandor de las antorchas en la selva, o bajo biliosas bujías de prostíbulo...
hemos alabado a los pederastas que se besan a la luz del sol desafiando los sexos y el rubor de los policías que guardan la moral pública...
hemos hecho conspiraciones con el hampa para que realicen impunemente sus violaciones, sus incendios, sus genocidios, sus profanaciones, sus asesinatos y sus hurtos...
hemos convidado a los garitos a nuestras amistades reputadas para que los desplumen los tahúres con barajas marcadas, y luego hemos repartido las ganancias...
hemos destruido los lamparios del templo en la oscuridad límite del alba para esquivar la mirada iracunda de los dioses dormidos...
hemos robado en el comercio lo que necesitaba el apetito y apedreamos las vitrinas inaccesibles a nuestro deseo...
hemos asaltado en la noche a un transeúnte para conocer el rostro del miedo y luego lo pusimos en libertad. Nos hemos burlado de su miedo y del orín que destilaba por el pantalón ante la amenaza metafísica de nuestros puñales niquelados cortantes como chispas de hielo...
hemos blasfemado en el silencio para que retumbe la voz en los nidos de los rascacielos y golpee con furia las ventanas de las habitaciones donde se reza o se copula...
hemos escarbado los basureros como gatos famélicos en busca de la suciedad humana y nos ha parecido que el hombre es el animal más puerco de la zoología...
hemos fumado colillas de cigarrillos en los escupideros de los teatros, prefiriendo los de boquilla y los nimbados de colorete...
hemos hecho mixturas de sustancias viscosas y hemos transubstanciado el alcohol en una loca explosión de vértigos...
hemos bebido tragos acerados que quemarían los cinco estómagos de la vaca, y derretirían las entrañas poderosas del buitre...
hemos alucinado el espíritu con drogas y mescalinas para que sucumba la razón y flote el subconsciente tenebroso legendariamente oprimido...
hemos engañado a las amantes con votos de fidelidad, pero las traicionamos con rameras que nos aseguran bajo juramento de honor las cruces de la sífilis, y una maravillosa colección de blenorragias. En sus lechos podridos gozamos del amor impuro y de las enfermedades...
nos hemos cansado de amar en lechos católicos y en lechos mercenarios, y en el colmo del hastío ensayamos el odio y la indiferencia sádica hacia los sexos. hemos elegido en cambio las vulvas de las ranas o el sexo hiriente de las lechuzas por parecernos de sexualidad más idealista...
hemos prometido la desesperación y la muerte, porque la felicidad y la vida son heredad común de los idiotas y de los cocheros...
creemos enormemente en la santidad del crimen y hemos crucificado en altares de sangre a nuestras vírgenes para que regresen Atila, Nerón, Eróstrato, Judas y todos los asesinos de la historia... hemos deseado instaurar un gobierno que sea superior en crueldad a todas las tiranías criminales...
hemos deseado que sucumban los débiles, los justos, los desheredados, los puros de corazón y los imbéciles...
hemos añorado en calidad de hombres libres el retorno implacable de la inquisición, de las persecuciones y de las pestes mortíferas que han azotado a la humanidad para que el espíritu sea ungido por la sangre y el sufrimiento...
nos hemos orinado en los asfaltos calientes para ver ascender el humo en forma de plegaria hasta cielos de creencias contradictorias...
dejamos de creer en los dioses vencidos por la máquina para revertir nuestro ateísmo militante en la adoración de las locomotoras y los cohetes de velocidades supersónicas y ultraluminosas...
hemos comulgado, orado sin fe, profanado y blasfemado para desafiar la indignación de los dioses y para que lo divino penetre nuestra carne miserable así sea a través del rayo o del remordimiento...
hemos padecido la miseria con un odio a muerte por el Capital, pero no trabajamos porque el trabajo es atentatorio contra la poesía y contra la dignidad humana...
hemos comido migajas de pan negro y bebido aguas sucias en las alcantarillas para defender el ocio contra el trabajo y la inutilidad de toda acción. Pero también nos hemos hartado de menúes europeos en los "night clubs" con el producto de nuestras actividades anormales...
nos hemos bebido, comido, fumado y acostada a la burguesía que ve en nosotros la continuación de los valores aristocráticos, pero nos burlamos de su admiración y de paso nos vomitamos en sus floreros y en la bóveda azul de sus retretes...
hemos abdicado los últimos gramos de amor a cambio de una nota de jazz que reviente en nuestros oídos como la trompeta del juicio final...
hemos identificado las profecías del apocalipsis con la guerra atómica, y nos lamentamos con la cobardía de nuestros jefes de Estado que no se deciden a matarnos...
somos partidarios de las guerras termonucleares y de las armas radioactivas, y estamos políticamente de parte de la potencia que quiera destruirnos y estallarnos como una bomba de jabón en un día pálido de la primavera...
hemos dudado de toda fe, de toda verdad revelada y heredada, no creemos en nada, ni siquiera en nosotros, pero hemos ratificado la bondad de nuestros instintos insaciables, y la confusión maravillosa de la esperanza...
hemos conservado la sangre fría ante las desgracias innumerables de nuestro tiempo...
hemos predicado la necesidad del suicidio y regalamos la receta de nuestros venenos letales. Festejamos la muerte de esas víctimas que sucumben ante la evidencia de nuestras predicaciones malignas, y nos regocijamos porque no despertarán nunca más en la eternidad...
hemos hecho el amor en sitios prohibidos para prolongar el espasmo y los sacudimientos ante el peligro, y nos han encarcelado por aplicar la estética en el erotismo. Porque nos hemos amado bajo los vientres chispeantes de las locomotoras, en los confesionarios, las tumbas putrefactas, los sanitarios públicos, los ascensores, las terrazas celestes, los anfiteatros con los muertos, y bajo los semáforos que iluminan nuestros cuerpos semidesnudos en la semioscuridad acechada por los serenos y las sirenas de los altos hornos industriales...
hemos destruido ídolos de barro y plomo por el solo placer de destruir y renegar de las tradiciones, de los santos de los héroes...
hemos hecho una literatura alucinada convocando las inmundicias, las libertades, las dudas, los furores y las iniquidades, y nos hemos escandalizado con el poder de nuestro genio negativo...
Somos de una raza nueva que santifica el placer y los instintos, y libra al hombre de los opios de la razón y de los idealismos trascendentes...
Todo lo que tenemos para ofrecerle a la juventud es la locura, pues es necesario enloquecernos antes de que llegue la guerra atómica. El hombre será aniquilado por el hombre. La humanidad borrará en un segundo la historia infame que escribió en un millón de años. Nosotros nos apresuramos a saludar regocijados su desaparición, y nos vomitamos jubilosamente en su inútil historia de miles de siglos. Estamos asqueados, y nos negamos a sobrevivir en esa ilustre inmundicia...
El sol nace siempre según su eterna costumbre sobre la cima de las cordilleras, pero nunca lo vemos porque nos levantamos cuando estalla con los últimos arreboles de alba eléctrica de la nueva noche.
Estamos aterrados de nuestra maldad y solicitamos al Estado que abra para nosotros los manicomios, los presidios y los reformatorios, porque somos geniales, locos y peligrosos, y no encontramos otros sitios más decentes para vivir en la sociedad contemporánea.
Todavía ustedes los moralistas, los racionalistas y los estetas se estarán preguntando: "Y más allá del horizonte de la locura ¿cuál es realmente el fin del nadaísmo?" Y nosotros diremos: "El Nadaísmo no tiene fin, pues si tuviera fin ya se habría terminado. Nosotros nos contentamos con progresar devotamente hacia la locura y el suicidio. Hacemos el mal, porque el bien no sienta a nuestro heroísmo".
| [+/-] |
La noche que conocí a Bukowski |
Por la tarde me bajé 4 cajas de Miller y me despaché más de una centena de Brahms, un día de tantos, hasta que llegó Susan de Black Sparrow Press; ella quería hablar de mi último artículo y yo seguir con la Miller, ella quería hacer el amor y yo seguir escuchando al Maestro. Le rogué que se fuera, le pedí que se fuera, la eché. El segundo ofrecimiento era interesante, pero ya sabía lo que venía; hablar y hablar sobre el único tema, EL AMOR. Pasa siempre que cuando uno quiere follar ellas quieren hablar de amor, esa tarde yo no quería ninguna de las dos cosas, solo beber y Brahms.
Malhumorado decidí salir; en mi auto seguí escuchando al pibe Johannes, desde mi calle De Longpre giré a la izquierda por Normandie, subí por el Bulevard Santa Monica y me estacioné frente a dos bares, el Milodón City Cha Cha Cha y el Clean Hands, opté por el segundo. Al entrar supe que esa no iba a ser mi noche, después al salir lo comprobé. Nada más sentarme divisé en el rincón cerca del piano, a esa camarilla de edulcorados poetas de Chicago; Creeley, Olson, Dickey, Meredith y un enano con pinta de esbirro napoleónico.
Vino Jhoana la camarera y me preguntó si quería lo de siempre, le dije que sí; me trajo 4 latas de cerveza, una botella de brandy y un vaso de gin. A veces, salvo el hipódromo, ningún lugar es bueno, aunque ese lugar sea tu casa o el bar. Y así estaba yo con mis meditaciones cartesianas cuando veo acercarse al esbirro de Napoleón, me dice hola y yo levanto una ceja.
- qué pasa buen hombre- le digo,
- permítame presentarme, soy bukowski
- Solamente quería decirle que lo admiro
- Yo a usted no amigo
- Perdón...
- Algunas malas lenguas dicen que Dios perdona, buenas noches.
Fue así como conocí a Bukowski, un tipo irrelevante y un perfecto papanatas. Después me enteré que trabaja en un General Store de la calle Fredoom y que también es poeta o cree serlo.
Fue el peor día en semanas. Volví al East Hollywood, en la puerta me esperaba Linda y en mi pieza Brahms. Era para volver a creer.
| [+/-] |
Luis Vulliamy: Leyenda mapuche |

1.-
KIÑE
La gente vieja sabe que nada bueno anuncian los pétalos de las quilas. Un joven tiene alguna experiencia si ya las ha visto florecidas. Después, las flores extrañas y las quilas mismas se secan, y la tierra queda cubierta de semillas. Los animales pierden abrigo y ramoneo, pero las liebres y ratones se multiplican extraordinariamente gracias a este alimento inesperado. Más el invierno el invierno próximo pagarán su alegría. Tres años demoran las quilas en ser altas y ramudas, como cuando florecieron. El tallo de esta planta suele ser tan duro como el corazón de algunas mujeres.
2.-
EPU
Cuando un mapuche ara o cabalga sabe que desde su reni (cueva donde los entendidos en artes buenas y malas se reúnen para trabajar y disfrutar de los placeres) un brujo lo puede estar observando. Un hombre joven tiene que estar muy enamorado para entregarse a los brujos a cambio de saber qué piensa su amada cuando calla.
3.-
KÜLA
Expresarse con claridad y elegancia es una preocupación para un mapuche. Levantar una casa es más fácil. Siempre los materiales necesarios están cerca de su mano. Abrigadoras y firmes son las rucas mapuches. La presencia de una mujer les da carácter y recompensa la diligencia del constructor.
4.-
MELI
El concepto Dios-diablo se ha confundido con los pillanes mapuches. En sus fiestas, leyendas y costumbres, prácticamente ya no existen separados. Cada pájaro o animal tiene algo de Dios o de Pillán. Una golondrina se puede asemejar a Dios; y una mujer no poseer alguna virtud propia de su padre.
5.-
KECHU
El verano aclara el agua de los ríos; el invierno la enturbia. Nada se detiene. El aire, las semillas, la sangre y la savia siempre están de camino. Hasta la mujer que se ama es cada día más vieja. Sus sentimientos, aunque pretenda disimularlo, tampoco están detenidos.
6.-
KAYU
Los confines son gratos para los peregrinos. El mapuche es hospitalario con la gente de paso. La sombra y el fuego son un bien común. Así como una machi (bruja o curandera) no puede evitar que las hormigas pisen su rehue (distintivo profesional que adorna el frente de su ruca), tampoco la mujer debe llevar a grados irritantes la indiferencia por el hombre que ama.
7.-
REQLE
La Niufay, aquella anciana sabia y discreta, dice que nada muere. Los pájaros nacen de las flores; las hojas son madres de la yerba. Un enamorado añade que la ingratitud es un engendro de las piedras.
8.-
PURA
Un toqui (jefe guerrero) vale más que un sembrador oscuro. Guardar sus armas y alejar a los espíritus de la cobardía, con la calavera de su caballo puesta sobre el techo, es para el nieto de un guerrero un gran orgullo. Los ojos de una mujer pueden ser más poderosos que la lanza de un valiente.
9.-
AILLA
El Llaima es un volcán muy alto. Humea siempre y la dirección que el viento imprime a su humo, indica anticipadamente la llegada de la lluvia. Cuando la mujer amada es muy orgullosa, cuesta más llegar a su corazón que subir a la cumbre del volcán.
10.-
MARI
El quitral es una planta parásita. Se viste y alimenta con la sangre ajena. El árbol que lo mantiene se debilita, a veces muere. Pero el ladrón está siempre ahíto, lozano y vigoroso. El orgullo es un parásito que vive de la humildad de los enamorados.
11.-
MARI KIÑE
Los lagos y vertientes entregan su sangre y arrastran las materias que dan fertilidad a los valles. Junto a los ríos, en bosques y llanos, los hombres han levantado sus viviendas, buscando su alimento y la alegría. Quienes viven lejos y solos, no comprenden la riqueza que los hombres guardan en su espíritu. El amor no debe soñarse, sino ser vivido.
12.-
MARI EPU
A los hombres les agrada inexplicablemente aquello que los emborracha aunque su sabor sea amargo y sus consecuencias deplorables. Quien prueba los ojos y los labios de las mujeres, goza del humo y del vino. Los enamorados son quienes primero se emborrachan.
MARI KÜLA
El río se oscurece con las plantas y yerbas que marcan las riberas. La nieve y la lluvia lo tiñen de rojo. Su agua helada quema el hocico de los coipos y zorros. Un enamorado cree que el agua se sacude, cuando recibe en sus pliegues movedizos las trenzas de su amada.
14.-
MARI MELI
Cuando el sol y la luna se cruzan la sombra tira su mal sobre la tierra. Cada uno tiene una hora y un destino diferentes. Pero una mujer debe ser la compañera del hombre que la quiere.
15.-
MARI KECHU
Las costumbres le dan al hombre la libertad de enamorar a muchas mujeres. Como dueño de casa le corresponden los trabajos y problemas más graves. A la mujer le corresponden las pequeñas tareas y el cuidado de los hijos. Una mujer insensible a los requerimientos amorosos deja que la intranquilidad, como los pájaros dañinos, picotee los sentimientos del hombre.
Ilustración: Carlos Besoain
| [+/-] |
Juan Luis Martínez |
(Study for a conversation piece).
1.El oído es un órgano al revés; sólo escucha el silencio.
2.Si el oído no fuera un órgano al revés, es decir, un órgano hecho para escuchar el silencio, sólo oiríamos el ruido ensordecedor que producen las galaxias, nebulosas, planetas y demás cuerpos celestes en sus desplazamientos a través de los enormes espacios interestelares.
3.Los sonidos, ruidos, palabras, etc., que capta nuestro oído, son realmente burbujas de silencio que viajan desde la fuente emisora que las produce hasta
el órgano receptor de silencio que es el oído.
DESCRIPCION DEL ESPECTRO DE NAPOLEON
OBSERVADO EN LAS MANCHAS DE UN GUIJARRO DE SILEX
1.El Emperador, cubierto con el legendario sombrero (que aquí se asemeja más,bien al tipo de los increíbles), parece planear sobra las balas y los cañonazos. Cuando la piedra está húmeda, aparece un águila delante de él. Abajo: un círculo con un punto central: se ha querido ver allí la corona hundida. *

2.
a. (¿Acaso Napoleón no observó en esos días el peligro que amenzaba a su flanco derecho?).
b.(¿Napoleón tenía ya entonces más de 45 años de edad?).
3.

(Todo el dibujo es azul, en el tono.
Sólo 3 manchas terrosas que recuerdan las islas:
Córcega, Elba, anta Elena, Arcilla blanca y azul).


DESCRIPCION DEL ESPECTRO DE NAPOLEON
VISTO UNA TARDE EN LA RUE APOLLON DE PARIS; FRANCIA
1. El Emperador, cubierto con el legendario sombrero (que aquí se asemeja también al tipo de los increíbles), atraviesa la Rue Apollon contemplando la
lejanía con la misma mirada soñadora de un Pato de las Islas perdido en la tormenta. Desde las sombras que se proyectan sobre la humedad del empedrado, aparece un águila delante de él. 3 manchas terrosas de arcilla blanca y azul ensucian el flanco izquierdo de su chaqueta. ... *
2.
a. (¡Napoleon tiene ya entonces más de 45 años de edad, empero no advierte el peligro que en esos mismos días amenaza a su flanco derecho!).
b. (¡Después de Waterloo la mano derecha de Napoleón dibuja obsesivamente un pequeño círculo con un punto central: (¿la corona hundida?), mientras la
mano izquierda, como antes lo hiciera la derecha, se oculta debajo de la chaqueta apretando un guijarro de silex!).
* (Todo el dibujo es azul, en el tono:
sólo 3 manchas terrosas que recuerdan las islas: Córcega, Elba, Santa Elena. ¡¿Arcilla blanca y azul?!).
PRIMERAS INVESTIGACIONES SOBRE LAS BURBUJAS
EN LA SUPERFICIE DEL CAFE CONTENIDO EN UNA TAZA
Después de detenidas observaciones se llegó a comprobar:
1. Las burbujas que se forman en la superficie del café contenido en una taza, no se mantienen nunca en el punto céntrico de la superficie, sino que se agrupan en las paredes de la taza.
2. Como las burbujas carecen de la Noción de Infinito, es imposible que permanezcan en el punto céntrico de la superficie. Dada la imposibilidad de una burbuja para contener en sí misma la Idea de Infinito, es obligada a pasar a ser parte del virtual muro de contención que la limita (en este caso, la pared de la taza). Es por esta razón, que una burbuja sacada de la superficie del café y puesta fuera de la taza, desaparece.
3. Mientras una burbuja se mantuviere en el centro de la superficie del café contenido en una taza, será una burbuja-centro con posibilidades de Infinito y personalidad. Desde el instante que esta burbuja deja el centro y comienza su viaje hacia la pared de la taza, se despersonaliza y pierde momentáneamente sus posibilidades.
4. Una burbuja en pleno camino hacia la pared de la taza, será una burbuja-café.
5. Una burbuja pegada a la pared de la taza, será una burbuja-pared.
6. Una burbuja que habiendo perdido momentáneamente su personalidad en el transcurso de su viaje desde el centro de la superficie hasta la pared de la
taza, la recuperará luego de pasar a integrar el Infinito.
NOTA:
Por oposición, un hombre será o deberá ser siempre el centro del Infinito. Puesta a la dimensión humana, la pared de la taza sería sólo un muro virtual de contención.
Paul Celan
En este pequeño cuadrado, lo de fuera: (el espacio blanco de la página) y lo de dentro: (la fotografía) están prontos a invertirse, a trocar su hostilidad. Si hay una superficie límite entre tal adentro y tal afuera, dicha superficie es dolorosa en ambos lados.
Mientras aún vivía, A. Hitler pudo sufrir alguna vez el vago recuerdo de un vértigo: esa sensación de caída inminente. Quizás el azaroso viaje de su imaginación fotográfica hasta esta página y su virtual caída en este pequeño cuadrado, sea la Metáfora Aproximativa de 2 planos: (el plano real por una caída física, vertical y el plano de la realidad y el recuerdo por la horizontal caída imaginaria) que nos permite saber que el Tiempo, como el Espacio, tiene también su ley de gravedad.
K. Jaspers
Tania no sabía que El Círculo de la Familia es el lugar donde se encierra a los niños, pero sí sabía que en ese mismo Círculo hay también un centro de orden que proteje a la casa contra un desorden sin límites (un orden que no es simplemente geométrico). Tania vio desaparecer un día el círculo de su familia, pero se quedaba aún a sí misma como delicada habitante de otra redondez que ahora invita al lector a acariciar su pequeña fotografía.
A los 10 años le habían dicho: "Tania, la existencia es hermosa", pero en Otro Círculo, más allá del de su familia, su oído con candorosa intuición geométrica ya había escuchado otra voz: "No Tania. Das Dasein ist rund: La existencia es redonda".
NUEVAS INVESTIGACIONES SOBRE LAS BURBUJAS
EN LA SUPERFICIE DEL CAFE CONTENIDO EN UNA TAZA
1. Cada burbuja sobra la superficie del café contenido en una taza es simplemente la suma de sus cualidades y estas cualidades existen sólo como una
consrucción de la conciencia, una estructura de símbolos convencionales creada por nuestros sentidos.
2. Dado que el universo carece de un centro, usted puede imaginar un plano infinito que lo corte en cualquiera dirección a través de cualquier punto. El
punto elegido deberá ser una burbuja de café en el instante de integrarse al infinito.
3. EL ESPACIO de cada burbuja no tiene realidad objetiva, excepto como relación entre el objeto-taza y el objeto-café que percibimos.
EL TIEMPO de cada burbuja no tiene tampoco existencia aparte del conjunto de hechos que empleamos para medirlo.
4. Las burbujas integradas al infinito sólo podrán desaparecer en el instante en que se detengan todos los procesos de la naturaleza: "entropía máxima"
(PROCESOS IRREVERSIBLES según la Segunda Ley de la Termodinámica).
NOTA SOBRE LA TAZA:
"Imaginad una taza de café cortada a la mitad a lo largo de su plano de simetría. Si ponemos cualquiera de sus mitades contra un espejo, la mitad y su imagen restablecerán la figura original. (Esta es, naturalmente, la significación de un plano de simetría). El hecho de que una taza de café tenga un plano de simetría hace que sea una broma hablar de tazas de la mano derecha y tazas de la mano izquierda".
del Oso Estremecedor..."

Si el Círculo de la Familia es realmente el lugar donde se encierra a los niños es posible pensar que cuando la familia desaparece los niños quedan libres y ese círculo se reduce entonces a un círculo más pequeño, a la medida del niño que ya se ha convertido en un hombre. En ese mismo círculo de piedra ahora vemos a un hombre: (D. O.) que girando vertiginosamente sobre sí mismo permanece inmóvil, diciéndonos que lo que ya desaparece es esa construcción que llamábamos "tiempo", ese fantasma que llamábamos "hombre". (La creación de una nueva familia no siempre implica la ruptura o la destrucción total de ese círculo ni su substitución por otro sino más bien una ausencia, una zona, un topos del cual sólo se hablará no hablando, retrayéndose: la locura y/o soledad: quizá sólo una serie de círculos concéntricos y vacíos, que se expanden indefinidamente sin que el hombre pueda identificarse nunca con aquel último círculo imposible que lo incita a su laboriosa búsqueda).

NOCTURNO EN BLANCO La familia de piedra,/ Hecha de piedra mármol, / Se arrodilla junto a un lirio, / En el mortal silencio de la noche.
La blancura del lirio es más suave, / Que la blancura de la piedra, / La blancura del lirio es más suave, / Pero la de la piedra es más pálida/ A la luz blanca de la luna.
El lirio, la familia, / La luna en apacible pompa, / Se mantienen vigilantes, / Compiten en vigilancia/ En el mortal silencio de la noche.
| [+/-] |
Alfred Jarry: El cerebro del agente de policía |
No vemos por qué se esperaba descubrir otra cosa que la que se ha descubierto efectivamente en el cráneo del agente de policía. La difusión de las noticias impresas es una de las glorias de este siglo de progreso; en todo caso, no queda duda de que esta mercadería es menos rara que la sustancia cerebral. ¿A quién de nosotros no le ha ocurrido infinitamente más a menudo tener en las manos un diario, viejo o del día, antes que una parcela, aunque fuera pequeña, de cerebro de agente de policía? Con mayor razón, sería ocioso exigir de esas oscuras y mal remuneradas víctimas del deber que, ante el primer requerimiento, puedan presentar un cerebro entero. Y, por otra parte, el hecho está allí: eran diarios.
El resultado de esta autopsia no dejará de provocar un saludable terror en el ánimo de los malhechores. De aquí en más, ¿cuál será el atracador o el bandido que vaya a arriesgarse a hacerse saltar la tapa de su propio cerebro por un adversario que, por su parte, se expone a un daño tan anodino como el que puede producir una aguja de ropavejero en un tacho de basuras? Quizás, a algunos demasiado escrupulosos pueda parecerles en cierta manera desleal recurrir a semejantes subterfugios para defender a la sociedad. Pero deberán reflexionar que tan noble función no conoce subterfugios.
Sería un deplorable abuso acusar a la Prefectura de Policía. No negamos a esta administración el derecho de munir de papel a sus agentes. Sabemos que nuestros padres marcharon contra el enemigo calzados con borceguíes también de papel y no ha de ser eso lo que nos impida clamar indomable y eternamente, si es necesario, por la Revancha. Pretendemos solamente examinar cuáles eran los diarios de que estaba confeccionado el cerebro del agente de policía.
Aquí se entristecen el moralista y hombre culto. ¡Ah!, eran La Gaudriole, el último número de Fin de Siécle y una cantidad de publicaciones algo más que frívolas algunas de ellas traídas dé Bélgica de contrabando.
He ahí algo que aclara ciertos actos de la policía, hasta hoy inexplicables, especialmente los que causaron la muerte de héroe de este asunto. Nuestro hombre quiso, si recordamos bien, detener por exceso de velocidad al conductor de un coche que se hallaba estacionado, y el cochero, queriendo corregir su infracción, sólo atinó, lógicamente, a hacer retroceder su coche. De allí la peligrosa caída del agente, que se hallaba detrás. No obstante, recobró sus fuerzas, luego de unos días de reposo, pero, al ser intimado a recobrar al mismo tiempo su puesto de servicio, murió repentinamente.
La responsabilidad de tales hechos atañe indudablemente a la incuria de la administración policial, que en adelante controle mejor la composición de los lóbulos cerebrales de sus agentes, que la verifique, si es menester, por trepanación, previa a todo nombramiento definitivo; que la pericia médico-legal sólo encuentre en sus cráneos... No digamos una colección de La Revue Blanche y de Le Cri de Paris, lo cual sería prematuro en una primera reforma; tampoco nuestras obras completas: a ello se opone nuestra natural modestia, tanto más que esos agentes, encargados de velar por el reposo de los ciudadanos, constituirían más bien un peligro público con la cabeza así rellenada. He aquí algunas de las obras recomendables en nuestra opinión para el uso; 1) El Código Penal, 2) Un plano de las calles de París, con la nomenclatura de los distritos, el cual coronaría el conjunto y representaría agradablemente, con su división geográfica, un simulacro de circunvoluciones cerebrales: se lo consultaría sin peligro para su portador por medio de una lupa, fijada luego de la trepanación; 3) un reducido número de tomos del gran diccionario de Policía, si nos arriesgamos a prejuzgar por su nombre: La Rousse, 4) y sobre todo, una rigurosa selección de opúsculos de los miembros más notorios de la Liga contra el abuso de tabaco.
| [+/-] |
Jack Spicer: Billy the Kid |
![]() |
| Billy The Kid, Doc Holliday, Jesse James y Charlie Bowdrie en 1879. |
billy......
the......
kid......

I
La radio que me habló sobre la muerte de Billy el Chico.
(Y el día, un ardiente día de verano, con aves en el cielo)
Inventemos una frontera -un poema que alguno podría
ocultar con el pelotón del sheriff persiguiéndolo- mil
millas de ella si es necesario que él recorra mil
millas-un poema sin esquinas ásperas, sin casas donde
perderse, ninguna cincha de magia ordinaria, ningún judio
de Nueva York vendedor de pijamas amatista, solo un lugar
donde Billy el Chico pueda ocultarse cuando mata a gente.
Jardines de tortura y escénicos ferrocarriles. La radio
que me habló sobre la muerte de Billy el Chico.
El día un ardiente día de verano. Los polvorientos caminos
en el verano. Caminos yendo a alguna parte. Casi puedes
ver adónde van más allá de la oscura púrpura del
horizonte. Ni siquiera los pájaros saben adónde van.
El poema. En toda aquella distancia quién podía reconocer su rostro.
II
Un rocío de hoja dorada luciendo como flores del infierno
Un liso pedazo de papel de envolver, ya arrugado, pero
arrugado de nuevo por la mano, puesto en forma por una
plancha eléctrica.
Una pintura
Que me habló sobre la muerte de Billy el Chico.
Collage una continua ligazón
De lo real
Donde llanos colores
Nos dicen que los héroes
realmente vienen.
No, no es un collage. Las flores del infierno
Caen desde las manos de los héroes
caen de todas nuestras manos
achatadas
Como si nunca fuéramos completamente capaces de abarcarlas.
Su arma
no disparaba balas reales
su muerte
Ya consumada no es importante
Con aquellos llanos colores
No un collage
Una continua ligazón, un
Recuerdo.
III
Nada había en la orilla del río
Exepto pasto seco y capullos de algodón.
"Alías," Le Dije. "Alías,
Alguien hace allí que deseemos beber el río
Alguien quiere darnos sed".
"Chico," dijo. "Ningún río
Quiere atrapar hombres. No hay malicia en él. Trata
De entender".
Nos quedamos parados allí junto al riacho y Alias
se quitó la camisa y me quité la camisa
Nunca fui real. Alias nunca fue real.
O ese enorme algodonero sobre la tierra.
O el pequeño río.
IV
Lo que quiero decir es que
Yo
Te hablaré del dolor
Era un prolongado dolor
Casi tan ancho como una cortina
Pero prolongado
Como las grandes afueras.
Estig-
mata
Tres agujeros de bala en la ingle
Uno en la cabeza
danzando
Justo debajo de la ceja izquierda
Lo que quiero decir es que yo
Te hablaré sobre su
Dolor.
V
Billy el Chico en un campo de álamos con sólo un toque de luz de luna
Su sombra cuidadosamente
diferenciada de todas las otras sombras
Delicada
como es la percepción
Ninguno obtendrá su arma o bloqueará
Sus sombras.
VI
El arma
Una pista falsa
Nada puede matar a
Nadie
Ni un poema o un pene gordo. Bang,
Bang, bang. Una falsa
Pista
Ni la inmortalidad siquiera (aunque por qué me hallaría la
inmortalidad con alguien que era tan mortal como
Billy el Chico o su arma que ahora está herrumbrada en
algún montón de basura o apropiadamente brillosa en algún
museo de Nueva York) Una
Falsa pista
Nada
Puede matar a nadie. Tu arma, Billy,
Y tu fresco
Rostro.
VII
Los saltamontes pululan por el desierto.
Dentro del desierto
Sólo hay saltamontes.
Señora
De Guadalupe
Aclara mi vista
Purifica mi aliento
Haz más fuerte mi fuerte brazo y firmes mis dedos.
Señora de Guadalupe, amante
de muchos hazme
Vengarlos.
VIII
De regreso en la poesía Nuestra Señora
Observa cada movimiento cuando los jugadores toman las cartas
Del mazo.
El diez de diamantes. El Jack de Espadas. La Reina
De Bastos. El Rey de Corazones. El As
que Dios nos dio cuando nos puso en vida escribiendo poesía para
gente confiada o para matarla con armas.
Nuestra Señora
Se yergue como una especie de danzarina compañera para la memoria.
Bailarás, Nuestra Señora,
Muerta e inesperada?
Billy quiere bailar
Billy
Te volará los tacos a tiros si no bailas
Billy
Estando muerto también quiere
Diversión.
IX
Así se quiebra el corazón
En pequeñas sombras
Casi tan casuales
Que son insignificantes
Como el diamante
Que tiene en su centro un diamante
O una roca
Roca.
Teniendo miedo
El amor formula su desnuda pregunta-
No puedo recordar más
Lo que me trajo aquí
El hueso responde al hueso en el brazo
O la sombra ve a la sombra-
Guardianes de la muerte tripulamos el bote
Como alguien en canoa
Por un pequeño lago
Donde en cualquier extremo
No hay sino ramos de pino-
Guardianes de la muerte tripulamos el bote
Con el corazón roto o el cuerpo roto
La elección es real. El diamante. Yo
Lo pido.
X
Billy the Kid
Te quiero
Billy the Kid

Respaldo lo que digas
Y allí estaba el desierto
Y la boca del río
Billy the Kid
(A pesar de las noticias de tu muerte)
Hay miel en la ingle
Billy
Traducción: Miguel Grinberg
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José Saramago: El "factor Dios" |
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| Ernesto Sábato y José Saramago |
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Arte por el cambio social: Apuntes para un manifiesto(1) |

Por: Miguel Mazzeo y Mariano Pacheco
Es un arte que asume la tarea de proveer de riqueza simbólica a los espacios y sujetos que han sido victimas de un largo proceso de degradación económica, social, política y cultural. Espacios y sujetos a los que el "arte" suele abandonar o negar en sus posibilidades estéticas, éticas y creativas.
Es un arte que provee de símbolos alternativos mientras atenta contra aquellos símbolos que externalizan el poder de las clases dominantes. Como una potencia reveladora muestra las cosas como son y despierta - refuerza la conciencia crítica. Aspira a la preforma porque cabalga junto a lo que está en proceso de conformación y es radicalmente nuevo. Su campo de acción específico son las formas de percepción y las relaciones simbólicas. Quiere sustituir a las que sostienen (justificando u ocultando) la dominación por otras que permitan la igualdad sustantiva y la felicidad. Su principal certeza es: nunca habrá dimensiones lúdicas o estéticas en el infierno. El arte solo estará en condiciones de desarrollar facetas recreativas en los marcos de una sociedad desalineada, libre.
El arte por el cambio social considera que una sociedad nueva, constituida por hombres y mujeres nuevos, no se generan solamente a partir de las transformaciones económicas y en la propiedad colectiva de los medios de producción. Esos cambios (fundamentales para edificar un orden superador al del capital) sin autoconciencia y protagonismo popular pueden producir formas de opresión y enajenación que a la larga pueden revertirlos. Si el hombre y la mujer nuevos se conciben como meros resultados de los cambios producidos por el accionar de una vanguardia, nada tiene que hacer el arte (solo festejar al poder y ser frívolo, decadente). Si por el contrario, como consideramos, el hombre y la mujer nuevos emergen en un proceso de autotransformación y autoconstitución, el arte cumple un papel fundamental, porque puede y debe ser parte inseparable de ese proceso, porque abre un frente original (que a veces es el único) en la lucha contra la enajenación, principalmente contra la enajenación política y cultural.
El arte por el cambio social plantea que para que todos los hombres y mujeres sean alguna vez alados y sagrados, hoy se impone ir de a pié y ser profanos. Aunque también sabe ser "prefigurativo": esto es, construye -con intenciones políticas- algún paraíso pequeño o fugaz a modo de ejemplo y adelanto. Un arte que está más acá de los conceptos y las palabras y más allá de las estéticas, las técnicas e incluso los contenidos (aunque no los niega). Sus enemigos: los que muestran jardines donde hay campos de batalla, las expresiones asnales o pomposas del solipsismo. Los que se ensañan con espantajos. Los que pretenden cambiar las cosas desde lugares ideales y no desde las contradicciones de una humanidad deshumanizada con su correspondiente cuota de miseria y agobio.
Es un arte inoportuno para los que intentan preservar su ciudadela de indiferencia porque da cuenta de la desdicha y de las cosas que están en disolución. Sus trazos pueden tener el signo de la congoja más honda. Pero desde el fondo del reculadero (algunas veces desde cierta rusticidad primitiva, otras desde arquitecturas densas), paso a paso, desanda el camino de la deshumanización, lucha por abrir una ventana porque intuye un horizonte amplio y radiante. Funda una nueva épica. Descubre el nuevo sentido de la "provocación". Instituye las posibilidades de un destino vanguardista asumiéndose como un arte de retaguardia.
No se queda en la pura negatividad, asume la responsabilidad inherente al momento positivo. Por eso es "comprometido", porque lo plasman hombres y mujeres que asumen el (su) tiempo histórico y todas sus consecuencias. Parafraseando al Sartre de la Crítica de la Razón dialéctica, viven su arte "como contribución posible a la ideología de una época entera y al mismo tiempo como praxis particular de un individuo definido por su aventura histórica y personal en el seno de una historia más amplia que lo condiciona". No es un arte que se conforma con los desquites permitidos (los vanos carnavales). Es recalcitrante e insurrecto. Considera -como Ralph Waldo Emerson- que el destino es para los imbéciles. Esto lo hace inoportuno para los poderosos. Opera como un piquete: altera la circulación de símbolos. Afecta las intervenciones reproductivas en el campo de las superestructuras ideológicas.
Es un arte que se nutre de las posibilidades de los hombres y las mujeres de las clases subalternas y de sus rebeldías, nunca de sus alineaciones (no las confunde con romanticismo). Se basa en la imaginación indisciplinada. Es un arte que no se rinde a ni a símbolos ni a nombres ni a las instituciones muertas (o sea: a las instituciones que ya ni siquiera sirven para resistir). Es un arte extra institucional. Prescinde del prestigio y de otras imposturas.
Se afirma -desde Duchamps- que el contexto es un elemento determinante del hecho artístico. El contexto del arte por el cambio social es la lucha y el pueblo marchando. Este contexto es su medio cultural, su campo de investigaciones, de experimentación y de creación. Asimismo es su campo principal de legitimación y su destino.
El orden instituido en la materia no ha considerado a las luchas populares como un espacio de legitimación de la obra de arte. O sea: para algunos no es arte porque se desarrolla por fuera de todo espacio de legitimación instituido como artístico. Por lo tanto este también es un frente de batalla para el arte por el cambio social. Legitimar su propio espacio como espacio artístico, con sus circuitos sin galerías, sin curadores, sin filtros, sin comités de selección, sin editoriales o revistas, sin compañías discográficas, sin escenarios rutilantes, sin medios masivos, sin mercado. Su espacio de conspiración es otro. O sea, no solo se "vincula" a contenidos revolucionarios sino que aspira a revolucionar algunos elementos estéticos pero principalmente sus condiciones de producción, reproducción y exhibición pública. Propone una lógica diferente a la del capital en todos los planos.
Entonces, se trata de un arte de acción y en movimiento: produce, demuestra, comete, perturba, perpetra, pervierte, subvierte y revierte. Un arte irremediable e inaplazable, que tendrá que ser, alternativamente, clandestino, antropófago (recordemos que la antropofagia para Claude Levy Strauss, busca siempre la neutralización de las fuerzas temibles), con nombre o anónimo (en última instancia siempre será colectivo). Un arte que es parte de una praxis (que incluye a la política por supuesto) que rediseña totalmente el campo práctico y produce lo nuevo.
Es un arte que aspira a que nosotros pongamos la palabra fundamental y que no espera a que otro la ponga en nosotros.
Como la realidad no existe por si misma y como la clase dominante nos ha creado una que nos agobia, estamos obligados a crear una realidad nueva. Nosotros -como decía Simón Rodríguez- o inventamos o erramos.
Finalmente: cuando dibujamos, pintamos, cantamos, escribimos, filmamos o fotografiamos, cuando construimos colectivamente signos -pequeños saltos dialécticos que superan lo dado-, cuando nos calentamos el alma en el fuego de las antiguas ceremonias, cuando fundamos mitos y destruimos fetiches... nos hacemos visibles, nos constituimos como sujetos (dejamos de ser sujetos negados y potenciales y nos convertimos en sujetos en acto) sobre la base de nuestras propias intervenciones en el proceso de resistencia y transformación, en fin: sentimos un poco menos extraña a la historia.
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alvaro ruiz: la virgen de los tajos |

Esta es la virgen de los tajos,
la insurrecta,
la madre de los suicidas.
Está llena de dolor por ellos,
los poetas,
que ahítos, no soportaron el peso de los fardos,
la mediocridad del hombre insensato,
de aquellos infames
que confundieron el presente con la eternidad,
ignorantes de que los muertos
son dos veces diez más
que los que aún poseen
el milagro de la vida.
Yo soy la virgen de los tajos,
tengo 25.920 años,
he dado una vuelta feroz y larga,
pasando y pasando
a través de continuos equinoccios y solsticios.
Soy la línea imaginaria entre los puntos opuestos,
una señal oculta entre los arbustos
bajo un cielo sin estrellas encendidas.
Yo soy la virgen,
yo soy la virgen de los tajos,
la librepensadora,
la inmisericorde,
la prisionera,
la revolucionaria, la señalada y la absuelta,
la peor,
la peor de todas.
Bajo la órbita de un astro perdido
cuya sombra rebasa mis sombras
y tal como el silencio silencia,
en mí un agujero traspasa el universo.
Por él observarás el pánico celeste,
un desorden perfecto en extremo preciso.
Nunca me interesó la felicidad,
siempre algo de necedad encontré en ella.
Yo soy la virgen,
yo soy la virgen de los tajos,
a ellos rijo desde lo alto
de la única colina del valle,
donde los pastos crecen
irrigados por aguas cristalinas
y el sonido de ellas
los adormece en mi regazo.
Aún leemos a los poetas primeros
de todos los tiempos.
No doy nombres porque la poesía
es una y es sola,
un libro incompleto escrito sin vanidad.
Los ruiseñores se posan en mis brazos extendidos,
que es amor
a todos estos miserables suicidas.
En mí refulgen los siete estados de conciencia
y mi corona es una aureola violácea.
Yo soy la virgen de los tajos,
la virgen de los negros,
de cristianos y musulmanes,
de judíos y araucanos.
Yo soy la virgen de todos
aquellos que sanan su espíritu en este tránsito breve.
La perfecta y trastornada por amor a los poetas.
Yo no rezo, le hablo a la creación,
que es mi padre
y le pido a su infinitud
una nueva rueda de madera
para que gire y como el dínamo
haga más potente la luz.
Esta es la virgen de los tajos,
la protectora de desastres,
la inmaculada,
yo recibo a los difuntos poetas
cuando llegan a este nuevo estadio
y al verlos, enmudecen pálidos de curiosidad,
entonces les susurro en sus oídos que volverán a nacer
porque morir es mentira
y así, en aquel estado, balbuceantes palabreros,
los llevo al superior,
que como antes dije, es mi padre,
y guardo sus poemas y sus memorias en mi corazón,
que es el sagrado,
en este valle que regento
por amor y por trastorno.













