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Hace mucho tiempo que no sé nada de Milena |
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Adivina buen adivinador |
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La Presidenta |
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niki kuscevic |

A ella no recuerdo donde la vi por primera vez, pero fue durante aquellos días extraños, tambien recuerdo el hecho de que usaba el cabello muy corto, lo cual me provocaba una sensación que oscilaba entre la oscuridad y la euforia. Luego las cosas cambiaron sutilmente, los avistamientos decrecieron, la cruz del sur recuperó su cosmovisión, y a ella la perdí de vista por algún tiempo, un par de años, (aunque de esto tampoco estoy plenamente seguro), hasta que un buen día de otoño coincidimos cruzando una calle, de doble sentido, rigurosamente vacía donde sobresalían aquí y allá manchones verdes que algunos vecinos del lugar, seguramente, se empeñaban en regar y podar simétricamente: recuerdo una pasarela que nunca terminaba y una mirada que no supe sostener, pero tampoco pude esquivar.
Una tarde la observé caminando sola, (lo nuestro era siempre en el paisaje, podría decirse), ella en avanzado estado de gravidez, yo en estado de intemperancia psicodélica sin animarme a abandonar la parada de buses donde me encontraba reflexionando. Buena parte de la tarde me había dedicado a observar a la gente pasar hacia otros lugares. A veces, en el reverso de una fotocopia, apuntaba imágenes que recortaba de la realidad: "gato gris estampado en el asfalto, pájaros lo devoran bajo un cielo encapotado", o bien: "los conductores de locomoción colectiva no respetan los semáforos solares", e incluso: "antiguamente no había contaminación visual en la periferia", que después mutó a: "los suburbios no son la periferia", y culminó con: "las poblaciones marginales acaban en nudos ferroviarios"
De todas maneras, así siguió esto hasta que en cierta ocasión nos reconocimos en una exposición que se inauguraba en la "casa de la cultura", y que solo sirvió para subrayar el nivel desalmado al que han llegado algunos "artistas" y "visualistas" manoseando descaradamente los mitos de fuego-patagonia. Nos reconocimos -decía, entre el público en una de aquellas conversaciones banales que surgen durante los intermedios, esas pausas con bebidas, cafés y galletitas que discurren mientras cambian la iluminación o arreglan la tecnología, y donde la gente posa como marionetas para luego aparecer en páginas sociales de periódicos superficiales. (¿No fue Camilo José Cela quien dijo que lo mejor que podía hacerse con la casa de la cultura era clausurarla?)
En determinado momento de nuestro desencuentro ella esbozó algo parecido a un hola, al que correspondí con un dubitativo pero impenetrable balbuceo, (generalmente me relaciono con las personas a través de monosílabos, hasta culminar en el mas absoluto y esclarecedor de los silencios). Me sentía completamente descolocado. El sitio era estrecho y la multitud hacía aproximarnos, casi la tomo de la mano. No recuerdo de que se charlaba en el grupo de gente en el que estábamos insertados, no presté mayor atención, al parecer alguien comentaba algo sobre un varamiento de cetáceos
siempre estas nublado - me dice
y agrega lacónicamente: como un mascarón de proa
y un eclipse difumina mi conciencia, que solo reacciona tardíamente cuando veo como ella, peldaño a peldaño, acompañada de un desconocido desaparece en el segundo piso (donde exhibían un video de Mussorgski, o Buñuel o Murnau, no estoy seguro, lo que sí recuerdo es que era en blanco y negro y con audio defectuoso)
Algo nos dijimos al mirarnos, de eso estoy medianamente conciente, yo quedé a medio camino de ningún lugar, congelado en la sala de los mosaicos, colgado ante un ficcus medio marchito y fuera de contexto, que buscaba atravesar los cristales sucios y trizados de una ventana que daba a un patio lleno de armatostes medio derruidos de, creo, lo que alguna vez alguien pomposamente definió como carros alegóricos, y que seguramente protagonizaron una murga, un desfile edilicio, alguna especie de carnaval
A ella nunca más la vi
Hubiese preferido despedirme de alguna manera menos abstracta aquella vez, pero nunca se dio. Esa noche, al final, estuve escuchando Yendo de la cama al living, y hablando hasta tarde por larga distancia con walter, que había tenido un accidente mental
Dentro de algunos años volveremos a encontrarnos. Esa próxima vez, que duda cabe, me comportaré como un idiota consumado y quizás me aventure a insinuarle algo de tal urbanidad como que buen tiempo que tenemos, o un placer saludarla
En cuanto a Pali Aike, afortunadamente para todos nosotros ahora queda más lejos que nunca. A la gente le lleva un tiempo indecible siquiera situarla en un mapa, dicen que su distancia deforma la curvatura del horizonte. Los cerros que circundan el paisaje lucen geometrías sagradas, y en el firmamento austral, en ciertas noches meridianas y por un instante decimal, la Cruz del Sur adopta su forma triangular, primigenia
(*) Pali Aike en lengua aónikenk (una de las culturas que habitaron fuego-patagonia) significa aproximadamente "lugar desolado". Su paisaje de cráteres y promontorios volcánicos le otorgan un tono extraterrestre. En estos parajes fue encontrada la evidencia mas antigua de la presencia del hombre en el extremo austral del planeta: data de hace once mil años
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javier molinero |

No cierro las persianas, no corro las cortinas, no me molestan las ambulancias, ni los coches de policía. Me dan igual los gatos, las campanas y las discusiones del bar.
Duermo hasta los cinco minutos antes de que suene el despertador, el mío, el de mi teléfono. Lo miro, quedan cinco minutos, lo sé.
En algunos fotogramas se me ve adelantándote, en la mañana, por la izquierda. Pero están trucados, es el montaje del director. El director soy yo, claro, como no va a ser así, en mi historia, en mi pacto con la biografía.
Aquí, detrás de los títulos de crédito, los días festivos son relativos. Tengo un trabajo relativo, unos ingresos relativos, y unos días de fiesta relativos.
Hoy no es fiesta, el sol salió antes de mis cinco minutos, no hago trampas con las sábanas y adelanto legalmente, según el reglamento.
Todo irá bien si amanece y hoy amanecí antes que tú.
Ahora, en primavera, ya es de día cuando me levanto y sí, siempre es de un salto. Es porque así es más fácil cantar mis canciones favoritas.
Ilustración del autor
Blog de JAVIER
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éktor henrique |

yo amo a tijuana
Su padre le daba vida de perros
y putacazos hasta por debajo de la lengua
el bato nació en un barrio del Deéfe
de allí se desafanaron hijo y jefa
pero al llegar a Tijuas
les sentían vergüenza decir que eran chilangos
entonces el wey aparentó
que llevaba sangre de yaqui en las venadas
pero su chaparrez montaperros lo delató
Y es que no yaqui menor de uno setenta de estatura
el mide uno cincuenta y seis
Cuando cayeron en Tijuana
su madre se dedicó a vender antojitos
no cualquier clase de fritangas
sino los antojos de sus partes pudendas.
mi querida tijuana
Parte 2
Mi cabeza se infestaba de metáforas
Indigestado de poemas buenos y malos
Y no alcanzaba a distinguir unos de otros
Yo quería ser un poeta chingón
Pero andaba desfasado
Porque sólo había leído a Corín Tellado
Y Pregúntale a Alicia
Leía lo mismo que mi novia leía
Seguidora de Gibrán
Me contamine de su misticismo
Después me lambí la Metafísica de Aristóteles
Y otras chingaderas que ya no recuerdo
Salí de la prepa y después de la uni
Me gradué de ingeniero agrónomo
Y pesque un jale de profesor
Por lío de faldas me despidieron
Me liquidaron con una miseria de varos
Para evitar mala sangre
No la quise hacer de pedo
El billete me lo unte de birrias
En un lupanar de mala muerte
En menos de tres horas
Era un verano de aquellos mediterráneos
(Hoy los calores parecen una bofetada del infierno)
Recorrí desde congales finos a corrientes
Río Rita, Viva Zapata, la Cueva del peludo
En esos lugares
descubrí que la eternidad era efímera
La vida cotidiana, un cesto de pecados
Y que Satanás era un empresario que compraba cualquier alma
Ya sin chamba y engrido en los arrabales
Me convertí en padrote de una morena a quien que le decían la Cogesora
La ruca frisaba los cuarentaisiete abriles
Pepuda que partía el queso entre las suripantas
Era una pinche bruja de Nayarit que se la nalgueaba mucho
Parecía oso hormiguero cuando le jalaba al polvo
Y por eso también le decían la Koblenz
Oso hormiguero y no sé cuántas madres más
Dure más de seis meses rajándole leña
Luego me hice mayate de un travesti
que imitaba a Juan Gabriel
Un joto más chulo que dos tres jainas
Buena onda el putete
Fraternal y solidario con todo mundo
Era de Monterrey el bato
Algunos güeyes
aseguraban que era cerote
(centroamericano)
De donde fuera, eso valía madre
Se ponía nalgas postizas y se inyectaba silicón
Muchas pirujas soñaban ser como él
Pasado un tiempo ya mi alma parecía una flor negra
Una flor de panteón que apestaba a cadáver
(Todavía me duele el olor pútrido de mis humores)
Caminé, corrí
No quise mirar hacia atrás
La felicidad se había esfumado
No podía revivir el pasado
Mi locura de causaba pena
No la quería sacar ante nadie
Solo y vagando no sé a dónde
Me dirigí al cañón Zapata
Ahí compre una lata de mota
Y me la fumé con unos pollos chiapanecos
Mi destino era Los
Esperamos que la migra hiciera el cambio de guardia
Los culeros no se movieron hasta casi la madrugada
Un batillo que la hacia de macizo dijo
—No quiero que nadie se adelante
porque sino se los va a cargar la verga
—¡Pinche pollero gacho! –le grité
Ignorantes
su maltrato era nuestro pasaporte
—¡Qué chingados! –ni siquiera mi jefita me gritaba
Ahora este puto me quiere pilotear
—¡Vete a la verga, güey!
Yo todavía soy un perro sin domesticar
No tenemos nada que perder
Así que nos podemos dar en la madre
—Mejor pélate, carnal
—¿Pa dónde la llevas, brodi?
—Yo voy hasta el fin del mundo
dijo alguien de la perrada
—¡No hagan ruido, cabrones!
—Ya casi llegamos a la Dairy Mart
—¿Y ahora qué, bato?
—Pelada desde aquí
—Camínale hasta la otra esquina
—Allí se van a encontrar a los raiteros
—Por veinte bolas los tiran en San Diego
—¿Y tú, qué ondas?
Yo me la voy a rifar solapas
Porque no traigo marmaja.
plagio baudelaireano
Empédate
ponte hasta el culo
procura siempre la peda
ése es el fin que tiene la vida
la única salvación para soportate
para soportar el costal de la vida
empédate sin descanso
de día de noche a toda hora
ponte hasta el culo
y no te detengas
empédate empédate
pero ¿conqué?
con lo que sea
con mierda con pisto con poesía con virtud
lo que importa es estar siempre hasta el culo
si por algún error olvido o negligencia
amaneces sobrio
no seas esclavo de la lucidez
empédate lo antes posible
con pisto con mierda con poesía con virtud
con cualquier cosa
pero empédate.
made in tiyei
«Ando buscando una pasión de contrabando
ando buscando una mujer tan puta como yo»
Joaquín Sabina
De hechura fronteriza
kilos de malinchismo
tortillas con nopales
me está esperando la tía Juana
ya casi no hay barrios, ése
ahora la pípol vive en chabolas
favelas a lo cabrón
pinche invasión neoliberal
calles de pepitoria
cemento cacarizo
cerros con piel de hulefante
no es una ciudad chingona
pero es la primera
o la ultima
ventana al primer mundo
o el culo de Mexitlán
El paraíso del indio cholo
del güero ranchero
del chilango light
del pipope trilingüe
del only wikend para la peda
del guajaco que desayuna confléis
A quién le importa
que aquí empiece
o termine la patria
la puta patria
donde lo mismo da
bailar el camarón pelao
o el mariachi loco
Socialmente hablando
arriba chingas
abajo te chingan
qué gran amor
la banda del carro rojo
o la carga ladeada
póngale una cora a la rocola
y ya veracruz
Hasta la más fea tiene estilacho
se maman pitos a domicilio
y la doncella se abre de patas
si acaso le chillan los chelines
Performanz de narcoteología
quiero morderte las nalgas
Si supieran cuánto quiero
a esta pinche vieja arpía
a la tía Juana
se le han terminado
los calores vaginales
las fiebres uterinas
los humores panochescos
si tú me quieres
y yo te quiero
entonces
¿cuál es el pedo?
Santuario kitch de Jesús Malverde
los efebos de Pablo Escobar Gaviria
se tutean y se putean con el obispo
pránganas empresarios y narcos
le ponen al perico
y los gringos no cantan mal las rancheras
Se trata de crear dinero no conciencia
pinche cholo
saca tu filero
y rífatela
calmada la puerca
que yo si te trueno el alma con mi fogón
sí le jalo el gatillo
te mocho la esperanza
Vida que brotará del semen variopinto y ovulado
explosión de llanto y de mierda
que dejará cicatrices en el pellejo de la muerte
no ahora
sino despuecito
Aquí vivo
debajo de esta bóveda celeste
que parece una película del Discoveri Chanel
veinte agentes de migración
detienen a un centroamericano
el bato desafana con un billete
aquí vivo
donde dicen que hay muchos dólares
aquí vivo
donde la moral es tipo «Negro Durazo»
donde una peda no vale nada
si al otro día no amaneces crudo
Hay que tener cuidado con la poesía
porque ya apesta a mala poesía
y a la lírica de hoy
solamente le quedan el instinto y el dato
lo demás se llama cursilería putañera
de a dos por un peso
qué linda plétora
ni hiperbólico sueño
ni nada por estilo
pidámosle al sol un poco de ceguera
y ya veras que no podrá darte
más que sus ojeras amarillas
si acaso un abrazo de sudor
cualquiera puede creer que es poesía
su primera estrechez mental
Y tú, carnal
¿le andas sacando chispas a la poesía?
para encender el verbo transitorio
para quemar tus entuertos
para chantajear tus utopías
futuro pluscuamperfecto
ándale ya te oí
¿andas cagada o así hueles?
Letras malditas o criminales
profesión o depresión
qué dilema.
Blog de ÉKTOR
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La Poseída |
Cuatro Penales me contó que le tiró dos o tres datos de Marcela, su noviecita de la secundaria, y La Poseída se transformo en Marcela. Besaba como ella, suave como ella, estrechita como ella y dulce como ella. Tuco Pocos Pelos le comentó de Julia, su primera esposa muerta. La Poseída encendió una vela y se santiguó, seguidamente se convirtió en Julia. Era Julia. La Julia que treinta años atrás lo había engañado prometiéndole amor eterno y se había muerto al año de casados. Chorrillito le dijo que se transformara en Iris, nada más comenzar Iris a entornar los ojos como antes lo hacía, Chorrillito pagó y huyó del local vuelto loco y llorando. Cien pesos por Cuadra fue el hombre más feliz del planeta. Le habló a la Poseída de María. Ella había muerto 20 años atrás. De un cáncer incurable. Cuando el cáncer era verdaderamente incurable. María era fogosa, insaciable y con medidas descomunales. Lucía de Santo Domingo fue María. Nunca María fue tan María como con Lucía. Era verdaderamente ella. Por siempre ella. Con Hay Mamita que me Meo pasó lo mismo. Él tuvo un gran amor en el barrio de Flores en Buenos Aires que se llamó Ximena. Durante 30 minutos La Poseída fue Ximena. La loca, la mística, la neurótica Ximena, la mujer que abrazó la causa de la izquierda a ultranza y después derivó a una secta secreta con reminiscencia trotskista.
Antes de entrar al quilombo a encontrarme con La Poseída pensé en Cristina que trabajaba en el Hospital y fue mi primera novia. En Yolanda que conocí en Lima. En Vicky militante peronista argentina. En Susana mi antigua maestra e iniciadora sexual. En Mary, la buena Mary de Santiago del Estero. En el desparpajo de Marta, en la arrogancia de Mercedes, en la virginidad de Paulina, en la lucidez de Samantha, en las tetas de Alejandra, en la poesía de Claudia, en las caderas de Cecilia, en el culo de Mónica y hasta en el mal humor de Rocío. Y ahí estaba yo indeciso frente a La Poseída. Me imagino a que vienes por un poquito de placer me dijo con voz melosa. AsentÍ sin decir palabras. Me tomó de la mano y me llevó a su cuarto mal iluminado. Apenas alcancé a fijarme en un cuadro del Gauchito Gil colgado en la pared cuando me preguntó qué quería, en qué quería que ella se transformase. Atiné a decirle un nombre en el cual jamás había pensado, pero que tenía que ver con lo último que estaba leyendo. Cuando disparé el nombre ya no había vuelta atrás. En un santiamén se transformó en Simone de Beauvoir. Fue el peor polvo de mi vida.
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Una linda velada |
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Dossier Gombrowicz |
Por Juan Carlos Gómez
TURCO EN LA NEBLINA
Con el único propósito de reducir el campo del desconocimiento va a continuación mi curriculum vitae en todo lo que concierne a Gombrowicz, un recurso muy usado para conseguir trabajo.
Juan Carlos Gómez, doctor en Ciencias de la Administración, nació en Buenos Aires en 1934. Se hizo amigo de Gombrowicz en 1956, a los veintiún años, jugando al ajedrez en el café Rex, cuando cursaba la carrera de Ciencias Físico-Matamáticas. Las cartas que Gombrowicz le escribió desde Europa cuando se fue de la Argentina fueron publicadas por Emecé en 1999.
Fue protagonista principal, junto a otros tres discípulos, de la película de Alberto Fischerman, Gombrowicz o la seducción, que se estrenó en 1986 y que fue premiada en el festival de Rotterdam ese mismo año.
Es colaborador permanente de la revista literaria polaca Twórczosc. En el 2004, el año del centenario de Gombrowicz, publicaron tres ensayos suyos: Nueva guía de Gombrowicz, No veremo en Bueno Saires y Milonga para Gombrowicz. En el año 2005, otro ensayo, Las cartas, y es de próxima aparición en el año 2008, un conjunto de los Gombrowiczidas con los que bombardea a los miembros del club todos los días.
En el año 2004 la editorial argentina Interzona publicó, Gombrowicz, este hombre me causa problemas, y en el año 2006 la revista literaria argentina Prometheus, www.pmdq.com.ar (números anteriores), publicó Gombrowicz, y todo lo demás.
Fue el curador de El enigma de Gombrowicz, las jornadas sobre Gombrowicz del Centro Cultural Borges en el año 2004, y de Gombrowicz, y los argentinos, las jornadas del MALBA en el año 2005.
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| Juan Carlos Gómez y Witold Gombrowicz. |
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| Witold Gombrowicz. |
"Soy amigo de la Argentina natural, sencilla, cotidiana, popular. Estoy en guerra con la Argentina superior, ya elaborada, ¡mal elaborada! Hace poco un argentino me dijo: –Usted es alérgico a nosotros, por eso no nos quiere. En cambio otro, Jorge Ábalos, me escribió recientemente desde Santiago: ‘Usted busca en este país lo legítimo, porque usted nos quiere’ ¿Querer a un país? ¿Yo?"
Cuando los novios dudan del amor del otro deshojan una margarita, pétalo por pétalo: me quiere, no me quiere. El último pétalo les acerca la verdad. A veces pareciera que Gombrowicz nos quiere.
"Con el pintor español Sanz en El Galeón. Ha venido por dos meses, ha vendido cuadros por varios centenares de miles de pesos (...) Ha pesar de haber ganado bastante plata en la Argentina, habla de ésta sin entusiasmo. ‘En Madrid uno está sentado a la mesa de un café, en plena calle, y aunque no lo espere nada en concreto, sabe que todo puede ocurrir: la amistad, el amor, la aventura. Aquí se sabe que no va a pasar nada’. Pero el descontento de Sanz es muy moderado en comparación con lo que dicen los demás turistas. Los enojos de los extranjeros con la Argentina, sus críticas altivas y juicios sumarios, no me paren de muy buen gusto"
Pero a veces pareciera que no nos quiere:
"Y aquí, en la Argentina, estoy privado hasta de una café literario, de un grupito de amigos artistas en cuyo seno puede acogerse en las ciudades de Europa cualquier bohemio, innovador o vanguardista (...) Yo me veía en el café Rex con mi amigo Eisler, a quien conseguía sacarle algunas monedas ganándole al ajedrez (...) Hubo un tiempo más animado cuando emprendía la audaz tarea de traducir...(...)"
Y otras veces pareciera que nos quiere de una manera extraña:
"Pero, hablando seriamente, ¿qué aspecto tendré yo si el enemigo me sorprende en uno de esos momentos de debilidad como un admirador? ¡No, debo ser siempre difícil, difícil! Y sobre todo ser igual que en la Argentina. Oh, la, la, si yo cambiara no sería más que un pequeño detalle bajo la influencia de París, ése sería el efecto. No, así como yo era con Flor o Eisler en el Rex, así debo ser ahora, ¡tengo que estampar mi sello en la cúpula de los Inválidos o en las torres de Notre-Dame tal como era con Flor en la Argentina. ¡Con Flor o también con la vieja Polonia aristocrática!"
Pero cuando hacemos la cuenta global nos da la impresión que la margarita se marchita. Llegó a Buenos Aires con doscientos dólares que le alcanzaron para vivir seis meses, el país era muy barato en aquella época. Durante un tiempo tuvo una modesta subvención de la legación polaca pero, finalmente, no quiso ayudarlo más. Amenazó con instalarse delante de la puerta del edificio con un cajón de lustrabotas para limpiar zapatos. Cayó en desgracia porque no quiso alistarse en el ejército a pesar de la insistencia de todo el mundo.
Sus relaciones con el medio literario argentino fueron escasas. Al principio se esforzó por entrar en contacto con los hombres de letras por razones prácticas, pero pronto desistió. Sus libros no habían sido traducidos y eran inaccesibles para ellos, su español era malo y las conversaciones sobre la literatura no le interesaban.
Sólo se podría hablar de relaciones tras la aparición de "Ferdydurke", pero para entonces se había instalado en el anonimato y lo tenía sin cuidado el mundo literario.
"!Oh, belleza! ¡Crecerás donde te siembren! ¡Y serás como te siembren! No creáis en las bellezas de Santiago. No son verdad. ¡Me las he inventado!"
"Transatlántico" y "Acerca de lo que ocurrió a bordo de la goleta Banbury" son narraciones donde aparece la Argentina. "Acerca de lo que ocurrió a bordo de la goleta Banbury" es la novela corta más larga de Gombrowicz. La escribió en el año 1932, y sin saber que siete años más tarde desembarcaría en la Argentina, sueña con ella: "Bajo el hermoso cielo de Argentina, los sentidos gozan gracias a una niña". Y comienza la narración en forma premonitoria: "Mi situación en el continente europeo se hacía día a día más penosa y más equívoca".
Pero es en el final de esta novela donde podemos encontrar una premonición de lo que sería la Argentina para Gombrowicz.
"No, no quería saberlo y no deseaba el calor, ni la exuberancia, ni el lujo. Prefería no salir al puente por temor a ver lo que hasta ese momento ofuscado, oculto y no dicho se desencadenaría con toda su falta de pudor, entre plumajes de pavos reales y fulgores espléndidos. Desde el comienzo todo había estado en mí, y yo, yo era exactamente igual a todos los demás. El mundo exterior no es sino un espejo que refleja el interior"
Gombrowicz empezó a escribir sobre la Argentina recién después de haber vivido quince años en ella, un conocimiento que tiene mucho que ver con ese camino de Sísifo que emprendió hacia la madurez cuando salió de Polonia, una Argentina ya perturbada por su mirada y en gran parte creada por él. Guiado por su inspiración inicial, seguía buceando en el corazón de los argentinos, un pueblo simpático, charlatán y quejumbroso, un oligarca orgullosamente asentado en sus maravillosos territorios. La Argentina, igual que Polonia, es un país centrífugo, es decir, con su centro fuera de sí, que ajusta su conducta colectiva a la luz de los soles que la iluminan. De modo que Gombrowicz usó para comprender este país el mismo cedazo del que se valía para dar cuenta de la deformación de los polacos.
Gombrowicz intenta dar un paso más en el camino hacia la madurez, pero el hombre no puede ser más fuerte de lo que es, y la piedra, como a Sísifo, se le siguió viniendo encima.
"(...) Escríbeme, mis lazos con la Argentina se aflojan y no se puede remediar, cada vez menos cartas, pero es casi seguro que apareceré un día por Buenos Aires, porque experimento una curiosidad casi enfermiza; es realmente extraño que no me atraiga en absoluto Polonia, en cambio, con Argentina no puedo romper (...) En los últimos tiempos vuelvo a menudo, con mis pensamientos, a Argentina y también me acordé del momento de la revolución de 1955, cuando escuchábamos la radio con Karol (...)"
¿Nos quiere o no nos quiere? Los novios saben cuál es su suerte cuando deshojan el último pétalo de la margarita, pero la relación que tuvo Gombrowicz con la Argentina no se puede cerrar ni sumar, aunque él está muerto, está abierta como la vida.
"Necesitaba víctimas... Me sentía feliz cuando caía en mis manos un interlocutor cándido y apasionado con quien podía jugar como el gato con el ratón... A veces ocurría que las víctimas se convertían en adeptos o incluso en amigos (...) En ocasiones se producían cortocircuitos, la medida se colmaba y uno u otro de los presentes se ponía violentamente de pie y se marchaba ofendido. Pero generalmente había más risas que ofensas"
Son comentarios que hace Gombrowicz sobre la bohemia de su juventud en los cafés de Varsovia, un talante burlón y sarcástico que debió ir atemperando con los años, pero no ocurrió así. Gombrowicz, como el alacrán, no pudo con el genio, y no sé si tan feliz como cuando era veintiañero, pero aquí, en los cafés de Buenos Aires, siguió haciendo lo mismo con nosotros.
Los que nos hacíamos sus adeptos y sus amigos le testimoniábamos de entrada nuestra simpatía. Su tendencia innata a llevar siempre la contraria le acentuaba todas las características que lo diferenciaban de nosotros, ésa era su política. Teníamos debilidad por ese noble polaco venido a menos, nos divertía y nos hacía reír, delante de él sentíamos que nuestra vida tenía más colorido y era más interesante.
Cuando lo conocí en el café Rex en 1956 hacía ya algunos años que escribía sus diarios y que había roto las relaciones con la gente de Polonia y con lo que creaban. Sus colegas tenían necesidad de asimilar una fe, fuera la que fuese, una postura ideológica o estética, porque los ayudaba a organizarse, con la esperanza de que se convertirían en escritores auténticos, pero sólo se sumergían en una orgía de irrealidad.
"Me bastaba pues, con que de este lado me llegara un soplo de vida auténtica. Avanzaba en esta dirección a ciegas, simplemente porque cada paso en este sentido hacía mi palabra más fuerte y mi arte más auténtico. Lo demás no me preocupaba demasiado. Lo demás, tarde o temprano, llegaría por sí solo"
Pero Polonia no era tan cándida como lo éramos algunos de sus interlocutores en los cafés, no podía jugar con ella como el gato con el ratón, se produjeron cortocircuitos y entonces se puso a escribir los diarios.
"Había pues que evitar dar al ‘Diario’ un carácter de confesión; debía presentarme en él en acción, en mi intención de imponerme al lector de una determinada manera, en mi voluntad de crearme a la vista y conocimiento de todos como lo que quería ser para ellos, y no como lo que era"
En los diarios manifiesta también esa tendencia que se le había despertado desde joven que lo inclinaba inexorablemente a la búsqueda de víctimas, y empieza a componer en ellos una obra maestra. Este género literario era pariente cercano de su otra obra maestra: las conversaciones que mantenía con los contertulios en los cafés. En el ‘Diario’ se pone de relieve a sí mismo, se explica, provoca la indignación de los lectores, comenta su obra y le declara la guerra a la crítica. Libra batallas con la literatura y el arte, y lleva ataques sostenidos contra la poesía, la pintura y París. Abre frentes contra el existencialismo, el catolicismo, el marxismo y el estructuralismo, y también contra las culturas secundarias. Ve al hombre como una criatura y un creador de la forma, como a un ser insuficiente e inmaduro.
Hay páginas de carácter exclusivamente artístico llenas de humor y de lirismo, otras dedicadas a las excentricidades, a las mentiras, a las bromas y a los engaños, todo igual que en los cafés de Varsovia y de Buenos Aires, pero en forma más organizada.
La agresividad que aparece en los diarios no tiene como única causa su tendencia natural a llevar la contraria. En esta obra lleva adelante con audacia, despreocupación y encarnizamiento una crítica abierta a toda la cultura moderna. Lo puede hacer porque no tiene nada que perder, podía escribir todo lo que le pasara por la cabeza pues a los demás los tenía sin cuidado. Y si bien era un artista no era un escritor introducido en el mundo literario, alguien con cierta mundología propia de ese medio y formado en una escuela determinada.
Su inclinación natural a llevar una vida estrictamente personal, su situación social y el exilio argentino es lo que se hallaba en la raíz de esta agresión. No era nada, por lo tanto podía permitírselo todo. En el ámbito de la cultura las cosas van más o menos bien si todo permanece como debe ser, respetable y digno de consideración. Si se transgreden las reglas la cosa se pone fea.
"Mi ‘Diario’ no se propone profundizar nuestra cultura, enriquecerla, sino comprobar si está construida a nuestra medida y si permanece en el suelo con nosotros. No es la cultura la que me interesa, sino nuestras relaciones con ella. Mi punto de partida es pérfidamente simplista: todos jugamos a ser más sabios y más maduros de lo que somos"
La sabiduría que menos soportaba era la de la ciencia, con la ciencia nos estamos encaminando a una raza de pigmeos de cabezas hinchadas y de delantales blancos.
Los científicos son unos especialistas que manipulan nuestros genes, se inmiscuyen en nuestros sueños, modifican el cosmos y manosean nuestros órganos íntimos. La ciencia tiene un carácter abominable, es como un cuerpo extraño introducido en la razón, que la razón lleva como una carga con el sudor de su frente. Es como un veneno, y cuanto más débil es la razón tantos menos antídotos encuentra y tanto más fácilmente sucumbe.
Gombrowicz reconocía que él mismo se había criado en un ambiente de irrealidad especialmente estimulado por la madre, y que la nobleza, la burguesía rica y una parte considerable de los intelectuales polacos padecían la misma enfermedad, a excepción de algunos profesores médicos o ingenieros, cuyo trabajo cotidiano los relacionaba con la realidad. Sin embargo, el crecimiento del cientificismo terminó por estimularle su naturaleza profética y blasfema.
"Y si a Sócrates se le hubiera aparecido Casandra con la siguiente profecía: –¡Oh, mortales! ¡Oh, estirpe humana! Mas os valdría no alcanzar a ver el lejano futuro que será diligente, escrupuloso, laborioso, liso, llano, miserable... Ojalá las mujeres dejasen de parir, pues todo lo que nazca nacerá al revés: la grandeza engendrará la pequeñez, la fuerza la debilidad, y de vuestra razón procederá vuestra estupidez. ¡Oh, ojalá las mujeres diesen muerte a sus recién nacidos...!, porque tendréis funcionarios por jefes y héroes, y los buenazos serán vuestros titanes. Se os privará de belleza, de pasión y de placer...
Os esperan tiempos fríos, tediosos y secos. Y todo eso será obra de vuestra propia Sabiduría, que se despegará de vosotros y se volverá incomprensible y feroz. ¡Y ni siquiera podréis llorar, puesto que vuestra desgracia estará ocurriendo fuera de vosotros!
¿Será esto una blasfemia contra nuestro Supremo Hacedor? ¿Nuestro Creador de hoy? (Naturalmente me estoy refiriendo a la ciencia) ¡Quién se atrevería! También yo me postro ante la más joven de las Fuerzas Creativas, también yo me prosterno, hosanna, pues esta profecía canta precisamente al triunfo de la omnipotente Minerva sobre su enemigo, el hombre"
Gombrowicz se embarca en el General Artigas y se va con Di Paola a Montevideo. En el barco hace reflexiones sobre la línea beethoveniana y manifiesta que en "Pornografía" intentó volver a este tipo de melodía.
¡Qué descaro de mi parte recurrir a unos temas tan fascinantes y melodiosos! Sobre todo hoy, cuando la música moderna le teme a la melodía, cuando el compositor, antes de utilizarla, tiene que despojarla de toda su atracción, volverla árida. Lo mismo ocurre con la literatura: un escritor moderno que se respete evita toda suerte de cebos, es difícil y prefiere repeler antes que tentar. ¿Y yo? Yo hago justamente lo contrario, meto en la obra todos los sabores más sabrosos, los encantos más encantadores, la relleno de bellezas y excitaciones, no quiero una escritura árida, sin hechizo... Busco las melodías más cautivadoras... para llegar, si lo consigo, a algo todavía más seductor
Desembarcan, se alojan en un hotel y a la noche van a una conferencia que da Dickman en la Asociación de Escritores. En la sala flota en el aire la cortesía, la banalidad y el aburrimiento. Paulina Medero preside la sesión: Tenemos el honor de presentar al señor Gombrowicz a quien saludamos; quizás quiera decirnos unas palabras; Bien, Paulina, ¿pero de hecho qué es lo que he escrito? ¿Cuáles son los títulos? Este comentario sobre los títulos me hizo acordar al escándalo que se armó con la persona que me había presentado a Gombrowicz en el Rex cuando le preguntó por los títulos de las obras de Hegel.
Dickman acude en auxilio de Paulina: Yo sé, Gombrowicz publicó una novela en Buenos Aires traducida del rumano, no, del polaco, "Fitmurca"... no, "Fidefurca". Se produce un malestar generalizado. Termina el acto y Gombrowicz estampa en el libro de la Asociación su firma, tras lo cual se lo pasa a Dipi para que lo firme también. Esto vuelve a provocar inquietud porque Dipi está en la edad del servicio militar y todavía no tiene pinta de literato.
De ahí se fueron con Paulina y Dickman a un restaurancito que se daba aires, en el que los poetas habían preparado un banquete para homenajear a un profesor. Se levantan los poetas y las poetisas y sueltan poemas en honor del profesor. Cada uno de los cincuenta poetas presentes tenía que pronunciar su poema de homenaje. Gombrowicz llama al mozo, pide dos botellas de vino y empieza a tomar. Le llega el turno a una poetisa grasienta y barrigona, se levanta de un salto, mientras balancea el busto de un lado para otro y agita los brazos, emite manojos de rimas nobles. Gombrowicz no aguantó más y lanzó una carcajada tras la espalda de Dipi, que también soltó una carcajada pero sin ninguna espalda que lo protegiera. En medio de miradas indignadas se levantó el laureado para soltar su discurso, Gombrowicz y Dipi aprovecharon la oportunidad y ahuecaron el ala.
¡Chismes al canto! Al día siguiente, mientras cenábamos, Dipi oyó que en la mesa vecina se hablaba del escándalo en la Asociación de Escritores y de la provocación en el banquete de poetas... ¡Alguien aconsejaba escribir a Ernesto Sabato para preguntarle si su carta dirigida a Julio Bayce en la que me recomendaba calurosamente era auténtica.
La historia uruguaya que Gombrowicz cuenta en los diarios no está clara, así que le pedí al Pato Criollo, que pasaba unos días en Montevideo, una versión montevideana de lo que había ocurrido realmente. Aira, siempre enigmático, me mandó unas líneas con una foto.
Un recuerdo de Montevideo para mi querido Goma.
Después de su viaje por el Río Paraná Gombrowicz desembarca en Rosario a la madrugada, tiene que hacer tiempo, antes de visitar a los Dzianott pasea por la ciudad.
Comercio, balance, presupuesto, saldo, inversiones, crédito, inventario, cuenta, neto, bruto, sólo esto, únicamente esto, toda la ciudad está bajo el signo de la contabilidad. La vulgaridad de América, la América gorda.
Rena y su marido, con el pequeño Jacek Dzianott, radiante de alegría, esa alegría que es en realidad nuestra única victoria sobre la existencia y la única gloria del hombre. Pero ¿por qué este orgullo y esta gloria están confiados a un niño de doce años y hay que inclinarse ante ellos, y por qué el desarrollo es el camino de la amargura degradante? Resulta muy sarcástico que nuestra insignia más alta, nuestro más orgulloso estandarte, sean los pantaloncitos de un niño
La nostalgia por Rosario me trae a la memoria una nostalgia más, la que me despierta el diario que escribe Gombrowicz sobre su navegación por el Río Paraná. En esta narración alcanza una belleza que sólo igualó dos años después describiendo un crepúsculo. Utiliza un idioma poético, lógico y musical sobre un clima de irrealidad que va creciendo a medida que avanza por el río al que sólo puede anclar con la palabra navegamos.
Los movimientos, los cambios que sufría el río, las variaciones del clima y de la luz, siguen las peripecias del alma atormentada de Gombrowicz, acosada por la oscuridad y la distancia. Alguien le da una oportunidad para que pueda distinguir con claridad lo que el barco va dejando atrás y le ofrece unos prismáticos: la orilla, los arbustos, las maderas que flotan el agua: ¿Quiere usted echar una ojeada?
Le borra los contornos a la realidad a la que sólo vuelve en una especie de basso continuo utilizando la palabra navegamos.
Pero... lo mismo me dijo ayer. Sólo que hoy me ha sonado diferente. Me ha sonado... como si en realidad no quisiera decir eso o bien como si lo que ha dicho no estuviera dicho hasta el final... sino dolorosamente interrumpido
No puede soportar la idea de que el barco navegue solo, cuando no está con el barco y no sabe si navega, y tampoco puede soportar el espacio imponente y el aire inmóvil.
Ese industrial de San Nicolás dijo: Mal tiempo..., pero de nuevo me sonó como si no fuera eso..., como si en el fondo él quisiera, sí, eso es, quisiera otra cosa..., y tuve la misma sensación que la que había tenido en el desayuno con un médico de Asunción, exiliado político, cuando me hablaba de las mujeres de su país. Hablaba. Pero hablaba precisamente (esta idea me persigue) para no decir..., sí, para no decir lo que de veras tenía que decir
El río que tenía por delante y por detrás, con su blancura intermitente, por veces se le confundía con los sueños sobre el pasado y el futuro, desconocidos e indefinidos, pero después todo descendía y se posaba nuevamente sobre el río, que otra vez volvía a ser el río por el que navegaba.
Una noche se despertó aterrado con la preocupación de que algo extraordinario estaba pasando. De repente, un grito rompió el sello del silencio. Y, una vez más, vuelve a borrarle los contornos a lo que ocurre, o a lo que no ocurre.
Sabía con toda seguridad que nadie había gritado, y al mismo tiempo sabía que había existido un grito... Pero, como no había ningún grito, consideréa mi terror como inexistente, regresé al camarote e incluso me dormí
El barco era trivial y corriente, precisamente por eso se sentía totalmente indefenso, no podía emprender nada porque no había fundamentos para la más ligera inquietud, todo estaba absolutamente en orden, pero esa tensión irresistible podía romper la cuerda.
Un médico se burlaba de él porque había perdido al ajedrez: Ha perdido usted por miedo: Podría darle una torre de ventaja y ganarle. Navegaban hacia la nada, las conversaciones y los movimientos estaban paralizados y fulminados. La locura y la desesperación eran inalcanzables porque no existían, pero como no existían, existían de una manera imposible de rechazar:
Nuestra normalidad, la más normal, explota como una bomba, como un trueno, pero fuera de nosotros. La explosión nos es inaccesible, a nosotros hechizados en la normalidad. Hace un momento he encontrado al paraguayo en la proa y he dicho, sí, he dicho, eso es, he dicho: -¡Buenos días! Él a su vez ha contestado, eso es, ha contestado, sí, ha contestado. Dios misericordioso, ha contestado (sin dejar de navegar): ¡Hermoso tiempo!
Navegamos.
La idea de compartir con Gombrowicz y con Quilombo una casa me trajo muchos dolores de cabeza. En principio, ni en mis sueños más atrevidos yo me imaginaba abandonando la comodidad de la casa de mis padres en la que, según la opinión inveterada de mi hermana, yo era el hijo preferido. No tenía nada de qué preocuparme, trabajaba, tenía un buen empleo, ganaba bastante plata y llevaba una vida de dandy metafísico.
Sin embargo, eso de vivir con Gombrowicz, un Gombrowicz que se estaba volviendo famoso, que tenía el reconocimiento de la Europa civilizada, que era extravagante, libre, payaso, genio, no era cosa que, como me decía él mismo, se me iba a presentar todos los días. Pero era homosexual y yo, en esta materia, como Gombrowicz en los asuntos del dinero, era mortalmente serio. Como si esto fuera poco no me resultaba para nada clara la naturaleza de la relación que tenía con Betelú.
Mariano, que no era ningún idiota, en presencia de Gombrowicz representaba el papel de un perfecto idiota, inmaduro, esclavo, a tal punto que la relación tan intensa que tenía con el polaco sólo era explicable, en apariencia, por un tipo de atracción non sancta. Con el tiempo fui encontrando la llave para entrar, hasta cierto punto, en ese misterio, se puede decir que cuando escribí los monjecitos medievales tenía la mitad del camino hecho.
Para mí, Flor, era un animal extraño al que no sabía cómo abordar en mis cartas, de ahí el lenguaje sofisticado y abstruso de dos pasajes en los que me refiero a él y que Gombrowicz cita, de ahí mi obsesión por borrarle los contornos. No sabía cómo abordarlo cuando le hablaba de él a Gombrowicz, sí sabía cuando le hablaba a los demás o a él mismo, lo trataba como a un chico.
Confundido por este dilema hamletiano, un acontecimiento familiar imprevisto y penoso me ayudó a aclarar el panorama. Mi hermana se divorció y se vino a vivir a la casa paterna con una hija pequeña. Tengo que huir, pensé, me tengo que ir de la casa de papá y mamá y, de la misma manera que Gombrowicz pensó que para irse a vivir a España era mejor volver a la Argentina, yo pensé que para irme a vivir solo era mejor vivir con Gombrowicz y con Flor de Quilombo. Este pensamiento, este salto al vacío, a lo desconocido, me empezó a agobiar porque, si bien es cierto que siempre me podía escapar de ellos para ir a vivir solo, el primer paso era muy importante. Otra cosa que me mareaba completamente era la elección del lugar que estaba haciendo Gombrowicz: extra muros, aquí, allá... no podía ser, yo trabajaba en el microcentro. El proyecto de vida en común fracasó porque Gombrowicz no regresó a la Argentina, y yo me fui a vivir al barrio norte.
No, no, Goma, tendrá que hacer viajecitos, no hay caso, estos pequeños chantajes basados en la supuesta soledad mia no sirven, no, Goma, nada de soledades, no estoy a la merced suya, parece que su imaginacion no alcanza a darse cuenta que CAMBIO TODO, basta que levante un dedo para que corran todos la Lynch, Arnesto, Pla, Canaleta, los bolches deLa Plata, etc. etc. etc. las niñas, los adolescentes, los ancianos y las viudas, trate de imaginarse algo como WEIMAR. El que estara algo aislado, me temo, seráVd Goma con su papa y su mama. Ya estoy casi decidido PRIMERO ocupar la casa entera de Flor y DESPUES ver que pasa. Pero ya es casi seguro que me quedo en Berlin hasta mayo ya que el frio no me daña tanto y por otra parte la Ford no demuestra mayor entusiasmo respecto al proyecto mio de rajar. Ahora no tengo gran gana de volver para el invierno, asi que no me verá antes de agosto, calculo.
Recibí carta de Ada donde se queja amargamente que Vd le arrancó por fuerza la traducción (significa que la obligó a hacerla), que ella no queria etc cosas de mujeres después gime que si, que no, que lo hizo pero no lo hizo que sufria que gozaba etc etc Goma comprenda bien una vez por todas que el asunto de la traduccion es muy delicado. Y yo no pienso perder tiempo en correcciones, sacaselo de la cabeza.
El 8 de enero estreno del CASA en el teatro Recamier, recibi carta de Lavelli, diceme finalmente terminaremos por imponer la obra sin duda alguna en Francia Suiza y Belgica en cuanto a Ivona estoy ya en tratativas con el Theatre de Lutece para realizarlo en octubre. El 64 sera el año de Gombrowicz para el teatro parisino. No pierda confianza en el teatro, es un genero que Vd. domina admirablemente y muy pronto sus obras seran representadas en el mundo entero Transcribo para que goze, pues temo que poco tiempo queda para gozar de estas palabras.
Arnesto asustadisimo porque parece que Nadeau se ofendió con él y suplicandome para que intervenga en su favor. Por lo tanto mande al Asnito unas palabras de presentación. Veo Goma que se defiende ante Arnesto, significa que estápor sucumbir...
Estuve con Steinbeck (Nobel), algo aburridor que digamos...
En el Litterarische Colloquium tuve una charla con gran éxito
Cena en el Schloss Charlottenburg con Willy Brandt
Cena con la Comtesse Matouschka
En el Zuntz mi grupo es: Kukik, (estudiante polaco, muy bien), Susana (polaca) Eve Bechmann (alemancita, bombom), Piers Read (inglecito, 21 años, hijo de Sir Horace, muy distinguido) Joaquin (hijo de puta le voy a mandar a la mierda) Holzer (poeta austriaco) Berlevi (viejo futurista). Y otras personas. Aquí no hay problema de la escasez. Tambien Benrath, frances, pintor, Joaquimides, griego, la chica Haas de la Ford.
Goma acaso recibio las nuevas postales que le mandé? Parece que los ataques de la prensa polaca bolche disminuyeron, pero Ada me aconseja de postergar mi llegada a B.A. quedandome en Uruguay pues los polacos alli andan enfurecidos y quieren romperme los huesos. Que nacion!
Observe Goma que ya son 257 dias de mi NAVEGACION y 220 de BERsee (mar de Berlin) según mi DIARIO DE NAVEGACION. Quedan 145 dias de BERsee. Paczowska encantadisima con mis diarios sobre Paris y tambien Mrozek lo mismo. (me dicen desde Italia).
Salú, Goma, salú
No, no, Goma, no, o mejor dicho sí, sí, tendrá pieza y camita y comodidades pero en La Plata en la casa de Flor que la alquilaréposiblemente entera. De modo que, agarrando el tren de 7 de la noche el viernes podra pasar con nosotros horas inolvidables hasta el tren de las 10 de la noche del domingo. A Vd. tambien le hara mucho bien cambiar de aire; tanto como cambiar de ideas.
Ya le decia en la otra carta que no pierda tiempo argumentando conmigo, tratando de concencerme, comprenda Goma que estas son ingenuidades. En general admiro su desvergüenza pues para confesar que se escribe una carta 3 o 4 horas con borrador previo hay que en verdad ser cara dura. Me imagino la risa de Flor de Quilombo. Yo no me explico como Vd. tan superior en tantas cosas cae con tanta facilidad tal un avion en pozos de aire.
Que es lo que pasa con los 2.500 que sacó de la Sudamericana? Acaso están todavia en su bolsillo? Creo que el Mufado Grinberg esta ofendido o amargado conmigo, trate Goma de disipar las nubes, explicandole que soy amigo de la joda.
Es extraordinaria la admiracion que me toenen aqui y el dominio espiritual mio. Todos los de la Ford estan a mis pies. Para el joven Piers Read, hijo de Sir Horace, soy Dios. Lo mas eficaz resulta mi odio a la pintura. La noticia que soy enemigo mortal y destructor de TODA la pintura corre por todos lados y me da una como quien diria aureola.Los pintores estan encantadisimos y me admiran sinceramente.
Lo felicito por sus compras, evidentemente es lo mejor que se puede comprar en Buenos Aires.
Yo hace tiempo ya no compro zapatos y corbatas, en cambio adquirí ultimamente una Scott Robinson, dos Cook, un paraguas corto italiano, guantes blancos, echarpe negra de seda y otra rosada, un Borsalino negro y un Frymouth color raton.
Que cosa Goma con sus sugestiones, su pequeño trabajo de topo, sus insinuaciones respecto a los departamentos que regala el viejo. Dificulto sin embargo que Flor se case con la valija en primer lugar porque la Valija esta enamorada de otra persona y en su ultima me cuenta Florquilo que cuando le contó lo de mi diario de Despedida y que la mencione, lloraba desesperadamente. Pero ademas porque Flor teme mortalmente al matrimonio por lo menos con la Valija.
Observe cuanto un persona inteligente puede poner en pocas lineas. Se hace parrafos no muy largos con cambios de tema y ya está. En cambio una persona poco inteligente sigue con sus exposiciones y por lo tanto escasean las noticias.
Mañana la premier del CASA. es cosa seria, eleve las prezes al Todop. porque tengo malos presentimientos. Lavelli el regisseur me escribio diciendo... mas creo que ya lo conté en mi ultima.
Poca cosa ocurrió, durante las fiestas afloja el puso de los acontecimientos. Flor escribé que lo conmovió tanto como un trueno el Diario que le leyó Vd, yo apostaría a que miente pirque cuando se lee uno no escucha y no oye bien y mira alrededor etc.
De Vd p.e. dice Goma tambien temblaba sin poder disimular, ciertas sensaciones que se experimentan mas allá del mero placer estetico, su voz era abundante en palabras (como siempre)... pero se volvia timida, , con un tono de confesión... que a duras penas podia contener... Ayyy maestro, tal fué el dia 28 de diciembre
Ayyy maestro lo considero magistral. Ahora digame Goma: será cierto que se conmovieron tanto?
De Paris nada. Silencio mortal.
ABANDERADO; Eduardo Belgrano Rawson; escritor
ABEJA REINA; María Esther Vázquez; editora de la Fundación Victoria Ocampo
ALEMÁN; Enrique Wendt; amigo
ACEITOSO; Marcelo Damiani; escritor
ÁGUILA DE MÉXICO; Héctor Manjarrez; escritor
ÁGUILA QUITEÑA; Omar Ospina García; editor de Búho
ALFAJOR; Juan Forn; escritor
ALTER EGO; Carlos Mastronardi; escritor
ASIRIOBABILÓNICO METAFÍSICO; Jorge Luis Borges; escritor
AVECHUCHO; Omar Ospina García; editor de Búho
ASNO; Jorge Di Paola; escritor
BEDUINO; Allub Mansur; sociólogo
BESTIA CATALANA; Beatriz de Moura; editora de Touquest
BIBLIOTECARIO; Michal Jagiello; bibliotecario
BOXEADOR AMATEUR; Abelardo Castillo; escritor
BOXITRACIO; Juan Terranova; periodista
BUCANERO; José Tono Martínez; tutti frutti
BUEN SAMARITANO; Daniel Gigena; tutti frutti
BUEY CORNETA; Alan Pauls; tutti frutti
BUHONERO MERCACHIFLE; Miguel Grinberg; periodista
BURÓCRATA; Tomasz Pindel; Instituto del Libro de Polonia
BURRO; Pablo Gasparini; escritor
CAGAMÁRMOLES; Francesco Cataluccio; escritor
CAMALEÓN; Eugeniusz Noworyta; embajador de Polonia
CASANOVA; Daniel Guebel; escritor
CEBOLLITA; Rafael Cippolini; editor de Ramona
CIENTÍFICO DE ADROGUÉ; Ricardo Piglia; escritor
CIENTÍFICO DE CRACOVIA; Jerzy Jarzebski; tutti frutti
COLIFATA; Beata Fabjanska; diplomática
COLIFATO; Witold Gombrowicz; escritor
CONDESA; Cecilia Benedit de Debenedetti; editora musical
CONSIGLIERE; Ana Quiroga; la seductora del MALBA
CONTRAFAGOT; Abelardo Castillo; escritor
CORIFEA; Klementyna Czernicka; escritora
CORIFEO; Louis Soler; tutti frutti
CORNELIO; Guillermo Saavedra; editor de Losada
CORTESANA; Justyna Myszkowska; estudiante
CUENTAMUSAS; Nicolás Hochman; editor de Prometheus
DANDY; Adolfo Bioy Casares; escritor
DOLCE; Gabriella D’Ina; editora de Giangiacomo Feltrinelli
DRAMATURRO; Humberto Riva; dramaturgo
EMIR DE LAS INTRIGAS; César Aira; escritor
ESPERPENTO; Alejandro Rússovich; discípulo
ESQUIZOIDE; Rodolfo Rabanal; escritor
FARSANTE AMBULATORIO; Juan Pablo Correa; periodista editor de Negra
FILÓSOFO PAYADOR; Juan José Saer; escritor
FINADA: Alicia Giangrande; pintora
FLAUTA TRAVERSA; Juana Emilia Molina; escritora
FLOR DE QUILOMBO; Mariano Betelú
FRANCOTIRADORA; Laura Estrin
GALLEGA MICIFUZA; Agata Podemska; filóloga
GANSO; Gabriel Báñez; escritor
GATH Y CHAVES; Milton Eugenio Rodríguez; escritor
GNOMO PIMENTÓN; Germán García; tutti frutti
GRAN SOMBRA; Rita Gombrowicz; viuda
GUITARRÓN; Luis Chitarroni; editor de Sudamericana
HASÍDICO; Dominique de Roux; editor y escritor
HERRERO; Jorge Herralde; editor de Anagrama
HIERÁTICA; Mercedes Güiraldes; editora de Emecé
HOMBRE QUE CAZABA MARIPOSAS; Bohdan Zadura; editor de Tworczosc
HOMBRE UNIDIMENSIONAL; Rodolfo Fogwill; escritor
HOMÚNCULO; Alejandro Vaccaro; empresario
HORMIGUITA VIAJERA; Gabriela Franco; editora de Norma
INDIECITO; Roberto Santucho; revolucionario
INGENIERO FIREIRE; Juan Carlos Ferreyra; ingeniero
INTERMEDIADO CONTRADICTOR; Hugo Savino; escritor
INTERMEDIARIA; Juana Emilia Molina; escritora
KOLYA; Nicolás Hochman; editor de Prometheus
LADRÓN DE GALLINAS; Álvaro Mata Guillé; tutti frutti
LARGUIRUCHO; Grzegorz Pacek; cineasta
LECHUGUINO; Juan Carlos Vidal; Instituto Cervantes
LENTEJA; Piotr Sommer; editor de Literatura na swiecie
LICENCIADO VIDRIERA; Enrique Butti; periodista
MADAME DU PLASTIQUE; María Swieczewska; química
MAESTRO CIRUELA; Carlos Roberto Morán; escritor y periodista
MAFIOSO; Cristián Costantini; mafiosa
MALTRATADO; Rafael Toriz; escritor
MANCO; Guillermo Saccomanno; escritor
MARIPOSÓN; Nestor Tirri; periodista
MENTECATO; Hugo Savino; escritor
MONO RELOJERO; Patricio Burbano; escritor y cineasta
MUDA; Malgorzata Nycz; editora de Wydawnictwo literackie
NEGROIDE PIQUETERO; Damián Ríos; editor de Interzona
NÉMESIS; Ewa Zaleska; traductora
NIÑO RUSO; Sergio Pitol; escritor
ODALISCA; Anieszka Babicz; filóloga
ORATE BLAGUER; Enrique Vila-Matas; escritor
PACIENTE; Eduardo González Lanuza; escritor
PADRE; Rodolfo Alonso; poeta
PADRINO; Eduardo Costantini; capo de tutti capi del MALBA
PATO CRIOLLO; César Aira; escritor
PAVO; Ricardo Nirenberg; escritor
PEGAJOSO; Franco de Peña; cineasta
PEQUEÑO K; Rajmund Kalicki; traductor, escritor y editor de Tworczosc
PERDULARIA; Izabela Kaluta; tutti frutti
PERVERSO; Edgardo Russo; editor de El cuenco de plata
PIADOSO; Czeslaw Milosz; escritor
PÍCARO; Marcelo Cohen; escritor
PITECÁNTROPO; Stanislaw Stefan Paszczyk; embajador polaco
PITOLINA; Adriana Astutti; editora de Viterbo
PITUFA; Adriana Gómez; mi hija
POETISA IMPENITENTE; Tamara Kamenszain; escritora
PORCUS HUNGARICUS; Mihály Dés; editor de Lateral
PRETEXTO; Manuel Borrás; editor de Pre-textos
PRIMA; Krystyna Rodowska; escritora
PRÍNCIPE BASTARDO; Konstanty Jelenski; tutti frutti
PROHOMBRE; Hugo Beccacece; periodista
PROTOSERES; los editores
PTERODÁCTILO; Ernesto Sabato; escritor
PULGÓN; Santiago Alonso; lector
RÉGISSEUR FANFARRÓN; Jorge Lavelli; regisseur
REVÓLVER A LA ORDEN; Tomás Abraham; escritor
ROSADO; Nicolás Rosa; escritor semiótico
SECRETARIO; Arnol Kremer; escritor
SEDUCTORA IMPENITENTE; Adriana Fernández; editora de Emecé
SOCIALISTA; Alberto Díaz; editor de Planeta
TERRORISTA; Adrzej Czub; cónsul de Polonia
TRAVESTI; Enrique Butti; periodista
VACA; Jerzy Jarzebski; tutti frutti
VACA SAGRADA; Rita Gombrowicz; viuda
VASCA; Sylvia Yparraguirre; escritora
VATE MARXISTA; Ricardo Piglia; escritor
VIEJO VATE; Henryk Bereza; crítico poeta
ZORRA; Laura Isola; periodista
ZORRO; Slawomir Ratajski; embajador de Polonia
| [+/-] |
Lawrence Ferlinghetti: La calle larga |

LA CALLE LARGA
Esta calle larga
que es la calle del mundo
pasa a través del mundo
llena con toda la gente del mundo
para no mencionar todas las voces
de toda la gente
que alguna vez existió
Amantes llorones
dormilones y vírgenes
vendedores de fideos y hombres-sandwich
lecheros y oradores
banqueros deshuesados
inquietas amas de casa
enfundadas en nylons snob
desiertos de hombres de publicidad
manadas de chicas de escuela secundaria
multitudes de colegiales
todos hablando y hablando
o mirando por las ventanas
para ver lo que pasa
en el mundo
donde todo pasa
tarde o temprano
si es que realmente pasa
Y la larga calle
que es la calle más larga del mundo
pero que no es tan larga
como parece
pasa a través
de todas las ciudades y de todas las escenas
por todas las bocacalles
todos los boulevards
todas las esquinas
a través de luces rojas y de luces verdes
ciudades a la luz del sol
continentes en la lluvia
hambrientos Hong Kongs
Tuscalusas incultivables
Oaklands del alma
Dublins de la imaginación
Y la larga calle
rueda
como un enorme tren chu-chu
trepidando alrededor del mundo
con sus gritones pasajeros
y bebés y canastas de picnics
y gatos y perros
todos ellos preguntándose
quién es
el de la cabina allí adelante
manejando el tren
si es que hay alguien
el tren que corre alrededor del mundo
como un mundo rodando
todos ellos preguntándose
que es lo que pasa
si es que pasa algo
y algunos de ellos se asoman
y miran hacia delante
y tratan de ver al conductor
en su cabina de un solo ojo
tratan de verlo
de ver su cara
de agarrar su ojo
mientras se arremolinan en una curva
pero nunca lo consiguen
a pesar que de vez en cuando
parece que lo van
a lograr
Y la calle continúa rodando
el tren continúa rugiendo
con sus ventanas alcanzando
las ventanas
de todos los edificios
en todas las ciudades del mundo
rugiendo
a través de la luz del mundo
a través de la noche del mundo
con linternas en las esquinas
luces perdidas prendiéndose
multitudes en carnaval
circos de los bosques nocturnos
casas de putas y parlamentos
fuentes olvidadas
puertas de sótanos y puertas desencontradas
figuras a la luz de la lámpara
mientras el mundo continúa rodando
Pero ahora llegamos
a la parte solitaria de la calle
la parte de la calle
que atraviesa
la región solitaria del mundo
y éste no es el lugar
para que cambies de tren
Este no es el lugar
para que hagas nada
Esta es la parte del mundo
donde no pasa nada
donde nadie hace nada
donde no hay nadie
nadie
excepto tú
ni siquiera un espejo
para hacerte doble
ni un alma
excepto la tuya
tal vez
y aún eso
no está
tal vez
o no es tuya
tal vez
porque ahora te llaman
muerto
has llegado a tu estación
Desciende
| [+/-] |
El baile de la Cultura |
| [+/-] |
Dr. Fernando de Gregorio: conclusión de la inconclusa carta valverde |

Perdoname que sea tan recurrente con este tema, pero todos los rockeros creen que la religión es mala.
Yo creo que los católicos van en retroceso, pero aun así ayudan a mucha gente carenciada. Hasta tu madre, la que tanto sufrió y sufre por vos es católica. Estoy leyendo con mucho detenimiento el Libro de los mormones. Es buenísimo. Trata de dos familias de judíos que escaparon de Jerusalem antes de que fueran en cautiverio a Babilonia en el Siglo VI antes de Christo y de cómo, después de muchas disensiones internas y milagros, llegan a América, en donde se separan como enemigos en los seguidores de Dios y los lamanitas que se mezclarían con los anteriores habitantes del continente. Los seguidores de Dios, los nefitas, sabían que Christo vendría, luego de ser crucificado por los propios judíos, a América, y profetizaron que América del Norte sería la tierra más importante del futuro, casi en el fin de los tiempos y que no tendría reyes y que los gentiles o no judíos ayudarían a los judíos a reconstruir Jerusalem y la causa de Israel y Sión, y que los judíos, finalmente, reconocerían a Christo como Dios y Salvador y Juez.
El Libro de Mormón, subtitulado "Otro testamento de Jesucristo" está hermosamente escrito y es un placer leerlo y me arrepiento de fumar tabaco y haber visto prostitutas endemoniadas: abuso del amor verdadero.
A vos también te avergonzó, que siendo tan amigos, vos y yo, yo haya tenido que ir a ver prostitutas los cuarenta días que fuiste a Bolivia, en donde me confesaste tan bien no la pasaste, a pesar de que tu madre te hacía compañía. Te confesé mis puteríos creo en tu perdón y porque nos amamos como amigos y vos sabés que yo daría la vida por vos, tan digna de mi respeto sos a pesar de que fumes marihuana. Ahora Bolivia, como casi toda Sudamérica y España es un sistema binario socialista-capitalista, y hay prosperidad, y lo que más me alegra es que en Bolivia haya cada vez menos católicos, aunque las universidades sean privadas y católicas, como en Perú. ¿Qué habría dicho tu bisabuelo, el Presidente?
Vos sos socialista y hasta admirás al Che Guevara. ¿Qué te puedo decir? ¿Que era un médico aristócrata que se volvió loco y se creyó redentor frente a la corrupción católica, cuasi nazi?
Para colmo Guevara murió como guerrillero comunista en Bolivia. ¡Ay, Verónica! Pensar que ahora, en Sudamérica hay otro megalómano procomunista, el mestizo Chávez. Es peligroso.
Pero volvamos a vos: tenés un hermoso futuro por delante, si seguís terapia, aunque sea pública, ya que los verdaderos freudianos son caros, de la International Psychoanalytical Association, con sede en Londres. Tenés un hermoso futuro por delante y tal vez seas madre algún día.
¿Qué será de nosotros de aquí a cinco años? Seguirás simpatizando con Ernesto Guevara de la Serna Lynch, que fue fusilado en Bolivia por los conservadores militares católicos y la C.I.A.? ¿Mi corazón pulmón aguantará tanto tabaco? ¿Me volveré mormón? ¿Serás madre de bolivianos o argentinos o quién sabe? ¿Volverás a las artes plásticas, luego de conocer el taller de Yoel Novoa? ¿qué será de la narcisista y acelerada Angie Montesano? ¿Triunfaré, si vivo, en literatura y cine? ¿Seremos felices?
Y ahora transcribo lo que escribimos conjuntamente el jueves 13 de marzo en el Abasto, el barrio de Gardel.
Aroma, en el Shopping Abasto
DIÁLOGO DE VERÓNICA Y FERNANDO
V: ¿Qué tal Fernando! ¿Empezamos a jugar?
F: Sí Verónica. ¿Querés que te diga una letra de música?
V: Sí, una que te guste.
F: De acuerdo Verónica: Tengo gran resistencia a decir letras de canción. Pero recuerdo unasiempre me gustó.
V: decime cuál es.
F: "Arroz con leche". Te la digo:
con una señorita de San Nicolás,
Me dicen que sí, me dicen que no,
pero a esa señorita la quiero yo".
Hasta ahí me acuerdo.
V: ¿Y por qué te gusta este tema?
F: Porque como freudiano sé que en la infancia se gesta todo el futuro, y la vida sexual con una sola mujer es lo ideal. Da paz al espíritu. Yo intentétener una mujer, pero no nos casamos. Éramos concubinos.
V:creo, como dice Fabiana Cantilo, que "Nada es para siempre".
F: Estoy de acuerdo. Sólo lo espiritual es para siempre. Lo material pasa de largo sin que nos demos cuenta, y encima nos perjudica si somos demasiado materialistas. Lo mío es muy privado, pero confío tanto en vos que te lo puedo contar. Básicamente la muerte de mi padre, el cirujano, cuando yo era niño, me produjo un destino de mierda. Por ejemplo: pegaba a mi hermana toda la infancia, mi querida hermana Jacqueline, que hoy me ayuda económicamente. He sufrido horrores para tener un gran amor. Creí que lo tenía, pero no lo tenía, en la pediatra Elizabeth. De lo que más hablo con la gente, es de mi falta de amor.
V: Yo también.
F: Aparte de eso los dos hacemos terapia.
Yo por ejemplo, creo que la clonación es necesaria, sobre todo la de órganos, y es un gran bien que nos espera en el futuro. Y falta poco en realidad.
¿Quién iba a decir hace quince años que la P.C. e Internet serían tan trascendentales? En medicina tenemos el genial ejemplo del diagnóstico por imágenes de la tomografía computada y la resonancia magnética con su respectivo Premio Nóbel a un ingeniero inglés.
Yo te amo, Verónica, petisa; y daría la vida por vos.Yo creo que Mahoma estaba loco, a pesar de que lo defendió Thomas Carlyle. La poligamia es una locura y un ultraje a la mujer. Lo mismo la poliandria practicada en la primitiva Europa. Hubo un gran libro argentino, "El varón domado", escrito por una mujer. No lo he leído, pero causó impacto en los ´70 y los ´80.
Argentina de masones ingleses y franceses y católicos nazis y judíos marxistas. Jamás me domará este salvajismo católico que nos rodea. Prefiero la muerte, como el cáncer de la gran escritora, ex amante, Beatriz Vignoli.
Bueno, Verónica: me voy despidiendo de esta carta. Hay más de cien breves anteriores. Soy fiel a tu locura sagrada que estés mejor. Angie te ayudará, a pesar de su narcisismo.
Permitime terminar esta carta con una interpretación del libro de Marco Polo Il Millione, o Libro de las Maravillas, o Descripción del mundo: Preste Juan es el summun mongol, Gengis Khan, tomado casi al azar, te hará ver lo que soy yo, descendiente de eslavos e italianos y vascofranceses y criollos guaraníes. Gengis Khan tuvo piedad de los eslavos.Vos y yo nos apiadamos mutuamente. Otra vez Gracias, Thank you, Verónica, que tiene la remera con la sentencia TRY ME, "Pruébame".
PD: recordá siempre, soy médico freudiano borgeano. Sinceramente tuyo, Fernando Carlos De Gregorio Lavié.

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Conde de Lautréamont |

Viejo océano de olas de cristal, te pareces, en las proporciones, a esas marcas azuladas que se ven sobre el dorso magullado de los grumetes, eres un inmenso azul aplicado en el cuerpo de la tierra: me gusta esta comparación. Así, a primera impresión, un soplo prolongado de tristeza, que se creería el murmullo de tu brisa suave, pasa, dejando inefables huellas, sobre el alma profundamente conmovida, y, sin que siempre se advierta, evocas el recuerdo de tus amantes, los duros comienzos del hombre en los cuales tiene conocimiento del dolor, que no le abandona jamás. ¡Te saludo, viejo océano!
Viejo océano, tu forma armoniosamente esférica, que alegra la cara grave de la geometría, me recuerda demasiado los ojos pequeños del hombre, similares por su pequeñez a los del jabalí, y a los de las aves nocturnas por la perfección circular de su contorno. Sin embargo el hombre se ha creído hermoso en todos los siglos. Pero yo creo que el hombre sólo cree en su belleza por amor propio, pues en realidad no es bello y él lo sospecha; si no, ¿por qué mira el rostro de su semejante con tanto desprecio? ¡Te saludo, viejo océano!
Viejo océano, eres el símbolo de la identidad: siempre igual a ti mismo. Nunca cambias de una manera esencial, y, si tus olas están en alguna parte furiosas, más lejos, en alguna otra zona, se hallan en la más completa calma. No eres como el hombre, que se detiene en la calle para ver cómo se atenazan por el cuello dos dogos y no se detiene cuando pasa un entierro, que por la mañana es asequible y por la tarde está de mal humor que ríe hoy y mañana llora. ¡Te saludo, viejo océano!
Viejo océano, no sería nada imposible que escondiera en tu seno futuros de utilidad para el hombre. Ya le has dado la ballena. No dejas adivinar fácilmente a los ojos ávidos de las ciencias naturales los mil secretos de tu íntima organización: eres modesto. El hombre se vanagloria de continuo, y por minucias. ¡Te saludo viejo océano!
Viejo océano, las diversas especies de peces que alimentas no se han jurado fraternidad entre sí. Cada especie vive por su lado. Los temperamentos y las conformaciones que varían en cada una de ella, explican, de una manera satisfactoria, lo que al principio sólo parece una anomalía. Igual sucede con el hombre, que no tiene los mismos motivos de excusa. Un trozo de tierra está ocupado por treinta millones de seres humanos, pero ellos se creen obligados a no mezclarse en la existencia de sus vecinos, fijos como raíces sobre el pedazo de tierra contiguo. Descendiendo del grande al pequeño, cada hombre vive como un salvaje en su guarida, y raramente sale de ella para visitar a su semejante acurrucado igualmente en otra guarida. La gran familia universal de los hombres es una utopía digna de la lógica más mediocre. Por otra parte, del espectáculo de tus mamas fecundas se desprende la noción de ingratitud, pues se piensa en seguida en los numerosos padres, tan ingratos hacia el Creador, para abandonar el fruto de su miserable unión. ¡Te saludo, viejo océano!
Viejo océano, tu grandeza material sólo es comparable a la medida que uno se hace de la potencia activa que ha sido necesaria para engendrar la totalidad de tu masa. No se te puede abarcar de una ojeada. Para contemplarte es preciso que la vista haga girar su telescopio con movimientos continuos hacia los cuatro puntos del horizonte, de igual modo que un matemático, a fin de resolver una ecuación algebraica, está obligado a examinar separadamente los diversos casos posibles, antes de resolver la dificultad. El hombre come sustancias nutritivas, y hace otros esfuerzos dignos de mejor suerte para dar impresión de grueso. Que se hinche cuanto quiera esa adorable rana. Quédate tranquilo, nunca igualará tu corpulencia; al menos eso supongo. ¡Te saludo viejo océano!
Viejo océano, tus aguas son amargas. Tienen exactamente el mismo sabor que la hiel que destila la crítica sobre las bellas artes, sobre las ciencias, sobre todo. Si alguien tiene genio, se le hace pasar por un idiota; si algún otro es bello de cuerpo, se le hace un horrible contrahecho. En verdad, es preciso que el hombre sienta con fuerza su imperfección, cuyas tres cuartas partes son debidas a sí mismo, para que lo critique de ese modo. ¡Te saludo, viejo océano!
Viejo océano, los hombres, a pesar de la excelencia de sus métodos, todavía no han conseguido, ayudados de los procedimientos de investigación de la ciencia, medir la profundidad vertiginosa de tus abismos, los cuales han reconocido inaccesiblemente las sondas más largas y pesadas. A los peces... les está permitido: no a los hombres. A menudo me he preguntado qué será más fácil de reconocer: la profundidad del océano o la profundidad del corazón humano. Con frecuencia, con la mano, de pie sobre los barcos, mientras la luna se balanceaba entre los mástiles de forma irregular, me he sorprendido, haciendo abstracción de todo lo que no fuera el objeto que perseguía, esforzándome por resolver ese difícil problema. Si, ¿cuál es más profundo, más impenetrable de los dos; el océano o el corazón humano? Si treinta años de experiencia de la vida puede hasta cierto punto, inclinar la balanza hacia una u otra de esas soluciones, me estará permitido decir que, pese a la profundidad del océano, no podrá colocarse al ras, en cuanto a la comparación sobre dicha propiedad con la profundidad del corazón humano. He estado en relación con hombres que han sido virtuosos. Morían a los sesenta años y nadie dejaba de exclamar: «Han hecho el bien en este mundo, es decir, han practicado la caridad: eso es todo, no es nada malo, y cualquiera puede hacer otro tanto». ¿Quién comprenderá por qué dos amantes que se idolatraban la víspera, por una palabra mal interpretada, se separan, uno hacia oriente, otro hacia occidente, con los aguijones del odio, de la venganza, del amor y de los remordimiento y no se vuelven a ver más, cada uno embozado en su solitaria soberbia? Es un milagro que se renueva cada día y que por ello no es menos milagroso. ¿Quién comprenderá por qué se saborean, no sólo las desgracias generales de los semejantes, sino también las particulares de los amigos más queridos, aunque se está afligido al mismo tiempo? Un ejemplo incontestable para cerrar la serie: el hombre dice hipócritamente sí y piensa no. Por eso los jabatos de la humanidad tienen tanta confianza los unos en los otros y no son egoístas. Le queda a la psicología muchos progresos que hacer. ¡Te saludo, viejo océano!
Viejo océano, tu poder es tan grande que los hombres lo han sabido a sus expensas. Y por mucho que utilicen todos los recursos de su genio... serán incapaces de dominarte. Han encontrado su maestro. Digo que han encontrado algo más fuerte que ellos. Algo que tiene nombre. Ese nombre es: ¡el océano! El miedo que le inspiras es tal, que te respetan. A pesar de ello, haces danzar sus más pesadas máquinas con gracia, elegancia y facilidad. Les haces realizar saltos gimnásticos hasta el cielo y admirables inmersiones hasta el fondo de tus dominios que un saltimbanqui envidiaría. Bienaventurados aquellos a quienes no envuelves definitivamente entre tus pliegues burbujeantes para ir a ver, sin ferrocarril, en tus entrañas acuáticas, cómo lo pasan los peces, y sobre todo, cómo lo pasan ellos mismos. El hombre dice: Es posible, es incluso muy cierto, pero el océano le causa más temor a él que él al océano: es algo que no es necesario comprobar. Ese patriarca observador, contemporáneo de las primeras épocas de nuestro globo suspendido, sonríe piadoso cuando asiste a los combates navales de las naciones. He ahí un centenar de leviatanes que han salido de las manos de la humanidad. Las órdenes enfáticas de los superiores, los gritos de los heridos, los cañonazos, es el ruido realizado a propósito para aniquilar algunos segundos. Parece que el drama ha terminado y que el océano se lo ha metido todo en su vientre. La boca es formidable. ¡Qué grande debe ser hacia abajo, en dirección a lo desconocido! Para coronar al fin la estúpida comedia, que carece de todo interés, se ve, en medio de los aires, alguna cigüeña retrasada por el cansancio, que se pone a gritar, sin detener la envergadura de su vuelo: «¡Vaya!... ¡la encuentro mal! Allá abajo había algunos puntos negros; he cerrado los ojos y han desaparecido». ¡Te saludo, viejo océano!
Viejo océano, oh gran célibe, cuando recorres la solemne soledad de tus reinos flemáticos, te enorgulle con razón, de tu magnificencia nativa y de los justos elogios que me apresuro a dedicarte. Mecido voluptuosamente por los suaves efluvios de tu lentitud majestuosa que es el más grandioso de los atributos con que el soberano poder te ha gratificado, en medio de un sombrío misterio, tú haces rodar por toda tu sublime superficie tus incomparables olas, con el sentimiento sereno de tu poder eterno. Ellas se persiguen paralelamente separadas por cortos intervalos. Apenas una disminuye otra, creciendo, va a su encuentro, acompañada del rumor melancólico de la espuma que se deshace para advertirnos de que todo es espuma. (Así, los seres humanos, esas olas vivientes, mueren uno tras otro, de una manera monótona, sin dejar siquiera un ruido de espuma). El ave de paso reposa, confiada sobre ellas, y se abandona a sus movimientos llenos de gracia arrogante, hasta que los huesos de sus alas han recobrado el vigor preciso como para continuar la aérea peregrinación. Quisiera que la majestad humana sólo fuera la encarnación del reflejo de la tuya. Pido demasiado y ese deseo sincero te glorifica. Tu grandeza moral, imagen del infinito, es inmensa como la reflexión del filósofo, como el amor de la mujer, como la belleza divina del ave, como la meditación del poeta. Eres más bello que la noche. Respóndeme, océano, ¿quieres ser mi hermano? Agítate con impetuosidad... más... todavía más, si quieres que te compare con la venganza de Dios; alarga tus garras lívidas y fráguate un camino en tu propio seno... está bien. Haz que rueden tus olas espantosas, horrible océano sólo por mi comprendido y ante el que caigo prosternado de rodillas. La majestad de los hombres es prestada; no se impone: tú, sí. Oh, cuando avanzas, con la cresta alta y terrible, rodeado por tus repliegues tortuosos como por un cortejo, magnético y salvaje, haciendo rodar tus olas unas sobre otras con la conciencia de lo que eres, mientras lanzas desde las profundidades de tu pecho, como abrumado por un remordimiento intenso que no puedo descubrir, ese sordo bramido perpetuo que los hombres tanto temen, incluso cuando te contemplan, estando seguros, temblorosos desde la orilla, y entonces veo que no tengo el insigne derecho de llamarme tu igual. Por eso, en presencia de tu superioridad, te daría todo mi amor (y nadie conoce la cantidad de amor que contienen mis aspiraciones hacia lo bello), si no me hicieses dolorosamente pensar en mis semejantes, que forma contigo el más irónico contraste, la antítesis más grotesca que jamás se haya visto en la creación: no puedo amarte, te detesto. ¿Por qué vuelvo a ti, por milésima vez, hacia brazos amigos, que se abren para acariciar mi frente ardiente, cuya fiebre siento desaparecer sólo a tu contacto? No conozco tu oculto destino, pero todo lo que te concierne me interesa. Dime entonces si eres la morada del príncipe de las tinieblas. Dímelo... dímelo, océano (a mí sólo, para no entristecer a aquellos que no han conocido sino las ilusiones), y si el soplo de Satán crea las tempestades que levantan tus aguas saladas hasta las nubes. Es preciso que me lo digas porque me alegraría saber que el infierno está tan cerca del hombre. Quiero que esta sea la última estrofa de mi invocación. Por lo tanto, una sola vez más, quiero saludarte y darte mi adiós. Viejo océano de olas de cristal... Mis ojos se humedecen de abundantes lágrimas, y no tengo fuerzas para seguir, pues siento que ha llegado el momento de volver con los hombres de aspecto brutal; pero... ¡ánimo! Hagamos un gran esfuerzo y cumplamos, con el sentimiento del deber, nuestro destino sobre esta tierra. ¡Te saludo, viejo océano!
Extracto del Canto Primero de Les Chants du Maldoror.
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Witold Gombrowicz: Concierto en el Colón |

El pianista alemán galopaba con el acompañamiento de la orquesta. Arrullado por los tonos yo vagaba en una especie de ensueños, recuerdos... y en un asunto que debo arreglar mañana. Mi perrito Bumfila, un pequeño foxterrier...Mientras tanto el concierto tenía lugar, el pianista galopaba. ¿Era un pianista o un caballo? Hubiese jurado que no se trataba en absoluto de Mozart, sino de adivinar si aquel brioso corcel iba a ganarles la delantera a Horowitz o Rubenstein. El público presente estaba absorto en la pregunta: ¿de qué clase de virtuoso se trataba? ¿Estaban sus pianos a la medida de Arrau y sus fortes a la altura de Gulda? Soñaba estar en un match de boxeo y veía cómo le daba un golpe de gancho a Brailowski, cómo machacaba con octavas a Gieseking, cómo con un trino dejaba Knock-out a Salomón. ¿Pianista, caballo, boxeador? De repente me pareció un boxeador montado sobre Mozart, cabalgando a Mozart, pegándole, golpeándolo, acicateándolo con las espuelas mientras tamborileaba. ¿Qué pasa? ¡Llegó a la meta! ¡Aplausos, aplausos! El jockey bajó del caballo y saludó, enjugándose la frente con un pañuelo.
La condesa en cuyo palco me encontraba suspiró: ¡Precioso, preciosos, precioso...!.
Su marido, el conde, replicó: Yo de esto no entiendo nada, pero tengo la impresión de que la orquesta no logró estar a su altura....
Los miré como a perros. ¿Qué irritación cuando la aristocracia no sabe comportarse! ¡Se les exige tan poco y ni siquiera a eso llegan! Esas personas deberían saber que la música es sólo un pretexto para que se reúna la sociedad de la que forman parte, con sus buenos modales y manicuras. Pero en vez de permanecer en su sitio, en su mundo social-aristocrático, quieren tomar el serio el arte, se sienten en la obligación de brindarle un medroso homenaje, y, fuera de su condado, descienden al nivel del estudiantado. Puedo tolerar algunos lugares comunes puramente formales, expresados con el cinismo de la gente que conoce el valor de un cumplido... pero ellos se esfuerzan en ser sinceros... ¡los pobres!
Después, pasamos al foyer. Mis ojos se posaron en la excelsa multitud que giraba distribuyendo saludos. ¿Ves al millonario X? ¡Mira, mira, allá está el general con el embajador! Y más allá el presidente inciensa al ministro, quien dirige una sonrisa a la esposa del profesor. Creí, pues, encontrarme en medio de los protagonistas de Proust, quienes iban al concierto no a escucharlo sino a realzarlo con su presencia, cuando las damas se metían a Wagner en los cabellos con una hebilla de brillantes, cuando las notas de Bach significaban un desfile de nombres, dignidades, títulos, dinero y poder. ¿Pero esto? Cuando me acerco a ellos sobreviene el ocaso de los dioses, desaparecidas la grandeza y el poder... los oí cambiar impresiones sobre el concierto... impresiones tímidas, humildes, llenas de respeto hacía la música y a la vez peores de las que podría emitir cualquier aficionado a la galería. ¿Hasta esto se han rebajado? Me pareció que no eran presidentes sino alumnos del quinto año de la escuela secundaria y, como siempre que vuelvo a esos años escolares, sentí un profundo desagrado; preferí alejarme de esa tímida juventud.
En la soledad del palco, yo moderno, yo, desprovisto de prejuicios, yo, enemigo de los salones, yo, a quien el látigo de la derrota no ha extraído de la mente nada de su pretensión y altanería, meditaba en que el mundo donde el hombre se adora a sí mismo por medio de la música me convence más que el mundo donde el hombre adora la música.
Después tuvo lugar la segunda parte del concierto. El pianista volvió a montarse sobre Brahms y a galopar. Nadie en realidad sabía qué estaba tocando, porque la perfección del pianista no dejaba concentrase en Brahms y la perfección de Bramhms desviaba la atención del pianista. Llegó el desenlace. Aplausos. Aplausos de los conocedores. Aplausos de los aficionados. Aplausos de los ignorantes. Aplausos del rebaño. Aplausos provocados por los aplausos. Aplausos que crecían por sí mismos, se acumulaban, se excitaban, se reclamaban... y ya nadie podía dejar de aplaudir porque todos aplaudían.
Fuimos a los camarines a rendir homenaje al artista.
El artista estrechaba manos, cambiaba amabilidades, recibía elogios e invitaciones con la sonrisa pálida de un cometa ambulante. Lo contemplé a él y a su grandeza. Parecía ser muy agradable, sí, sensible, inteligente, culto... ¿pero su grandeza? Llevaba esa grandeza sobre los hombros como un frac, y ¿no le había sido en realidad cortada por un sastre? A la vista de tantos solícitos homenajes puede parecer que no hay mayor diferencia entre esta fama y la fama de Debussy o Ravel, su nombre estaba también en todas las bocas, él también era artista como ellos... y sin embargo... y sin embargo ¿era su fama como la de Beethoven o más bien como la de las hojas de afeitar Gillette o las plumas Watermans? ¡Qué diferencia entre la fama por la que se paga y la fama con la que se gana!
Era demasiado débil para oponerse al mecanismo que lo exaltaba, no había que esperar ninguna resistencia de su parte. Al contrario. Danzaba al son que le tocaban y tocaba para hacer danzar a quienes danzaban a su derredor.
Diario Argentino, Witold Gombrowicz, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, Argentina, 1968.
















