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Una chica colombiana murió en Punta Arenas |
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A la salud de Rosana |
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El cielo y el infierno no es nuestro lugar |
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Me llamo Graciela |
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Hija de un Kaibil |
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María Elena Walsh: Oda a los baños públicos |
vuelo, pero el humano acuciado penetra en
cuchitriles marcados con su sexo y cuyas
puertas jamás cierran, la madera hinchada
por el Diluvio, los pestillos robados desde el
tiempo de los malones.
Entre cariados azulejos y calamitoso
descalabro de artefactos, sortea en
penumbra la mugre secular y se libera,
condenado a pagar ominosamente su
su condición de escarabajo en un país que tiene
todos los climas.
La persona sin derechos humanos sanitarios
oprime un botón que debería expulsar las
aguas residuales y solo las reúne sobre
papiros recargados de inscripciones
arcaicas, y crece el mal por razones que
ignoramos, y es una inundación con propios
líquidos, con propio barro y propia nube
sólida (1).
El suplicio, como la muerte, elige a su
víctima sin distinción de clase ni de género,
entre nativos y turistas en lujosas
confiterías o terminales de suburbio, ¡en
escuelas y hospitales!, en teleemisoras que
convocan a multitudes, en estadios donde las
escaleras se convierten en cataratas de heces.
Alguien se asomó a un servicio en la
mismísima Casa Rosada, y el volumen y la
antigüedad de la cochambre le permitió
añorar la época virreinal, dotada de la noble
tradición del silicio de alivio.
Alguien tras recorrer en precario autobús
300 kilómetros de desierto patagónico, llegó
al refugio de Turismo, donde se erguía un
hediondo gabinete, solitario en el paisaje tan
publicitado y que no ofrecía consuelo de roca o material.
Centenares de sabihondos y suicidas se
internan en los toilets de los cafés de la calle
Corrientes, y los más animosos logran
sobrevivir.
Millares de madres con sus crías en parques
y recreos públicos descubren un aposento
que sí brilla pero por su ausencia.
en el país que desconoce la discriminación,
casi todo habitante es deportado alguna vez
a estos cubículos inevitables, no hablemos
del incapaz de ascender o descender las
gradas del averno.
Esto sucede en los bolsones de riqueza de
una nación del tercer mundo con tal alto
nivel cultural que sus funcionarios asisten a
congresos de Salud Pública donde:
a) Elaboran teorías sobre la orina de los
ángeles, b) costean risueñas campañas
contra las enfermedades infecciosas,
b) Desmienten que vayamos a importar
excrementos de origen versallesco.
Bienaventurados los peregrinos a Luján
porque conocerán la única ciudad
compasiva con las sustancias corporales.
Bienaventurados los incorpóreos porque
prescinden del común estercolero, espejo de
miserias mayores, indicio de alevoso
estancamiento.
(1) César Vallejo.
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Marcela 25 |
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Mi credo |
Cómo ha pasado el tiempo. Ya son las cuatro de la mañana. Necesito imperiosamente una cerveza helada para volver a creer en todos ellos. En este momento quiero dar gracias a dios. De quien no creo. Ya que él tampoco cree en mí.
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El comienzo de Rubén |
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marcelo fox |
Por Yoel Novoa

Marcelo Fox como autor está olvidado, sin embargo su Invitación a la masacre cuando aparece por Internet, no baja de los 100 dólares.
Lo conocí como "el gordo Fox" y lo leí cuando Opium lo incluía en sus ediciones. Creo que jamás crucé una palabra con él, pero éramos ingredientes de una misma sopa: Nos convocaba el Di Tella, el viejo bar "Moderno" y las fiestas que por mediados de los sesenta sucedían en Buenos Aires y sus alrededores, donde casi mágicamente aparecíamos los mismos, la mayoría de las veces sin ser invitados y éramos recibidos como dioses. Esas "fiestas" fueron únicas. Viajando nunca vi algo semejante y cuando volví en el 78, todo eso había muerto.
Fox era un gordo abotargado, grandote, marítimo, que plantaba su presencia como un Buda indiferente. La mayoría de la fauna artística de entonces, decía de él: "Es un nazi de mierda". Cuando le preguntaron a los de Opium porqué lo publicaban (Opium una revista postulada anarquista), contestaron "Porque escribe bien".
Con el pasar del tiempo Fox era cada día más grande y gordo. Se sabía que biológicamente era prácticamente un niño, no se si habría superado los 20 mientras se inflaba majestuosamente.
Practicamente nadie le daba pelota. Ese prestigio lo obtuvo luego que Falbo Editores publicara Invitación a la masacre. Pero Fox no se inmutaba, asistía a los lugares del celo y se mostraba.
Si Fox hubiera publicado su libro luego de la experiencia del "Proceso de Reorganización Nacional" en Argentina, el libro hubiera tenido otro peso que el que tuvo. Pero cuando lo publicó, siquiera existían los montoneros.
No soy el indicado para descifrar los vericuetos mentales de Fox, no lo conocí, siempre lo vi de afuera.
O sea, todos los que nos veíamos y meneábamos en aquellas fiestas, éramos actores y público, y Fox también, creo, debió llevarse una imagen mía similar.
Durante aquellos días, Fox empezó a aparecer de la mano con una mujer, La Negra, una doctora en letras, artista plástica del puta madre y hermosa como una pantera. La Negra había sido mujer de Massotta y luego de un período lesbiano se interesó sexualmente por los marginales masculinos. Ahí recaló en Fox.
Entonces Fox adelgazó. Esa mole centenaria en kilos, se convirtió en un esbelto adolescente abrazado a una de las mujeres más importantes de aquella época.
Luego las imágenes se esfuman y un día: "¡Fox se mató!". "¿Como?". "Se suicidó"...
No sé si cuando Fox concretó esa maniobra, tendría 22 o 23 años...
fragmento de Invitación a la masacre aparecido en el libro Canto a la destrucción de juan-jacobo bajarlía, Ediciones Puma, 1968, Buenos Aires, Argentina.
Más sobre Marcelo Fox
Marcelo Fox el gran olvidado
Textos
Invitación a la masacre
Otros textos
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Lo que mi abuelo me enseñó |
Por Marcela Muñoz Molina

Nunca llegó mi escrito para el funeral de mi abuelo. Yo tampoco llegué. Mientras la gente que lo conocía entraba y salía de la iglesia en Puerto Natales, yo, a tres mil kilómetros, hacía mis cosas del día, lloraba en el baño a ratos, y dormía en el día más que nunca antes. De noche me levantaba, como a las cinco de la mañana y lloraba sentada en el living de mi casa. Como las tormentas sorpresivas, la pena llegaba , me tomaba y de pronto se iba. Algo así como la poesía que te posee sin permiso y sin aviso. Me volvía a acostar y me volvía a levantar a las ocho, para hacer mis cosas de todos los días, mientras la gente que conoció a mi abuelo entraba y salía de la iglesia allá en Puerto Natales. Me vi más que nunca de niña, todos las horas de estos días, tomada de su mano, a la orilla de un lago, en la mitad de la pampa, armando una carpa, haciendo una fogata, descuerando una liebre. Nadie creyó nunca que mi abuelo iba a morir. Pero todos sabíamos que eso pasaría. Porque el cuerpo envejece y se cansa, aunque se cuide, el cuerpo viaja con el tiempo inevitablemente. Nada se vende en la farmacia para frenar al tiempo. Y a mi abuelo se lo llevo el tiempo. Esta niña sentada aquí hoy, tuvo el mejor abuelo que un niño puede tener. Eso quería decir, s ihubiese podido estar en su funeral. Ese hombre alto y delgado, de pelo blanco desde muy joven, me enseñó las dos cosas que han sostenido mi vida en los tiempo duros y en los tiempos blandos. La capacidad de maravillarme y la importancia de la libertad. Nunca me lo dijo, pero cuando yo corría por ahí, entre árboles y ríos, toda la pampa era mía. Me dediqué a la observación de bichitos escondidos bajo mi sobrero rojo, horas enteras. Y nunca corrí peligro. Y nunca tuve miedo. La última vez que estuve con él, hace año y medio, me llamó para mostrarme como una araña tejía una telaraña en la ventana de su cocina, y como al sol se veía de colores y como ella, todas las veces la volvía a tejer. Me dijo, que se había dado cuenta que los temporales no desarmaban el tejido. Ese día, supe que él me había enseñado a maravillarme por todo aquello que casi siempre, pasamos por alto y no vemos. Y que eso estaba en mi forma de ser, por él, desde el principio. Sé que desde el hospital donde murió y donde no quería morir, se fue con su mochila en la espalda, su caña de pescar en la mano y sus botas altas al encuentro de una orilla, donde sólo él sabe la clase de felicidad y de paz que experimentaba.Lo vi salir de Puerto Natales, caminando tranquilo, sin ningún dolor en el cuerpo, con todos los ríos, todos los lagos y todos los bosques esperándolo, sólo para él. Se dio vuelta y se despidió agitando la mano, llevaba todo el descanso en el alma. Ese abuelo que todo niño merece tener, anduvo por los caminos hasta que ya no pudo más.Y el domingo pasado, de improviso como mi pena, se lo llevo el tiempo y se lo llevo el viento.
Poemas de Marcela Muñoz Molina
Texto y poesía de Marcela Muñoz Molina
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El poema perfecto |
Al terminar de escribir el poema me sentí satisfecho. Me dije que era un buen poema. Pensé que estaba bien hecho. Es lo que quería expresar. Por fin las putas musas vinieron a mí. Leí el poema dos veces y lo encontré bueno. Y lo leí por tercera vez. Me di cuenta que había que quitarle una coma. Se la quité. Ahora sí el poema era perfecto. Lo leí en voz alta. Todo tenía que ver con todo. Esa coma que había quitado, era absolutamente necesaria quitarla. Estaba finalmente terminado el poema. Aunque nadie lo hubiese notado. La coma que le quité era fundamental. Entonces me decidí; era la versión definitiva. Era un buen poema el que había escrito. Repaso la lectura del poema y me di cuenta que la coma que había eliminado, no tendría que haberla eliminado. La repongo. Ahora sí, con la coma repuesta, es otro el poema. Tiene mayor fuerza. Es verdaderamente un poema de marca mayor. Perfecto. ¡Fiat Lux! Se hizo el poema. Era la versión definitiva. Luego reviso, e inmediatamente sale a la luz que la coma que repuse no tenía que...
Ilustración de Javier Molinero.
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Fingere de Alejandro Ferrer Fernández |
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| Afiche de la película Fingere de Alejandro Ferrer Fernández. |
Aquella noche nadie pudo dormir. Nadie de la barra del bar Melissa pudo dormir. Había comenzado la película, por el título. Ahora tendrían que hacerla. Se volvieron a juntar los amigos. El amigo más amigo de Alejandro, Bruno Rodriguez Mattioni, profesor y dueño del bar Melissa, sería el productor general. Ramón Gómez Rogel, sociólogo y empresario automotor, el protagonista principal. Y así todos. Todos los amigos tendrían un papel en la película. Y se habló con amas de casa, obreros, jubilados, poetas, el Alcalde, desempleados, mecánicos, choferes, dependientes de supermercados, futbolistas, concejales, ludópatas, cantantes, peluqueros, carniceros, dueños de nada. Todos ellos tendrían lugar en la película. La verdad que no se necesitaban actores. Nadie salido específicamente del Actors Studio y que hubiese estudiado con Lee Strasberg. Luego averiguando por aquí y por allá, se encontraron con el nombre de dos tipos que sí sabían, Romano Tótoro y Julia Muñoz, ellos manejarían la cámara y el sonido.
No voy a hablar de las vicisitudes que tuvo el transcurso de la filmación. De cómo hacer callar los perros en el patio, proveyéndolos de carne para que no ladraran mientras se filmaba. Miles de anécdotas asociadas a la realización. Pero sí hubo una guinda para la torta y es que, Alejandro Ferrer Fernández, con ese poder divino que nadie tiene, consiguió una locación espectacular para sus primeras escenas. El mítico Essanay Studios. Allí donde se filmó Charlot Vagabundo de Charles Chaplin, la última película rodada en ese estudio En 1915.
La película Fingere son cuatro historias vertiginosas que giran alrededor de un juego de cartas llamado Truco. En donde dos parejas van pergeñando historias mientras el juego se desliza por caminos inciertos. El truco es verdad y mentira a la vez. Es certeza y extravío. Es alagar y zaherir. Es redoble de tambores y caer en un pozo ciego. La gloria y la derrota en fracciones de segundo. Se puede ganar o perder una fortuna, también la vida. La vida no vale mucho en el juego del Truco. Y la película tiene que ver con el juego del Truco. Pero no solamente con el juego. Sino que en historias que tienen que ver con el amor, el desencanto, la muerte, la tristeza, la alegría, la poesía y la esperanza. Que tienen que ver en definitiva, con la vida. En la película de Alejandro Ferrer Fernández está presente la mirada de Favio, Almodóvar y Kusturica. Pero uno sabe fehacientemente, que es la mirada original e inteligente de un director, que ha venido para quedarse. El surrealismo campea por el film, un alemán que no es alemán, un argentino que no es argentino, un cura que no es cura, un domador que no es domador, un poeta que no es poeta, un soldado que es Marlon Brando, una chica que es Leopoldo Marechal y una poeta escatológica que arranca aplausos.
Como decía el poeta chileno Jorge Teillier: "Algún día seremos leyenda" Ellos ya lo son. Alejandro y toda esa caterva de, amas de casa, obreros, jubilados, poetas, el Alcalde, desempleados, mecánicos, choferes, dependientes de supermercados, futbolistas, concejales, ludópatas, cantantes, peluqueros, carniceros y dueños de nada; que estarán siempre en nuestros corazones.
Fingere, La Película
Trailer de Fingere
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lucía en re menor |
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Yo declina la invitación |
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Yo fui Johnny Hallyday |
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Acá no pasa nada |
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Jack Kerouac: La Generación Beat |
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| Jack Kerouak, lectura de poesía, 15 de febrero de 1959 en Nueva York. |
Esa absurda foto mía en la portada de "On the Roaad" (En la Carretera) resulta del hecho de haber acabado de bajar de una montaña alta en la que había estado durante dos meses completamente solo y yo tenía la costumbre de peinarme claro porque tienes que conseguir que te cojan en la autopista y todos eso y normalmente deseas que las chicas te miren como si fueras un hombre y no una bestia salvaje pero mi amigo poeta Gregory Corso se abrió la camisa y se quitó un crucifijo de plata que colgaba de una cadena y dijo "Ponte esto y póntelo por fuera de la camisa y no te peines" así que pasé unos días por San Francisco circulando con él y otros parecidos, a fiestas, a fiestas de arte, a arte de fiestas, a sesiones de improvisación, bares, lecturas de poesía, iglesias, paseando hablando la poesía en las calles, paseando hablando de Dios en las calles (y en cierto momento una extraña banda de gamberros se enfadaron y dijeron "¿Qué derecho tiene a ponerse eso?" y mi propia banda de músicos y poetas les dijo que se calmaran) y finalmente al tercer día la revista ´Mademoiselle` quería sacarnos fotos a todos así que posé así, el pelo revuelto, crucifijo y todo, con Gregory Corso, Allen Ginsberg y Phil Whalen, y la única publicación que no borró más tarde el crucifijo de mi pecho (de la pechera de esa camisa de algodón a cuadros y sin mangas) fue el "New York Times", por lo tanto "New York Times", es tan beat como yo, y me alegro de tener un amigo.
Esa foto mía salvaje y vehemente en la portada de "On the Road" en la que parezco tan beat se remonta mucho más allá de 1948 cuando John Clellon Homes (autor de Go y The Horn) y yo estábamos sentados por ahí intentando descubrir el significado de la Generación Perdida y el subsiguiente Existencialismo y dije "Sabes, esta es realmente una generación golpe (beat)" y él saltó del asiento y dijo "Eso es, eso es correcto". Se remonta a la década de 1880 cuando mi abuelo Jean-Baptiste Kerouac acostumbraba salir al porche en las grandes tormentas eléctricas y balancear su lámpara de keroseno ante los relámpagos y gritar "Adelante, venga, si eres más poderoso que yo sacúdeme y apaga la luz" mientras mi madre y los hijos estaban acurrucados temblando en la cocina. Y la luz nunca se apagó. La Generación Beat se remonta a las fiestas salvajes que mi padre solía celebrar en casa en los años Veinte y Treinta en New England que eran tan fantásticamente altas de volumen que nadie podía dormir en manzanas a la redonda y cuando los polis venían siempre se tomaban una copa. Se remonta a la salvaje y delirante infancia que jugaba a la Sombra bajo loa árboles sacudidos por el viento del gozoso otoño de Nueva Inglaterra, y el aullido del Hombre de la Luna en el banco de arena hasta que le cogimos en un árbol (era un chaval "mayor" de 15 años), la risa maníaca de ciertos muchachos locos del barrio, el humor furioso de bandas enteras jugando al baloncesto hasta tarde en la noche en el parque, se remonta a esos días locos antes de la Segunda Guerra Mundial cuando los adolescentes bebían cervezalos viernes por la noche en las salas de baile del Lago y se quitaban la resaca jugando al beisbol la tarde del sábado seguido por un chapuzónen el riachuelo, y nuestros padres llevaban sombreros de paja como W.C. Fields. Se remonta al completamente absurdo balbuceo de "The Three Stooges", los delirios de los Hermanos Marx (la ternura de Angel Harpo al harpa también). Se remonta a las cantinelas de tinta de los viejos tebeos (Krazy Kat el Gato Loco- con el ladrillo irracional). A Laurel y Hardy en la Legión Extranjera, al Conde Drácula y su sonrisa al Conde Drácula que tiembla y retrocede ante la cruz. Al Golem aterrorizando a los perseguidores del Gueto. Al tranquilo sabio en una película sobre la India, desentendido de la trama. Al riente viejo chino Taoista trotando por la acera del Shangai del viejo Clark Gable. Al viejo santo árabe avisando a los "sangre-calientes" de que el Ramadán se acerca. A Jiggs agachándose ante el menaje de una casa que vuela por los aires, a Jiggs y los muchachos en el bar y la cecina con col de los mediodías junto a la vieja valla de madera. A King Kong sus ojos mirando por la ventana del hotel con un gran amor tierno por Fay Wray. Al júbilo de América, la honestidad de los injertadores de los viejos tiempos con sus sombreros de paja así como la honestidad de los camareros de los viejos tiempos en línea en el puente de Brooklyn en Winterset, la divertida falta de resentimiento de la América del gran-puño como Big Boy Williams "Ju? Ji? Uh" en una película sobre Mack Trucks y carromatos de almuerzos con puertas correderas. A Clark Gable, su cierta sonrisa, su mirada confiada. Como mi abuelo esta América estaba investida con una salvaje auto-creencia en la individualidad y esto había comenzado a desaparecer en torno al final de la Segunda Guerra Mundial con tantos grandes tipos muertos (puedo pensar en media docena de mis propios grupos de adolescentes) cuando de repente comenzó a emerger de nuevo, los hipsters (los destacados) comenzaron a aparecer deslizándose por ahí diciendo Loco, hombre.
Cuando vi a los hipsters por primera vez arrastrándose por Times Square en 1944 tampoco me gustaron. Uno de ellos, Huncke de Chicago, se dirigió a mí y dijo "Hombre, yo soy beat". Yo supe inmediatamente lo que quería decir.
Kerouac,_Ginsberg_&_friends_in_New_York
Cargado por dorotea123
Video silencioso de Jack Kerouac, Allen Ginsberg, Lucien Carr
y otros en Nueva York, Verano de 1959.
El programa, de bop y jazz moderno de Symphony Sid duraba toda la noche y estaba siempre puesto. En 1948 empezó a tomar forma. Ese fue un año salvaje y vibrante cuando un grupo de nosotros pasearía por las calles gritando hola e incluso parándose para hablar con cualquiera que nos dirigiese una mirada amistosa. Los hipsters tenían ojos. Ese fue el año que vi a Montgomery Clift, sin afeitar, con una chaqueta desaliñada encima, cabizbajo por Madison Avenue con un acompañante. Fue el año que vi a Charley "Bird" (Pájaro) Parker deambulando por Eighth Avenue (la Octava Avenida) en un polo negro con Babs Gonzales y una chica preciosa. En 1948 los hipsters, o beatsters, se dividían en tranquilos y calientes. Muchos de los malentendidos sobre los hipsters y la Generación Beat en general hoy día derivan del hecho de haber dos estilos distintivos de hipsterismo; el "tranquilo" de hoy es el barbudo sabio lacónico, ante una cerveza apenas tocada en una taberna beatnik, cuyo discurso es apagado y poco amistoso, cuyas chicas no dicen nada y visten de negro; el "caliente" de hoy es el petimetre de charla alocada y ojos brillantes (a menudo inocente y sincero de corazón) que corre de bar en bar, de senda en senda buscando a todos, hablando alto, inquieto, borrachín, intentando" hacérselo" con los beatniks y subterráneos que le ignoran. La mayoría de los artistas de la Generación Beat pertenecen a la escuela caliente, naturalmente ya que esa llama dura como una gema necesita algo de calor. Fue un hipsters caliente como yo mismo el que finalmente lo refrescó en la meditación Budista, aunque cuando entro en una reunión de jazz todavía me apetece gritar "Sopla tío sopla" a los músicos aunque hoy día yo sería ochenta y seisado por esto.
La palabra beat originalmente significaba pobre, hundido y en la calle, latido muerto, de nalgas, triste, que duerme en pasajes subterráneos. Ahora que la palabra pertenece oficialmente se la hace estirar para incluir a gente que no duerme en subterráneos pero que tienen un cierto gesto nuevo, o actitud, que únicamente puedo describir como un nuevo más. "Generación Beat" se ha convertido simplemente en el eslogan o etiqueta para una revolución de costumbres en América. Escribí "On the Road" en tres semanas en el hermoso mes de Mayo de 1941 mientras vivía en el distrito Chelsea del Bajo Lado Oeste de Manhattan, en un rollo de papel de 31 metros de largo y ahí puse a la Generación Beat en palabras, diciendo en el punto donde participo en una fiesta colegial del tipo salvaje con un montón de chavales en la abandonada cabaña de un minero, "estos chavales son geniales pero ¿dónde están Dean Moriarty y Carlo Marx? Oh, bueno, supongo que ellos no pertenecerían a esta banda, son demasiados oscuros, demasiado extraños, demasiado subterráneos y yo estoy lentamente comenzando a unirme a un nuevo tipo de generación beat".
Más tarde en 1952 se publicó un artículo en el suplemento dominical del New York Times que decía, el titular, ""ESTA ES UNA GENERACIÓN BEAT"" (con comillas así) el artículo decía que yo era el primero que había salido con el término "cuando era difícil reconocer el rostro", el rostro de la generación. Así que a partir de entonces el término empezó a moverse un poco más deprisa. El término y los tipos. Por todas partes empezaron a aparecer extraños tipos hep e incluso chavales universitarios que circulaban hep y puestos utilizando los términos que yo había escuchado en Times Square al principio de los Cuarenta, de algún modo estaba creciendo. Pero cuando los editores finalmente se atrevieron a publicar "On the Road" en 1957 se expandió, creció como las setas, todo el mundo empezó a gritar acerca de la Generación Beat.
Yo era entrevistado en todas partes a las que iba por "lo que quería decir" con tal cosa. La gente comenzó a autodenominarse beatniks, beats, jazzniks, bopniks, bugniks, y finalmente yo fui denominado al "avatar" de todo esto.
Aún así, fue como Católico, no por la insistencia de alguno de estos niks y ciertamente tampoco con su consentimiento, que fui a la iglesia de mi infancia (una de ellas) una tarde, Ste. Jeanne d`Arc en Lowell, Mass, y súbitamente con lágrimas en los ojos tuve una visión de los que yo quería haber significado con "Beat" en cualquier caso cuando escuché el silencio sagrado en la Iglesia (yo era el único allí dentro, eran las cinco de la tarde, los perros ladraban fuera, los niños gritaban, las hojas de otoño, las velas parpadeaban solas sólo para mí) la visión de la palabra Beat como viniendo a significar beatífico........ Luego el cura sermoneando la mañana del domingo, de repente por una puerta lateral entra un grupo de caracteres de la Generación Beat dentro de sus gabardinas con correas como el IRA entrando en silencio para sacar algo de la religión... lo supe entonces.
Pero esto ocurría en 1954, así que luego qué horror no sentiría en 1957 y más tarde en 1958 al ver repentinamente la palabra "Beat" utilizada por todos, prensa y Televisión y el circuito Borscht Hollywoodense para incluir al aumento de la delincuencia juvenil y los horrores de unas locas rebosantes de porras-garrotes Nueva York y Los Ángeles y comenzaron a llamar a eso Beat, beatífico... O, cuando un asesinato, un asesinato rutinario ocurría en North Beach, lo etiquetaban como matanza de la Generación Beat aunque en mi infancia yo era famoso por excéntrico en mi manzana al impedir que lo chavales más pequeños arrojasen piedras a las ardillas, por impedirles que frieran las serpientes en latas o intentasen reventar ranas soplando pajaritas.
Y puesto que ahora tienen rutinas beatnick en la Televisión, que empiezan con sátiras sobre chicas de negro y tíos en vaqueros con navajas automáticas y camisas sudadas y esvásticas tatuadas en los sobacos, acabará en respetables m.c.s. de espectaculares vestidos con elegantes pantalones de tipo vaqueros hecho a medida en Brooks Brothers y saquitos tipo jersey con otras palabras, es un simple cambio de modas y costumbres, nada más que una costra de la historia como la del Siglo de las Luces, del viejo Voltaire en una silla al romántico Chatterton a la luz de la luna- de Teddy Roosevelt a Scott Fitzgerald... Así que no hay nada por lo que excitarse. El Beat viene, de hecho, del viejo whoope Americano y, solamente cambiará algunos vestidos y pantalones y hará inútiles las sillas en el salón y muy pronto tendremos Secretarios de Estado Beat y se instituirán nuevas razones para la malicia y nueva razones para la virtud y nuevas razones para el perdón...
Pero mientras tanto, pero mientras, maldición, maldición a aquellos que piensan que la Generación Beat significa crimen, delincuencia, inmoralidad, amoralidad... maldición a aquellos que la atacan sobre la base de no entender la historia y los anhelos del alma humana... maldición a aquellos que no se dan cuenta de que América debe cambiar, cambiará y está cambiando ahora, para mejor digo. Maldición a aquellos que creen en la bomba atómica, que creen en odiar a madres y padres, que niegan el más importante de los Diez Mandamientos, maldición a aquellos que no creen en la increíble dulzura del amor sexual, maldición a aquellos que son los portadores del estandarte de la muerte, maldición a aquellos que creen en el conflicto y el horror y la violencia y llenan nuestros libros y pantallas y salones con toda esa basura, maldición especialmente a aquellos que hacen películas malignas sobre la Generación Beat en las que inocentes amas de casa son violadas por beatniks! Maldición a aquellos que son los espantosos y reales pecadores que incluso Dios encuentra sitio para perdonar... maldición a aquellos que escupen a la Generación Beat, el viento se lo devolverá.
Traducción de Alberto Manzano, Editorial Litoral, La poesía del Rock, año MCMLXXXIX, España.
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¿Sabes tú quién fue Vicente Huidobro? |
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juan verdaguer |

Corrían los tiempos de la Guerra Fría y en cierta región en África no crecía nada, por ende la tribu que habita esa región se moría de hambre. Y dije se moría, porque un día el brujo le encontró la solución: le mandaron una carta a los soviéticos explicándole la situación. Los comunistas sabiendo que en esas tierras había petróleo, le mandan semillas, maquinarias y doscientos ingenieros agrónomos. El brujo repite el procedimiento con los yankis que presurosos le mandan semillas, maquinarias y trescientos ingenieros agrónomos. Ya pasaron más de diez años y hasta el día de hoy siguen encontrando recetas para cocinar a los ingenieros.
* No me gusta hablar de la gente que me invita a comer, pero si en esta cena la sopa hubiera estado tan caliente como el vino blanco, el vino hubiera tenido la edad de la gallina y la gallina no hubiera sido tan corva como los dueños de casa, la cena hubiera sido un éxito.
* En una fiesta de mucha pompa, una señora de clase alta dijo indignada: "No me explico por qué los árabes y los judíos no arreglan sus diferencias como verdaderos cristianos".
* Mi hijo mayor tiene 62 años, en cualquier momento me pasa.
*Tengo tantos chistes para contarles que me siento como aquel sultán, que cuando cumplió 20 años le regalaron 50 hermosas muchachas, es decir, sé lo que tengo que hacer pero no sé por dónde empezar.
* Me he pasado la vida estudiando el humorismo desde todo ángulo posible: psicológicamente, fisiológicamente, biológicamente, antropológicamente y estúpidamente.
* El otro día fui a un siquiatra. Me pidió 1.000 pesos adelantados, yo le dije: "Doctor, es mi problema el que vengo a resolver, no el suyo".
* La vez pasada me recomendaron un doctor muy bueno. No como esos doctores que lo tratan a uno del hígado y uno se muere del corazón. Éste lo trata a uno del corazón, y uno se muere del corazón.
* Papá era tan pobre que cuando pagaba el alquiler dos meses consecutivos, la policía llegaba a preguntar cómo había conseguido el dinero.
*Todos los años la cigüeña venía con un hermanito más, bueno, la cigüeña ya no venía, vivía con nosotros. Cómo sería, que cuando papá llegaba a casa del trabajo, tenía miedo de preguntar ¿qué hay de nuevo?
* No hace mucho tiempo estuvimos reunidos festejando el 101 de mi abuelo, que ya es algo que festejar. 101 años. Ahí nos reunimos todos los hermanos, primos, tíos, parientes, una fiesta lindísima. Fue una pena que él no estuviera ahí con nosotros... él murió cuando tenía treinta y siete...
* Falleció un humorista amigo en la mayor indigencia y entonces con otros colegas decidimos hacer una colecta para enterrarlo. Me dirigí a un señor y le pedí 10 pesos para enterrar a un humorista, el hombre me dio 30 y me dijo: “Tome, entierre tres".
* Indiscutiblemente, los cómicos no son nada: nacen, viven, se mueren, los entierran, se convierten en fertilizante, crece el pasto sobre él, viene un caballo y se lo come, después de cumplido este proceso físico - químico, hay que tener cuidado dónde pisamos, porque puede ser un primo nuestro.
* Un borracho se acerca a un parquímetro, pone una moneda y se queda mirando el medidor. "¡La pucha! -dice-. ¡Ahora resulta que peso media hora!".
* Me gusta hacer chistes sobre mi familia. En especial, sobre los parientes de mi mujer. Mi cuñado, por ejemplo, está en todas. La vez pasada se le rompió una canilla, y el idiota -que está en todas- nos aseguró que en cinco minutos la arreglaba. Conectó la cañería con el tubo del gas. Ahora, cuando abro la canilla, sale soda.
Juan Francisco Verdaguer
nació el 30 de julio de 1915, en Montevideo, Uruguay
Murió el 14 de mayo de 2001, en Buenos Aires, Argentina.
* Estoy casado con una mujer mucho más joven que yo. Cuando me preparaba para la boda, mi hermano mayor me hizo una severa advertencia: "Mirá -me dijo- que prácticamente la doblas en edad. Pensalo bien. Una chica tan joven no es para vos. Puede haber un desenlace fatal". Yo lo pensé y al final me decidí: "Y bueno, yo me caso. Si ella se muere, mala suerte".
* En mi grupo de amigos soy el menos cómico. No me parezco en nada al típico gracioso de la barra: cuando llega la hora de contar chistes, yo me quedo callado. Si no, creen que uno sigue trabajando cuando baja del escenario.
* Mi esposa y yo tenemos el secreto para un matrimonio feliz: Dos veces a la semana vamos a un restaurante y disfrutamos de una rica comida y un buen vino. Ella va los martes y yo, los viernes.
* Le pregunte a mi mujer adonde queria ir para nuestro aniversario. Ella me dijo: "A algún lugar en el que no haya estado hace mucho tiempo".Así que le sugerí la cocina.
* Mi mujer tiene una tostadora electrica, una freidora eléctrica, una exprimidora electrica, una cafetera eléctrica y una batidora eléctrica. Un día se quejo: "Hay tantos electrodomésticos que ya no queda lugar para sentarse". Entonces le compre una silla eléctrica.
* El marido le pregunta a su mujer: ¿Querida, cuando me muera vas a llorar mucho? Claro, sabes que lloro por cualquier tontería....
* Auxilio, socorro! Amor, que llamen a los bomberooos... se quema nuestra ....casaaaaa! Shhhh!... Silencio, mi amor, ya llame, pero no grites tanto. Que necesidad hay de despertar a tu madre.....!
* Una pareja está en un restaurante. Ella le dice a el: Mira, el joven de la corbata roja me está sonriendo. ¡Bah! La primera vez que te vi, yo también me moría de la risa.
* Sonia, prometeme que cuando me muera te casaras con Antonio. ¡Pero, si es tu peor enemigo! Pues por eso, para vengarme.
El violín me salvó de muchísimas situaciones
porque al principio tenía que empeñarlo seguido.
Tantas veces que el hijo del prestamista
tocaba mejor que yo.
* Siempre llevo a mi mujer a todas partes. Lo malo es que ella siempre encuentra el camino de regreso.
* Le pregunté a mi mujer adónde quería ir para nuestro aniversario. Ella me dijo: "A algún lugar en el que no haya estado hace mucho tiempo". Así que le sugerí la cocina.
* Con mi mujer siempre caminamos tomados de la mano. Si la suelto, se va de compras.
* No he discutido con ella en 18 meses. Es que no me gusta interrumpirla.
* La última pelea fue culpa mía. Mi mujer preguntó: "¿Qué hay en la tele?". Y yo dije: "Bastante polvo".
* El matrimonio es la causa número uno de divorcio. Estadísticamente, el 100 por ciento de los divorcios comenzó con un matrimonio.
* Sabes, querida: cuando hablas me recuerdas al mar.¡Qué lindo, mi amor! No sabía que te impresiono tanto -me dijo ella- No me impresionas... ¡me mareas!
* En un día de un calor bárbaro, el marido sale del baño y le dice a su mujer: Gordita, hace mucho calor y tengo que cortar el pasto. ¿Qué crees que dirán los vecinos si salgo desnudo? Que probablemente me casé contigo por dinero.
* Una pareja de esposos discutía acaloradamente en la calle: -¡Te voy a demostrar que no vales nada!- El señor hace señas a un taxista que se detiene frente a ellos.¿Cuánto me cobra hasta el aeropuerto? Hasta allá... unos 150 pesos. ¿Y con mi mujer? Lo mismo. Ya ves, querida. ¡No vales nada!
* Juan y María se encontraron por primera vez en la playa. Se miraron, se enamoraron y muy rápido se casaron. En la noche de bodas, Juan le dice a María:
Querida, de hoy en adelante te llamaré Eva. ¿Por qué? Porque eres mi primera mujer. Bueno, qué bien, entonces yo te llamaré Peugeot.¿Por qué? Porque eres el 206.
* Con mi señora y yo, fuimos por muchos años inmensamente dichosos… hasta que un día nos conocimos.
* Una mujer sale de casa y deja su lorito dentro, llega un señor y golpea la puerta, el loro dice: ¿quien es? el señor responde: el cartero; el loro vuelve a preguntar: ¿quien es?, el señor vuelve a responder el cartero, el loro vuelve a preguntar: ¿quien es?, el cartero!!!, le responden nuevamente; ¿quien es?, el cartero!!!!!; conclusión al señor le da un ataque al corazón y muere en la puerta de la casa. Al rato llega la señora y sorprendida se pregunta: y éste ¿quien es? y desde adentro el loro responde: EL CARTERO.
* Para nuestras bodas de plata voy a llevar a mi mujer a la India. -Vaya,vaya, como te las gastas... Y para las bodas de oro, ¿qué harás? La iré a buscar.
* Dos viejas amigas estaban charlando y una le dice a la otra, debo confesarte que mi marido es 100 % impotente. La otra le responde:-El mío es 200 %.
-¿Y cómo es eso? -Por que esta mañana en el desayuno se ha mordido la lengua.
* Mi suegra,viene 2 veces al año cadavez se queda 6 meses.
* El otro día fui al doctor. el doctor me toco la frente y se fue a lavar las manos. yo fui al baño y me lavé la frente.
* Esta historia transcurre en Sudáfrica. Antes de Mandela había un bar que tenía un cartel que decía: "Only white people" ("Sólo gente blanca"), en el que un día entra un negro y pide un trago. El mozo va alarmado ante el dueño y le dice que había entrado un negro, y que pedía un vaso de whisky. "Bueno, cobrale 20 dólares y dáselo", le responde. Al rato, vuelve el mozo y reitera cada vez más alarmado que el negro pidió otro whisky. El dueño le dice: "Está bien, pero cobrale 20 dólares". Cuando el mozo va por tercera vez al mostrador y el trago ya cuesta cuarenta dólares, el propietario le dice: "Lleváselo pero de paso cambiá el cartel y poné que sólo se atienden negros".
* Para dedicarse al teatro, hay que saber hacer algo, y yo se hacer algo. Hay que tener audacia, y yo soy audaz. Hay que tener talento, y yo soy audaz.











