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El comienzo de Rubén |
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marcelo fox |
Por Yoel Novoa

Marcelo Fox como autor está olvidado, sin embargo su Invitación a la masacre cuando aparece por Internet, no baja de los 100 dólares.
Lo conocí como "el gordo Fox" y lo leí cuando Opium lo incluía en sus ediciones. Creo que jamás crucé una palabra con él, pero éramos ingredientes de una misma sopa: Nos convocaba el Di Tella, el viejo bar "Moderno" y las fiestas que por mediados de los sesenta sucedían en Buenos Aires y sus alrededores, donde casi mágicamente aparecíamos los mismos, la mayoría de las veces sin ser invitados y éramos recibidos como dioses. Esas "fiestas" fueron únicas. Viajando nunca vi algo semejante y cuando volví en el 78, todo eso había muerto.
Fox era un gordo abotargado, grandote, marítimo, que plantaba su presencia como un Buda indiferente. La mayoría de la fauna artística de entonces, decía de él: "Es un nazi de mierda". Cuando le preguntaron a los de Opium porqué lo publicaban (Opium una revista postulada anarquista), contestaron "Porque escribe bien".
Con el pasar del tiempo Fox era cada día más grande y gordo. Se sabía que biológicamente era prácticamente un niño, no se si habría superado los 20 mientras se inflaba majestuosamente.
Practicamente nadie le daba pelota. Ese prestigio lo obtuvo luego que Falbo Editores publicara Invitación a la masacre. Pero Fox no se inmutaba, asistía a los lugares del celo y se mostraba.
Si Fox hubiera publicado su libro luego de la experiencia del "Proceso de Reorganización Nacional" en Argentina, el libro hubiera tenido otro peso que el que tuvo. Pero cuando lo publicó, siquiera existían los montoneros.
No soy el indicado para descifrar los vericuetos mentales de Fox, no lo conocí, siempre lo vi de afuera.
O sea, todos los que nos veíamos y meneábamos en aquellas fiestas, éramos actores y público, y Fox también, creo, debió llevarse una imagen mía similar.
Durante aquellos días, Fox empezó a aparecer de la mano con una mujer, La Negra, una doctora en letras, artista plástica del puta madre y hermosa como una pantera. La Negra había sido mujer de Massotta y luego de un período lesbiano se interesó sexualmente por los marginales masculinos. Ahí recaló en Fox.
Entonces Fox adelgazó. Esa mole centenaria en kilos, se convirtió en un esbelto adolescente abrazado a una de las mujeres más importantes de aquella época.
Luego las imágenes se esfuman y un día: "¡Fox se mató!". "¿Como?". "Se suicidó"...
No sé si cuando Fox concretó esa maniobra, tendría 22 o 23 años...
fragmento de Invitación a la masacre aparecido en el libro Canto a la destrucción de juan-jacobo bajarlía, Ediciones Puma, 1968, Buenos Aires, Argentina.
Más sobre Marcelo Fox
Marcelo Fox el gran olvidado
Textos
Invitación a la masacre
Otros textos
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Lo que mi abuelo me enseñó |
Por Marcela Muñoz Molina

Nunca llegó mi escrito para el funeral de mi abuelo. Yo tampoco llegué. Mientras la gente que lo conocía entraba y salía de la iglesia en Puerto Natales, yo, a tres mil kilómetros, hacía mis cosas del día, lloraba en el baño a ratos, y dormía en el día más que nunca antes. De noche me levantaba, como a las cinco de la mañana y lloraba sentada en el living de mi casa. Como las tormentas sorpresivas, la pena llegaba , me tomaba y de pronto se iba. Algo así como la poesía que te posee sin permiso y sin aviso. Me volvía a acostar y me volvía a levantar a las ocho, para hacer mis cosas de todos los días, mientras la gente que conoció a mi abuelo entraba y salía de la iglesia allá en Puerto Natales. Me vi más que nunca de niña, todos las horas de estos días, tomada de su mano, a la orilla de un lago, en la mitad de la pampa, armando una carpa, haciendo una fogata, descuerando una liebre. Nadie creyó nunca que mi abuelo iba a morir. Pero todos sabíamos que eso pasaría. Porque el cuerpo envejece y se cansa, aunque se cuide, el cuerpo viaja con el tiempo inevitablemente. Nada se vende en la farmacia para frenar al tiempo. Y a mi abuelo se lo llevo el tiempo. Esta niña sentada aquí hoy, tuvo el mejor abuelo que un niño puede tener. Eso quería decir, s ihubiese podido estar en su funeral. Ese hombre alto y delgado, de pelo blanco desde muy joven, me enseñó las dos cosas que han sostenido mi vida en los tiempo duros y en los tiempos blandos. La capacidad de maravillarme y la importancia de la libertad. Nunca me lo dijo, pero cuando yo corría por ahí, entre árboles y ríos, toda la pampa era mía. Me dediqué a la observación de bichitos escondidos bajo mi sobrero rojo, horas enteras. Y nunca corrí peligro. Y nunca tuve miedo. La última vez que estuve con él, hace año y medio, me llamó para mostrarme como una araña tejía una telaraña en la ventana de su cocina, y como al sol se veía de colores y como ella, todas las veces la volvía a tejer. Me dijo, que se había dado cuenta que los temporales no desarmaban el tejido. Ese día, supe que él me había enseñado a maravillarme por todo aquello que casi siempre, pasamos por alto y no vemos. Y que eso estaba en mi forma de ser, por él, desde el principio. Sé que desde el hospital donde murió y donde no quería morir, se fue con su mochila en la espalda, su caña de pescar en la mano y sus botas altas al encuentro de una orilla, donde sólo él sabe la clase de felicidad y de paz que experimentaba.Lo vi salir de Puerto Natales, caminando tranquilo, sin ningún dolor en el cuerpo, con todos los ríos, todos los lagos y todos los bosques esperándolo, sólo para él. Se dio vuelta y se despidió agitando la mano, llevaba todo el descanso en el alma. Ese abuelo que todo niño merece tener, anduvo por los caminos hasta que ya no pudo más.Y el domingo pasado, de improviso como mi pena, se lo llevo el tiempo y se lo llevo el viento.
Poemas de Marcela Muñoz Molina
Texto y poesía de Marcela Muñoz Molina
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El poema perfecto |
Al terminar de escribir el poema me sentí satisfecho. Me dije que era un buen poema. Pensé que estaba bien hecho. Es lo que quería expresar. Por fin las putas musas vinieron a mí. Leí el poema dos veces y lo encontré bueno. Y lo leí por tercera vez. Me di cuenta que había que quitarle una coma. Se la quité. Ahora sí el poema era perfecto. Lo leí en voz alta. Todo tenía que ver con todo. Esa coma que había quitado, era absolutamente necesaria quitarla. Estaba finalmente terminado el poema. Aunque nadie lo hubiese notado. La coma que le quité era fundamental. Entonces me decidí; era la versión definitiva. Era un buen poema el que había escrito. Repaso la lectura del poema y me di cuenta que la coma que había eliminado, no tendría que haberla eliminado. La repongo. Ahora sí, con la coma repuesta, es otro el poema. Tiene mayor fuerza. Es verdaderamente un poema de marca mayor. Perfecto. ¡Fiat Lux! Se hizo el poema. Era la versión definitiva. Luego reviso, e inmediatamente sale a la luz que la coma que repuse no tenía que...
Ilustración de Javier Molinero.
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Fingere de Alejandro Ferrer Fernández |
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| Afiche de la película Fingere de Alejandro Ferrer Fernández. |
Aquella noche nadie pudo dormir. Nadie de la barra del bar Melissa pudo dormir. Había comenzado la película, por el título. Ahora tendrían que hacerla. Se volvieron a juntar los amigos. El amigo más amigo de Alejandro, Bruno Rodriguez Mattioni, profesor y dueño del bar Melissa, sería el productor general. Ramón Gómez Rogel, sociólogo y empresario automotor, el protagonista principal. Y así todos. Todos los amigos tendrían un papel en la película. Y se habló con amas de casa, obreros, jubilados, poetas, el Alcalde, desempleados, mecánicos, choferes, dependientes de supermercados, futbolistas, concejales, ludópatas, cantantes, peluqueros, carniceros, dueños de nada. Todos ellos tendrían lugar en la película. La verdad que no se necesitaban actores. Nadie salido específicamente del Actors Studio y que hubiese estudiado con Lee Strasberg. Luego averiguando por aquí y por allá, se encontraron con el nombre de dos tipos que sí sabían, Romano Tótoro y Julia Muñoz, ellos manejarían la cámara y el sonido.
No voy a hablar de las vicisitudes que tuvo el transcurso de la filmación. De cómo hacer callar los perros en el patio, proveyéndolos de carne para que no ladraran mientras se filmaba. Miles de anécdotas asociadas a la realización. Pero sí hubo una guinda para la torta y es que, Alejandro Ferrer Fernández, con ese poder divino que nadie tiene, consiguió una locación espectacular para sus primeras escenas. El mítico Essanay Studios. Allí donde se filmó Charlot Vagabundo de Charles Chaplin, la última película rodada en ese estudio En 1915.
La película Fingere son cuatro historias vertiginosas que giran alrededor de un juego de cartas llamado Truco. En donde dos parejas van pergeñando historias mientras el juego se desliza por caminos inciertos. El truco es verdad y mentira a la vez. Es certeza y extravío. Es alagar y zaherir. Es redoble de tambores y caer en un pozo ciego. La gloria y la derrota en fracciones de segundo. Se puede ganar o perder una fortuna, también la vida. La vida no vale mucho en el juego del Truco. Y la película tiene que ver con el juego del Truco. Pero no solamente con el juego. Sino que en historias que tienen que ver con el amor, el desencanto, la muerte, la tristeza, la alegría, la poesía y la esperanza. Que tienen que ver en definitiva, con la vida. En la película de Alejandro Ferrer Fernández está presente la mirada de Favio, Almodóvar y Kusturica. Pero uno sabe fehacientemente, que es la mirada original e inteligente de un director, que ha venido para quedarse. El surrealismo campea por el film, un alemán que no es alemán, un argentino que no es argentino, un cura que no es cura, un domador que no es domador, un poeta que no es poeta, un soldado que es Marlon Brando, una chica que es Leopoldo Marechal y una poeta escatológica que arranca aplausos.
Como decía el poeta chileno Jorge Teillier: "Algún día seremos leyenda" Ellos ya lo son. Alejandro y toda esa caterva de, amas de casa, obreros, jubilados, poetas, el Alcalde, desempleados, mecánicos, choferes, dependientes de supermercados, futbolistas, concejales, ludópatas, cantantes, peluqueros, carniceros y dueños de nada; que estarán siempre en nuestros corazones.
Fingere, La Película
Trailer de Fingere
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lucía en re menor |
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Yo declina la invitación |
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Yo fui Johnny Hallyday |
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Acá no pasa nada |
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Jack Kerouac: La Generación Beat |
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| Jack Kerouak, lectura de poesía, 15 de febrero de 1959 en Nueva York. |
Esa absurda foto mía en la portada de "On the Roaad" (En la Carretera) resulta del hecho de haber acabado de bajar de una montaña alta en la que había estado durante dos meses completamente solo y yo tenía la costumbre de peinarme claro porque tienes que conseguir que te cojan en la autopista y todos eso y normalmente deseas que las chicas te miren como si fueras un hombre y no una bestia salvaje pero mi amigo poeta Gregory Corso se abrió la camisa y se quitó un crucifijo de plata que colgaba de una cadena y dijo "Ponte esto y póntelo por fuera de la camisa y no te peines" así que pasé unos días por San Francisco circulando con él y otros parecidos, a fiestas, a fiestas de arte, a arte de fiestas, a sesiones de improvisación, bares, lecturas de poesía, iglesias, paseando hablando la poesía en las calles, paseando hablando de Dios en las calles (y en cierto momento una extraña banda de gamberros se enfadaron y dijeron "¿Qué derecho tiene a ponerse eso?" y mi propia banda de músicos y poetas les dijo que se calmaran) y finalmente al tercer día la revista ´Mademoiselle` quería sacarnos fotos a todos así que posé así, el pelo revuelto, crucifijo y todo, con Gregory Corso, Allen Ginsberg y Phil Whalen, y la única publicación que no borró más tarde el crucifijo de mi pecho (de la pechera de esa camisa de algodón a cuadros y sin mangas) fue el "New York Times", por lo tanto "New York Times", es tan beat como yo, y me alegro de tener un amigo.
Esa foto mía salvaje y vehemente en la portada de "On the Road" en la que parezco tan beat se remonta mucho más allá de 1948 cuando John Clellon Homes (autor de Go y The Horn) y yo estábamos sentados por ahí intentando descubrir el significado de la Generación Perdida y el subsiguiente Existencialismo y dije "Sabes, esta es realmente una generación golpe (beat)" y él saltó del asiento y dijo "Eso es, eso es correcto". Se remonta a la década de 1880 cuando mi abuelo Jean-Baptiste Kerouac acostumbraba salir al porche en las grandes tormentas eléctricas y balancear su lámpara de keroseno ante los relámpagos y gritar "Adelante, venga, si eres más poderoso que yo sacúdeme y apaga la luz" mientras mi madre y los hijos estaban acurrucados temblando en la cocina. Y la luz nunca se apagó. La Generación Beat se remonta a las fiestas salvajes que mi padre solía celebrar en casa en los años Veinte y Treinta en New England que eran tan fantásticamente altas de volumen que nadie podía dormir en manzanas a la redonda y cuando los polis venían siempre se tomaban una copa. Se remonta a la salvaje y delirante infancia que jugaba a la Sombra bajo loa árboles sacudidos por el viento del gozoso otoño de Nueva Inglaterra, y el aullido del Hombre de la Luna en el banco de arena hasta que le cogimos en un árbol (era un chaval "mayor" de 15 años), la risa maníaca de ciertos muchachos locos del barrio, el humor furioso de bandas enteras jugando al baloncesto hasta tarde en la noche en el parque, se remonta a esos días locos antes de la Segunda Guerra Mundial cuando los adolescentes bebían cervezalos viernes por la noche en las salas de baile del Lago y se quitaban la resaca jugando al beisbol la tarde del sábado seguido por un chapuzónen el riachuelo, y nuestros padres llevaban sombreros de paja como W.C. Fields. Se remonta al completamente absurdo balbuceo de "The Three Stooges", los delirios de los Hermanos Marx (la ternura de Angel Harpo al harpa también). Se remonta a las cantinelas de tinta de los viejos tebeos (Krazy Kat el Gato Loco- con el ladrillo irracional). A Laurel y Hardy en la Legión Extranjera, al Conde Drácula y su sonrisa al Conde Drácula que tiembla y retrocede ante la cruz. Al Golem aterrorizando a los perseguidores del Gueto. Al tranquilo sabio en una película sobre la India, desentendido de la trama. Al riente viejo chino Taoista trotando por la acera del Shangai del viejo Clark Gable. Al viejo santo árabe avisando a los "sangre-calientes" de que el Ramadán se acerca. A Jiggs agachándose ante el menaje de una casa que vuela por los aires, a Jiggs y los muchachos en el bar y la cecina con col de los mediodías junto a la vieja valla de madera. A King Kong sus ojos mirando por la ventana del hotel con un gran amor tierno por Fay Wray. Al júbilo de América, la honestidad de los injertadores de los viejos tiempos con sus sombreros de paja así como la honestidad de los camareros de los viejos tiempos en línea en el puente de Brooklyn en Winterset, la divertida falta de resentimiento de la América del gran-puño como Big Boy Williams "Ju? Ji? Uh" en una película sobre Mack Trucks y carromatos de almuerzos con puertas correderas. A Clark Gable, su cierta sonrisa, su mirada confiada. Como mi abuelo esta América estaba investida con una salvaje auto-creencia en la individualidad y esto había comenzado a desaparecer en torno al final de la Segunda Guerra Mundial con tantos grandes tipos muertos (puedo pensar en media docena de mis propios grupos de adolescentes) cuando de repente comenzó a emerger de nuevo, los hipsters (los destacados) comenzaron a aparecer deslizándose por ahí diciendo Loco, hombre.
Cuando vi a los hipsters por primera vez arrastrándose por Times Square en 1944 tampoco me gustaron. Uno de ellos, Huncke de Chicago, se dirigió a mí y dijo "Hombre, yo soy beat". Yo supe inmediatamente lo que quería decir.
Kerouac,_Ginsberg_&_friends_in_New_York
Cargado por dorotea123
Video silencioso de Jack Kerouac, Allen Ginsberg, Lucien Carr
y otros en Nueva York, Verano de 1959.
El programa, de bop y jazz moderno de Symphony Sid duraba toda la noche y estaba siempre puesto. En 1948 empezó a tomar forma. Ese fue un año salvaje y vibrante cuando un grupo de nosotros pasearía por las calles gritando hola e incluso parándose para hablar con cualquiera que nos dirigiese una mirada amistosa. Los hipsters tenían ojos. Ese fue el año que vi a Montgomery Clift, sin afeitar, con una chaqueta desaliñada encima, cabizbajo por Madison Avenue con un acompañante. Fue el año que vi a Charley "Bird" (Pájaro) Parker deambulando por Eighth Avenue (la Octava Avenida) en un polo negro con Babs Gonzales y una chica preciosa. En 1948 los hipsters, o beatsters, se dividían en tranquilos y calientes. Muchos de los malentendidos sobre los hipsters y la Generación Beat en general hoy día derivan del hecho de haber dos estilos distintivos de hipsterismo; el "tranquilo" de hoy es el barbudo sabio lacónico, ante una cerveza apenas tocada en una taberna beatnik, cuyo discurso es apagado y poco amistoso, cuyas chicas no dicen nada y visten de negro; el "caliente" de hoy es el petimetre de charla alocada y ojos brillantes (a menudo inocente y sincero de corazón) que corre de bar en bar, de senda en senda buscando a todos, hablando alto, inquieto, borrachín, intentando" hacérselo" con los beatniks y subterráneos que le ignoran. La mayoría de los artistas de la Generación Beat pertenecen a la escuela caliente, naturalmente ya que esa llama dura como una gema necesita algo de calor. Fue un hipsters caliente como yo mismo el que finalmente lo refrescó en la meditación Budista, aunque cuando entro en una reunión de jazz todavía me apetece gritar "Sopla tío sopla" a los músicos aunque hoy día yo sería ochenta y seisado por esto.
La palabra beat originalmente significaba pobre, hundido y en la calle, latido muerto, de nalgas, triste, que duerme en pasajes subterráneos. Ahora que la palabra pertenece oficialmente se la hace estirar para incluir a gente que no duerme en subterráneos pero que tienen un cierto gesto nuevo, o actitud, que únicamente puedo describir como un nuevo más. "Generación Beat" se ha convertido simplemente en el eslogan o etiqueta para una revolución de costumbres en América. Escribí "On the Road" en tres semanas en el hermoso mes de Mayo de 1941 mientras vivía en el distrito Chelsea del Bajo Lado Oeste de Manhattan, en un rollo de papel de 31 metros de largo y ahí puse a la Generación Beat en palabras, diciendo en el punto donde participo en una fiesta colegial del tipo salvaje con un montón de chavales en la abandonada cabaña de un minero, "estos chavales son geniales pero ¿dónde están Dean Moriarty y Carlo Marx? Oh, bueno, supongo que ellos no pertenecerían a esta banda, son demasiados oscuros, demasiado extraños, demasiado subterráneos y yo estoy lentamente comenzando a unirme a un nuevo tipo de generación beat".
Más tarde en 1952 se publicó un artículo en el suplemento dominical del New York Times que decía, el titular, ""ESTA ES UNA GENERACIÓN BEAT"" (con comillas así) el artículo decía que yo era el primero que había salido con el término "cuando era difícil reconocer el rostro", el rostro de la generación. Así que a partir de entonces el término empezó a moverse un poco más deprisa. El término y los tipos. Por todas partes empezaron a aparecer extraños tipos hep e incluso chavales universitarios que circulaban hep y puestos utilizando los términos que yo había escuchado en Times Square al principio de los Cuarenta, de algún modo estaba creciendo. Pero cuando los editores finalmente se atrevieron a publicar "On the Road" en 1957 se expandió, creció como las setas, todo el mundo empezó a gritar acerca de la Generación Beat.
Yo era entrevistado en todas partes a las que iba por "lo que quería decir" con tal cosa. La gente comenzó a autodenominarse beatniks, beats, jazzniks, bopniks, bugniks, y finalmente yo fui denominado al "avatar" de todo esto.
Aún así, fue como Católico, no por la insistencia de alguno de estos niks y ciertamente tampoco con su consentimiento, que fui a la iglesia de mi infancia (una de ellas) una tarde, Ste. Jeanne d`Arc en Lowell, Mass, y súbitamente con lágrimas en los ojos tuve una visión de los que yo quería haber significado con "Beat" en cualquier caso cuando escuché el silencio sagrado en la Iglesia (yo era el único allí dentro, eran las cinco de la tarde, los perros ladraban fuera, los niños gritaban, las hojas de otoño, las velas parpadeaban solas sólo para mí) la visión de la palabra Beat como viniendo a significar beatífico........ Luego el cura sermoneando la mañana del domingo, de repente por una puerta lateral entra un grupo de caracteres de la Generación Beat dentro de sus gabardinas con correas como el IRA entrando en silencio para sacar algo de la religión... lo supe entonces.
Pero esto ocurría en 1954, así que luego qué horror no sentiría en 1957 y más tarde en 1958 al ver repentinamente la palabra "Beat" utilizada por todos, prensa y Televisión y el circuito Borscht Hollywoodense para incluir al aumento de la delincuencia juvenil y los horrores de unas locas rebosantes de porras-garrotes Nueva York y Los Ángeles y comenzaron a llamar a eso Beat, beatífico... O, cuando un asesinato, un asesinato rutinario ocurría en North Beach, lo etiquetaban como matanza de la Generación Beat aunque en mi infancia yo era famoso por excéntrico en mi manzana al impedir que lo chavales más pequeños arrojasen piedras a las ardillas, por impedirles que frieran las serpientes en latas o intentasen reventar ranas soplando pajaritas.
Y puesto que ahora tienen rutinas beatnick en la Televisión, que empiezan con sátiras sobre chicas de negro y tíos en vaqueros con navajas automáticas y camisas sudadas y esvásticas tatuadas en los sobacos, acabará en respetables m.c.s. de espectaculares vestidos con elegantes pantalones de tipo vaqueros hecho a medida en Brooks Brothers y saquitos tipo jersey con otras palabras, es un simple cambio de modas y costumbres, nada más que una costra de la historia como la del Siglo de las Luces, del viejo Voltaire en una silla al romántico Chatterton a la luz de la luna- de Teddy Roosevelt a Scott Fitzgerald... Así que no hay nada por lo que excitarse. El Beat viene, de hecho, del viejo whoope Americano y, solamente cambiará algunos vestidos y pantalones y hará inútiles las sillas en el salón y muy pronto tendremos Secretarios de Estado Beat y se instituirán nuevas razones para la malicia y nueva razones para la virtud y nuevas razones para el perdón...
Pero mientras tanto, pero mientras, maldición, maldición a aquellos que piensan que la Generación Beat significa crimen, delincuencia, inmoralidad, amoralidad... maldición a aquellos que la atacan sobre la base de no entender la historia y los anhelos del alma humana... maldición a aquellos que no se dan cuenta de que América debe cambiar, cambiará y está cambiando ahora, para mejor digo. Maldición a aquellos que creen en la bomba atómica, que creen en odiar a madres y padres, que niegan el más importante de los Diez Mandamientos, maldición a aquellos que no creen en la increíble dulzura del amor sexual, maldición a aquellos que son los portadores del estandarte de la muerte, maldición a aquellos que creen en el conflicto y el horror y la violencia y llenan nuestros libros y pantallas y salones con toda esa basura, maldición especialmente a aquellos que hacen películas malignas sobre la Generación Beat en las que inocentes amas de casa son violadas por beatniks! Maldición a aquellos que son los espantosos y reales pecadores que incluso Dios encuentra sitio para perdonar... maldición a aquellos que escupen a la Generación Beat, el viento se lo devolverá.
Traducción de Alberto Manzano, Editorial Litoral, La poesía del Rock, año MCMLXXXIX, España.
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¿Sabes tú quién fue Vicente Huidobro? |
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juan verdaguer |

Corrían los tiempos de la Guerra Fría y en cierta región en África no crecía nada, por ende la tribu que habita esa región se moría de hambre. Y dije se moría, porque un día el brujo le encontró la solución: le mandaron una carta a los soviéticos explicándole la situación. Los comunistas sabiendo que en esas tierras había petróleo, le mandan semillas, maquinarias y doscientos ingenieros agrónomos. El brujo repite el procedimiento con los yankis que presurosos le mandan semillas, maquinarias y trescientos ingenieros agrónomos. Ya pasaron más de diez años y hasta el día de hoy siguen encontrando recetas para cocinar a los ingenieros.
* No me gusta hablar de la gente que me invita a comer, pero si en esta cena la sopa hubiera estado tan caliente como el vino blanco, el vino hubiera tenido la edad de la gallina y la gallina no hubiera sido tan corva como los dueños de casa, la cena hubiera sido un éxito.
* En una fiesta de mucha pompa, una señora de clase alta dijo indignada: "No me explico por qué los árabes y los judíos no arreglan sus diferencias como verdaderos cristianos".
* Mi hijo mayor tiene 62 años, en cualquier momento me pasa.
*Tengo tantos chistes para contarles que me siento como aquel sultán, que cuando cumplió 20 años le regalaron 50 hermosas muchachas, es decir, sé lo que tengo que hacer pero no sé por dónde empezar.
* Me he pasado la vida estudiando el humorismo desde todo ángulo posible: psicológicamente, fisiológicamente, biológicamente, antropológicamente y estúpidamente.
* El otro día fui a un siquiatra. Me pidió 1.000 pesos adelantados, yo le dije: "Doctor, es mi problema el que vengo a resolver, no el suyo".
* La vez pasada me recomendaron un doctor muy bueno. No como esos doctores que lo tratan a uno del hígado y uno se muere del corazón. Éste lo trata a uno del corazón, y uno se muere del corazón.
* Papá era tan pobre que cuando pagaba el alquiler dos meses consecutivos, la policía llegaba a preguntar cómo había conseguido el dinero.
*Todos los años la cigüeña venía con un hermanito más, bueno, la cigüeña ya no venía, vivía con nosotros. Cómo sería, que cuando papá llegaba a casa del trabajo, tenía miedo de preguntar ¿qué hay de nuevo?
* No hace mucho tiempo estuvimos reunidos festejando el 101 de mi abuelo, que ya es algo que festejar. 101 años. Ahí nos reunimos todos los hermanos, primos, tíos, parientes, una fiesta lindísima. Fue una pena que él no estuviera ahí con nosotros... él murió cuando tenía treinta y siete...
* Falleció un humorista amigo en la mayor indigencia y entonces con otros colegas decidimos hacer una colecta para enterrarlo. Me dirigí a un señor y le pedí 10 pesos para enterrar a un humorista, el hombre me dio 30 y me dijo: “Tome, entierre tres".
* Indiscutiblemente, los cómicos no son nada: nacen, viven, se mueren, los entierran, se convierten en fertilizante, crece el pasto sobre él, viene un caballo y se lo come, después de cumplido este proceso físico - químico, hay que tener cuidado dónde pisamos, porque puede ser un primo nuestro.
* Un borracho se acerca a un parquímetro, pone una moneda y se queda mirando el medidor. "¡La pucha! -dice-. ¡Ahora resulta que peso media hora!".
* Me gusta hacer chistes sobre mi familia. En especial, sobre los parientes de mi mujer. Mi cuñado, por ejemplo, está en todas. La vez pasada se le rompió una canilla, y el idiota -que está en todas- nos aseguró que en cinco minutos la arreglaba. Conectó la cañería con el tubo del gas. Ahora, cuando abro la canilla, sale soda.
Juan Francisco Verdaguer
nació el 30 de julio de 1915, en Montevideo, Uruguay
Murió el 14 de mayo de 2001, en Buenos Aires, Argentina.
* Estoy casado con una mujer mucho más joven que yo. Cuando me preparaba para la boda, mi hermano mayor me hizo una severa advertencia: "Mirá -me dijo- que prácticamente la doblas en edad. Pensalo bien. Una chica tan joven no es para vos. Puede haber un desenlace fatal". Yo lo pensé y al final me decidí: "Y bueno, yo me caso. Si ella se muere, mala suerte".
* En mi grupo de amigos soy el menos cómico. No me parezco en nada al típico gracioso de la barra: cuando llega la hora de contar chistes, yo me quedo callado. Si no, creen que uno sigue trabajando cuando baja del escenario.
* Mi esposa y yo tenemos el secreto para un matrimonio feliz: Dos veces a la semana vamos a un restaurante y disfrutamos de una rica comida y un buen vino. Ella va los martes y yo, los viernes.
* Le pregunte a mi mujer adonde queria ir para nuestro aniversario. Ella me dijo: "A algún lugar en el que no haya estado hace mucho tiempo".Así que le sugerí la cocina.
* Mi mujer tiene una tostadora electrica, una freidora eléctrica, una exprimidora electrica, una cafetera eléctrica y una batidora eléctrica. Un día se quejo: "Hay tantos electrodomésticos que ya no queda lugar para sentarse". Entonces le compre una silla eléctrica.
* El marido le pregunta a su mujer: ¿Querida, cuando me muera vas a llorar mucho? Claro, sabes que lloro por cualquier tontería....
* Auxilio, socorro! Amor, que llamen a los bomberooos... se quema nuestra ....casaaaaa! Shhhh!... Silencio, mi amor, ya llame, pero no grites tanto. Que necesidad hay de despertar a tu madre.....!
* Una pareja está en un restaurante. Ella le dice a el: Mira, el joven de la corbata roja me está sonriendo. ¡Bah! La primera vez que te vi, yo también me moría de la risa.
* Sonia, prometeme que cuando me muera te casaras con Antonio. ¡Pero, si es tu peor enemigo! Pues por eso, para vengarme.
El violín me salvó de muchísimas situaciones
porque al principio tenía que empeñarlo seguido.
Tantas veces que el hijo del prestamista
tocaba mejor que yo.
* Siempre llevo a mi mujer a todas partes. Lo malo es que ella siempre encuentra el camino de regreso.
* Le pregunté a mi mujer adónde quería ir para nuestro aniversario. Ella me dijo: "A algún lugar en el que no haya estado hace mucho tiempo". Así que le sugerí la cocina.
* Con mi mujer siempre caminamos tomados de la mano. Si la suelto, se va de compras.
* No he discutido con ella en 18 meses. Es que no me gusta interrumpirla.
* La última pelea fue culpa mía. Mi mujer preguntó: "¿Qué hay en la tele?". Y yo dije: "Bastante polvo".
* El matrimonio es la causa número uno de divorcio. Estadísticamente, el 100 por ciento de los divorcios comenzó con un matrimonio.
* Sabes, querida: cuando hablas me recuerdas al mar.¡Qué lindo, mi amor! No sabía que te impresiono tanto -me dijo ella- No me impresionas... ¡me mareas!
* En un día de un calor bárbaro, el marido sale del baño y le dice a su mujer: Gordita, hace mucho calor y tengo que cortar el pasto. ¿Qué crees que dirán los vecinos si salgo desnudo? Que probablemente me casé contigo por dinero.
* Una pareja de esposos discutía acaloradamente en la calle: -¡Te voy a demostrar que no vales nada!- El señor hace señas a un taxista que se detiene frente a ellos.¿Cuánto me cobra hasta el aeropuerto? Hasta allá... unos 150 pesos. ¿Y con mi mujer? Lo mismo. Ya ves, querida. ¡No vales nada!
* Juan y María se encontraron por primera vez en la playa. Se miraron, se enamoraron y muy rápido se casaron. En la noche de bodas, Juan le dice a María:
Querida, de hoy en adelante te llamaré Eva. ¿Por qué? Porque eres mi primera mujer. Bueno, qué bien, entonces yo te llamaré Peugeot.¿Por qué? Porque eres el 206.
* Con mi señora y yo, fuimos por muchos años inmensamente dichosos… hasta que un día nos conocimos.
* Una mujer sale de casa y deja su lorito dentro, llega un señor y golpea la puerta, el loro dice: ¿quien es? el señor responde: el cartero; el loro vuelve a preguntar: ¿quien es?, el señor vuelve a responder el cartero, el loro vuelve a preguntar: ¿quien es?, el cartero!!!, le responden nuevamente; ¿quien es?, el cartero!!!!!; conclusión al señor le da un ataque al corazón y muere en la puerta de la casa. Al rato llega la señora y sorprendida se pregunta: y éste ¿quien es? y desde adentro el loro responde: EL CARTERO.
* Para nuestras bodas de plata voy a llevar a mi mujer a la India. -Vaya,vaya, como te las gastas... Y para las bodas de oro, ¿qué harás? La iré a buscar.
* Dos viejas amigas estaban charlando y una le dice a la otra, debo confesarte que mi marido es 100 % impotente. La otra le responde:-El mío es 200 %.
-¿Y cómo es eso? -Por que esta mañana en el desayuno se ha mordido la lengua.
* Mi suegra,viene 2 veces al año cadavez se queda 6 meses.
* El otro día fui al doctor. el doctor me toco la frente y se fue a lavar las manos. yo fui al baño y me lavé la frente.
* Esta historia transcurre en Sudáfrica. Antes de Mandela había un bar que tenía un cartel que decía: "Only white people" ("Sólo gente blanca"), en el que un día entra un negro y pide un trago. El mozo va alarmado ante el dueño y le dice que había entrado un negro, y que pedía un vaso de whisky. "Bueno, cobrale 20 dólares y dáselo", le responde. Al rato, vuelve el mozo y reitera cada vez más alarmado que el negro pidió otro whisky. El dueño le dice: "Está bien, pero cobrale 20 dólares". Cuando el mozo va por tercera vez al mostrador y el trago ya cuesta cuarenta dólares, el propietario le dice: "Lleváselo pero de paso cambiá el cartel y poné que sólo se atienden negros".
* Para dedicarse al teatro, hay que saber hacer algo, y yo se hacer algo. Hay que tener audacia, y yo soy audaz. Hay que tener talento, y yo soy audaz.
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Franz se hallaba con Fritz |
del cincuenta en Buenos Aires" por Yoel Novoa.
Franz se hallaba con Fritz en el muelle del puerto. De repente Franz empezó a saludar efusivamente a una persona que estaba a bordo de un barco. Fritz preguntó:
- ¿Dime Franz, tu conoces a ese hombre?
- Oh, es un caso muy divertido. Ha viajado conmigo desde Río de Janeiro y el pobrecito se pensó que yo era puto y me vino cojiendo todo el viaje.
Era un gallego que padecía unas dolorosas almorranas y le tenía pavura a las operaciones. No quería por nada del mundo hacerse intervenir y le pedía al médico que lo aliviara con medicamentos. El doctor estaba cansado de ese tozudo cliente, entonces decidió llevar el caso por el camino de la joda y cuando el gaita vino a consultarlo, le dijo:
- Mire si no quiere operarse, consígase alguna persona de su confianza que le empuje las hemorroides para adentro. Quizás esto, aunque difícil, sea lo mejor para usted.
El ibérico extrañado, al principio protestó, pero luego pensándolo bien pidió más detalles y resolvió llevar la indicación médica a la práctica.
Ese mismo día se buscó un marinero, le ofreció dinero y fueron juntos a un hotel. El maringote peló la charrasca y se la mandó a fondo sin preocuparse de los ayes del inmigrante con el culo enfermo. Entonces, en el momento culminante de su coginche, el marinero baboso de excitación, lo empezó a besuquear frenéticamente. En ese momento el gaita se desprendió bruscamente y rechazando al rugiente trabajador marítimo, le gritó:
¡Coño! ¿Qué te crees tú? ¡Esto no es lujuria! ¡Es medicina!
El padre pilló a su hijo haciéndose la paja tras de una puerta:
- ¿Cochino! ¿No sabés que haciendo esas porquerías te arruinás la salú?
- Y… viejo, yo no sabía qué hacer y ni siquiera podía dormir.
- ¡Pero, me hubieras dicho! ¿Para qué tenés padre? ¿O es que no me tenés confianza? Tomá cinco pesos, andate pal pueblo y allí a la vuelta del boliche, en la casa colorada, adonde siempre hay una mujer en la ventana, entrás, le dás la plata y te sacás el gusto.
- ¡Gracias tata! Aura nomás voy.
Y encasillando el caballo, el jovencito alborozado se largó para las casas. Al pasar por la casa de la abuela, ésta lo llamó y lo hizo bajar.
- ¿Adonde vas, muchacho?
- Voy pal pueblo.
- ¿Pero, qué vas a buscar?
- Nada, agüela. Voy a la casa colorada y no se, agüela, el tata me hai dicho que dentre nomás, le de estos cinco pesos a la señora que encuentre, y que me saque el gusto.
- Abajate muchacho –apremió la vieja- Pa que vas a gastarte cinco pesos, si yo te hei de hacer mejor el placer. Dame tres pesos y quedate con el resto pa golosinas. Arrimate nomás…
El muchacho obedeció, la vieja se arremangó las polleras y ahí mismo se lo culeó. Al rato, el viejo que estaba mateando debajo de la enramada, lo vió llegar y le preguntó:
- ¿Cómo te ha ido? ¿Te has arrepentido que has vuelto tan pronto?
- No tata. Pasé por lo de la agüela, me hizo abajar y me dio el gusto por dos pesos menos que en lo de las coloradas.
- ¡Perro salteador! ¡Pedazo e Mandinga! ¡Te has cogido a mi madre! ¡Te voy a matar!
- Bueno viejo… Usted se coje todos los días a mi madre y yo a usted no le digo nada".
Un borracho oscilaba perdido por una de las calles bacanas de Palermo Chico. De pronto se abrió una ventana de un tercer piso y desde allá una mujer se arrojó al vacío. La suicida cayó justo en un tarro de basura –detrás del alcoholizado- enterrándose de cabeza y quedando con las piernas abiertas, como extraña flor. El borracho oyó apenas el sonido del fuerte impacto y casi por casualidad se dio vuelta para encontrarse cara a cara con ese espectáculo. Con asombro exclamó:
- Cómo son estos ricachones… Un culo que todavía está bueno, y ya lo tiran".
El turista regresó aquella noche con una mamúa de padre y señor nuestro, y el gerente se vió obligado a hacerlo conducir a sus aposentos por uno de los mucamos. Una vez allí el sirviente lo empezó a desvestir para acostarlo y al hacerlo experimentó una atracción de sus instintos al descubrir la sonrosada piel del “Jhonny” y después de acariciarlo un poco, lo violó.
A la mañana siguiente, el turista llamó al gerente para liquidar su cuenta pues quería marcharse. El gerente sobresaltado le preguntó:
- Mister… ¿Usted no había proyectado quedarse en esta ciudad un par de semanas? ¿O es que no le agradan nuestros servicios?
- ¡Ho nou! Este clima mucho raro. Allá en mi país yo tomar mucho whisky y al otro día dolerme cabeza. Aquí en cambio, yo emborracharme y al otro día dolerme culo.
Levy tenía una angurria bárbara por Rebeca, la apetitosa esposa de su amigo Efraín. Ya había agotado todos los argumentos amorosos y ella no cedía. Hasta que un día estando de visita, le ofreció:
- Rebequitas linda, te doy cinco pesos…
- No, don Levy.
- Te doy diez pesos.
- ¡No! No insista.
Así, la lubricidad en puja con la avaricia del judío, hizo que su oferta subiera a 80 pesos. Rebeca vaciló un momento, pero sobrepuso el valor de su honor y lo rechazó. Entonces don Levy no pudo más y le dijo:
- Mirá, Rebecas… No te hagas más la estrecha. Te juro que si ahora te acostás con yo, mañana a las tres de la tarde te mando un sobre con 100 pesos, aquí, a tu casa. Vencida por el peso argumental, Rebeca se entregó a Levy.
Exactamente a las tres de la tarde del día siguiente, se presentó un empleado de Levy y le hizo entrega a la buena Rebeca de un sobre que contenía la cantidad fijada. A los diez minutos se presentó Efraín y encaró a Rebeca a quemarropa:
- Decíme… ¿Ayer estuvo aquí, Levy?
- Si.
- ¿Y hoy a las tres de la tarde te mandó un sobre con 100 pesos? -Ella temblando y muy asustada, respondió que “sí”. Entonces el marido, trémulo de emoción, dijo -¡Qué hombre este Levy! Ayer estaba necesitado de dinero y me pidió prestados 100 pesos prometiéndome devolvérmelos hoy a las 3 de la tarde. Yo se los presté y después me torturó la duda, pensé que no me los iba a devolver pues es un hombre lleno de deudas. Pero, ya ves qué amigo puntual tengo.
Cuando don Ceferino llegó a la ciudad, lo primero que hizo fue ir a una de las mejores ferreterías y pedirle al vendedor una escupidera.
- Un vaso de noche, por favor…
- ¿De que tamaño lo desea el señor?
- Y hai de ver… La Romualda, el Huguito y io… Déme uno como para dos cagadas y media.
Jesusa dormía con su primo Ramoncito, en su primera noche de luna de miel. Después de haberse desahogado, demostrándose su ardiente amor mutuo, Ramón se durmió pero Jesusa no podía pegar los ojos, inquieta como estaba por la experiencia que acababa de tener y sintiendo algo que nunca había sentido antes… No pudiendo soportar más, sacudió levemente a su marido y le rogó:
- Ramonciño, por favor se bueniño. Hazlo por nuestro amor… Tírate aunque más no sea un peidiño para cambiar el ambiente…
Pero el bueno de Ramón, ¡nada! El hombre estaba acostumbrado a sahumar el ambiente con el olor de sus pies. Por lo tanto, el pedo ni apetecía ni era momento para ello.
Desde unos matorrales, en medio de la soledad del campo, salían unos ayes lastimeros en quejumbroso llamado. Por el camino pasaba un paisano que al sentir los quejidos, desmontó y acercándose al sitio de donde provenían los lamentos, encontró a un pobre diablo que se encontraba estaqueado boca abajo, con signos de inequívoco atropello.
- Pero… ¿Qué le pasó, amigo?
- ¡Señor! Anoche me cruce con unos malvados que aprovechando la soledad, me asaltaron, me ataron y me violaron, dejándome así toda la noche, hasta ahora. Si supiera usted cómo grité pidiendo socorro, pero por aquí no pasa un alma. Naides me oyó.
- ¿Naides?
- ¡Naides! ¡La pucha si estaré seguro! Grité tuita la noche y… nada.
- Bueno pues, entonces aprovecharé io para violarlo también".
Es una antología manuscrita por un boxeador y dibujante,
de apellido Landivar, que guardó sus anotaciones hasta su muerte.
Cuando entonces su hijo tiró a la basura la antología de cuentos junto a dibujos
pornográficos (y un meritorio cuaderno de normas morales) que había hecho su padre.
Luego un cartonero rescató el bagallo del container y se lo vendió a Yoel.
Éste corrigió mínimamente la gramática de Landívar...
Esta versión quedó guardada en el disco rígido de la primer máquina
que compró yoel (1996), donde quedó perdida durante los últimos 5 años
(llegada al domicilio de una máquina nueva). Hace cosa de un mes, el Landívar,
Viñole y otros rescates, están en esta máquina, en la carpeta nueva: "máquina vieja",
desde donde, sin efectuar ningún tipo de corrección, Yoel envía una pequeña
selección a Hugo de algo caratulado "manifestación de antropología social".
Fue tan espantosa la sequía de Santiago del Estero, que tres famélicos árboles persiguieron a un perro, para que los meara.
Cuando la gana de coger aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
"Cagué un kilo y medio de mierda
No se si soy un campeón
Pero, se lo dedico a Perón".
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Todos amamos a Wallys Phillips Groom |

Se trata de mi próxima novelita. Wallys, una morena voluptuosa, hermosa de piel de jade y caderas elásticas, ojos color turquesa y curvas perfectas. -¿Todavía se usa el término curvas perfectas? - Es una artista de vodevil en un club de hombres ricos y políticos millonarios latinoamericanos en Nueva York. Greta Schneider, una pelirroja ardiente y audaz, de ojos azules. Eran los dos amores de Hugh Smith Weston, un tahúr famoso en la costa oeste.
Cuando Hugh Smith Weston llegó a Milodón City, su llegada causó bastante alboroto en aquel desolado paraje. Más aún, cuando una muchacha que lo acompañaba, Jhoanna Scott Fitzgerald, sobrina nieta del sheriff del condado, aparece muerta en la puerta de la casa de su tío abuelo.
Hugo Vera Miranda es, (bah, soy), un escritor de fama mundial.
Sus libros (mis libros), han alcanzado una tirada de 20.550.000 ejemplares.
Nació (nací), en Palo Seco y anteriormente ha (he), trabajado de librero,
electricista, almacenero y domador de fieras.
Actualmente reside (resido), por ahí.
Hugh Smith Weston, se enfrenta como siempre con los dueños del poder y con las mujeres bonitas del lugar. Es una historia de amor, engaños, muerte, miseria, resplandor y milagros. Logrando al final descubrir al culpable en escenas cargadas de emoción, espanto y suspenso.
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antonio gasalla |

Yo me llamo Ricardito y tengo seis años. Soy un niño artista. Mi mamá es la que me consigue trabajo a mí. Ella siempre me lleva a mí a los canales de televisión o a las agencias de publicidad. Y me dice: "Vos quedate acá afuera, Ricardito". Y a veces tarda dos o tres horas, y después sale muy cansada y me dice: "Lo conseguimos". Yo trabajé en muchos avisos de televisión; en el de los guardapolvos, en el de los quitamanchas. La verdad, que mucho no se me reconoce porque yo tenía mi pelo verdadero que me lo tiñeron de rubio y después por la decoloración se me cayó todo. No me quedó ni uno. esto que tengo es una peluca para poder seguir trabajando porque ahora viene la época buena para trabajar. También, una vez que trabajaba en una tira de televisión yo hacía el hijo de una protagonista- y justo justo se me cayeron los dientes de leche. No había tiempo para esperar que me crecieran, entonces me pusieron los dientes postizos. Después, con el tiempo, los otros dientes me empezaron a crecer torcidos. Entonces, me los arrancaron todos y me dejaron los postizos para siempre. Yo hacía de niño paralítico. Y me salía muy bien porque mi mamá me obligaba a ensayarlo todo el día en mi casa con dos escobas atadas en las piernas.
También, trabajé en una película con Luis Sandrini. Yo hacía de niño vagabundo, y él me encontraba por la calle y me llevaba a vivir con él y con la madre de él que era media ciega y media estúpida. Él tenía una novia que era Beba Bidart. ¡Nos dio un trabajo conseguir ese papel! Porque se presentaron más de cien chicos para la prueba. Y había que ser muy simpático y sonreír todo el tiempo. Yo les pegaba o los asustaba y fuimos quedando cada vez menos. Hasta que quedamos nada más que dos. pero el otro se las sabía todas: cada patada que yo le daba, él me escupía. Yo le arrancaba el pelo y el me tiraba de la ropa. Y como yo solo no podía, mi mamá nos llevó a tomar una Coca-Cola. Como este chico estaba muy nervioso y, de casualidad, mi mamá tenía unas pastillitas para los nervios, le hicimos tomar una. Unas cuantas, ¿no? Mi mamá lo tenía y yo le vacié el frasquito en la garganta y con los dedos se la metí para dentro. Y casi le dan el papel a él, pero, de repente, pobrecito se puso pálido, se quedó como dormido parado y se reventó la cabeza contra el suelo. En esta carrera hay que tener salud.
Bueno, ahora yo me tengo que ir porque mi mamá está por venir y si no me encuentra, después se enoja. Pero antes de irme les quería decir una cosa que yo digo siempre: Yo siempre pienso que ojalá no haya nunca más chicos como yo. Para que no me hagan competencia.
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Yo también paseaba un perro ridículo |
Yo también fui a por la estrella/Escribía canciones, poemas y ensayaba frente al espejo mi rictus de chico duro salido del Bronx/Mi corazón aceleraba de 0 a 100 en 3,6egundos/mi corazón era un Ferrari Enzo/Mi corazón conectaba con su corazón/Yo era James Dean tirando piedras sobre la colina/Era magnífico/ Era Marlon Brando en Un tranvía llamado deseo/Todo el futuro a mis pies/Podía hacer cualquier cosa/Era Mago y era Dios/Hasta las plantas se posternaban a mi paso/De seguro que no había en el mundo un ser tan brillante como yo/Estaba enamorado/Mi chica me adoraba/Juntos iríamos a la Arcadia y reconstruiríamos aquel viejo pueblo de pastores/Éramos veloces y altivos/Inauguraríamos la Nueva Vida y un nuevo Sol/Nuestro amor no necesitaba nada más que nuestro amor/Cambiaríamos al mundo/Fuertes, grandes y hermosos/Eso éramos/Era la obligación del mundo ser como nosotros/Pero un día, un día miércoles, todo cambió/Vi a mi amor besándose con Juan mientras yo paseaba un perro ridículo.
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Te vamos a extrañar |
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La poesía arruinó mi vida |
La poesía arruinó mi vida. Tendría que haber sido futbolista. Anarquista. Economista. Dedicarme a cultivar mi huerta. A ver salir el Sol. Comandar un ejército poderoso. Ser albañil. Construir. No sé cómo mierda la poesía se atravesó en mi camino. Estaba destinado para destinos mayores. Fundar una República. Mi padre me dijo un día que yo podría conquistar la luna. Era pequeño y lo recuerdo. En aquel momento la luna era una quimera. Nadie había estado allí. Mi padre tenía razón. Estaba destinado para las ligas mayores. Y de repente la puta poesía se atravesó en mi camino. Me arruinó. Me hizo mierda. Conocí al puto de Rimbaud. Y eso cambió mi vida. Me la arruinó. Ahora todas las chicas me dicen adiós. No inventé nada. Nada construí. Cada día más pobre que el pobre más pobre. Me paso la vida citando a putos poetas que nunca llegaron ni siquiera a place. Publiqué un librito que nadie lee. Que nadie cita. Que pasará al olvido tanto como aquel tipo que estaba destinado a las ligas mayores. Algún día alguien se acordará de mí. Se acordará como el tipo que la poesía arruinó su vida.
Ilustración de Javier Molinero.
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Fue allí donde conocí a Walter Rauff |
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20 Post |

El presidente de Toshiba
Una noche en el Casino
Noelia
Racconto sucinto que Yoel hace del Di Tella. Por Yoel Novoa
La poseída
La cigueña que vino de París
Eran 4 Micaela
Nunca conocí a Jorge Teillier
Mi tremendo pene
La japonesita que me arruinó el coche
Y el almacén lleno de gente
La Sorbona
Cada día los tallarines me quedan mejor
Bolaño y la Literatura Nazi en América Latina
Un par de litros de cerveza y a la cama
En la Patagonia
Cuentas de Almacén
Todas las princesas están muertas
El día que mi abuelo se fue a suicidar
The Championships
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Gloria Esther Lagos Nilsson |
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Se llamaba María |
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Mi prima Alejandra |
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Hoy vino Rosario y preguntó por mí |
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Una conducta recurrente |
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Quisiera conocer una mujer |
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omar viñole |

Por Yoel Novoa
De Viñole me gustaba su improperio, su forma de incorporar la puteada sensible a la expresión literaria. Alguien lo consideró a él junto a Baron Biza, como a los "únicos" dos escritores malditos argentinos.
Nunca entendí bien el significado de "escritor maldito". Los malditos oficiales del occidental siglo XX, fueron Henry Miller y Ferdinand Celine... y la palabra maldito funcionaba como reactivo de ventas. Personalmente, creo que tanto Miller como Celine se conformaban con que el vulgo los denominara "hijos de puta" y a otra cosa, mariposa.
En el caso de Viñole, llamarlo "maldito" es mear fuera del tarro. "Marginal" sería más adecuado pues marginal es el país mismo que parió al escritor. Me refiero a cultura marginal dentro del imperio de la boludez cultural. Al hoy reconocido Arlt, se lo tuvo por un periodista que no sabía usar la gramática, que escribía mal.
Sucede que el imperio de la boludez es muy fuerte y cuando lo atacan, contraataca. La mediocridad paga cerebros brillantes para mantenerse en su fatuidad.
El pobre Viñole apareció en medio desta maroma, embriagado de mesianismo y talento panfletario. Le llamó la atención a muchos (Neruda entre ellos) pero siempre lo tuvieron como un marginal que buscaba ser escuchado mediante el box o los paseos con su famosa vaca por el centro de la ciudad. Viñole era veterinario y paseaba por calle Florida a su vaca en el horario que él sabía que el animal tenía que mover el vientre, colmando de mierda la vía pública. Enfrentaba a la policía: "Arresten al animal, no a mi. Él es el que está cagando no yo". Viñole paseaba la vaca para concertar gente a su alrededor y transmitir a la humanidad, cachos de su ética. Hizo lo mismo peleando (peleó con algo así como "el hombre montaña") en el Luna Park y lo cagaron a golpes.
Cuando en mis lides de librero caía a mis manos algún ejemplar viñolesco, era una fiesta. Las tapas eran geniales y las barbaridades incorporadas en el texto, más geniales aún. Cumpliendo con la ley de la subsistencia, siempre vendí lo que encontré de él. Sus libros siempre los vendí más caros que cualquier libro "normal".
Un día conocí en una casa de la Boca a Armando Mertens, hijo del escritor sainetero Federico Mertens, y discípulo de Omar Viñole.
Don Armando me vendió todo lo que tenía de Viñole, aparte de rarísimas primeras ediciones, fotos y cajas llenas de manuscritos y mecanografiados. Incluso un retrato al óleo que lo representaba (excelente trabajo).
Me vendió todo por monedas, pues don Armando tomó mi gusto por Viñole por una coincidencia astrológica donde yo sería el ser encargado de retomar el mensaje de Viñole para transmitirlo al mundo "de una vez por todas".
Me comprometí con don Armando a publicar una monografía sobre Viñole (que curiosamente sería este presente trabajo que me pidió Hugo Vera, y mi promesa data de 20 años atrás). Pero el buen discípulo de Viñole quería más... Esperaba que yo fundara una iglesia donde Viñole ocuparía el lugar de Cristo y entonces la redención popular sería un hecho.
Por años mantuve el paquete viñolesco en mis manos. La promesa a don Armando, bife de chorizo y vinacho mediante, fue seria.
El análisis de los manuscritos me defraudó. El mensaje era mínimo aunque supermesiánico crístico. Siempre rescatable, pero me frenó el peronismo deslumbrado del escritor. Viñole fue uno de los que vió en el general Perón al redentor del pueblo argentino y se volcó a ensalzarlo, hasta que se defraudó y volvió a Cristo y sus trompadas con los personajes culturosos que se le ponían en el camino.
En fin... El tintero está lleno de Omar Viñole.

FORMAS DE PREPARAR UN ENGRUDO
Hay una cosa brutal, que es tener hambre! Hay otra mayor aún. Ella es tener hambre en un país extranjero, cuyo idioma no se posee. Pero un hambre que supera a estos dos, es el de un hombre que le habla a otro hombre del mismo idioma y éste no le comprende.
¡Disculpen! ¡Esta meditación se me cayó!
¡Fue sin querer!
De este mismo Vignole contaré que una vez desafío a un luchador de catchascan. Aceptado el desafío por el profesional, fijó la noche del encuentro en un Luna Park repleto. Mi amigo apareció puntualmente con su vaca, la amarró a una esquina del cuadrilátero, se despojó de su elegantísima bata y se enfrentó a "El Estrangulador de Calcuta".
Pero aquí no servía de nada la vaca, ni el suntuoso atavío del poeta luchador. "El Estrangulador de Calcuta" se arrojó sobre Vignole y en un dos por tres lo dejó convertido en un nudo indefenso, y le colocó, además, como signo de humillación, un pie sobre su garganta de toro literario, entre la tremenda rechifla de un público feroz que exigía la continuación del combate.
Pocos meses después publicó un nuevo libro: Conversaciones con la vaca. Nunca olvidaré la originalísima dedicatoria impresa en la primera página de la obra. Así decía, si mal no recuerdo: "Dedico este libro filosófico a los cuarenta mil hijos de puta que me silbaban y pedían mi muerte en el Luna Park la noche del 24 de febrero".
Pablo Neruda: Confieso que he vivido. Memorias
Seix Barral- 1974
¿Quién fue Omar Viñole?
Texto inédito del discípulo de Omar Viñole, don Armando Mertens

"Todos somos iguales siempre que el Creador lo haya dispuesto y no los hombres".
"Somos apenas obreros de cosas inacabadas que el Hombre completará al final de los siglos".
"No hay un solo hombre contemporaneo que no sea criminal de guerra. Todos hospedan en su corazón sentimientos de muerte y de venganza".
"Yo acuso a todos los hombres de este siglo".
"El hombre de la vaca señaló la crisis de la fe en los hombres".
"El único enemigo de Perón es la geografía argentina".













