
iene "tuco pocos pelos" al almacén y me dice: ¡Ganamos! Entonces yo pienso que todos los "pocos pelos" -los sobrenombres en mi pueblo se heredan- son hinchas del Colo Colo, y comienzo con el registro de los últimos partidos del Colo Colo y no encuentro nada de nada. En el fútbol chileno nunca encuentras nada de nada. Pasan los 5 segundos de silencio y me dice: "Le sacamos la chucha a ese huevón de Piñera". Obviamente se refiere a Sebastián Piñera, un tipejo que amasó una fortuna durante la dictadura del innombrable y lo acrecentó durante la "concertación".
Me compró dos zanahorias, una cebolla, dos huevos y un caldito express. En total $260. Se fue sonriente, mostrando la carencia total de sus dientes.
| [+/-] |
"tuco pocos pelos" |
| [+/-] |
No saludaba, miraba para otro lado y se hacía el pelotudo |
He trabajado en variopintas actividades durante mi vida, pero nunca ha sido tan rica en matices como en Buenos Aires. Allí una vez trabajé de guardarropía en el Club del Timón. Un oscuro tugurio ubicado en calle Chacabuco con Independencia. Era un club de toby de viejos marinos mercantes o algo así. Los integrantes de este particular club ingresaban, me entregaban su abrigo, yo les daba una ficha y pasaban. La mayoría eran personas educadas o parecían serlo. Saludaban, daban propinas, se despedían. Menos uno. El tipo entregaba su abrigo, no saludaba, miraba para otro lado y se hacía el pelotudo. Por eso, cuando encontré al papá de Débora en Puerto Natales y me dijo que tenía confianza en el próximo gobierno de Fernando de la Rúa yo dudé. Me hablaba del mismo tipo que entregaba su abrigo, no saludaba, miraba para otro lado y se hacía el pelotudo. Allá, en el Club del Timón, en calle Chacabuco con Independencia.
| [+/-] |
La japonesita que me arruinó el coche |
Cuando vivía en el pasaje San Lorenzo 320. De San Telmo en Buenos Aires. Tenía una rutina inexorable. Me levantaba, me duchaba, pasaba a calentar "la pava" y me dirigía a una panadería en busca de facturas. La cosa era así. Salía del hotel, caminaba por calle Balcarce, doblaba por Chile y a la derecha, en calle Defensa quedaban las facturas. Aquel sábado salí del pasaje San Lorenzo, enfilé por Balcarce, doblé por Chile y no pude seguir caminando. Me quedé mirando la lista de precios de un restaurante por un minuto largo hasta que sentí el golpe. Luego me volví al hotel, me tendí en la cama y me puse a llorar. Lo que pasó fue que no quise ver. Me negué a ver, la silueta que pendía desde el octavo piso del viejo edificio de la calle Chile con Defensa. Hasta que escuché el golpe brutal; pero no lo vi. Lo sentí.Una hora después salgo del pasaje San Lorenzo, camino por Balcarce, doblo por Chile y llego donde el tano del boliche de la esquina y le pregunto qué pasó, me dice: No, nada, solo fue una japonesita que se tiró del octavo y me arruinó el coche.
| [+/-] |
Marcelo Fox: Invitación a la Masacre |
Ilustración de Niki Kuscevic.
Más sobre Marcelo Fox, el poeta más olvidado del mundo.
| [+/-] |
Elliot Murphy: Rock'n'Roll y Poesía |
Por Elliot Murphy
Trata de una chica que conocí una vez
Se llevó mi amor y anduvo por todas partes
Con todos los tipos solteros de la ciudad"
Runaround Sue
DION
Para mi, Dylan lo dijo primero, más alto, mas atrevido."Incluso el presidente de los Estados Unidos a veces tienen que quedarse desnudo". (Lo mismo podría decirse de los poetas -el rock'n'roll y lo que sea-. Sabe Dios, es difícil.) Leonard Cohen llamó a Dylan el Picasso de la canción. No anda muy lejos. Se ha alzado sobre los mortales en vida, descendiendo del Olimpo, forzado a vivir en la tierra -durante veinticinco años en el cable de alta tensión de la guitarra eléctrica-. Me siento privilegiado de estar aquí -durante su vida- en nuestra vida. "Blonde on Blonde" era tan adictamente romántico. Por supuesto, había un ocasional siseo sardónico del gato siamés que vivía con el Romeo sin afeitar de Dylan mientras él, silenciosamente, dolorosamente se arrastraba fuera de la cama en busca de cigarrillos y café -después… hasta su cuaderno, su lápiz y sus recuerdos-. Para mí, "Blonde on Blonde" sigue siendo la mas completa y descarada obra poética del rock'n'roll; la mas satisfactoria. Otras se les acercan: el "Berlín"de Lou Reed, el "Avalon" de Roxi Music, el "Let it bleed" de los Stones. Pero, con Dylan, el misterio es tremendo. Sus influencias están tan bien escondidas. Me gustaría saber que estaba leyendo -¿Kerouac? ¿Whitman? ¿Baudelaire? ¿Lorca?- ¿De dónde salen todas esas majestuosas rimas? "La tubería de la calefacción tose pero no hay nada que desconectar".
Hubo un tiempo en que Mick Jagger, o Keith Richards, o ambos, (aunque dudo que intercambiaran verbos) parecía afinado con la misma vena romántica explotada por sus antepasados británicos Sheller, Keats y Byron un siglo antes. "La vida infantil es fácil. Las cosas que querías -Te las he comprado". Incluso aunque Brian Jones solo fuera la musa, el cupido, el contraste o el blanco. Siempre he apreciado sus puñaladas autoburlonas a la clase alta; Inglaterra es una clase agonizante e incluso una famosa estrella de rock acaba entre los privilegiados… por un tiempo. Canciones como "Lady Jone", "Nineteenth Nervous Breakdown" y "Backstreet Gril"… era como si Thomas Hardy se hubiese despertado en el Alegre Londres de los Sesenta.Ahora se han vuelto proletarios, como todos los demás. Los ricos ya no riman tan bien. Bruce Springsteen lo demostró toda la noche. Downbound Train mandó al héroe a paseo: "Ahora trabajo en un tren de lavado donde solo llueve. Es difícil cuando era un viajero en un tren que va a la deriva". Es el Todo los Americanos de nuevo en el espíritu y vasto alcance de Walt Whitman. Más grande que la vida, los arreglos operísticos de Springsteen dan a sus palabras garabateadas el eco nacional que reclaman. Phil Spector con un titulo de Maestro; el gran ritmo para la pequeña palabra. Pero, como las mayoría de los rockeros, es tímido sobre su intelecto, y se resiste a comentar lo mas mínimo: "Aquí los poetas no escriben nada, se limitan a guardar las distancias y dejar que pasen las cosas".
Hay otros muchos que podría mencionar, igualmente geniales poéticos: Tom Waits -el director del grotesco bajo vientre de América -. Los sueños de la chica mutilada bailando de noche en "Kentucky Avenue" siempre me hacen llorar. Las mujeres por los general, sigue más el modelo de esa dulce poeta de New England Emily Dickinson; resistentes al encanto, hojas de versos en los cajones de su cómoda, pero que escribieron sobre un anhelo de "Noches Salvajes, Noches Salvajes". Está el "Piss Factory" de Patti Smith, el "Luka" de Suzanne Vega, el "Fast Car" de Tracy Chapman.Tengo que parar. Tengo que ir a tocar mi guitarra. Me duele el cerebro.
| [+/-] |
Una entrevista a Juan Rulfo |
NOTA: Esta entrevista a Juan Rulfo apareció en el número 38 de la revista El Escarabajo de Oro que dirigía en Buenos Aires, Argentina, el escritor Abelardo Castillo. No aparece la fecha de dicha publicación, salvo que está tomada de la revista El Cuento del D.F.
| [+/-] |
augusto roa bastos |

e me pide un esbozo autobiográfico. Qué podría agregar a estas máscaras fotográficas, insobornables aunque corteses reveladoras de las desdichas de un rostro, de sus estigmas más visibles, reveladoras tal vez, en algún parpadeo inmovilizado, de lo que ellas encubren. Quién soy? Un desconocido que se ignora: el "doble" de un extraño, la mitad de sí mismo. De dónde vengo, a dónde voy? De la vida a la muerte, como todo el mundo. Y lo demás es cuento.
Por eso, narrador de historias más o menos apócrifas, siento particular desconfianza, entre los géneros de de ficción, por la autobiografía, los diarios íntimos o los autorretratos verbales, en una palabra, por la palabra; sobre todo, en función de agente confidencial, o de relaciones públicas. Por la palabra en acto también, desdichadamente.
Sobre todo hoy, cuando la escritura ha regresado a su condición de iconografía rupestre en relación a un mundo cada vez más tecnificado, más ajeno al hombre; cuando en la literatura, en los escritores más educados, vuelve a mugir melancólicamente el bisonte de Altamira. Los miedos ancestrales de antropofagia ritual sólo han cambiado de signo y de forma: en lugar del hacha de sílex, la bomba; en lugar del arco y la flecha, el napalm.
Entre el monólogo de Hamlet y los graffiti de Mayo; entre los prudentes consejos de Don Quijote a Sancho para el gobierno de la Insula y el presente del mundo (de nuestras ínsulas baratarias latinoamericanas, para no ir más lejos); entre los excesos de la "sociedad de la abundancia" y los éxodos de miseria y de hambre; entre las pisadas del hombre en la luna y el futuro del desierto volcánico que sentimos latir bajo nuestras pedestres pisadas; entre todo esto y lo que no sabemos todavía o ya hemos olvidado, que se fixo la palabra? Qué puede hacer todavía?
Autor de ficciones o hechura de estas ficciones, yo también he cedido a la manía de buscar el semejante en mí mismo, de probar con los dientes, avaramente, la moneda falsa de la identidad. Pero sólo he coleccionado o creo haber coleccionado fantasmas al precio de escupir casi todos mis dientes, convirtiéndome en el más afantasmado de todos. Que ellos hablen, pues, por mí; de mi vida, que es el cuento más intrascendente que he hecho.
| [+/-] |
alfonso quijada-urías |

Felipe Xiu, un viejo brujo de Mictlan, utilizaba en tiempos de sequía un cruel procedimiento para hacer llover, cruel inhumano aunque infalible. El procedimiento consistía en verter una jarra de miel hirviendo en las orejas de un jak. De esa manera los maullidos del animal llegaban a oídos del dios de la lluvia, quien compadecido del animal provocaba una tormenta a cantaradas que duraba cien días y cien noches.
oficio de iluminación
Soy indígena y para demostrarlo aúllo como lobo. La gente lo sabe, mas tratan de ignorarme dándome los oficios más ruines, pero yo aúllo más, hasta bajar la luna a la altura de mi nariz. Aún así siguen creyendo que es obra de lo sobrenatural y no de un pobre indígena, cuyo oficio consiste precisamente en aullar y hacer bajar la luna.
muerte por agua
En el pueblo hay una casa desierta y en la casa desierta un pozo y en el pozo un agua que refleja el reflejo del espíritu del mal. Quien llega al pueblo va irremediablemente a la casa desierta, quien llega a la casa desierta se conduce al pozo, quien llega al pozo mira el agua y en su reflejo muere presa de la mirada del espíritu maligno.
| [+/-] |
Félix Pita Rodríguez |

WILLIAM BLAKE
Todo fue por olvido William Blake
A pie juntillas puedes aceptar
que no hubo ni siquiera la sospecha
de una pequeña mala voluntad.
Burocracia celeste solamente,
falta de seriedad
en el taller de arcángeles en serie.
Incompetencia acaso del tornero
o el montador
Pero tú que inventaste la ternura,
William Blake,
lo sabrás comprender:
San Pedro está muy viejo
y se olvida de todo.
Es el arterioclerosis, desde luego.
(A menudo anda loco entre las nubes
preguntando azorado dónde dejó sus llaves
y resulta que acaba por encontrarlas siempre
en su llavero, sujeto por un broche al cinturón).
Todo fue por olvido, te repito.
No vayas a pensar que alguien lo hizo
Porque te quiere mal.
Se que fue muy molesto para ti
Ese olvido tan torpe de mandarte sin alas.
El pobre de San Pedro puso tu credencial,
como es vieja costumbre,
bien oculta en el fondo
de tu cordón umbilical:
"Arcángel William Blake. Va a cumplir
una misión secreta en Inglaterra
Debe nacer en Londres este año".
Y luego te expidió, sin comprobar,
-como es su obligación-
que había salido
sin defectos de fábrica
¡Que incómodo el descuido para ti,
William Blake!
Es de viejo sabido
Que un arcángel sin alas, en misión en la tierra
Pasa las de Caín.
PAOLO UCELLO
¡Ah Paolo Ucello!
Por ir buscando
lo que no se puede encontrar
cayó de bruces en un hoyo
sin perspectiva
¡Qué traspiés
puso la noche en sus zapatos!
Pintó un amaranto y era el Arno
embalsado en un almirez;
una cúpula y era la lluvia
deshilvanada y del revés.
El podestá vio una paloma
una magnolia y un leñador,
donde él veía una madona
con la serpiente bajo los pies.
¡Qué Paolo Ucello,
siempre mirando
más allá de lo que se ve.
LAUTREAMONT
Tan desarmado y ciego,
tan espina desnuda,
tan rostro de la muerte
en un espejo.
Tan calcinada furia,
tan sombra, tan escorzo,
tan de todos perdido
y de sí tan ajeno.
| [+/-] |
En la Sorbona |
- ¿Vos sabés Hugo lo difícil que es que todo el tiempo los tipos te estén mirando el culo? Es insoportable nene.
La hacen sentir a una una cagada loco. Los tipos te joden, te persiguen cuadras y cuadras, te dicen cada barbaridad. Yo soy hincha de Boca, pero con este culo no puedo ir a la cancha ¿viste?
Te cuento que una vez fui y tuve que pedir resguardo policial loco. En los ascensores, en el cine, en las librerías, acá mismo loco, en este bar, vos no sé si te diste cuenta cómo me miran esos tipos de la mesa cerca del pool.
La verdad Hugo es que a nadie le importa un carajo que yo haya estudiado Ciencias en la Sorbona, solo mi culo les importa.
- ¿Es verdad que estudiaste ciencias en la Sorbona?
| [+/-] |
Un día |

Un día sin pausa y sin prisa
me retiraré del mundo,
un día me retiraré,
abandonaré este ropaje inservible
que sólo sirvió
para arropar al rocío
y dar de comer
al cantinero de la esquina.
Abandonaré este mundo un día,
un día me iré,
los comediantes llorarán sobre mi tumba,
los chicos de la esquina seguirán en la esquina,
los magos seguirán sacando conejos de su galera
y tú seguirás viajando rumbo al Casino.
| [+/-] |
Mercedes o bien podría ser tu abuelo |
Buenos Aires, Argentina; Avenida 9 de julio, Alsina y Lima, Hotel Malvinas. Allí conocí a Mercedes. Se había casado, se había separado, se había vuelto a casar y se había vuelto a separar y nuevamente se había casado. El Hotel devenido en conventillo era administrado por el gallego Paz. Un gordo con suspensores que bien podría ser tu abuelo. Si es que a tu abuelo le gusta comer tripa gorda mientras besa a su muchacha. El hotel era habitado por estudiantes, maleantes, traficantes, amas de casa, proxenetas, mecánicos, comerciantes, futbolistas, prostitutas, soldados, un pastor evangélico, un abogado, un dentista, un corredor de autos, un artista de circo, cuatro adivinas, 3 poetas, una chica linda y Mercedes.
Allí vivíamos en unos cuantos metros cuadrados más de 400 personas. Allí vivía Mercedes, allí vivía yo. Me contaba que su primer marido -un chileno- la llevaba a un hotel alojamiento dos veces por semana. Era muy romántico tu marido le dije cuanto me lo contó. ¡Ma qué romántico!, me dijo -y agregó- me llevaba para mirar por la cerradura cómo hacían el amor las otras parejas.
Ella vivía en el quinto piso que daba a la calle Alsina, el lugar como todo el hotel era de una pobreza franciscana, pero Mercedes se encargaba de hacerlo acogedor, muy acogedor. Ponía velas, incienso, preparaba un pollo a la maryland y como postre me dejaba que desabrochara su antiguo pijama rosado. Algunas veces invitaba a mi amigo Eduardo Fernández Cuesta a que viniera donde Mercedes, obviamente el se retiraba antes del postre. Un día Eduardo me dijo: "Che Hugo, Mercedes está loca; anoche cuando te dirigías hacia el balcón, con tus rollos, tus alpargatas, tu pelada, con esas piernas de Garrincha que tenes, Mercedes me dijo: "¡que sexy que es ese hombre!".
Fue el mismo balcón que utilicé para esconderme cuando llego su tercer marido. En el balcón, desnudo, con frió y con cinco chicas que hacían el aseo en el edificio de enfrente, que reían desde la 9 de julio. En el Hotel Malvinas, donde el gallego Paz, que bien podría ser tu abuelo.
| [+/-] |
Jorge Luis Borges: Demolición de un mejicano |
Ya se adivina la apoteosis. Bill concede apretones de manos y acepta adulaciones, hurras y whiskies. Alguien observa que no hay marcas en su revólver y le propone grabar una para significar la muerte de Villagrán. Billy the Kid se queda con la navaja de ese alguien, pero dice "que no vale la pena anotar mejicanos". Ello, acaso, no basta. Bill, esa noche, tiende su frazada junto al cadáver y duerme hasta la aurora -ostentosamente.
Jorge Luis Borges; Historia universal de la infamia, Editorial EMECE, Buenos Aires, 1971.
| [+/-] |
vaticinio |

De Gaulle.- ¡Y la suya!
Malraux.-…fue idea de ella. Pero usted agregó: "Es una mujer valiente y muy bien educada. En cuanto a su destino, usted se equivoca: es una vedette y acabará en el yate de un rey del petróleo".
De Gaulle.- ¿Dije eso? ¡Qué le parece? En el fondo, usted y yo creíamos que acabaría casándose con Sartre…
Antimemorias de Andre Malraux; edición Sur, enero de 1972.
| [+/-] |
CRISTIÁN GÓMEZ |

DE CONCENTRACIÓN EN QUE NOS ENCIERREN
El bar está cerrado a los malos augurios.
Hoy no pasan por televisión Angustia de
un querer y se conversa al ritmo del auge
y la caída de nuestros ídolos. La tarde
sigue pasando y no se detiene
hasta llegar a nuestras puertas. Como el
fruto de una caza que ha sido generosa
caen a nuestros pies muchachas que ni
siquiera despiertos podríamos haber
soñado tan hermosas. Se parecen a esas
primas de las que nos enamoramos antes
de escribir un primer poema. Contertulios
del espejo que invariablemente fiel detrás
del mostrador nos acompaña, la próxima
ronda decidimos pedírsela fiado a los
que incautos se preguntan por nuestra
afición a seguir escribiendo poemas
sospechosamente láricos como si
fuera nuestra única elegancia:
como si fuera nuestra última respuesta.
Lo más divertido era espetarnos mutuamente epítetos de tamaño calibre -católico, escritor de clase media- que a cualquiera lo harían palidecer.
Más de alguna vez mutuamente se ofrecieron combos. Y no hay nada de malo en ello.
Compartieron la misma cama pero no se dieron cuenta. Por lo alto y por lo bajo les
deseo ochenta, pero es discutible que tanto el hígado como las neuronas aguanten.
Se han paseado de la mano de cierta clase de especímenes que ameritan zoologías tan
particulares como épicas. Conversan hasta bien entrada la noche. Se acuerdan.
DEBIERA ESTUDIARSE LA PRESENCIA DE LOS PÁJAROS
I.-
La partida es el invierno pero el comienzo es la mirada.
No escribiré poemas póstumos con mi nombre. La
infancia es un recuerdo que madura en el limonero.
Dejarlo todo con minúscula es igualmente despreciable.
Jugar a la caperucita roja. Y dárselas de lobo feroz.
Cuando quieres probar su angustia entre tus nalgas.
Abrígate, no vaya a ser cosa que. Los muchachos
que aún siguen rayando los muros escogen sus
consignas de entre las letras mal traducidas
de alguna banda sonora y ya no de los discursos
-para todos los efectos fúnebres- de la clase política
que domeña nuestro país. La partida es entre dos
y en pleno invierno. Mi padre juega y mi hermano
enroca. Piensa más de dos veces la jugada
aunque no se acepten segundas intenciones.
El menor de la familia no comprende. Se
encumbra un volantín que bajo ninguna
circunstancia aceptaría el apelativo de
cometa o papalote. Vuela por un cielo que
aún se puede ver si se frecuentan algunas
calles del centro-norte de santiago.
II.-
Escribe entre las nubes
nombres que de abajo se
confunden con las reglas de un juego
que entre padre e hijo no tiene perdedores:
si el viento sopla hacia arriba es jaque,
mate si el rizo del cometa, papalote o
volantín se detiene -inmóvil, pero
hermoso: para que le echemos una última
mirada y desde la geografía familiar del
mapa (que no es, según el marqués de
Valparaíso, equivalente al territorio)
digamos: dale más hilo, dale más hilo
antes que se nos caiga.
III.-
Ya los niños no conversan ni han decidido
tomarse una siesta para augurarse mejores
temporadas.
| [+/-] |
Pio Baroja: Olaberri, el macabro |
laberri era un pesimista jovial. No encontraba en el mundo más que vanidad y aflicción de espíritu. No tenia fe más que en la cal hidráulica y en el cemento armado. Para él, detrás de toda satisfacción venía algo negro y doloroso, que eran principalmente las facturas.-¿Ve usted esa chica que se ha casado con el carabinero?- me preguntó hace tiempo con aire de profunda conmiseración.
-Sí.
-¡Que infelices! Ahora mucha alegría, ¿he?, y de viaje, pero luego ya vendrán las facturas.
A Olaberri le preocupaban las facturas. Para Olaberri que era contratista en pequeño, las facturas eran como la sombra de Banquo, que aparece en el banquete de la vida.
Si Olaberri hubiera tenido el sentido estadístico de nuestro amigo Berecoche, ya difunto, diría que en la vida hay un 75 por ciento de facturas.
-Ya le he dicho al párroco -me contó una vez-: usted, con un cubo de agua y un hisopo, ya tiene para todo el año, y a vivir bien; nosotros, en cambio, pobres contratistas, siempre a vueltas con las facturas.
Olaberri tenía gustos macabros. Había construido en el cementerio varis sepulcros y trasladado cadáveres y huesos y algunos cuerpos recién muertos.
Al hacer la descripción de estos traslados sentía, sin duda, un ardor explicativo de artista medieval y macabro. Los huesos, las calaveras revueltas con tierra, los trozos de hábito o de ropa, la madera podrida de los ataúdes, todo daba pábulo a su charla pintoresca.
Al relatar el traslado de algún cuerpo recién enterrado, se lucía; entonces los detalles realistas eran tan terribles que a cualquier persona sencilla se le ponían los pelos de punta.
Salían a relucir los busanos blancos y las gurgujas verdes, y al último la gente no sabía si temblar de asco o echarse a reír.
Él no tenía repugnancia por nada.
-Los mejores caracoles que hay comido -solía decir- , los hay cogido en la tumba del difunto párroco. Nunca los hay comido mejores.
| [+/-] |
mi padre |
mi padre cuando yo era niño jugaba con sus frustraciones;
yo era el centro ígneo, era potencia y era acto;
estaba preparado para la conquista, para dar aquel gran salto…
el perro fiel de mi padre seguía mi rastro paso a paso,
enfermo de padre dormía pensando en cristo, alejandro y napoleón;
todos ellos tenían mi rostro.
ahora; ahora que el tiempo es árbitro, ahora que mi padre
creció y yo envejecí, ahora en que todas las cosas
han vuelto a un injusto lugar; ahora me veo convertido
en una curiosa fantasmagoría producto de un azar
inescrutable en donde dioses altivos se
deleitan ante mi viaje hacia el abismo.
definitivamente mi padre, ya sabio en derrotas inapelables
me ha recomendado no abusar del tabaco y del alcohol.
| [+/-] |
Las penas del infierno |

Advertencia de la biblioteca del monasterio de San Pedro en Barcelona.
| [+/-] |
La pluma ácida |
Por el Doctor Frigo.

El ministro de salud se enfada y grita. Un día se enoja con las vacas, y al otro con los funcionarios. Debería tratarse con un médico las dos enfermedades que padece: estupidez y prepotencia.















