
| [+/-] |
nacido el 5 de julio |
| [+/-] |
Francisco Pancho D' Agostino |
de convencer a Francisco Pancho D' Agostino
para que publique sus poemas

Días atrás, un amigo librero proclive a las estadísticas bibliográficas, me reveló que uno de los textos más robados en la última feria había sido mi Piqueteros Notas para una tipología. Enmudecí. Se trata, sin dudas, de mi logro más importante como escritor. Esos hombres y mujeres (a ellos los intuyo cancheros inclasificables y a ellas luminosas y más lindas que algunas calles de Barracas que suelo descaminar) instituyeron con su intrepidez el más importante de los premios al que un escritor de mi catadura pueda aspirar: Ser el autor más robado.
Todos sabemos de la altísima moral de los ladrones de libros, raza más digna y apreciada que la de los vagabundos, estrategas más lúcidos que Pericles. El hecho se magnifica considerablemente si tenemos en cuenta el lugar de las reiteradas sustracciones: ese antro fétido y fetichista de la feria del libro, lugar sobrecargado de ojos guardianes y manos voraces de mercachifles, garras indignas de lo maravilloso y lo incalculable que atesoran los volúmenes con los que trafican. Después de anoticiarme de tan enorme suceso, llegué a sospechar que mi modesto trabajo contenía alguna porción de verdad y artesanía.
Pancho, hermano y compañero de los pucheros más atroces, yo prometo robarme tu libro e incitar a su robo sistemático en las librerías y ferias del país. Dirigiré personalmente la campaña, sin que la figura de la apología del delito me amedrente.
Habrá que aclarar en una faja: este es un libro para ser robado, asuma Ud. el riesgo. Y aunque pocos libreros quieran tenerlo en sus estanterías y muchos pusilánimes desconsiderados terminen comprándolo y menospreciándolo, vos estarás fomentando la rebeldía y la dignidad y generando un hecho político - literario. No arrugues. Te pido que abandones tu actitud lacónica y cerrada, que publiques tus textos, que socialices tu mundo espiritual y que alcances la talla de todas esas personas que están dispuestas a asumir esos y otros riesgos.
Lanús Oeste, provincia de Buenos Aires, 2004
Argumento 6
Como hace años vengo frecuentando tus inquisiciones, en las calles, bares, cines, ferias de antigüedades, plazas, logias e instituciones educativas en decadencia de Buenos Aires; como intuyo tus apariciones en medio de las desolaciones más irrefutables y las tardanzas más desesperanzadas, como supe ser testigo de innumerables momentos combinatorios de alma, ojos y manos (coordinación que le sirvió a Valery para explicar el misterioso encanto de lo artesanal) yo puedo adivinar que tus poemas desnudan violentamente lo inauténtico. Que eluden, en la medida de lo posible, el lugar común y esos racimos de guirnaldas tan cursis como peluquería de mujer. También prefiguro en tus textos alguna que otra convocatoria a la antropofagia. ¿No es así?
Yo te conozco experto en entrever las grietas, los espacios vacíos, donde insertar la palabra distinta. Lo se, porque es gesto habitual en vos. Esa es tu praxis compañero, espontánea, hija de tu propia naturaleza y no de la reflexión calculadora. Yo -obsesivo con una sola idea y demasiado tosco para utilizarla con las mujeres- trato siempre de trasladar esa estrategia a la política. ¿No será eso parte fundamental de una revolución verdadera?
Lanús Oeste, Provincia de Buenos Aires, 2004.
Argumento 7
No podrás negar jamás que tus poemas son productos concebidos para ser arrojados como mensajes en botellas náufragas en un proceloso océano de desvalorización del elemento onírico. Esto es básicamente lo que los hace valiosos y, posiblemente, lo que los hará apreciados para un@ o vari@s congéneres (¿qué cambios fundamentales puede generar la cantidad de lectores? ¿qué alteraciones puede producir en el hecho mágico y visceral?). No dejes que tus poemas tiriten de frío en los umbrales más inhóspitos de tus titubeos. No los abandones a la voracidad de los cronoroedores. Otra vez te convoco a un pequeño acto de resistencia, -el más reciente fue aquella buseca misteriosa y frenética, en un barrio de pesadilla-.
Lanús Oeste, Provincia de Buenos Aires, 2004.
Argumento 8
No te confundas. Una carátula, la tapa de un libro con tu nombre no es necesariamente una lápida. A pesar de las resonancias de tu nombre y apellido, que como los míos, remiten a inmigración y verdulería. Aunque bien cabría una inscripción a modo de epitafio inspirada en el ácrata Stirner: "aquí yace una hipótesis que toma al autor de este libro como hipótesis". O sino "Aquí yace una ilusión de un autor: creer que existe porque se absorbe a sí mismo". De todos modos, si vos así lo deseas, en la presentación que pensamos organizar junto al modesto comité creado ad hoc, te podemos dejar a solas con tu obra para que en un rincón experimentes el abismo o te partas de angustia.
Lanús Oeste, Provincia de Buenos Aires, 2004.
Argumento 9
En su carta a los rectores de las universidades europeas Antonin Artaud dice que "el más pequeño acto de creación espontánea constituye un mundo más complejo y mucho más revelador que cualquier sistema metafísico". Indispensable amigo, en este mundo tan poco propicio para nosotros, es un deber cultivar mundos complejos y reveladores y darlos a conocer. Insisto: Y darlos a conocer.
Se que te dejo un flanco abierto, mera táctica para una mayeútica inmediata. Con razón y erudición vos podes argumentar, incluso inspirándote en el mismo Artaud, que el libro no es el medio exclusivo ni el ideal para tal fin, que lo que vale en última instancia es salirse del encierro al que el texto obliga, etc...
Pero sucede que casi todos tus actos creativos han sido ajenos a los textos, con la excepción de algunos pasajes tan prometedores como accidentales. En tu caso el libro es el medio que te resta y la cobardía y el encerramiento tienen como marco el mundo exterior a tus textos, mundo enorme y discontinuo, muchas veces burocrático y desolado (¿o acaso me equivoco?), que produce la ilusión de que la creación no genera responsabilidad. A la inversa, el libro publicado, el fetichismo del nombre impreso, genera la ilusión de la responsabilidad.
Lo que se te exige, lo que te exijo, es que sistematices tus textos un tanto, que les edifiques alguna permanencia y entidad material para obsequiarles (se de tu generosidad) alguna complejidad o alguna revelación a los desabastecidos, a los suicidas y a los vagabundos de otros paisajes. El libro, tu libro, puede ser una forma de socializar las revelaciones, paso indispensable para la socialización de los medios de producción.
El acto creativo, la palabra, el poema, se convierten así en herramienta apta para combates esenciales.
Lanús Oeste, Provincia de Buenos Aires, 2004.
Argumento 10
El contra - argumento de las contradicciones a la hora de perpetrar la dedicatoria de tu libro, es la excusa más ponzoñosa que se ha blandido para edificar la apología de lo inédito. Como mi voluntad es aún inquebrantable, voy a sugerir alternativas -pobres recetas- para una dedicatoria que pueda sonar casi neutral o como una evocación diabólica o un sortilegio:
1) A todos los que aquí yacen (no sugiero el femenino todas, puede resultar problemático y - o sonar muy pedante). Se trata de una dedicatoria del tipo epitafio. No necesariamente remite a lo que no se mueve ni conmueve, sino al pasado y al presente irremediables.
2) A todo lo que aquí se evoca, lo que late y sobrepuja. Dedicatoria del tipo optimista - vitalista. Parte de la celebración de la vida. Conjura las viejas y nuevas contradicciones en una síntesis idealista en la que se edifica la convivencia de lo que quisimos y queremos. Puede confundirse con un festejo de alienado. Desde una mirada piadosa puede confundirse con ingenuidad, sobre todo en un hombre que pasó los cuarenta años. Ojo: en algunos casos puede no tratarse de ingenuidad sino de una sensibilidad poco usual.
3) A todos los que aquí se encuentran porque amor - dolor así lo quiso. Dedicatoria de tipo fatalista. Se funda en una concepción que asume la Eiseidad del presente y en retrospectiva.
4) A los proyectos vivos y muertos, a los sentimientos sanos y rotos. Dedicatoria acomodaticia, pretende quedar bien con todos, con Dios y con el diablo. Justifica la propia pereza y la falta de tesón y empecinamiento. Niega las opciones fatales en las encrucijadas.
5) A las visiones de belleza incomparable. Dedicatoria del tipo narcótico (peyote). Alerta, desde el comienzo, sobre la inimputabilidad del autor. Fomenta el consumo de sustancias toxicas entre los jóvenes.
6) A las fuerzas néuricas. Dedicatoria del tipo talismán o espiritista. Parte de la creencia en la inspiración, en este caso profana, y en otras pavadas similares.
7) A la pesadilla, el rayo y el hechizo. Dedicatoria del tipo acumulador de fluidos. Confía en los efectos literarios de las fuerzas ocultas.
Lanús Oeste, Provincia de Buenos Aires, 2004.
Argumento 11
Hermano, tenés que publicar tus poemas porque la poesía es el espacio de creación por excelencia, el ámbito ideal para la irrupción de lo que nadie espera o lo que nadie desea. Los no - poetas suelen ser administradores del conocimiento existente. Tal vez el único genero que empareje a la poesía sea el testimonio en algunas de sus mejores versiones. Como vos sabés, yo no cultivo ni el uno ni el otro. No por falta de predisposición, sino por simple acumulación de fracasos, tantos que ahora hasta el intento hastía.
La verdad es que cuando me arrojo al primero no supero la estética del Código Penal (pero dejando de lado la parte del abuso deshonesto), cuando intuyo (mal) que puedo delinear el segundo, el peso de los saberes teóricos, una cuota erudición, el influjo del montaje cinematográfico y otras bastardías a las que soy proclive, me limitan.
Adivino (por ahora no tengo otra alternativa) en tus poemas la presencia de alguna celebración, algo que era usual en el primitivo discurso poético. La aparición del libro ya sería una celebración en sí misma, circunstancia poco habitual en un mundo exasperado. Por lo demás sé que tu libro no cauterizará ninguna herida, incluso puede que las ensanche o que les eche un poco de sal.
Lanús Oeste, Provincia de Buenos Aires, 2004.
Argumento 12
El austero y sabio Ralph Waldo Emerson veía al hombre (supongo que a la mujer también) como un centro para la naturaleza, lo que no es lo mismo que considerarlo el centro mismo de la naturaleza.
El hombre y la mujer en la perspectiva emersoniana aparecen como los puntos de contacto de lo que existe, de todo absolutamente, incluyendo a las otras personas y a los artefactos. De esta manera, en el mundo, existe la posibilidad de las infinitas correspondencias. Nombro algunas que te incumben: A cada poeta con vocación por lo inédito le corresponderá un amigo que lo perturbe con argumentos en pos de la publicación. A cada poeta le corresponderá un editor. A cada hombre (o mujer) le corresponderá su poeta, bueno o malo, pero suyo. De más está agregar que las repeticiones de estas coincidencias, como en la quiniela, pueden ser inmediatas aunque por lo general, se demoran.
Un levantador de Lanús, prestigioso por sus conocimientos empíricos del cálculo de probabilidades, a quien le referí tu caso, no quiso aventurarse a un pronóstico sobre la repetición de tal coincidencia. Sí me estimuló (creo que a modo de disculpa por su anterior incompetencia) para que siga un par de semanas al 38 (aunque sea un pesito nomás), que tiene que estar por salir a la cabeza en la nacional.
Hermano, estas viviendo un momento único, una correspondencia se ha iniciado y ahora queda en vos concretarla. Puede que tus poemas estén destinados a alguien, para liberarlo, para hundirlo, para divertirlo, para solazarlo en el papel de crítico literario. Es evidente que mi papel (que remite a la primera parte de la correspondencia) aleja las posibilidades de que yo mismo sea el destinatario. Evidentemente hay alguien que espera y que no soy yo. Si no publicás tus poemas nunca lo sabremos. Y vos perderás un turno que difícilmente te vuelva a tocar en el resto de tu vida.
Lanús Oeste, Provincia de Buenos Aires, 2004.
Argumento 13
Pancho hermano, templo cerrado con el candado de la pacatería literaria, te sigo importunando, como siempre, con el duro lenguaje de la verdad.
En esta oportunidad te pido que recuerdes que solo los hombres y las mujeres intentan y (ocasionalmente) hacen lo que no pueden ni deben hacer.
De este modo, siempre a contramano y fuera de la ley, la humanidad cada tanto se salva y el género todo se redime en un instante pleno de futuros y encrucijadas.
Estas disrupciones han suministrado cierto basamento a las concepciones un tanto lineales y optimistas de algunos insurrectos y han justificado versiones heterodoxas y no infamantes de eso que generalmente se denomina progreso o utopía (en su versión no restaurativa, claro está).
Yo, alma plenamente conciente del vacío inconmensurable y de todas las carencias. Yo, cuerpo arrojado a un mundo tan opaco y tan poco maternal. Yo, a pesar de tanto recule, no tengo otra alternativa -descartando a la muerte- que seguir confiando en los buenos oficios de esas disrupciones y en la proyección de algunas señales sublimes que he visto en los suburbios.
Agrego, en otro orden, que no necesitás del concurso del universo o el de alguna mezquina comunidad religiosa, literaria, o política para dar el paso de la edición.
En fin, publicar tus poemas puede ser parte de la adopción de un plan magnífico que consiste en no dejar la vida para más adelante.
Lanús Oeste, Provincia de Buenos Aires, 2004.
Argumento 14
Algunas cosas que estoy obligado a imaginar contenidas en la poesía que mi amigo Pancho supuestamente escribió: Imagino textos que no muestran jardines donde hay cloacas o campos de batalla, textos de los que emergen una amplia gamas de fracasos. Tiernos fracasos. Textos que, tal vez, aspiren a la preforma y que cabalguen junto a todo lo que está en proceso de conformación.
Ya estoy leyendo: poesía que da cuenta de la desdicha pero que intuye algún horizonte. Que trae alguna noticia intranquila, que dice alguna palabra fundamental. Prefiguro una pizca de la estética del reculadero, necesaria para dejar bien sentado que uno vive en este mundo y está del lado de las víctimas, porque es víctima y también porque es ético.
Imagino palabras que eluden el lugar narcisista. Imagino un poeta que da a luz lo que crea, porque no le importan los tasadores literarios y la raza de los impostores, porque sabe que solo pueden prescindir de la imprenta aquellos poemas que permanecen en la memoria.
Lanús Oeste, Provincia de Buenos Aires, 2004.
Argumento 15
Pancho, retomo mis argumentos. Tal vez solo para conservar inmaculado mi prestigio de batallador inclaudicable de causas perdidas.
Releyendo a Thomas Mann, me encontré, en Doctor Fausto, con la descripción de un artista de una frialdad increíble. Hasta ahí nada raro. Efectivamente existen artistas así. Lo estremecedor, lo terrible es que para Mann lo inhumano de este artista no radicaba ni en la forma ni en el contenido (esta escisión es solo una metáfora) de su obra, sino en el hecho de no querer dar a conocerla, en su negación a ser escuchado (era músico). Mann define su arte como "un juego de formas sonoras en movimiento". Es terrible, el tipo no tenía mensaje alguno que entregarle a los hombres. La comparación se me impuso. Trato de negarme a la cruda verdad: mi amigo se asemeja a ese personaje. Mi amigo cultiva una forma infame de frialdad. Ya sabes cual es el camino de la calidez.
Lanús Oeste, Provincia de Buenos Aires, 2005.
Ilustración de Carlos Besoain
| [+/-] |
No jodas ¡Bésame! |
| [+/-] |
Mientras cae la nieve en Puerto Natales |

| [+/-] |
Eduardo Anguita: Venus en el pudridero |
¿Escucháis madurar los duraznos a la hora del estío,
a la venida del sol, mientras un príncipe danza
en vísperas de su coronación?
Yo pienso en el gusano.
¿Oís podrirse los duraznos en el granero,
al atardecer, mientras las fechas del reino
caen de los tronos
y el viento las amontona, las dispersa y olvida?
Yo pienso en el gusano.
Si veis montar el agua de la noria,
con un niño fijamente asomado al brocal
frente a frente al abuelo
y se siente el beso de los amantes como una hoja seca
que al pie del tiempo aplasta crepitando:
¿los amantes están muertos? No preguntéis con torpeza.
Pensad en el gusano.
Al borde del pozo, gusano y amante,
los dos punteros del reloj.
El agua está vacía y la amada es un torrente
de mil rostros despeñados.
Ambos sedientos, un sol varonil frente al otro
sol, también varonil,
pero llorando y sombrío:
el de le aurora y el atardecer, íntimamente coludidos,
aparentemente enemigos y cuán quebrantados.
Llegan carretas rebozantes de frutas maduras,
se despiden los ancianos,
las raíces quedan en acecho al sol de la espera,
se acumulan los hechos.
Niño, niño mío, nómbrame sin pestañar,
en un segundo,
las dinastías reinantes -siglos, siglos-,
los monarcas desgajados.
Abuelo, abuelo, nómbrame siglos sin pestañar,
en un instante,
antes que el ruiseñor concluya la nota de su silbo.
¿Quién osa alzar el Tarot vertiginoso?
Todas las fechas están prontas, o marchitas, como nunca nacidas.
Niño y anciano, en este instante tenéis la misma edad:
sólo un instante:
¿no habéis empezado?, ¿habéis terminado?
¡A qué pensar en el gusano!
El rey que tomó la ciudad
y con ella hizo una argamasa de sangre,
dejó el horror, dejó el escarnio;
las vírgenes violadas están vivas, las viudas maldicen.
El rey murió. Un muerto es el culpable.
El diabólico motorista que en carruaje veloz
cruzó la calle sin razón aparente,
a un chico dejó inválido, a una novia le quebró la columna.
El motorista ha muerto.
A él se debe este mundo.
Cuanto nos es dado es obra de muertos;
nos dejaron maravillas y desdichas;
cómo pedirles cuenta, todo trayecto es corto.
Muertos poderosos que nos legaron herencias
imposibles de revivir, imposibles de evitar.
¡A muertos, a muertos se debe este mundo!
Tiempo furioso, memoria feroz.
Esa fuerza desprendida del látigo, que sigue ondulando
cuando la mano que lo maneja ya está hecha polvo,
el latigazo aún azota con destreza terrible y melancólica.
¿Podemos comprender que la amada,
apenas pronunciadas las palabras del amor,
cambie, desaparezca, se destituya?
Y todavía sientes la presión del abrazo,
el calor de su beso
y su boca ha expirado?
A un muerto, a un muerto se debe este mundo.
(De modo semejante, el Rosal misterioso,
centro ígneo de radio cero, palpita en reposo
en el corazón del jardín,
y de él fluyen los rayos, los pétalos, la extensión de los prados;
salió al día, y extendiendo los brazos su amor emana
en forma de apóstoles, de mártires, de amantes de todo orden,
y hasta de esas señoras que reparten la piedad
y son tantos más agrias
para que la moneda se vea más dulce y no les pertenece.
El amor, el aroma y los actos fortuitos,
más existentes que sus autores, gemas en reposo,
que no se quieren invisibles, y si se quieren
así, al fin y al cabo,
como sentirse llamados a vivir sólo un instante
y servir para mucho, mucho tiempo).
No lamentes la ausencia de la semilla,
ama grandemente el fruto dado.
La semilla debe morir.
Os contaré, amantes, qué hacéis cuando estáis juntos;
lo que yo hice y sentí
en aquel huerto de espigas corporales.
El gallo a mitad del día, erguido para el amor,
y la luna que espera al ave de fuego,
mojada, abierta y silenciosa.
La tomé por la mirada, rebanando con mi vista su entrecejo,
y desde ahí, humedeciendo con su vista mis manos y con mi vista su cuerpo,
sin dejar de mirarla,
comencé con las yemas a estirar sus ojos a las sienes:
hasta que su cabeza reclinóse en mi hombro.
Su cabeza era una blanda caverna, donde se escondía el torrente,
el que me llevaría hacía abajo, a las zarzas de sigiloso esplendor.
Palpé sus sienes, oyendo latir la piedra,
la piedra azulada por la respiración y el anhélito.
Ella tomó mi boca con su boca -llenar un hueco con otro hueco-,
para partir unidamente exhaustos.
Sus labios se reflejaron firmemente en mis labios.
Mis labios son yo que salgo; los suyos son yo que entro.
Y nos reconocimos íntimos y temblorosamente obvios.
Comencé a ser mi semejante.
Inquirí su cuello, una columna despierta,
hecha de luz intencional explícita.
.
Besos en su garganta de cascada de nieve, y sus pechos,
particulares bóvedas del cielo, copas de árbol, salidas
de sol y cualquier cosa aquí sólo representada.
Y siendo desbordantes, sin embargo formaban parte.
Era dichoso saber que su cuerpo podría haberlos cedido
sin perder nada intrínseco,
pero cuánto más completo con lo que no era suyo!
Yo quería arrancar y volver a poner
para darme la ilusión de poseer lo amado
al punto de disponer de él sin destruirlo.
Luego, al reponer, yo participaría por fin en lo bello,
ya que era como crearlo con mis manos.
Mi boca me ungió único entre los dos calores contiguos.
De ser una la esfera,
yo habría inventado la repetición.
Rodeaba mi cintura para ser ella copa y yo agua.
Quería aprisionarme, y no sólo por fuera,
pues podría escaparme hacía adentro,
y para que no me evadiera así, me insinuó
encerrarse ella dentro de mí.
Accediendo, la ceñí a mi vez por la cintura,
siendo ella ahora el agua y yo el vaso.
Y se hizo tan íntima que aun durmiendo
me encontraba con ella
como si la hubiera habitado y comulgado.
Llorando esta condena feliz estrechamos los abrazos
y caímos veloz
por la corriente que arrastra juntos al pájaro y al vuelo.
(fragmento)

Venus en el pudridero, Editorial del Pacífico, Santiago de Chile, 15 de diciembre de 1967. Edición de 1000 ejemplares. El poema fue comenzado en México en 1956 y terminado en Santiago de Chile en 1960.
| [+/-] |
G.K. Chesterton: Cçomo escribir un cuento policíaco |
| [+/-] |
Patricia Kolesnicov: Encuentro con Fernando Vallejo |
![]() |
| Fernando Vallejo. Ciudad Universitaria México D.F. Septiembre 2012. Fotografía de Patricia López Fernández. |
| [+/-] |
Rosa Luxemburgo |
Carta de Rosa Luxemburgo a Franz Mehring.
| [+/-] |
Raúl Gustavo Aguirre: Redes y violencias |
| Raúl Gustavo Aguirre, Elizabeth Azcona Cranwell y Alejandra Pizarnik. |
5.-
Siempre trabajas sin descanso en el maldito socavón, en busca de esos Signos que no quisieras más que contemplar. El cuarzo y el diamante los dejas a los otros.
7.-
Por mucho defender tus tesoros te transformas en piedra. Aligérate y anda. En medio de la vida el temor no es posible.
9.-
Cuando el mar se retira, la madrépora sangra. Y no hay otra verdad bajo el sol implacable.
11.-
Temo de continuo por esa contemplación desinteresada acerca de aquello que en realidad nos debiera abrumar. Nada tan grave como perderle el rastro a la tragedia.
13.-
Perseguido sin tregua por los exactos, que no descansarán hasta fijar su rostro en un archivo, desgarrándose en cada uno de sus movimientos, dándolo todo a cambio de ese pozo en la tierra de nadie donde, próximo a morir, se desnuda ante el cielo, el poeta todavía habla, todavía sueña, todavía hiende.
14.-
La hierba nos da el habla, y por nosotros vive.
18.-
Estamos solos ante el aluvión, ante la Poesía, ante la muerte. Estamos solos en estas aventuras comunes, maravillosas.
20.-
El instante supremo en que salto o me pudro.
23.-
¡Ah, sobre mi cansancio comienza a resonar el latín de la tristeza! ¿Soy yo solo, entonces, el único habitante de esta reducción? Los ojos duelen, mi cuerpo se aleja, y el verano con él. Comienzo a ser, de nuevo, una enfermedad de mi sombra.
28.-
No hay disparidad sensible entre el relámpago que te deslumbra y la vida que amas, continuamente.
49.-
Todo congestión interna (sea de bien o de mal) termina por volvernos miserables. Tales sobrecargas no se pueden soportar durante mucho tiempo.
51.-
A veces en tu alma es verano y en tu cabeza invierno. Son tus estados alarmantes de disgregación prenupcial.
53.-
Somos todavía presagios en el ovario de la eternidad.
54.-
Ceniza última del amor, en ti puede posarse al fin, sin espanto, la mariposa de la muerte.
56.-
Es necesario también odiar las palabras.
60.-
No cedas ante la imagen de la falsa victoria del espectro. En tu dolor somos libres, tu exilio es nuestro mundo. Tu ausencia es ese fuego por donde se desangra la noche.
64.-
Desesperadamente te aferras a ese hilo de araña de realidad a cuyo desenlace te obsesiona asistir. No lo quieres perder en medio de esa tormenta de absurdos interminables donde pululan monstruos de la más alta jerarquía.
66.-
¿Cómo puede ser que tanta magnitud soberana se pierda para siempre en el interior de nosotros? ¿Cómo puede ser que fracasemos así, aún ante de estrellarnos contra los blindajes de la eternidad?
69.-
Nuestro disgusto es una insolencia, nuestra mirada una rebelión. No es posible aceptar un paraíso semejante.
72.-
Hemos terminado por convertirnos en los espectadores sutiles y envidiosos de esa mosca que en algún lugar de este infierno de la cortesía ensucia sinceramente los retratos del rey.
73.-
¿Por qué te importa el destino de esa piedra sin salvación de cuyo tamaño hasta te parece ilícito cuidarte? Aunque te veas obligado a vivir contra ella, en la dirección de tu enigma, ese compuesto de claridad y dolor que ella, tan abrumadoramente, ignora ¡Oh violencia, violencia y red que se confunden, exhausto, en el río de tu libertad!
75.-
¿Revelación? ¿Alucinación? De ese impacto en el centro de la conciencia derivan, no obstante, deberes que es preciso admitir. Aún considerando su desoladora aridez, su negativa a seducirnos con la promesa de un cumplimiento, de una victoria de la razón, de una jerarquía más alta en el juicio final, ¿mediante qué conjeturas escapar a su inexplicable evidencia? ¿Considerar quizá la desaprobación de los funcionarios? (Algo en nosotros tiene que ver con ese protozoario inconcluso, condenado a vivir hasta el desdoblamiento, y feliz sin embargo entre las rocas de su infancia terrestre, y también con su lealtad a la vida que lo inventa más allá de sus tropiezos, más allá de la nieve y de la venganza nocturna, víctima solitaria de una ley admirable).
77.-
Dáselo todo a esta mano que huye, sin que sepas adónde ni para qué, de esta inconmensurable vergüenza donde se diluyen tus movimientos. Otros te invitan a forzar las arcas del Ausente, a escribir en el muro que ellos debieron derribar, te ofrecen dignidades en este subsuelo de sombras. ¿Cuál es tu respuesta? La miseria, el adiós.
Raúl Gustavo Aguirre
redes y violencias, Ediciones Altamar, Buenos Aires, 1958.
| [+/-] |
Jorge Díaz Bustamante: Todos los domingos |

TODOS LOS DOMINGOS la nona me levanta temprano, me lava la cara con agua fría "para que te despabiles m'ijito", toma la peineta y con gran cuidado me acicala, lava cuidadosamente mis oídos, levanta las chasquillas rebeldes, las engomina y me hace un gran jopo de "jovencito de la nueva ola", me visten de pantalones cortos y gruesos calamorros de explorador. Ella dice que me veo ordenado y limpio. Yo digo que parezco un imbécil del siglo pasado. Mis compañeros se ríen ellos andan sucios y zarrapastrosos y nadie los repara. En cambio, a mí me miran y observan como bicho raro. Y la verdad, no los culpo, es que lo parezco. Estoy igualito al tío Sebastián, el hermano mayor de la nona, tal y como aparece en una ajada fotografía blanco y negro, que abuela guarda celosamente en un cofrecito de madera. Lo cierto es que me inquietan sus sanos propósitos.
La abuela no puede entender que me hace un flaco favor, que ya no soy tan niño, que uno ya tiene otros intereses y que con ésta facha no impresiono a nadie, menos a la Marcia, la chica más rica del barrio, la ojitos de agua, la risa de jilguero. Me entran unos nervios cuando la veo, si hasta me pongo tartamudo, por eso la Marcia no me infló para nada cuando le pedí pololeo. Dijo que yo era un rompebolas y un gil fresco y desaliñado, "oye perejil mejor te vas a freír monos". Mi suerte, sin duda, no es de las mejores.
Yo no se cómo era el abuelo en su juventud, pero lo que es ahora, se lo pasa metido leyendo la Biblia. El viejo parece el hombre mas bueno del mundo, "es un hombre santo" dicen las viejas, pero yo le he visto un brillo en la mirada que me hace despertar sospechas. Por las noches, el veterano se levanta furtivamente a buscar comida y a beber de una misteriosa cajita que guarda con gran celo, lejos de los ojos de la nona en el rincón más alto de la alacena. Es un secreto, nadie sabe que yo lo sorprendí una noche de insomnio, por culpa de la Marcia que al final de cuentas "no estaba ni ahí, conmigo".
Esa noche de sueños inquietos, el silencio fue interrumpido por una risilla nerviosa reconocible. Era el viejo, no me cabia duda. Me levanté sin hacer el menor ruido y me deslicé hasta la cocina. Lo observé con calma allí estaba el abuelo sentado en un viejo sofá, comiendo una enorme pata de pollo asado y bebiendo el rojo liquido de una cajita, se sobaba el abdomen satisfecho y eructaba con gran placer. Sin duda el viejo era mas terrenal que lo que muchos suponían. Desde entonces existe un aire de complicidad entre nosotros que la abuela no entiende, pero que el viejo agradece, dándome moneditas "para tus vicios, hijo mío".
Los chicos del barrio no me creen que soy bueno para el fútbol, les digo que podría ser el arquero, pero no me dan ni bola. Yo los entiendo, los domingos no puedo ir a jugar a la cancha porque tengo que acompañar a los viejos al culto. Ellos tienen que orar, dar las gracias al señor, recibir las bendiciones y todas esas cosas. A mí me llevan para que comparta la gracia de Dios y para que el señor ilumine mi camino. La verdad es que me aburro grandemente, si estuviera la Marcia seria otra cosa, podría hacerle ojitos, o morisquetas para que se ría. Tiene una risa contagiosa. A mi me gustaría tener una foto suya. Los chicos se ríen, ellos se divierten como locos jugando en la cancha del matadero, mientras tanto yo me encuentro encerrado aquí en medio de cánticos y oraciones.
El pastor Luna me ha tomado especial atención "deberían haber muchos niños como éste" dice tomándome los cabellos. Esta empecinado en formar un club de niños y me ha tomado con un "verdadero ejemplo para la juventud". Quiere que además forme parte de su club de ajedrez. Tiene un grupo de admiradores que se dejan derrotar continuamente para el deleite del pastor Luna. Que gana cada partido en medio de bendiciones y aleluyas al señor. En el culto adopta una actitud de buen samaritano, para todos tiene una palabra de animo, "un bálsamo para las heridas del espíritu" dicen las viejas. Lo cierto es que me aburro sin medida y sin aliento.
En la iglesia me pongo a contemplar el techo y me divierto, a mi modo, dibujando con la imaginación caricaturas de la nona, el "viejo chico" y al pastor Luna en estado de éxtasis. Me distraigo con estos juegos, me permiten salir de allí y abstraerme de los himnos y oraciones. Estaba así cuando observé que algunos de los fieles se golpeaban apuntándome "el chico entro en trance otra vez". Yo los observaba por el rabillo del ojo. Fue en ese instante que se me ocurrió, solo por travesura, que podría dar algunos breves saltitos y finalizar con un giro, como lo había visto realizar en el "Circo Mexicano de los Hermanos Paredes". Entonces exclamaron ¡Aleluya, aleluya, hermanos! Agarre ánimos y corrí por toda la sala con los hermanos elevando sus brazos al cielo y dando gracias al señor. El pastor Luna estaba extasiado. "Una experiencia sublime", fue su comentario. Toda la iglesia estaba coreando con fuerza un nuevo milagro de iluminación.
Todo cambió entonces, en el pueblo se comentaba a viva voz el prodigio. En el mercado, en los colegios, en los bares y hasta en los lenocinios. En medio de libaciones y prestaciones de servicios sexuales se hablaba del chico Vera. Algunos, los malidicentes, los descreídos, decían que estaba poseído por un espíritu maligno. Otros, los piadosos, discutían que en el seno de una santa familia no había cabida, ni posibilidades para el demonio, ¡cero posibilidades y sin discusión viejito! Muchos se agarraron a trompadas en medio de estas disquisiciones filosófico religiosas, pero el fenómeno seguía en marcha.
El pastor Luna sonreía con satisfacción viendo como el número de sus feligreses aumentaba semanalmente y también como crecía la bolsita de las ofrendas. Mientras tanto, yo me deslizaba corriendo y dando brincos de acróbata circense. Para ese entonces, me encerraba en mi cuarto a practicar los pasos que efectuaría en el culto del domingo. Mis abuelos no podían comprender el nuevo milagro. Ahora, me levantaba muy temprano, ya no remoloneaba en la cama y pedía que me dejaran bien levantado el jopo de la nueva ola, para lucir como corresponde en la función que ofrecía cada domingo.
Había perfeccionado el estilo, seguramente debo haber alcanzado el grado de maestro; ahora giraba, daba saltos, podía correr en puntas de pie, observaba siempre con los ojos semicerrados. Además podía permitirme ciertos lujos, por allí estiraba la mano y le agarraba el culo a una señora o daba un besito furtivo a una chica que me gustaba, ¡no todo ha de ser trabajo señores! En realidad podía permitirme ciertos excesos. Lo cierto es que me había convertido en una verdadera celebridad, muchos ya ni siquiera escuchaban al pastor Luna, ellos querían verme brincar y que agarrara esa velocidad vertiginosa de pies alados, en medio de los ¡ aleluyas, aleluyas! Y ¡alabado seas señor!
El pastor Luna fruncía el seño cada vez que veía que los fieles me abrazaban terminada la función, me palmeaban la espalda, me daban sus bendiciones y deslizaban monedas en mis bolsillos. Era un verdadero profesional ¡si señor!
La última función fue a teatro lleno, corrí como un bendito, con el rabillo del ojo miraba a las chicas más bellas, un brinco, un pellizco por aquí, un giro, un agarrón por allá, un carrerón y un salto final, para caer justo en medio de los brazos del Pastor Luna. Que miraba al niño prodigio con las dos cejas levantadas, sinónimo de su gran enojo. Mientras todo el público aplaudía y ovacionaba con bendiciones y aleluyas.
La nona y el "viejo chico" fueron inmediatamente citados a la oficina del indignado pastor Luna. Allí le explicaron que las cosas se estaban saliendo de todo cauce, que si bien al principio mi "transformación" sirvió para agrandar la iglesia, ¡alabado seas el señor! Hoy día, el mismo mequetrefe promotor del milagro, armaba tal zafacoca que la casa del señor se estaba convirtiendo en una casa de orates, en un circo, y eso no era bueno, ni para el señor ni para el pastor, por tanto solicitaba a los viejos que me dejaran en casa los días domingos, que me llevaran cuando fuera más adulto, cuando dejara esas inspiraciones de rumbero de carnaval. Los dos viejos soportaron patitiesos, rígidos, con menos cero grado de temperatura, la furia del pastor que no quería ni verme en pintura, ¡y perdoname señor, por estos exabruptos!
Todos los domingos, me visto de negro, chuteadores, camiseta y pantalón corto. La Marcia me mira con otros ojos, dice que me veo interesante con el uniforme. Me voy al fútbol, a la cancha del matadero, los chicos no me dejan jugar a causa de estos enormes lentes poto de botella, pero yo corro como un bendito, respirando a todo pulmón, por la línea lateral levantando de vez en cuando mi banderita de laiman.
| [+/-] |
10 Poetas/Poetas 10 |
(Panamá)
TOCAN EN MÍ, GOLPEAN
Tocan en mí golpean.
Alguien del otro lado quiere
abrirme en dos como una puerta,
entrar, nacer, pasar,
buscar a una mujer, recoger algo,
huir de Dios, asilarse en el mundo.
Alguien, del otro lado, me sacude
con terror, con prisa y humildad y urgencia.
Quizás un niño muerto perseguido
o un ángel comunista o un pobre diablo,
o un dios indio que nunca pudo aprender latín,
o un dios griego humillado, afeado, perdonado,
o yo mismo quizás, quizás yo mismo, el yo que siempre
sospeché me habían robado y escondido.
Alguien, en todo caso, caído en la desgracia,
con pánico en lo abierto, me golpea,
toca en mi corazón, se agarra en mis huesos,
me sacude,
me llora, me suplica que le abra…
Todo cesa de pronto. De pronto ya no hay nada.
De pronto estoy tranquilo. Lo han hallado supongo.
Y en el silencio y en la paz que quedo
sólo se siente un suave viento indiferente,
una pequeña nada fría, sonreída y tonta
y un raro escalofrío que también se va.
BLANCA VARELA
(Perú)
CURRICULUM VITAE
digamos que ganaste la carrera
y que el premio
era otra carrera
que no bebiste el vino de la victoria
sino tu propia sal
que jamás escuchaste vítores
sino ladridos de perros
y que tu sombra
tu propia sombra
fue tu única
y desleal competidora.
MIGUEL BARNET
(Cuba)
CHE
Che, tú lo sabes todo,
los recovecos de la Sierra,
el asma sobre la yerba fría
la tribuna
el oleaje en la noche
y hasta de qué se hacen
los frutos y las yuntas
No es que yo quiera darte
pluma por pistola
pero el poeta eres tú.
HOMERO ARIDJIS
(México)
ELLA NO duerme más
en las torres de niebla
dispone las llaves
de la presencia y el insomnio
sobre los campos largos
de golondrinas muertas
recobra el asombro
de su primer mutismo
en el alba marina
con su rostro ajado por el viento
mira perderse la espalda del que huye
en lo alto del día
escribe el nombre de los otros
ella no duerme más
en su tiempo de arena
una voz le grita desde las colinas.
JULIA DE BURGOS
(Puerto Rico)
A JULIA DE BURGOS
Ya las gentes murmuran que yo soy tu enemiga
porque dicen que en verso doy al mundo mi yo.
Mienten, Julia de Burgos. Mienten, Julia de Burgos.
La que se alza en mis versos no es tu voz: es mi voz
porque tú eres ropaje y la esencia soy yo; y el más
profundo abismo se tiende entre las dos.
Tú eres fría muñeca de mentira social,
y yo, viril destello de la humana verdad.
Tú, miel de cortesana hipocresías; yo no;
que en todos mis poemas desnudo el corazón.
Tú eres como tu mundo, egoísta;
yo no; que en todo me lo juego a ser lo que soy yo.
Tú eres sólo la grave señora señorona; yo no,
yo soy la vida, la fuerza, la mujer.
Tú eres de tu marido, de tu amo; yo no;
yo de nadie, o de todos, porque a todos, a
todos en mi limpio sentir y en mi pensar me doy.
Tú te rizas el pelo y te pintas; yo no;
a mí me riza el viento, a mí me pinta el sol.
Tú eres dama casera, resignada, sumisa,
atada a los prejuicios de los hombres; yo no;
que yo soy Rocinante corriendo desbocado
olfateando horizontes de justicia de Dios.
Tú en ti misma no mandas;
a ti todos te mandan; en ti mandan tu esposo, tus
padres, tus parientes, el cura, el modista,
el teatro, el casino, el auto,
las alhajas, el banquete, el champán, el cielo
y el infierno, y el que dirán social.
En mí no, que en mí manda mi solo corazón,
mi solo pensamiento; quien manda en mí soy yo.
Tú, flor de aristocracia; y yo, la flor del pueblo.
Tú en ti lo tienes todo y a todos se
lo debes, mientras que yo, mi nada a nadie se la debo.
Tú, clavada al estático dividendo ancestral,
y yo, un uno en la cifra del divisor
social somos el duelo a muerte que se acerca fatal.
Cuando las multitudes corran alborotadas
dejando atrás cenizas de injusticias
quemadas, y cuando con la tea de las siete virtudes,
tras los siete pecados, corran las multitudes,
contra ti, y contra todo lo injusto
y lo inhumano, yo iré en medio de
ellas con la tea en la mano.
LUDOVICO SILVA
(Venezuela)
Dios es una idea fúnebre, es el puñetazo de oro
de un sacerdote en un automóvil de la policía;
es el avión que reventó hace meses
con cuarenta vivos y un cadáver que alguien traía;
Dios es el pobre diablo condenado a muerte
al cual partió un rayo camino del patíbulo.
Entonces, en un alarde fílmico, bailemos viudas!
Vayamos a un ditirámbico jardín
con piscinas donde el agua sonría envenenada
y haya hierba roja, alacranes dorados,
lacayos tenebrosos, un rey podrido
coperos, dioses, castillos
y mujeres como la vida
como la muerte forrada de muslos.
Vino y tinieblas.
Viudas millonarias del mundo, bailemos,
regálenme mucho dinero y las virtudes necesarias
para soportar todos los días la cabeza de Dios
servida en bandeja de hueso
con la que me persigue un lacayo implacable.
RUBEN ASTUDILLO y A.
(Ecuador)
Y sin embargo os juro
que somos los mejores en queriendo
salvarnos.
A pesar de que nombres y números
como olas, como vapores
turbios, como altas
tempestades viscosas
nos empapan la ropa, el aire, el alma y
hasta los recuerdos, como un
relámpago en queriendo
seríamos nosotros.
Rápidamente fuéramos.
Rápidamente, ahora.
Y… y vamos a salvarnos qué carajo.
Nos vamos a sembrar eucaliptos de
aurora en las manos.
Aún estamos aquí.
Aún quedan, nosotros, no se han cortado aún las últimas palabras.
Vamos a amanecer el mundo.
Vamos
a lavarles las
puertas
a todos los que
lleguen.
IDA VITALI
(Uruguay)
FINAL DE FIESTA
La blanca mesa puesta de esperanza,
el pan, la fruta, el agua, nuestros sueños,
el dispendioso amor sobre los platos
¿serán fiesta y temor y turbamiento,
seguirán siendo diario don y deuda
a no sabido plazo, todavía?
¿Siempre la taza ardiente ante nosotros
y el hambre alegre, enfrente y compañera?
Al fin se nos dirá: éste es el día,
los frutos de la tierra se acabaron,
para mañana encontraréis sustancias
inútiles y un pan equivocado,
copas vacías, donde el tiempo empieza
a arrepentirse de lo que ha pasado,
una insufrible desazón del ocio,
y una menguante nube de palabras
ajenas, lloviendo desde nuestro polvo.
DANIEL SAMOILOVICH
(Argentina)
¿De dónde fue que vino el viento
cargado de arena y se llevó
nuestras cosas al mar? En remolino
nos llenó los ojos de roca
batida y caracoles destrozados:
el viento loco sabía lo que hacía.
Lona debía ser, libros, tal vez fueran
aletas de hombre rana, cartas, cosas:
todo lo hizo saltar, hasta el negro
cinturón de buceo con tres kilos
de lastre repartidos en seis plomos
de medio cada uno se movió
hasta caer en un hoyo que enseguida
cubrió el mar. Lo que la muerte
no puede atrapar con la mano
es lo que casi no existe,
dos casi ciegos
sentados en la playa, uno al lado del otro.
SERGIO HERNÁNDEZ
(Chile)
IMAGEN
En mi estanque interior,
tu imagen no se borra.
Tu propio viento a veces,
riza el agua
y son también hojas tuyas
las que caen,
pero tus ojos nunca se deforman.
Es posible que ya nada suceda
entre nosotros.
Ahora, la tarde entera
en el estanque,
huye una gaviota
hacia otros mares y es tu sonrisa
la que parte y es tu mirada
la que parte,
pero tus ojos nunca se deforman
| [+/-] |
ROBAN LIBROS DE PABLO COELHO |

Gabriel García Márquez; escritor:
"¿Cual Coelho, qué camioneta, qué alquimista?".
Katerin Sosa; ama de casa:
"Este es un crimen atroz que la justicia deberá investigar"
Javier "goyo" Muñoz; periodista de espectáculo:
" Fue todo urdido por la nueva amante de Coelho, una argentina más hermosa que Elena Carrió y tan inteligente como Luciana Salazar, y que nada tiene que ver con Cecilia Bolocco, al cual Coelho hasta el día de hoy llama por la mañana con insinuaciones de fuerte contenido sexual".
Martin Aldao; tanguero:
"Tendría que haber estado allí también el mismo Coelho para que igualmente desaparezca en un dos por cuatro".
Pablo Daniel Filippini; politólogo:
"De seguro es obra de la siniestra izquierda que, heredera de los viejos manejos de la política decimonónica, ha elucubrado el mensaje perfecto para entroncar el perfil de un autoayudista por autonomasia, con los enunciados de un alambique circunspecto de la nueva corriente neoliberal staliniana".
Dios; dios:
"El que la hace la paga"
Pablo Negrón; médico forense:
"Nadie salió herido, mutilado, masacrado, despedazado o degollado y así no se puede seguir".
Alberto Manriquez; lector:
"Esperaba con ansias este nuevo libro, pero ya lo podré tener entre mis manos y así entender un poco más sobre el alma humana y el alma en general y también en particular y plural".
Charles Bukowski: poeta:
"No existe una sola puta línea, de ese hijo de puta que merezca no ser robada y olvidada"
Giuseppe Landroni; malhechor:
"Fue un gran golpe, pero yo me inclinaría por robar su cuantiosa cuenta bancaria, o algunas de sus casas en Malibú, ya sabemos que robar a un ladrón tiene cien años de perdón".
Felipe Izquierdo; gerente de editorial NOSOTROS TODOS:
"Es un nuevo golpe publicitario de Planeta para vender mas libros de aquel autor"
Pamela Quintuy: dueña de una boutique.
"¡ No te puedo creer…!".
Felicinda Buenaventura: dama de la cruz roja:
"Por suerte nadie salió herido, ni el autor, ni la moto, ni los motociclistas, ni los lectores, ni la camioneta, ni usted".
Arthur Rimbaud; poeta francés:
"Y pensar que yo ni siquiera alcancé a vender cien ejemplares y tuve que marchar al África en busca de colmillos de elefantes y trata de blancas".
Lucia Hiriart de Pinochet; esposa:
"Es mi escritor favorito y me duele que haya sucedido esto, si mi esposo hubiera estado gobernando en este momento; estas cosas no sucederían, ni siquiera en Argentina o en el resto del mundo, eran motociclistas comunistas".
Juanita Manchelet; candidata:
"Todo el pueblo merece una vivienda digna, salud, educación, acceso a la cultura y sobre todo el derecho a leer el último libro de Pablo Coelho que es mi escritor favorito y además al único que he leído en mi vida".
Karina Olga Jalineck; modelo argentina:
"A Pablo lo conocí en Pelotas y solamente somos buenos amigos, por favor; no quiero que me pongan Olga en el reportaje".
Mario Vargas Llosa; escritor:
Contestó increíblemente lo mismo que Gabriel García Marqués "¿Cual Coelho, qué camioneta, qué alquimista?".
ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN 16/7/05: El periodista de La Nación, Roberto Fuentes dice que la obra de Coelho es...
| [+/-] |
Poemas de Marilyn Monroe |
VIDA

Vida...
Existo en tus dos direcciones
Permaneciendo de algún modo,
Colgando hacia abajo casi siempre,
Fuerte como una telaraña en el viento,
Existiendo con la fría escarcha
Más que esos brillos en forma de gotas
Que he visto en los cuadros.
AL SAUCE LLORÓN

Me quedé de pie bajo tus ramas
y floreciste y finalmente
te aferraste a mí,
y cuando el viento golpeó con tierra
y arena...tú te aferraste a mí.
Más fina que una telaraña yo,
más diáfana que cualquiera...
pero se adhirió
y se mantuvo firme ante los poderosos vientos
vida... de la que en ciertos momentos
existo en tus dos direcciones...
en cierto modo sigo colgando hacia abajo casi siempre,
mientras tus dos direcciones tiran de mí.
| [+/-] |
F. Paul Wilson: Por favor no me hagas daño |
Tienes una casa muy bonita.
Es una porquería. Puedes decirlo..., no importa. ¿Seguro que no quieres una cerveza o algo?
Encanto, todo lo que quiero eres tú. Ven y siéntate a mi lado. Aquí, en el sofá.
Muy bien. Pero no me harás daño, ¿verdad?
Vamos, querida… Tu nombre es Tammy, ¿no?
Tammy Johnson. Te lo he dicho al menos tres veces en el bar.
Eso es. Tammy. No recuerdo bien las cosas después de haber bebido unas cuantas copas.
Yo también bebí bastante y recuerdo tu nombre. Bob. ¿Eh?
Eso es, eso es. Bob. Pero ¿por qué querría nadie lastimar a una dulce joven como tú, Tammy? Ya te dije en el bar que te pareces a esa actriz de nombre raro. La de Ghost.
Whoopi Goldberg.
Oh, sí que eres graciosa. Graciosa y hermosa. No, la otra.
Demi Moore.
Sí. Demi Moore. ¿Por qué querría nadie hacer daño, a alguien que se parece a Demi Moore? Sobre todo después de que me invitaste a venir a tu casa.
No sé por qué. Nunca sé por qué. Pero parece que los hombres acaban siempre haciéndome daño.
Yo no, Tammy. Ni hablar. Ése no es mi estilo. Soy amante, no luchador.
¿Cómo es que eres marino, entonces? ¿No me dijiste que estuviste en la guerra del Golfo?
Así fueron las cosas. Pero no dejes que el uniforme te asuste. Soy amante de corazón.
¿Me amas?
Si me dejas.
Mi padre decía que me amaba.
Oh, no creo que esté hablando de ese tipo de amor.
Bien. Porque no me gusta. Él decía que me amaba y luego me hacía daño.
A veces los niños necesitan un cachete de vez en cuando. Sé que mi padre me amaba, pero de vez en cuando me salía de la raya, como un clavo que empieza a soltarse de una valla, y entonces tenía que zurrarme para que volviera a mi sitio. No creo que sea peor por ello.
No hablo de "cachetes", marinero. Si quisiera hablar de "cachetes " lo diría. Estoy hablando de hacer daño. Mi padre me lastimó muchas veces. Y lo hizo durante mucho, mucho tiempo.
¿Sí? ¿Y qué hacía para lastimarte?
Cosas. Y me obligaba a hacer cosas todo el tiempo.
¿Qué tipo de cosas?
Sólo... cosas. Le tenía que hacer cosas. Cosas para hacerle sentir bien. Luego me hacía cosas que decía me harían sentir bien, pero me hacían sentirme sucia y pegajosa.
Oh. Bueno; ¿no se lo dijiste a tu madre?
Claro que sí. Muchas veces. Pero nunca me creía. Siempre me decía que dejara de decir cosas sucias y entonces me pegaba y me lavaba la boca con jabón.
Eso es terrible. Pobrecita. Ven. Apretújate contra mí. ¿Qué tal?
Bien, supongo, pero lo que era peor es que mi madre se lo decía a papá y entonces él se enfadaba y me lastimaba de verdad. A veces era tan malo que yo pensaba en matarme. Pero no lo hice.
Ya lo veo. Y me alegro de que no lo hicieras. Qué despilfarro habría sido.
No quiero hablar de mi padre. Ya no está y apenas pienso en él.
¿Se marchó?
No. Está muerto. Y bien muerto. Tuvo un accidente en nuestra granja, hará unos siete años. Cuando yo tenía doce o así.
Es una lástima..., creo.
La gente dijo que fue un accidente muy extraño. El gran neumático del tractor, que llevaba años guardado en el granero, se soltó y le cayó en la cabeza. Le rompió el cuello por tres sitios.
Vaya. Luego hablan de estar en el lugar equivocado en el momento inoportuno.
Sí. Mi madre decía que alguien tenía que haber empujado el neumático, pero recuerdo que oí al hombre de la compañía de seguros decir cuántos accidentes hay en las granjas. Accidentes malos. De todas formas, papá vivió unas cuantas semanas en el hospital y luego murió.
Vaya. Pero hablemos de nosotros. ¿Por qué no...?
Nadie pudo explicarlo. La máquina que respiraba por él se desconectó. El enchufe se salió solo de la pared. Yo lo vi cuando acababa de morir...; fui la primera en entrar en la habitación, de hecho.
Eso parece terrible.
Lo fue. Espera, déjame descorrer la cremallera. Sí, tenía la cara azul púrpura y los ojos rojos e hinchados por haber intentado inspirar aire. Mi madre estuvo triste durante algún tiempo, pero se recuperó. ¿Te gusta cuando te hago esto?
Oh, nena, es magnífico.
Es lo que solía decir papá. Oh, mira lo grande y dura que se te pone. Joe solía ponerse igual.
¿Joe?
Sí. Poco después de que papá muriera mi madre se hizo amiga de un hombre llamado Joe y poco después empezaron a vivir juntos. Como decía, yo tenía unos doce años y Joe solía obligarme a que le hiciera esto. Y luego me hacía daño.
Lamento oírlo. No te pares.
No lo haré. La tuya es muy grande. No como la de Joe. La tenía torcida. Tal vez por eso la suya me lastimaba más que la de papá.
¿Cómo te libraste de él?
Oh, no lo hice. Tuvo un accidente.
¿De verdad? ¿Otro accidente de granja?
No. Ya no vivíamos en la granja. Vivíamos en una casa vieja en Lottery Canyon. Mi madre seguía trabajando, pero todo lo que Joe hacía era jugar con su viejo Cadillac..., ya sabes, el que tiene alerones.
Sí. El del cincuenta y nueve.
Lo que sea. Siempre estaba arreglándolo. Y siempre me hacía ayudarle...; ya sabes, estar presente y ver lo que hacía y pasarle herramientas y las cosas que pedía. Me enseñó un montón sobre coches, pero si no lo hacía todo bien, me lastimaba.
Y apuesto a que casi nunca lo hacías todo bien.
No. Nunca. Ni una sola vez. ¿Cómo demonios lo sabes?
Una suposición afortunada. ¿Qué le pasó por fin?
Los viejos frenos del Caddy se estropearon una noche cuando daba una de sus vueltas por la carretera del cañón para ir a la tienda de licores. Se salió y cayó treinta metros.
¿Se mató?
Sí, pero no inmediatamente. Salió despedido y luego el coche le cayó encima. Se rompió las piernas por treinta sitios. Pasó un rato antes de que nadie le echara en falta y tardaron casi una hora en rescatarle. Y dicen que gritaba como un cerdo todo el tiempo.
Oh.
¿Pasa algo?
Uh, no. En realidad, no. Supongo que se lo merecía.
Claro que sí. Pero no llegó al hospital. Entró en shock cuando le quitaron el coche de encima y vio lo que quedaba de sus piernas. Murió en la ambulancia. Pero espera..., déjame hacerte esto. Hmmm. ¿Te gusta?
Oh, Dios.
¿Eso significa que sí?
¡Será mejor que así lo creas!
A mi novio le encantaba.
¿Novio? Eh, espera un momento...
No te molestes ahora. Échate para atrás y relájate. Mi ex novio. Muy ex.
Será mejor que lo sea. No voy a caer en ninguna trampa.
¿Trampa? ¿Qué quieres decir?
Ya sabes...; tú y yo nos enrollamos aquí y tu novio aparece y me despluma.
¿Tommy Lee? ¿Entrar aquí? Oh, hey, no pretendía reírme pero Tommy Lee Hampton no aparecerá por aquí ni por ningún otro sitio.
No me digas que también ha muerto.
No..., no. Tommy Lee está vivo todavía. Sigue viviendo en la ciudad. Pero apuesto a que desearía no hacerlo. Y apuesto que preferiría haber sido más amable conmigo.
Yo seré amable contigo.
Eso espero. Tommy y Tammy...; parecía que estábamos hechos el uno para el otro. A veces Tommy Lee era realmente agradable conmigo. Muchas veces. Pero sólo cuando yo hacía lo que él quería que hiciera. Como esto..., como lo que te estoy haciendo ahora. Me enseñó esto y me enseñó a hacérselo todo el tiempo.
Puedo entender por qué.
Sí, pero quería que se lo hiciera en público. Y otras cosas. Como cuando íbamos en el coche quería que yo...; mira, te lo demostraré...
¡Oh..., Dios... mío!
Eso es lo que él decía siempre. Pero quería que se lo hiciera, cuando circulábamos junto a uno de esos grandes camiones para que el conductor pudiera vernos. O junto a un autobús Greyhound. O en un semáforo. O en un ascensor...; ¿quién sabe cuándo iba a pararse y quién entraría cuando se abrieran las puertas? Soy una chica encantadora, ¿no? Pero no soy de ese tipo de chicas. En absoluto.
Parece que es un psicópata.
Creo que lo era. Porque si no le hacía lo que quería, entonces se enfadaba y se emborrachaba, y me hacía daño.
Otro no.
Sí. ¿Puedes creerlo? Desde luego, tengo una mala suerte total. También le daba a las drogas. Siempre esnifando algo o tragándose una píldora tras otra, siempre intentando meterme en las drogas con él. Quiero decir que bebo un poco, como sabes...
Sí, sabes acabar con los margaritas.
Me gusta la sal, pero las drogas son otra cosa. Y él se enfadaba cuando yo le decía que no...; me llamaba Nancy Reagan, ¿puedes creerlo? Y me lastimaba de forma horrible.
Bueno, al menos lo largaste.
De hecho, se largó él.
¿Encontró a otra chica?
No exactamente. Tomó un montón de píldoras y se emborrachó una noche y se quedó dormido en la cama con un cigarrillo encendido. Estaba tan borracho y colocado que se quemó la mayor parte del cuerpo antes de despertar.
¡Jesús!
Jesús no tuvo nada que ver..., excepto tal vez en el hecho de que sobreviviera. Quemaduras de tercer grado en el noventa por ciento del cuerpo, dijeron los médicos. Dicen que es un milagro que esté vivo. Si se puede llamar vida a lo que está haciendo.
Pero ¿qué...?
Oh, no queda mucho. Es como un muñón vivo de tejido cicatrizado. Parece que está fundido. Ya no puede andar. Apenas puede hablar. No puede mover más que dos o tres dedos de la mano izquierda, y sólo un poquito. Algunos amigos que le conocían dicen que lo tiene bien empleado. Y es lo que digo yo. De hecho, se lo digo en la cara un par de veces a la semana cuando le visito en el hospital.
¿Tú... le visitas?
Claro. No puede alimentarse y las enfermeras agradecen la ayuda. Así que voy de vez en cuando y le doy de comer. ¡Oh, cómo lo odia!
Apuesto a que sí, sobre todo después de la forma en que te trató.
Oh, no es eso. Me aseguro de que lo odie. Verás, le pongo cosas en la comida y le hago comerla. Ayer mismo le metí una cucaracha viva en una cucharada de puré de patatas. Se la metí en la boca y le hice masticar. Crunch-crunch, ñam-ñam, crunch-crunch. Tendrías que haber visto las lágrimas..., como un bebé grande. Y entonces yo.... ¿Eh? ¿Qué te pasa? Se te ha pasado el entusiasmo. ¿Qué pasa con...? Eh, ¿adónde vas? Empezábamos a pasarlo bien... Eh, no te vayas... Eh, Bob, ¿qué he hecho mal?... ¿Qué he dicho?... ¡Bob! Vuelve y... Juro..., juro que no comprendo a los hombres.
| [+/-] |
Ricardo Piglia: Tesis sobre el cuento |
En uno de sus cuadernos de notas, Chejov registró esta anécdota: "Un hombre, en Montecarlo, va al casino, gana un millón, vuelve a casa, se suicida". La forma clásica del cuento está condensada en el núcleo de ese relato futuro y no escrito.
Contra lo previsible y convencional (jugar-perder-suicidarse), la intriga se plantea como una paradoja. La anécdota tiende a desvincular la historia del juego y la historia del suicidio. Esa escisión es clave para definir el carácter doble de la forma del cuento.
Primera tesis: un cuento siempre cuenta dos historias.
II
El cuento clásico (Poe, Quiroga) narra en primer plano la historia 1 (el relato del juego) y construye en secreto la historia 2 (el relato del suicidio). El arte del cuentista consiste en saber cifrar la historia 2 en los intersticios de la historia 1. Un relato visible esconde un relato secreto, narrado de un modo elíptico y fragmentario.
El efecto de sorpresa se produce cuando el final de la historia secreta aparece en la superficie.
III
Cada una de las dos historias se cuenta de un modo distinto. Trabajar con dos historias quiere decir trabajar con dos sistemas diferentes de causalidad. Los mismos acontecimientos entran simultáneamente en dos lógicas narrativas antagónicas. Los elementos esenciales del cuento tienen doble función y son usados de manera distinta en cada una de las dos historias. Los puntos de cruce son el fundamento de la construcción.
IV
En "La muerte y la brújula", al comienzo del relato, un tendero se decide a publicar un libro. Ese libro está ahí porque es imprescindible en el armado de la historia secreta. ¿Cómo hacer para que un gángster como Red Scharlach esté al tanto de las complejas tradiciones judías y sea capaz de tenderle a Lönnrott una trampa mística y filosófica? El autor, Borges, le consigue ese libro para que se instruya. Al mismo tiempo utiliza la historia 1 para disimular esa función: el libro parece estar ahí por contigüidad con el asesinato de Yarmolinsky y responde a una casualidad irónica. "Uno de esos tenderos que han descubierto que cualquier hombre se resigna a comprar cualquier libro publicó una edición popular de la Historia de la secta de Hasidim." Lo que es superfluo en una historia, es básico en la otra. El libro del tendero es un ejemplo (como el volumen de Las mil y una noches en "El Sur", como la cicatriz en "La forma de la espada") de la materia ambigua que hace funcionar la microscópica máquina narrativa de un cuento.
V
El cuento es un relato que encierra un relato secreto.
No se trata de un sentido oculto que dependa de la interpretación: el enigma no es otra cosa que una historia que se cuenta de un modo enigmático. La estrategia del relato está puesta al servicio de esa narración cifrada. ¿Cómo contar una historia mientras se está contando otra? Esa pregunta sintetiza los problemas técnicos del cuento.
Segunda tesis: la historia secreta es la clave de la forma del cuento.
VI
La versión moderna del cuento que viene de Chéjov, Katherine Mansfield, Sherwood Anderson, el Joyce de Dublineses, abandona el final sorpresivo y la estructura cerrada; trabaja la tensión entre las dos historias sin resolverla nunca. La historia secreta se cuenta de un modo cada vez más elusivo. El cuento clásico a lo Poe contaba una historia anunciando que había otra; el cuento moderno cuenta dos historias como si fueran una sola.
La teoría del iceberg de Hemingway es la primera síntesis de ese proceso de transformación: lo más importante nunca se cuenta. La historia secreta se construye con lo no dicho, con el sobreentendido y la alusión.
VII
"El gran río de los dos corazones", uno de los relatos fundamentales de Hemingway, cifra hasta tal punto la historia 2 (los efectos de la guerra en Nick Adams), que el cuento parece la descripción trivial de una excursión de pesca. Hemingway pone toda su pericia en la narración hermética de la historia secreta. Usa con tal maestría el arte de la elipsis que logra que se note la ausencia de otro relato.
¿Qué hubiera hecho Hemingway con la anécdota de Chejov? Narrar con detalles precisos la partida y el ambiente donde se desarrolla el juego, y la técnica que usa el jugador para apostar, y el tipo de bebida que toma. No decir nunca que ese hombre se va a suicidar, pero escribir el cuento como si el lector ya lo supiera.
VIII
Kafka cuenta con claridad y sencillez la historia secreta y narra sigilosamente la historia visible hasta convertirla en algo enigmático y oscuro. Esa inversión funda lo "kafkiano".
La historia del suicidio en la anécdota de Chejov sería narrada por Kafka en primer plano y con toda naturalidad. Lo terrible estaría centrado en la partida, narrada de un modo elíptico y amenazador.
IX
Para Borges, la historia 1 es un género y la historia 2 es siempre la misma. Para atenuar o disimular la monotonía de esta historia secreta, Borges recurre a las variantes narrativas que le ofrecen los géneros. Todos los cuentos de Borges están construidos con ese procedimiento.
La historia visible, el cuento, en la anécdota de Chejov, sería contada por Borges según los estereotipos (levemente parodiados) de una tradición o de un género. Una partida de taba entre gauchos perseguidos (digamos) en los fondos de un almacén, en la llanura entrerriana, contada por un viejo soldado de la caballería de Urquiza, amigo de Hilario Ascasubi. El relato del suicidio sería una historia construida con la duplicidad y la condensación de la vida de un hombre en una escena o acto único que define su destino.
X
La variante fundamental que introdujo Borges en la historia del cuento consistió en hacer de la construcción cifrada de la historia 2 el tema del relato. Borges narra las maniobras de alguien que construye perversamente una trama secreta con los materiales de una historia visible. En "La muerte y la brújula", la historia 2 es una construcción deliberada de Scharlach. Lo mismo ocurre con Azevedo Bandeira en "El muerto", con Nolam en "Tema del traidor y del héroe".
Borges (como Poe, como Kafka) sabía transformar en anécdota los problemas de la forma de narrar.
XI
El cuento se construye para hacer aparecer artificialmente algo que estaba oculto. Reproduce la búsqueda siempre renovada de una experiencia única que nos permita ver, bajo la superficie opaca de la vida, una verdad secreta. "La visión instantánea que nos hace descubrir lo desconocido, no en una lejana tierra incógnita, sino en el corazón mismo de lo inmediato", decía Rimbaud.
Esa iluminación profana se ha convertido en la forma del cuento.













