| [+/-] |
Max Aub: Hablaba y hablaba... |
| [+/-] |
Lawrence Ferlinghetti |
POEMA XI
El mundo es un hermoso lugar
si a Ud. no le importa que la felicidad
si a Ud. no le importa un golpe infernal
justamente cuando todo está bien
El mundo es un hermoso lugar
si a Ud. no le importa
o que sólo desfallezca
lo que no es tan temible
Oh el mundo es un lugar hermoso
si a Ud. no le importan
en las posiciones más altas
de vez en cuando
o algunas otras inconveniencias
es víctima
y sus hombres de extinción
y otros patrulleros
y sus investigaciones en el Congreso
Si, el mundo es el mejor de los lugares
y hacer la escena del amor
y hacer la escena triste
y cantar canciones bajas y tener inspiraciones
y pasear
mirándolo todo
oliendo flores
y derribando estatuas
y hasta pensando
haciendo niños y calzando pantalones
en medio del verano
y generalmente "seguir viviendo"
Si
| [+/-] |
Luis Sepúlveda: Lugares comunes |

Son la maldición del idioma desde su cómoda posición de eufemismos para disimular ignorancias mayúsculas. Me explico: hace un par de días seguía con atención un programa de radio, en él, un conocido y brillante periodista consultaba a un colega que informaba "in situ" de los preparativos de la boda real. En un momento, el comunicador consultado, se refirió a la ausencia de facilidades para los minusválidos que tienen muchas aceras de Madrid, y para ocultar su ignorancia de normativas españolas y europeas que exigen tales facilidades, ergo leyes que deben ser cumplidas, prefirió referirse a esas aceras con un "vamos, tercermundistas". Es así que, desgraciadamente, una forma de nombrar a los países en vías de desarrollo, o de desarrollo frenados por la gula de los países más ricos, se ha transformado en un lugar común para referirse a lo feo, sucio, roto, grotesco u ofensivo para los recién incorporados a la riqueza.
Hace algunos años, un poeta al que admiré durante años publicó una antología de su obra, y cuando un lector le preguntó por qué faltaban algunos poemas de su etapa anti franquista, respondió que los había desechado por ser "vamos, tercermundistas". Ningún habitante de Haití, Liberia o Mozambique tuvo la culpa de que sus poemas fueran malos, feos, sucios, rotos, grotescos para las leyes de la poesía.
Cuando un terrorista palestino, "vamos tercermundista", comete un atentado a todas luces censurable, y asesina a varios civiles de Israel, país del primer mundo, su acción va seguida del atroz lugar común de "la enérgica condena", pero si un Estado terrorista como Israel asesina preventiva y selectivamente a una docena de niños o ancianos palestinos, "vamos, tercermundistas", se escucha el perverso lugar común de la "honda preocupación".
Pero el tercer mundo tampoco está salvo de los lugares comunes. En octubre del año pasado estuve en una conferencia sobre medio ambiente en la que participaban delegados de varis países hispanohablantes. De pronto, un delegado español se refirió al lugar común de "la punta del izeber", y sus palabras enmudecieron a los traductores simultáneos a varios idiomas. Obviamente se refería a la punta del témpano, o del "iceberg" cuya pronunciación suena más o menos así; "aeisberg". Un delegado uruguayo aclaró el mal entendido desde la comodidad de otro lugar común: "vamos, una españolada". Amo España y por eso sufro cuando voy al cine en compañía de otros latinoamericanos y debemos tragar además de los pésimos doblajes, "vamos, la españolada por excelencia", la deplorable pronunciación de los nombres ingleses; no hay guión que resista personajes que se llamen "Guilian" o "Qevin".
Conozco muchos países "vamos, tercermundistas", y puedo asegurar que sus culturas sociales no permiten abandonar a un abuelo a su suerte, en un miserable campo de concentración ajardinado, y atados a sus camas para que no estorben a la hora de la tele basura. Por el contrario, suelen morir en sus casas pobres, pero rodeados del amor de sus parientes pues los, "vamos, tercermundistas", valoran la útil experiencia de los ancianos.
Es curioso, pero los "vamos, tercermundistas" de lengua española nombran las cosas con una singular riqueza de sustantivos y suelen ser certeros y justos con los adjetivos. No se puede, por desgracia, decir lo mismo de los hispanohablantes primermundistas que, por ejemplo, para describir un bello paseo primaveral aspirando el perfume de mil almendros florecidos, prefieren decir "majo, ¿he? Los árboles y tal y cual".
Sería muy sano que los comunicadores abandonaran la pereza de los lugares comunes e indagaran sobre el significado de las palabras que usan. No hace daño hacerse con el patrimonio personal de un vocabulario bien elegido, sobre todo en una época tan cervantina como la que vivimos.
La lapidación de una mujer acusada de adulterio en un país "vamos, tercermundista" es un crimen que escandaliza las buenas conciencias del primer mundo, pero los asesinatos con complicidad del poder de miles de españolas se cubre bajo el lugar común de "violencia de género". Lo dicho; los lugares comunes son una maldición.
| [+/-] |
GENERACIÓN KARAOKE |
Desde hace días me encuentro oculto en un lugar indeterminado de la costa central de Chile. Huí de las frigoríficas paredes del depósito de cadáveres. Necesitaba un poco de sol (aunque no sea más un blanco sol de invierno), un poco de viento fresco, un poco de salina locura en el rostro para sentirme vivo otra vez. La muerte -tanta muerte que requiere autopsia- te vuelve pálido, ojeroso e inmisericorde. Te reseca la muerte y tienes que humectar no sólo la piel, sino también esa médula intangible que corona el pensamiento, para algunos llamada espíritu, para otros ánima o alma. En mi huida tomé algunos libros, en general, pretenciosas obras de "poetas" de los noventa, bautizada como "generación de los náufragos" por Javier Bello (retórico emplumado), pero que yo llamaría, de manera más certera, "generación karaoke", dada su tendencia a cantar sobre estructuras, lenguajes y estéticas ya consolidados como hits.
A la luz de un sol pálido, pero sol al fin y al cabo, leo y releo los libros, saciando mi insana hambre por la basura literaria, lo que me llena de un vigor inusitado, vigor que adopta, incluso, ciertos matices sociológicos. Entonces pienso que en Chile hubo poetas de verdad hasta la época blanco y negro de Pinochet y las ratas descerebradas que lo secundaban, gente mediocre, aficionada a la sangre, la electricidad, las vedettes españolas y las empresas públicas. Por poetas de verdad me refiero a creadores con estilo propio, quizá no destinados a convertirse en clásicos, pero que supieron digerir medianamente bien el flujo de sus influencias (Rodrigo Lira, Juan Luis Martínez, Diego Maquieira y Raúl Zurita, en orden descendente). Estos poetas convivieron con los eternos entusiastas de las letras, en este caso un maremágnum de escribas dolientes, personajes sensibles y sin talento que confundieron la poesía con un documento de denuncia social, salivando en exceso con palabras como: tortura, libertad, electrodos, esperanza y justicia, olvidando que la literatura es, en primer lugar, una disciplina estética y sólo a veces, siempre de manera tangencial, un arma para el combate social.
Terminado el show de los casacas grises, las nuevas camadas de escritores sin talento, símiles de aquellos que en los ochenta escribían los llamados poemas panfletarios (muchos de los cuales son ahora funcionarios de gobierno), no tuvieron la facilidad de la generación anterior: la formateada lucha por la libertad. Así, estos escribientes o manufacturadores de versos, sin la capacidad de construir una poesía a la altura de nuestros más importantes creadores, considerados como excepciones en la historia literaria nacional; renegando, además, de la posvanguardia de los ochenta (con Rodrigo Lira como principal blanco) y desconectados, por ende, de la retroalimentación generacional, optaron por comenzar todo de nuevo, pero no como hicieron las vanguardias, es decir, negando orgullosamente toda la literatura pasada para inaugurar una nueva poética, sino retomando el camino de la poesía menor chilena (aquello que Eustaquio Monk llama "Primera B"). De esta forma, poetas como Julio Barrenechea, Teofilo Cid, Gonzalo Millán e incluso el soporífero Miguel Arteche, pasan a ser modelos de composición. Y digo modelos, porque si hay una característica en común en los poetas de los noventa, la generación que aprende a escribir, es su exhaustivo afán por dominar la estructura del verso, como si ésta fuese una panacea, aún corriendo el riesgo de transformarse en meros formalistas, academicistas o trasnochados cantores de karaoke.
Aprender a escribir, otra vez, la poesía chilena, parece ser la consigna de estos autores, todos menores, que siguen a escritores menores, quizá con la excepción de Lihn, racionalizador de perversiones; de Tellier, maquinista de trenes a fogueo; y de Parra, que aún hace estallar sus chistes y sentencias en nuestro inconsciente. Entre ellos no hay grandes voces ni estilos absolutamente propios, quizá susurros medianamente claros, aunque sazonados con bastantes plagios y/o saqueos mal digeridos a Bukowski y otros escritores de lengua inglesa, como Larkin, Ashbery, el eterno Pound ("il miglior fabbro") y los poemas de Carver, así como a diversos poetas latinoamericanos. Con este práctico método, tradicionalista y conservador (aunque sin el genio de Eliot), a falta de una poética, a lo más han logrado facturar uno que otro poema digno, generalmente orientado a capturar la bolsa de algún concurso literario, donde sus propios pares las ofician de jurados o "evaluadores", como reza la jerga actual, más de mercado, más de negocio.
Como ejemplos de esta apreciación, nacida bajo un sol blanco y estridentes chillidos de gaviotas picoteando basura (lo mismo que yo), se puede mencionar a diversos chicos y chicas karaoke, como David Preiss y su poesía de estilizada siutiquería; a Sergio Parra, un clon bukowskiano; a Leonardo Sanhueza, desaliñado híbrido a medio camino entre Tellier y Rosamel del Valle; a Andrónico Higuera, romántico en el sentido más peyorativo de la palabra; a Rafael Rubio, versificador de rígidas rimas ridículas; a Armando Roa Vial, regular traductor y menos que regular poeta; a Matías Ayala, hijito de papá que relata sus viajes a la playa; a Cristóbal Joannon, que da rodeos sin apuntar jamás al blanco; a Damsi Figueroa, una de las tantas Alejandras Pizarniks que pululan por la tierra en flor; a Gustavo Barrera, apitutado de nacimiento que escribe acerca de la tv y logra poemas aún peores que los programas de trasnoche; a Germán Carrasco, que fabrica sus poemas con astucia de microempresario traductor; etc. ¿Cuántos de ellos pasaron por la Fundición Neruda? No lo sé, pero creo que demasiados. En esa factoría, amados y concupiscentes lectores, Floridor Pérez y Jaime Quezada, fósiles de calado menor, ocupan siempre el mismo molde -cada vez con más vodka y menos tinto- para formar a incautos jóvenes en el arte de la poesía. ¿Son ellos poetas de verdad? Da lo mismo, son oficialistas buena onda y eso basta.
Hay bastantes libros de poesía de los noventa, todos ellos muy bien editados, muy planchaditos, muy peinaditos, pero no todavía (y quizá nunca) una obra karaoke de peso. Habrá que esperar, entonces, hasta que aparezca una voz realmente original, un gurú que abra puertas y a quien podamos, esta vez, copiar. Porque Parra, Lihn y Tellier ya no dan más jugo.
Publicado en Esperpentia, una Página que debe ser visitada.
| [+/-] |
Juan-Jacobo Bajarlía: Un poema erótico de François Villón |

Nació en París, en la primavera de 1431. Fue pendenciero, ladrón y frecuentador de burdeles. Hirió de muerte, en defensa propia, al cura Philippe Sermoise. Conoció la tortura del agua y los trapos en la boca. Frecuentó la miseria y las fugas, el dolor que seca la mirada.
Y algo más. Integró la Coquillard, secta de ladrones y proscriptos. Habló el jargon o argot de sus adeptos, y sufrió toda clase de violencias y peisiones. Estudió leyes en la Universidad, legó su Roman du Pet au Deable (la Novela del Pedo del Diablo), obra del siglo XV, y amó a la grosse Margot, reina de la prostitución que regenteaba un famoso burdel en París.
En 1461 escribió su inmortal T'estament. De este libro tomamos la balada erótica a Margot (Le T'estament, vv.1591-1627, en Oevres Completes, Lyon, IAC, 1498) que hemos traducido en el lunfa-porteño (o porteño lunfardo) de Buenos Aires. Conocedor del jargon, la jerga popular de los marginados, François Villón no hubiera desaprobado esta versión. Los términos lunfardos son colocados puntualmente de acuerdo con el original. También hemos conservado el ritmo de los versos en la balada, tan esencial en su poesía. Lo mismo hemos hecho con el sentido o intención de las palabras. He aquí el poema.
BALADA DE LA GORDA MARGOT
Si amo y sirvo a mi hembra de buen grado,
¿me tendrán por gil o avivado?
Tiene los chiches que me copan.
Por su amor llevo el poncho y la daga;
cuando llegan los turros me voy al escabio
piano a piano sin joder el avispero.
Les doy agua, queso, pan y fruta.
Si garpan en forma, les digo: "Ben stat;
pueden volver cuando estén calientes
a este quilombo que es nuestro Estado.
Pero se arma el batifondo
cuando a Margot la garchan sin morlacos.
No la aguanto y la mandaría al muere.
Le saco el vestido, la faja y el corpiño,
y le juro que le garparán la money.
Me agarra los costados: "Es un Anticristo",
me grita y jura por la muerte de Cristo
diciendo que no fifará. Tomo entonces un tizón
y bajo su napia le mando una orden
en este quilombo que es nuestro Estado.
Hecha la paz se manda flor de pedo,
tan grande como escarabajo venenoso.
Se ríe y me acaricia la sabiola.
"¡Gogó!", me chamuya y las gambas me golpea.
Borrachos los dos, dormimos como chetos,
y al despertar, cuando suena la busarda,
monta sobre mí para no rajar su fruto,
y bufo así, más liso que una tabla
y frenéticamente acaba conmigo
en este quilombo que es nuestro Estado.
Haga viento, helada o granizo, tengo pan caliente.
Soy calavera y la FIFA me persigue.
¿Quién es mejor? Los dos nos imitamos.
Somos iguales; y a mala rata, mal gato.
Nos gusta la porquería porque nos llena.
Huimos del honor, y él nos desafía
en este quilombo que es nuestro Estado.
| [+/-] |
Braulio Arenas: La carrera |
En cuanto a los caballos que participarían… ¡cuánto se podría decir! Pero, para decirlo en una palabra, su particularidad mayor consistía en el extravagante número de sus patas. No eran cuatro como el número de los caballos gentes, sino dos, tres, cinco, seis, y así hasta treinta y tres. Diga treinta y tres. Otra particularidad, su cuerpo era transparente, y se veían sus arterias y venas como un complicado árbol genealógico en el que estaban escritos los nombres de sus padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos y choznos, más las carreras ganadas por todos ellos, y las perdidas, y unos recortes de prensa con los rostros enmascarados (salvo los ojos) de antepasados yeguas y caballos colaterales.
El juez -un caballo negro y normal, pues tenía cuatro patas y un amorcito de yegua blanca- no dio la señal de la partida sino la de la llegada.
-Ganó éste y éste y éste- dijo señalando con la pezuña a los ganadores y placé. Todos se miraban sorprendidos, los unos porque no habían visto correr a los caballos, y los otros, porque no habían corrido, pero trajeron un antiquísimo manual de Lewis Carroll en el que se señalaba que el procedimiento: la carrera, el ganador y el placé, debería aceptarse universalmente como legítimo. Algunos caballos lloraban enternecidos, otros se citaban para el domingo siguiente, y otros se daban patadas en los omóplatos con estrepitoso afecto. En todo caso, nada se hubiera conseguido con alegar en contra del procedimiento y de su legalidad, pues casi a renglón seguido de haber dado la señal de la llegada, el juez negro y normal dio la señal de la partida. No de la partida de la carrera, sino de la partida a sus respectivos hogares.
-Si veo algún caballo en cinco minutos, salvo yo, claro está-dijo el juez-, lo haré charqui.
Ante tan horrible amenaza (aunque el charqui es sabroso), todos salieron huyendo y relinchando.
Mientras tanto el juez -que no era un caballo aunque sus cuatro patas lo proclamaran a gritos, sino una industriosa abeja disfrazada de caballo- había entrado a la boletería, se había apropiado, no digamos robado, de todo el dinero de las apuestas (nos referimos a las monedas de oro, en cuanto a los billetes de banco se los había comido) y ahora repartía el botín con Botín el Duende, quien tampoco era duende sino un herrero sofisticado especialista en herraduras.
| [+/-] |
¿tragedia o masacre? en el barrio de once |
No se podía terminar de peor forma el año, esta vez le tocó a la Argentina; el afán de lucro, la desidia y la falta de eficientes controles, ha sesgado la vida de más de un centenar de jóvenes que asistían a un recital de rock. Vaya nuestra solidaridad a la querida República hermana de Argentina.
A continuación damos algunos sitios en donde se puede recabar más información sobre esta lamentable tragedia.
Diario Clarín
La Nación
Página12
atención a los familiares de las víctimas
| [+/-] |
CASIMIRO DOMINGO: ASPIRAL |

Nada soy nada puedo sinti padre mio pero siesta dibina bolunta algo yo podre espricar algo podre decir concerniente con esta aspiral que seapintado queseadibujado nadamas para irmanifestando algo de estos fenomenos naturales que nos basiendo dado comprender para ir analizando aque causas o efectos obedecen estos fenomenos que seestan desarrollando alrededor nuestro sin poder espricarnos queson y que podran ser esta agromeracion de rayas y puntos en colores dirijidos a distintos direcciones para irse coordinando uno colos otros y poder conbinar una masa deconjunto de colores y poderla llebar a formar una mole como es esta aspiral que en este cuadro emos pintado emos dibujado para poder sentitizar algo de lo ultra tereno y podernos entroduducir en ese mundo astral espiritual donde todos los seres nos mobemos nos agitamos en distintas formas debida amanifestar por sus cobinaciones de vida abibir en este mundo en el quebimos nosotros y en el que biben, los otros pero teniendo relacion los unos conlos otros eso quiere decir Dios mio eso quiere trazar de lo que esta aspiran o significa en su birtualidad osinificado que Ens. tiene o puede tener este gran conjunto de manifestaciones de estados de alma mas omenos ebolucionada unas se dirijen por un lado otras por otro pero cada una tiene Ens. un colorido quesedesprende amedida que baebolucionando amedida que supensamiento bamodificandose paraser una fuerza de conjunto de colorido oespresion de estado de alma que es dirijirse aunos fines demodificacion deeste gran conjunto de expresion que ensiemos tenido asta que anos otros otro mayor llego en otro orden decosas de colores bistos bejo un estado de alma en un orden mas superior quese dirije acia untado acia otro lado y por ultimo forma una curba entre estas dos rayas osea entre estos dos estados de alma osea entre estos dos caminos que sean abierto aseguir en este gran conjunto de colorido adifinioirdifiniendo amedida que bamos trazando algunos deestos rasgos de estas rayas de color o deespresion deeste color diestra afinida correlativa el uno con esotro y poder for mar una curba en esta curba un triangulo en este triangulo una raya y de esta raya for maremos una cadena y con esta cadena y eslabones que podemos ir uniendo nos ira conduciendo alos unos yalos otros a esta gran mole de aspiral a este espacio infinito y este tiempo interminable aesta vida en que bivimos todos unidos bamos conduciendonos alrededor de esta aspiral de esta causa sin fin nilimites de esta gran vida unibersal manifestada en esta gran mole aspiral que nos baconduciendo por medios de rotatibos con sus curbas con sus rayas air formando distintas de nuebas cadenas de union debida pero que siempre es una labida unibersal que siempre jira sobre esta mole sobre esta aspiral de vida infinita que siempre alrededor nos ba aciendo jirar para que lasigamos en sus estados derotacion a manifestación de expresion de este estado de alma en orden manifestatibo super ebolucional anterior que espreso y se manifesto por seguir esta curba que nos ba trazando una raya para que podamos formar un nuevo triangulo en esta vida progresiba que bamos teniendo todas las almas que en ella bamosebolucionando bamos progresando es decir bamos per fecionandonos otros mismos en estso de rotatibos debida asegir sobre esta curba sobre estaraya de esta gran mole de aspiral que nos ballebando que nos baconduciendo cada vez mas aque nos armonicemos abibir en este orden ebolutivo y derotatibo.
| [+/-] |
juan carlos onetti: sobre estética |

EXPORTANDO TALENTO
El señor Pirotto historiador que en sus ratos de ocio desempeña las funciones de diputado, acaba de publicar un libros sensacional.
No lo hemos leído, porque nosotros somos gente así, descuidada, pero informes seguramente veraces nos aseguran que el libro del señor Pirotto aclara los orígenes de la famosa noche de San Bartolomé, que ensangrentó la capital de Francia. Libera para siempre de una sospecha infamante de Felipe II, cuya alma, si andaba en pena, podrá ahora descansar tranquila.
Los historiadores franceses quedarían seguramente perplejos al ver que este señor Pirotto les manda así, sencillamente, como un rubor por saber tanto, una verdad que no pudieron encontrar en siglos de estudio.
Triunfo claro del genio criollo, si se recuerda que estos historiadores europeos gastan sus vidas en estudios y búsquedas, mientras el señor Pirotto habrá escrito su libro plácidamente en los breves momentos libres que restan entre un banquete que Baldomir da a alguien y un banquete que a Baldomir le dan.
Y pensar que mientras asombramos a Francia con la sabiduría de nuestros historiadores, que descorren los velos a episodios seculares, no sabemos lo que pasó ¡aquí! en la noche del 29 de marzo.
Marcha, Nº 12, 8 de septiembre de 1939
CARLOS REYLES
Vuelto al país (Uruguay), luego de aquellas conferencias de la Universidad donde habló de sí mismo persistentemente, con orgullo y confianza (Carlos) Reyles publicó El gaucho florido. Admirable comprensión de esta verdad: sólo es gran escritor el que puede fundirse el alma de su pueblo y expresarla al expresarse. Es en la vejez donde generalmente esta verdad se vislumbra y el creador regresa, apresuradamente, a escarbar en las entrañas de su tierra. Esto hizo Valle Inclán y quedará por sus últimos libros. Esto quiso hacer Reyles y no pudo. Sus afinadas manos de hombre de la minoría quitaban rusticidad a todos los temas. Luego del gran preludio de los troperos en la noche y el río, la novela se fracciona en un montón de anécdotas vanas, donde la persecución del color local molesta por evidente.
Marcha Nº 6
DONDE BUSCAR
Hay que hacer una literatura uruguaya, hay que usar un lenguaje nuestro para decir cosas nuestras. Ya no sirve imitar las estética de Fulano, porque Fulano lleva la ventaja de estarla imitando hace diez años y Fulana veinte. Que cada uno busque dentro de sí mismo, que es el único lugar donde puede encontrarse la verdad y todo ese montón de cosas cuya persecución, fracasada siempre, produce la obra de arte. Fuera de nosotros no hay nada, nadie. La literatura es un oficio; es necesario aprenderlo, pero más aún, es necesario crearlo.
El que no escribe para los amigos o la amada o su honrada familia; el que escribe porque tiene la necesidad de hacerlo, sólo podrá expresarse con una técnica nueva, aún desconocida. Una manera que acaso no alcance totalmente nunca pero que no es la de Zutano ni la de nadie. Es o será la suya. Pero no podrá tomarla de ninguna literatura ni de ningún literato, no podrá ser conquistada fuera de uno mismo. Porque está dentro de cada uno de nosotros; es intransferible, única, como nuestros rostros, nuestro estilo de vida y nuestro drama. Sólo se trata de buscar hacía adentro y no hacía afuera, humildemente, con inocencia y cinismo, seguros de que la verdad tiene que estar en una literatura sin literatura y sobre todo, que no puede gustar a los que tienen hoy la misión de repartir elogios, consagraciones y premios.
Marcha, Nº 28, 30 de diciembre de 1939
EL ÚNICO CAMINO
Hay que insistir sobre esto. ¿Quién hace literatura entre nosotros? Todo el mundo, pero no gente conformada psíquicamente para eso. La escala de valores de un artista no puede ser la misma que la de un catedrático, médico o rentista. El artista tiene por cosas tangibles lo que no existe para los demás y viceversa. En ese sentido -y en tantos otros que poco nos importan- vivimos la más pavorosa de las decadencias, la más disgustante de las confusiones.
Hace años, tuvimos a un Roberto de las Carreras, un Herrera y Reissig, un Florencio Sánchez. Aparte de sus obras, las formas de vida de aquella gente eran artísticas. Eran diferentes, no eran burguesas. Estamos en pleno reino de la mediocridad. Entre plumíferos sin fantasía, graves, frondosos, pontificadotes con la audacia paralizada. Y no hay esperanza de salir de esto. Los "nuevos" solo aspiran a que alguno de los inconmovibles fantasmones que ofician de papás, les diga alguna palabra de elogio acerca de sus poemitas. Y los poemitas han sido facturados, expresamente, para alcanzar ese alto destino.
Hay sólo un camino. El que hubo siempre. Que el creador de verdad tenga la fuerza de vivir solitario y mire dentro suyo. Que comprenda que no tenemos huellas para seguir, que el camino habrá de hacérselo cada uno, tenaz y alegremente, cortando la sombra del monte y los arbustos enanos.
Marcha, Nº 11, 1º de septiembre de 1939
| [+/-] |
Roque Dalton |
SOÑAR LA MESA
El hecho de que hoy sea jueves no le dice nada a mi hambre
tampoco el que hayan pasado tantas mujeres por mi vida
(no es una manera de decir pues una vez aceptada mi fealdad
los días perdidos en el amor cuélgame como una llave trágica).
Ay profesores de historia críticos cegatos y meticulosos
luego diréis que apelamos a la mentira cuando decimos que tenemos hambre
pero vosotros los que nunca supisteis lo que es almorzar con té
cenar con sopas de agua desayunar con una galleta o un cigarrillo
os engañáis tanto como todas las novias clarividentes.
No quiero proponer nada al mundo
ya suficiente tiene con sus tristes historias
que corren como infinitas gotas de mercurio.
Lo único que hago es decirme que tengo hambre
hambre de gran ciudad civilizada y fina
tanta hambre que me éxito al ver pasar los gatos
que me xito sexualmente digo al ver pasar los gatos
cultor como soy de todas las delicias entrelazadas.
Algún día conoceré a un amigo que se llame Heberto Padilla o algo así
que sea fino como una casa de campo en el otoño de México
hablará francés y sabrá todo lo que por hoy se puede saber sobre vinos
y ganará dinero dulcemente tibio
y me invitará a comer y me invitará a comer.
Más mientras tanto estoy con hambre
el hambre es una especie de cáscara de hierro
que te mete los grandes colmillos en los hombros
y lucha por hacerte rodar por el suelo esa fauce.
Señor Mauricio de la Selva:
¿cómo se atreve Ud. a irse sin dejarme dinero?
Ud. trabaja en la Universidad (llega siempre a la hora)
Ud. está muy bien relacionado en el distrito
Ud. incluso puede permitirse tener muy mal carácter
¿por qué no dejó entonces esos diez pesos mexicanos
que hasta mis cien orgullos suplicaron anoche?
Acepto que aún ayer yo tenía cien pesos
pero no negará que los billetes
son muy malos escudos para evitar que el mundo nos invada
y si Rosa María quiso ir a ver conmigo El Lazarillo de Tormes
no es de ponerse a gritar por el barrio:
"Ay qué daños me causa la belleza".
Rosa María es la chica que más me ha gustado en México
ella no me amará jamás porque soy feo y pobre
y hasta seguro estoy de que algún día en Praga
-menciono esta ciudad para mostrar mis tendencias-
alguna buena gente me dirá que se ha casado
y que hace hijos sorprendentes con su joven marido
con quien almorzará y desayunará (cenarán siempre fuera)
hasta que sus dos muertes los separen.
Ay Sardanápalos irremediables:
quiero hundirme en el más negro infierno a causa de la gula
quiero morir del corazón gordo y rosado
aterrorizar a los doctores con mis intemperancias frente al menú.
Tengo hambre caracoles tengo hambre
hambre sana y robusta como un joven odioso
hambre que crece bien nada torcida
hambre hasta con carnet de identidad y estilo propio
familia antigua dos apellidos y caprichos.
Señor:
¿cuándo estaré contigo
en ese paraíso de cuatro patas que sueño?
HIJO DE PUTA
Mi madre fue la María Pintura.
Sólo yo supe que se llamaba Isabel
y que le gustaba que le dijeran mamá Chabelita
y que lloraba por gusto al ver salir el sol
y que le gustaban unos caramelos en forma de pescaditos
porque decía que se parecían a mí.
| [+/-] |
Rufino Blanco-Fombona: Dos textos |
epitafio
Quisiera, al morir, poder inspirar una pequeña necrología por el estilo de la siguiente:
Este hombre, como amado de los dioses, murió joven. Supo querer y odiar con todo su corazón. Amó campos, ríos, fuentes; amó el buen vino, el mármol, el acero; el oro; amó las núbiles mujeres y los bellos versos. Despreció a los timoratos, a los presuntuosos y a los mediocres. Odió a los pérfidos, a los hipócritas, a los calumniadores, a los venales, a los eunucos y a los serviles. Se contentó con jamás leer a los fabricantes de literatura tonta. En medio de la injusticia, era justo. Prodigó aplausos a quien creyó que los merecía; admiraba a cuantos reconoció por superiores a él y tuvo en estima a sus pares. Aunque a menudo celebró el triunfo de la garra y el ímpetu del ala., tuvo piedad del infortunio hasta en los tigres. No atacó sino a los fuertes. Tuvo ideales y luchó y se sacrificó por ellos. Llevó el desinterés hasta el ridículo. Sólo una cosa nunca dio: consejos. Ni en sus horas más tétricas le faltaron de cerca o de lejos la voz amiga y el corazón de alguna mujer. No se sabe si fue moral o inmoral o amoral. Pero él se tuvo por moralista a su modo. Puso la verdad y la belleza -su belleza y su verdad- por encima de todo. Gozó y sufrió mucho espiritual y fisicamente. Conoció el mundo todo y deseaba que todo el mundo lo conociera a él. Ni imperatorista ni acrático, pensaba que la inteligencia y la tolerancia debían gobernar a los pueblos y que debía ejercerse un máximun de justicia social, sin privilegio de clases ni de personas. Cuanto al arte, creyó siempre que se podía y se debía ser original, sin olvidarse del nihil novum sub sole. Su vivir fue ilógico. Su pensar fue contradictorio. Lo único perenne que tuvo parece ser la sinceridad, ya en la emoción, ya en el juicio. Jamás la mentira mancilló sus labios ni su pluma. No le temió nunca a la verdad, ni a las consecuencias que acarrea. Por eso afrontó puñales homicidas, por eso sufrió cárceles largas y larguísimos destierros. Predicó la libertad con el ejemplo: fue libre. Era un alma del siglo XVI y un hombre del siglo XX.
Descanse en paz, por la primera vez. La tierra, que amó, le sea propicia.
De "Camino de imperfección", diario de su vida, 1906.
bartolomé mitre
Si Mitre fue pequeño como poeta y más pequeño aún como político, resulta microscópico como militar. Mitre jamás obtuvo una victoria durante su vida guerrera. Parece mentira pero es tan cierto como vamos a verlo. El encuentro de Pavón no es el triunfo de las armas, sino de la intriga por parte de Mitre y de la traición por parte de Urquiza.… Esa fue la única victoria de Mitre. En el resto de su vida militar jamás ciñó un laurel a sus sienes. Hasta los indios salvajes le hicieron morder el polvo. Siendo ministro de guerra de la Prov. de Bs. As. formó un grande ejército contra montoneras de indios armados de flechas. Al partir de Bs. As. dijo: "Respondo hasta de la última cola de vaca que se cojan los indios". Poco después regresó y no pudo dar cuenta, no digo de las colas con vaca y todo, que se habían llevado los indios, sino tampoco de la artillería ni de los fusiles y cañones que sacara a campaña. Se había encontrado con los salvajes en Sierra Chica y había sufrido la más ignominiosa de las derrotas, una derrota para la cual el epíteto de ignominiosa es el único adecuado.
…Después de Sierra Chica, fue derrotado en Cepeda en 1859 por las tropas de la Confederación… Una sola división de caballería derrotó al Ministro de Guerra y a todo su ejército… Mitre huyó, huyó sin descansar ni de día ni de noche -entiéndase bien- ni de noche. El 24 por la mañana estaba en San Nicolás. ¿Se detuvo allí a organizarse? No. Partió, transido de bravura, esa misma mañana para Bs. As. Hay que insistir en las artes de que se valió para llegar al poder este general, notable por las uñas voladoras de su caballo y por sus propios talones, alados como los de Mercurio. Irreductible enemigo de la nacionalidad argentina, Mitre patriota localista de Bs. As. promovió disturbios en San Juan y la destitución de Virasoro que quedó bajo tierra, asesinado. La Confederación se alarmó. El inquieto Mitre organizó un ejército y salió a campaña. El general enemigo era Urquiza. Mitre puso en juego su innegable talento de intriga y Urquiza, que antes traicionó a Rosas, traicionó luego a la Confederación. Mitre triunfó sin combatir.
Luego vino la Guerra de la Triple Alianza. Mitre, comandante del ejército unido, expidió esta proclama insolente: En veinticuatro horas al cuartel, en quince días a Corrientes, en tres meses a la Asunción. Esto ocurría a principios de 1865. La guerra duró cinco años. Mitre fue derrotado en todas partes, jamás pisó la Asunción y primero perdió él la presidencia de la Argentina que Solano López la presidencia del Paraguay. ¡Jamás fanfarronada fue tan miserablemente sostenida!
… Mitre recibió una de las lecciones más amargas de su vida en el campo de Curupaití: 5.000 paraguayos al mando de Solano López derrotaron a Mitre que estaba al frente de 18 a 20.000 aliados. ¡Qué derrota! Mitre perdió la batalla y el ejército; 9.000 hombres de los aliados mordieron el polvo. Mitre huyó, como de costumbre, abandonando fusiles, cañones, tiendas, banderas, caballos, su correspondencia y su honor militar. Los brasileños, de atrás descontentos con Mitre, se pusieron furiosos. ¡Aquel general! no sabía conducirlos sino a la derrota, no conocía sino los caminos del fracaso, no mostraba energía sino en las retiradas, no los cubría de palmas sino de ignominia!
… El 3 de noviembre de 1867. Mitre ocupaba al frente de sus 50.000 hombres el campo de Tuyucué. Solano López dispuso que 8.000 paraguayos lo atacasen. Era suficiente. Allí le inflingieron a Mitre la más decisiva y estupenda derrota. Mitre perdió en la huída, como de costumbre hasta su correspondencia. Cañones, fusiles, mulas, banderas, todas las provisiones de boca, todo el parque, toda la correspondencia del general en jefe cayeron en poder de los paraguayos. Nada le fue más útil que los carros de provisiones que cayeron en sus manos, carentes como estaban de alimento. Mitre, célebre por sus derrotas, añadía este nuevo y vergonzoso fracaso, esta nueva huída miserable, esta nueva pérdida de un ejército a su largísimo rosario de desastres… Nadie quiso ya obedecerle. Fue el escarnio de la tropa. Y tuvo que separarse definitivamente del ejército.
… Más tarde, el 26 de noviembre de 1874, un oscuro subalterno, el capitán Arias, con una pequeña escolta, derrotaba al épico general Mitre, el Cid de las derrotas, que tenía un ejército. "La primera personalidad sur-americana", el famoso Mitre, tan insolente con la pluma, se entregó al oscuro y modesto capitán Arias, en el campo de La Verde.
Fue su última hazaña militar. Desde entonces se entregó al periodismo y a la historia. ¡Ah! Y a las traducciones del Dante.
Esa es la carrera militar de Mitre. Ese es el héroe cantado por los poetas pancistas de "La Nación". Esa es la nulidad militar que nos pintan como "encarnación de la historia argentina" como "el más digno ejemplo de la virtud y el patriotismo", como "la primera personalidad sur-americana".
De "La espada del samurai" 1924.
Las prisiones están construidas con piedras de la ley; los burdeles con piedras de la Religión.
| [+/-] |
Adrian Henri: Si tú no fueras tú quién te gustaría ser |
Paul McCartney Gustav Malher
Alfred Jarry John Coltrane
Charlie Mingus Claude Debussy
Wordsworth Monet Bach y Blake
Charlie Parker Pierre Bonnard
Leonardo Bessie Smith
Fidel Castro Jackson Pollock
Gaudí Milton Munch y Berg
Belà Bartók Henri Rosseau
Rauschenberg y Jasper Johns
Lukas Cranach Shokakovich
Krapotkin Ringo George y John
Wiiliam Barroughs Francis Bacon
Dylan Thomas Luther King
H.P. Lovecraft T.S. Eliot
D.H. Lawrence Roland Kirk
Salvatore Giuliano
Andy Warhol Paul Cézanne
Kafka Camus Ensor Rothko
Jaques Prevert y Manfred Mann
Marx Dostoievsky
Bakunin Ray Bradbury
Miles Davis Trotsky
Stravinsky y Poe
Danilo Dolci Napoleón Solo
San Juan de la Cruz y
El Marqués de Sade
Charles Rennie Mackintosh
Rimbau Claes Oldenburg
Adrian Mitchel y Marcel Duchamp
James Joyce y Hemingway
Hitchcock y Buñuel
Donald McKinlay y Thelonius Monk
Alfred, Lord Tennyson
Matthias Grünewald
Philip Jones Griffitihs y Roger McGough
Gullaume Apollinaire
Cannonbal Adderley
René Magritte
Stéphane Mallarmé y Alfred de Vigny
Ernst Mayakovsky y Nicolas de Staël
Hindemith Mick Jagger Dürer y Schwitters
García Lorca
y
Me
| [+/-] |
César Vallejo: El Tungsteno |
Cuando Laura entró al cuarto donde estaban los Marino, éstos, la observaron de reojo y largamente: José, con apetito, y Mateo, un tanto receloso. Mientras Laura sirvió la comida, los dos hermanos no habían hecho caso, absorbidos como estaban por los negocios. Pero ahora, venía el sueño, y se acercaba el instante de la cama, Laura despertó de pronto una viva atención en "Marino Hermanos".
-¿Ya está lista la cama de José?.-le preguntó Mateo.
-Ya, señor -respondió Laura.
-Bueno. ¿Has dado de comer al caballo?
-Si, señor. Le he echado un tercio de alfalfa.
-Bueno. Ahora, más tarde, cuando se enfríe más, le quitas la montura y le echas otro tercio.
-Muy bien, señor.
-Y bien de mañana, anda donde el tuerto Lucas y dile que vaya a traerme la mula negra. Dile que esté aquí, a lo más, a las nueve de la mañana. Sin falta. Porque tengo que ir a la chacra…
-Muy bien, señor. ¿No necesitan otra cosa?
-No. Puedes ir a acostarte.
Laura hizo un gesto de sumisión.
-Buenas noches, señores -dijo, y salió inclinada.
Los hermanos Marino miraron largamente el esbelto y robusto cuerpo de Laura, que se alejaba a paso tímido, las polleras granates, cubriéndole hasta los tobillos, la cintura cadenciosa y ceñida, los hombros altos, el pelo negro y en trenzas lacias, el porte seductor.
Las camas de José y de Mateo estaban en un mismo cuarto. Una vez los dos acostados y apagada la vela, reinó en toda la casa un silencio completo. Ni uno ni otro tenían sueño, pero los dos fingieron quedar dormidos. ¿Cavilaban en los negocios? No. Cavilaban en Laura, que estaba ahora haciendo su cama en la cocina. Se oyó de pronto unos pasos de la muchacha. Después, un leve ruido del colchón de paja, al ser desdoblado. Luego, Laura poniéndose a remendar un zapato, se compuso el pecho. ¿En qué pensaba, por su parte, Laura? ¿En ir a desensillar el caballo y echarle el otro tercio? No. Laura pensaba en "Marino Hermanos".
Laura, por haber vivido, desde su niñez, la vida de provincia, se había afinado un poco, tomado muchos hábitos y preocupaciones de señorita aldeana. Sabía leer y escribir. Con lo poco que le daba Mateo, se compraba secretamente aretes y vinchas, pañuelos blancos y medias de algodón. También se compró un día una sortija de cobre y unos zapatos con taco. Uno que otro domingo iba a misa, bien temprano, antes de que se levantase su patrón y amante. Y Laura, sobre todo, se había impregnado de un erotismo vago y soñador. Tenía veinte años. ¿Quiso alguna vez a un hombre? Nunca. Pero habría deseado querer. Por su patrón sentía más bien odio, aunque esto odio anduviese disfrazado, dorado o amordazado por un sentimiento de vanidad de aparecer como la querida del señor Mateo Marino, uno de los más altos personajes de Colca. Pero el odio existía. Íntimamente, Laura experimentaba repugnancia por su patrón, cuarentón colorado, medio legañoso, redrojo, grosero, sucio, tan avaro como su hermano y que, por su parte, tampoco sentía el menos afecto por su cocinera. Cuando había gente en casa de "Marino Hermanos", Mateo ostentaba un desprecio encarnizado e insultante por Laura, a fin de que nadie creyese lo que todo el mundo creía: que era su querida. Y esto le dolía profundamente a Laura.
Con José, otras eran sus relaciones. Como José no podía poseerla por la fuerza y a la descubierta, puesto que su hermano estaba con ella, la venció y la retenía con la astucia y el engaño. José la hizo entender que Mateo era un tonto, que no la quería y que haría con ella, a la larga, lo que hizo con la madre de Cucho: someterla a la miseria, obligándola a escaparse con el primer venido. Le dijo, de otro lado, que él, José, en cambio, la amaba mucho y la haría su "querida de asiento" el día en que Mateo la abandonase. Además, José, contrariamente a lo que hacía Mateo -que nunca prometió a Laura nada- le prometía siempre darle dinero, aunque nunca, en realidad, le dio nada. En resumen, José sabía engañarla, halagándola y mostrándose apasionado, cosa ésta que Laura no advirtió nuca en Mateo. El propio género de relaciones culpables que los unía, azuzaba, de una parte, a José a no ser seco y brutal como su hermano, y de la otra parte, a Laura -mujer, al fin-, a sostener y prolongar indefinidamente este juego con "Marino Hermanos". En ello había también en Laura mucho de venganza a los desprecios de Mateo. Con todo, y examinando las cosas en conjunto, tampoco amaba Laura a José Marino, ni mucho menos. Ella no sabía, de otro lado, si, en el fondo le detestaba tanto como a su hermano. Pero, en todo caso, que lo que había entre ella y José era algo muy inconsistente, difuso, frágil, insípido. Muchas veces pensándolo, Laura se daba cuenta que no sentía nada por este hombre. Y, si más lo pensaba, llegaba a apercibirse, en fin, de que lo odiaba…
En esto meditaba Laura, remendando su zapato.
Los hermanos Marino, en sus camas, meditaban, el uno, José, ansiosamente, en Laura, y el otro, Mateo, con cierto malestar, en Laura y en José. Este quería ir a la cocina. Mateo no quería que José pudiera ir a la cocina. José esperaba que Mateo se quedase dormido. Aún cuando estaba convencido de que Mateo lo sabía todo, estaba también ahora convencido de que Mateo se haría el desentendido y de que tendría que quedarse, tarde o temprano, dormido. Sin embargo, las suposiciones de José no correspondían del todo la realidad del pensamiento y la voluntad de Mateo. Por primera vez, esta noche, Mateo sentía una especie de celos vagos e imprecisos. A Mateo, en verdad, le dolía que José fuese a la cocina. ¿Por qué? ¿Por qué ésta noche tales reparos y no las otras veces?...
Pasó largo rato, las cosas así en la cabeza de Laura y en la doble cabeza de "Marino Hermanos". Estos oyeron luego que Laura salía a desensillar el caballo y a echarle el otro tercio de alfalfa. El ruido de sus pasos era blando, casi aterciopelado y voluptuoso, pues Laura llevaba zapatos llanos. Oyéndola, el deseo se avivó en José. Le vino entonces ganas de tragar saliva y no lo pudo evitar. Mateo, oyendo la deglución salival de su hermano, se aseguró entonces de que éste desvelaba y sus resquemores se avivaron.
Laura volvió a la cocina y cerró de golpe la puerta. Los hermanos Marino se estremecieron. ¿Qué quería decir esta manera brusca de cerrar la puerta? José se dijo que se trataba de un sigo tácito, con el cual Laura quería indicarle que pensaba en él y que la noche era propicia a los idilios. Mateo dudaba entre esto que se decía José y la idea de que, con aquel portazo, Laura trataba, por el contrario, de significarle a él, Mateo, su decisión resuelta e inalterable de guardarle fidelidad. Pero José ya no podía contener sus instintos. Se dio una vuelta violenta en la cama. Después se oyó el ruido del colchón de paja, cuando el joven cuerpo de la cocinera cayó y se alargó sobre el. El deseo poseyó entonces por igual a ambos hombres. Los lechos se hacían llamas. Las sábanas se atravesaban caprichosamente. La atmósfera del cuarto se llenó de imágenes… José y Mateo Marino se hallaron, un instante, de espaldas uno al otro, sin saberlo…
| [+/-] |
Roger Wolfe |
no te deja estar, y ahora que por fin habías decidido
desechar otros vicios que no fueran
el condenado tabaco y el café.
Llegas a casa, enciendes la T.V.
Transplantes de hígado, qué comemos,
tensión en Pakistán.
Las enfermedades del recto.
Que lo hagas con control.
Se te ha muerto un amigo de la infancia
de algo que ni siquiera sabes pronunciar.
Se te ha averiado el coche
en pleno atasco. La semana pasada se llevaron
el teléfono, la que viene te van a cortar
la luz.
No puedes pagar el alquiler, trabajas
para un imbécil, y tu mujer te dice que quizá
ya vaya siendo hora de tener un hijo.
Tal vez dos.
Pero ya lo sabes, viejo, que te quiero.
Son cinco duros.
Llámame.
EN BLANCO Y NEGRO
Me despierto y hay un vaso medio lleno
de bourbon encima de la mesa, unas cerillas,
un paquete de Winston en el que alguien
ha garabateado su número de teléfono; son las siete
y cinco minutos de la mañana, James Manson me contempla
en blanco y negro desde el televisor, y vocaliza
palabras que no logro entender ni oír siquiera.
Y después de levantarme y acercarme
al baño, y echar el asco y las entrañas
por las cañerías, y tirar de la cadena, se me ocurre
que es agradable estar vivo y hacer la guerra
y el amor y este poema, y que el mundo
bien merece
otra mirada.
| [+/-] |
discépolo/ 4X4 |

"… un desastre… una catástrofe… se cayó el teatro… un terremoto… se hundió el escenario… Todo lo que diga de aquello es poco. Yo francamente pensaba que el tango estaba bien. Que estaba clara su intención y su sentido. Lo presentamos en mitad del espectáculo… En el público al principio fue como una sensación de incomodidad… Luego empezaron los cuchicheos en la platea, se extendieron a los palcos, por ahí descendió a la galería un comentario. ¡Y empezó a temblar la tierra!... El público no entendía aquello, y, como siempre, cuando algo no se entiende, se rechaza. Para el público aquello no era un tango. No era lo que estaba acostumbrado a escuchar. Y en cuanto a la letra… ¿qué puedo decir?"
discépolo explica el nacimiento de "esta noche me emborracho":
"Me encontraba en Córdoba en una estación de tuberculosos. Habíamos ido a acompañar a un amigo que al poco tiempo murió. El cuadro de este amigo que se sabia enfermo y que nada hacía por curarse, porque era inútil, comenzó a invadirme con su enorme, inapelable dolor. En una casita de enfrente vivía un matrimonio. Los dos estaban tuberculosos y trataban de ocultarlo entre ellos mismos, de aturdirse y todo era inútil. Se me empezó a aparecer entonces la idea del alcohol, del aturdimiento, del no pensar en los males que no tienen remedio. Pero con este tema no podía hacer un tango. Era demasiado tétrico. En Córdoba recogí pues la semilla. Luego la trasladé a la ciudad y la ciudad le dio forma. Forma completamente distinta pero con dolor igualmente inapelable. El tiempo que envejece es tan indesviable como la muerte que llega. La ruina de la mujer que ha sido joven y ha sido linda es tan triste como el espectáculo de la salud que se va. Y de todos modos, para todo lo que no hay remedio, yo sentí el grito de mi tango: aturdirme".
discépolo habla del dolor del mundo:
"… hay un hambre que es tan grande como la del pan y es la de la injusticia, la de la incomprensión. Y la producen las grandes ciudades donde uno lucha, solo, entre millones de hombres indiferentes al dolor que uno grita y ellos no oyen. Londres y Nueva York grises, Buenos Aires gris, todas deben ser iguales. Y no por crueldad preconcebida, sino porque en el fárrago ruidoso de su destino gigante, los hombres de las grandes ciudades no pueden detenerse para atender las lágrimas de un desengaño. Las ciudades grandes no tienen tiempo para mirar al cielo… El hombre de las grandes ciudades caza mariposas de chico. De grande, no. Las pisa… No las ve. No lo conmueven…".
discépolo explica su teoría del personaje:
"… aquella idea la encarné en un hombre que encuentra aquello que amó tanto, aquello que fue su gran amor, convertido en un harapo. La idea llega y golpea dejándome herido, enfermo, pleno de tristeza. Entonces me recojo, sufro, hago mi pequeño drama interior con el drama apenas intuido antes… Así van surgiendo frases, como ser: "sola… fané… descangayada…" Eso es. La pintura de la visión cruel de la mujer vencida. Luego viene el complemento, el adorno, la corona de espinas que le cuelgo a la imagen de la pobrecita: "flaca… dos cuartas de cogote…" Enseguida sobreviene el recuerdo de lo que ella fue en el tiempo en que yo la quería… Más tarde, los remordimientos por el mal que le hice a los demás y por el que me hice a mí mismo… y por fin, la situación final, la imprescindible obligación de aturdirme, de mamarme bien mamao, para olvidar…".
| [+/-] |
conociendo a los presocráticos |

Diotimo
Natural de Tiro. No se conocen datos sobre su vida. En cuanto a la doctrina, parece que fue uno de los seguidores de Demócrito y se dedicó a repetir algunas opiniones del maestro sin agregar nada digno de mención.
Claidemo
No se tiene noticia de su lugar de nacimiento, ni restos de sus escritos. Se cree que desarrolló alguna actividad durante el siglo V. Su aporte -si lo hubiere- sería prácticamente nulo.
Ocelo
Natural de Lucania pero de borrosa memoria, pues los datos que se citan sobre él, como el que aparece en la carta fraguada de Arquitas a Platón, Diógenes Laercio VIII 80, o los que consigna Estobeo, no merecen mayor fe.
Hay que precaverse de las flores que flotan en el agua y de las caras que sonríen en los espejos.
| [+/-] |
Roberto Arlt por el mismo |
![]() |
| Roberto Arlt, año 1935. |
Autobiografía escrita para Cuentistas de hoy, Editorial Claridad, 1929.
Somos honrados por debilidad. Y únicamente triunfan los que están seguros de triunfar. Muchas veces pienso en Napoleón; se me ocurre pensar que no hay nadie que durante su vida, en el plazo de un minuto, no haya querido ser Napoleón.
Los Lanzallamas
Escribo en un "idioma" que no es propiamente el castellano sino el porteño. Sigo toda una tradición; Fray Mocho, Félix Luna, Last Reason… Y es acaso por exaltar el habla del pueblo, ágil, pintoresca y variable, que interesa a todas las sensibilidades. Este léxico, que yo llamo idioma, primará en nuestra literatura a pesar de la indignación de los puristas, a quienes no leen ni leerá nadie.
La Crónica. Diario El Mundo.
El tiempo que se escapa. Eso. Eso. Y todos que se dejan estar caídos como bolsas. Nadie que quiera volar. ¿Cómo convencerlos a esos burros de que tienen que volar? Y sin embargo, la vida es otra. Otra como ellos no la conciben tan siquiera. El alma como un océano agitándose dentro de setenta kilos de carne. Y la misma carne que quiere volar. Todo en nosotros está deseando subir hasta las nubes, hacer reales los países de las nubes…
Los siete locos.
La verdadera calle. La calle que arranca un suspiro en los desterrados de la ciudad. La calle que se quiere, que se quiere de verdad. La calle que es linda de recorrer de punta a punta porque es calle de vagancia, de atorrantismo, de olvido, de alegría, de placer. La calle que con su nombre hace lindo el comienzo de ese tango: "Corrientes… tres, cuatro, ocho…"
Y es inútil que traten de reformarla. Que traten de adecentarla. Calle porteña de todo corazón. está impregnada tan profundamente de ese espíritu "nuestro" que aunque le poden las casas hasta los cimientos y le echen creolina hasta la napa de agua, la calle seguirá siendo la misma… la recta donde es linda la vagancia y donde hasta el más inofensivo infeliz se da aires de perdonavidas y de calavera jubilado.
El espíritu de la calle Corrientes no cambiará con el ensanche. Diario El Mundo.
¡Ah, periodismo!... Sin embargo, dígase lo que se diga, es lindo. Sobre todo si se tiene un director indulgente que presenta alas visitas con estas elocuentes palabras: "El atorrante de Arlt. Gran escritor".
Una excusa: el hombre del trombón. Diario El Mundo.
Cuando hay un gran deseo, aún durmiendo se desea ¡qué he dicho!, aún en el delirio de la fiebre se continúa deseando… en la agonía se desea… ¿Qué digo? Hasta los condenados a muerte desean.
Los lanzallamas
Ser olvidado cuando muera, esto sí que es horrible. Sin embargo algún día me moriré y los trenes seguirán caminando y la gente irá al teatro como siempre, y yo estaré muerto, bien muerto, muerto para toda la vida.
El juguete rabioso.
Estoy contento de haber tenido la voluntad de trabajar, en condiciones bastante desfavorables, para dar fin a una obra que exigía soledad y recogimiento. Escribí siempre en redacciones estrepitosas, acosado por la obligación de la columna cotidiana.
Digo esto para estimular a los principiantes en la vocación, a quienes siempre les interesa el procedimiento técnico del novelista. Cuando se tiene algo que decir, se escribe en cualquier parte. Sobre una bobina de papel o en un cuarto infernal. Dios o el Diablo están junto a uno dictándole inefables palabras.
Orgullosamente afirmo que escribir, para mí, constituye un lujo. No dispongo, como otros escritores, de rentas, tiempo o sedantes empleos nacionales. Ganarse la vida escribiendo es penoso y rudo. Máxime si cuando se trabaja se piensa que existe gente a quien la preocupación de buscarse distracciones les produce surmenage.
Pasando a otra cosa: se dice de mí que escribo mal. Es posible. De cualquier manera, no tendría dificultad en citar a numerosa gente que escribe bien y a quienes únicamente leen correctos miembros de su familia.
Para hacer estilo son necesarias comodidades, rentas, vida holgada. Pero por lo general, la gente que disfruta de tales beneficios se evita siempre la molestia de la literatura. O la encara como un excelente procedimiento para singularizarse en los salones de sociedad.
Me atrae ardientemente la belleza. ¡Cuántas veces he deseado trabajar una novela, que como las de Flaubert, se compusiera de panorámicos lienzos…! Mas hoy, entre los ruidos de un edificio social que se desmorona inevitablemente, no es posible pensar en bordados. El estilo requiere tiempo, y si yo escuchara los consejos de mis camaradas, me ocurriría lo que les sucede a algunos de ellos: escribiría un libro cada diez años, para tomarme después unas vacaciones de diez años por haber tardado diez años en escribir cien razonables páginas discretas.
Variando, otras personas se escandalizan de la brutalidad con que expreso ciertas situaciones perfectamente naturales a las relaciones entre ambos sexos. Después, estas mismas columnas de la sociedad me han hablado de James Joyce, poniendo los ojos en blanco. Ello provenía del deleite espiritual que les ocasionaba cierto personaje de Ulises, un señor que se desayuna más o menos aromáticamente aspirando con la nariz, en un inodoro, el hedor de los excrementos que ha defecado un minuto antes.
Pero James Joyce es inglés. James Joyce no ha sido traducido al castellano, y es de buen gusto llenarse la boca hablando de él. El día que James Joyce esté al alcance de todos los bolsillos, las columnas de la sociedad se inventarán un nuevo ídolo a quien no leerán sino media docena de iniciados.
En realidad, uno no sabe qué pensar de la gente. Si son idiotas en serio, o si se toman a pecho la burda comedia que representan en todas las horas de sus días y sus noches.
De cualquier manera, como primera providencia he resuelto no enviar ninguna obra mía a la sección de crítica literaria de los periódicos. ¿Con qué objeto? Para que un señor enfático entre el estorbo de dos llamadas telefónicas escriba para satisfacción de las personas honorables:
"El señor Roberto Arlt persiste aferrado a un realismo de pésimo gusto, etc., etc."
No, no y no.
Han pasado esos tiempos. El futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo. Crearemos nuestra literatura, no conversando continuamente de literatura, sino escribiendo en orgullosa soledad libros que encierran la violencia de un "cross" a la mandíbula. Sí, un libro tras otro, y "que los eunucos bufen".
El porvenir es triunfalmente nuestro.
Nos lo hemos ganado con sudor de tinta y rechinar de dientes, frente a la "Underwood", que golpeamos con manos fatigadas, hora tras hora, hora tras hora. A veces se le caía a uno la cabeza de fatiga, pero…. Mientras escribo estas líneas pienso en mi próxima novela. Se titulará El Amor brujo y aparecerá en agosto del año 1932.
Y que el futuro diga.
Los Lanzallamas
| [+/-] |
guillermo cabrera infante |
Punto Punto Un punto dos puntos tres puntos que entonces se llaman puntos suspensivos punto Puntos de Braille coma puntos de grabado de punto coma teológico coma punto gramatical dos puntos Ortogrf subrayado tachadura punto. Signo ortográfico llave de paguión réntesis punto llave otra vez con que se indica el fin del sentido gramatical y lógico de un período o de una sola oración punto Pónese después de toda abreviatura no me digas signo de admiraguión ción que equivale a punto Punto accidental coma punto cardinal coma punto de cadeneta coma punto filipino punto También están los puntos dos puntos ecuánime coma radiante visual coma insertar la coma visual y punto de fuga coma contrapunto punto y punto final punto Más Oddjob que James Bond qué remedio punto de inguión terrogación cómo es posible integrar una imagen a base de puntos cierra puntos de interrogación otro párrafo Hablar de Narciso tachadura paréntesis pero coma punto de interrogación no hablaguión rán todos cierra interrogación cierra paréntesis y del arroyo como el primer espejo que al inquietar a Narciso se convierte en la primera cámara no lúcida ni obscura sino inestable punto abre interrogación es posible hablar de imagen sin hablar de espejo sin hablar de arroyo sin hablar de Narciso cierra También bien bien hablar blar blar dededé Eco Eco Eco punto Qué sabiduría la de los griegos antiguos al relacionar la imagen en el agua barra incliguión nada espejo barra inclinada con la imagen sonora del eco y juntar a Narciso y a Eco como amantes condenados a ser reflejos coma como quien dice audio y video punto de admiración Pretensión de decir lo que nadie dijo o de evitar decir lo que todos han dicho o coma en este caso tachadura dirán todos pleca es una versión narciguión cista coma pero es al menos una pretensión menos vana paréntesis interrogación lo es cierra paréntesis después de cerrar la interrogación No es esta misma escritura las líneas coma esta línea esta palabra que usted está leyendo al mismo tiempo que yo porque las escribo mientras las leo o las leo mientras las escribe mi máquina e mayúscula lectra ciento diez guión smith guión corona otra vanidad cierra interrogación no abierta Quizá se trate de otro facilismo derivado del periodismo y con rima impensada punto y seguido En todo caso se salva así la descripción de dos puntos cara redonda de pómulos altos coma boca ancha y grande y grande bajo bigotes zapatistas coma nariz de puntaguiónnenguiónbola coma ojos largos pero estrechos detrás de gafitas de abuelita otra rima puestas de moda de nuevo por Los Beatles pronúnciese beatlos coma frente alta y ancha sobre cejas finamente arqueadas que nadie nota excepto claro Miriam Gómez ese Yin de mi Yang coma y finalmente o inicialmente tal vez para los ángeles o los aviadores pelo lacio largo y negro otrora que ya comienza a hacerse escaso a la izquierda de la vida y derecha del espejo y gris por todas partes ayudado por el tiempo y una que otra cana regalo de Offenbach el dios no el odioso punto y coma para no hablar de estatura baja como aspecto trabado y otras señas particulares no se aprecian punto Más Charlie Chan que Fu Manchú punto y seguido Aunque con sumo respeto por la Dama del Dragón que la correctora francesa de Gallimard quería convertir coma ignorante de las leyes de la metampsifísica coma en un personaje de Tin Tin coma mucho más conocido en Francia que Ferry y los Piratas decía aunque claro no dijo Ferry y los Piratas punto Pero tal vez sin decir lo que no quiero admitir es la necesidad de fijar la imagen paréntesis Más Quevedo que Cervantes a pesar suyo paréntesis es la dificultad de completar con palabras una imagen que debía compuesta por puntos coma cientos de puntos de grabado de punto Punto| [+/-] |
MAITENA: NUNCA ESTUVE EN LA LUNA |

Cuando en el año 69 el hombre llegó a la Luna, además de conmoverme por la huella que Neil Amstrong dejaba sobre la superficie lunar, me acuerdo de la fuerte impresión que me causó ver emocionado a mi padre.
Claro, todo esto contribuyó a que le creyera cualquier cosa. De todas maneras, supongo que de parte de él hubo más ingenuidad que otra cosa cuando al verme tan fascinada con el asunto de la luna me aseguró con rigurosidad científica que, cuando yo tuviera 20 años, ir a la Luna sería como ir a Europa. (Bueno, en eso no se equivocó mucho, porque a mis veinte años la verdad que estaba tan cerca de conocer Europa como de ir a la Luna).
Pero por supuesto que, en ese entonces y desde mi metro diez, todo esto me resultaba posible y ya pensaba incluso en la posibilidad de ser astronauta... cosa que a mi padre, desde su metro ochenta y su habilitante título universitario, curiosamente, también le parecía razonable. (A fin de cuentas, ¿por qué iba a enamorarme yo de alguien que no lo estuviera de mí, eh?).
De ahí a ponerme a sacar cuentas hubo un solo paso, y por algún motivo que debe tener que ver con las series de televisión, las historietas y toda la ficción de la época, el año donde iban a cristalizarse todos estos proyectos era el 2000.
De repente me sentí como la farolera: tropecé con una cifra que hizo que todos mis sueños se cayeran por la calle. Las cuentas me habían salido mal. Qué bajón, dios mío. ¿De qué, me serviría estar viva en el siglo XXI si iba a ser... vieja? ¿Quién mandaría al espacio a una anciana de 37 años? O lo que es peor, ¿a qué?.
Desistí de todo proyecto espacial, pero aun imaginándome en la Tierra me daban convulsiones. Todos iban a estar enfundados en enteritos plateados de hombreras puntiagudas que yo no podría usar porque sería un fósil. Todos iban a andar en unas cápsulas a colchón de aire en las que yo no me podría subir por prescripción médica. Todos iban a ser jóvenes porque era un siglo nuevo, moderno y futurista, y yo iba a ser vieja.
Esta idea me acompañó por mucho tiempo, y si bien a medida que uno crece se va dando cuenta de que ser joven es sólo tener la edad que teníamos hace seis o siete años, confieso que hoy, a punto de entrar en el 2000, ya no me encuentro en condiciones de enfundarme en el enterito plateado. Pero no porque me sienta vieja, sino porque soy tan joven que estoy embarazada de ocho meses y todavía, eso sí, conservo cierto sentido del ridículo.
Suplemento Radar Libros, diario Página 12, diciembre de 2000)
| [+/-] |
Mauricio Redolés |


mira, ese es Alberto Square./ Q'sencillo es/ míralo como conversa/ tan humilde/ eso es lo que me gusta/ la humildad de los artistas/ Son humildes/ mira está dando autógrafos/ Que espontáneo y natural/ mira ese animador/ es Sergio Lagunas/ una niñita le pide un autógrafo/ él le dice ¿y por qué me pides un autógrafo/ mientras le garabatea un papel/ es que Ud. es importante le dice la onceañera/ Tú eres importante le dice Sergio Lagunas guiñándole un ojo/ Qué humildes y espontáneos son los artistas/ Que buena onda los de la T.V.
CHILEAN BUSINESS

qué son viarachoh loh culiaoh, les llehé el tocadihco a la hueá que ehtá al lao del Fulgor, en Jai Esthrí y me lo dieron de güelta, "no tiene arreglo", me dijeron, "gui ar afrei gui cant du nofings abaut its" me dijeron. Yo lo agarré con toa la rabia, una mirá por acá, una mirá por allá, ¡ya! tiene esta y esta hueá dije. Le apreté un tornillo, le limpie una mugrecita, le enderecé la patita, lo enchufé, ¿y saís? funcionó al tiro la hueá
pa mi que querían que se loh regalara loh culiaoh

cuando una mina quiere
AUGUSTO MONTERROSO

…y cuando
desperté
1973
aún
estaba allí
ES RICO

Que rico es llegar a Santiago
y echar una cachita
No es lo mismo llegar a Curicó
y echar una cachita
No es lo mismo llegar a Coihueco
y echar una cachita
No es lo mismo llegar a Renaico
y echar una cachita
para un santiaguino que viaja
1200
Kms.
no hay nada mejor
que
llegar a
Stgo.
y echar una cachita
No es lo mismo llegar a Cachita y
echar un Santiago
-¡Santiago! ¿Qué haces acá? ¡Sal inmediatamente de la cama
de mai guaif
cachai que
es rico?
BEKER 69

Por una mirada, un mundo.
Por una caricia, un cielo.
Por un polvito
¡Ah! Yo no sé qué daría por un polvito.














