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El señor Presidente |
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Dulce Navidad |
S
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Las mujeres no se extinguirán |
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Licor de menta |
V
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El puto vaso rumano |
C
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Sin timón |
R
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Félix Francisco Casanova |
no hacía despegar los labios.
Ni al caminar por la más blanda arena dejaba huellas,
ni al lanzarse al mar espuma.
Nunca la lluvia consiguió mojarla ni la hojarasca
crujió a su paso. No tengo la menor idea de dónde está. ¿Lo sabes tú?"
Eres un buen momento para morirme
a María José
Amaneciendo y anocheciendo
a un mismo tiempo,
cariño, ¿no es ésta la forma
en que te gustaría vivir?
En mi cabeza hay un álbum
de fotos amarillentas
y lo voy completando con mis ojos,
con los más leves ruidos,
atrapando olores en el aire
y en cada sueño que sueño.
¿Sabes una cosa, pequeña?
La última página de mi álbum
tiene tu boca lluviosa mordiéndome un labio,
un disco de rock'n'roll
y calcetines de colores.
Mis ojos han sido rápidos,
te he hecho el amor con la ropa puesta
a través de una
larga pajita dorada
mientras cruzabas la calle
con el cabello ardiendo.
Pero ahora son tus pies
quienes dan mis pasos,
¡así que no te equivoques
pues me caería!
Te bebo en cada vaso de agua
que sacia mi sed,
mis palabras son claras como niños pequeños
o espesas como semen empapando cortinas,
pero hoy tengo que inventar
un nuevo idioma
para conversar con tus tiernos maullidos eléctricos
y los gritos de euforia
de la gente que vive en tu cabeza.
Debes saber que a veces
soy como un entierro interminable,
siempre triste y azul
subiendo y bajando
por la misma calle.
Pero otras veces soy un río de risa
corriéndome por toda la ribera,
haciendo el amor a la mar,
una felicidad contagiosa,
un revólver de amor, nena,
y voy a disparar justo a tu corazón
¡bang, bang!
¿te di?
Quiero arrollarte, enrollarte y arrullarte,
montaña de aguardiente
y tarde rojiza.
Eres un buen momento para morirme.
El leve martilleo del otoño
El leve martilleo del otoño
como una baraja de naipes afilados
sesga mi memoria,
y al pisar las lenguas secas,
desertoras tristes de sus árboles,
oigo mi voz y no me reconozco,
¿fue tan hermoso ese día de campanas
en que desnudo en la yerba
fabriqué este recuerdo?
mirando la luz de una vela,
en mis sueños la llama incendia la noche
que cae como el telón al final de una tragedia,
el fuego sigue creciendo como un niño interminable,
en el sótano perecen los fantasmas olvidados
y en las calles sin salida
mis amigos se agolpan temblorosos.
Esa música crujiente
que avanza como un ejército de muertos,
el viento inflamable que destroza las estaciones
como la coz de un caballo en libertad,
así de fuerte es mi venganza,
así me ahorco con la soga del campanario
para que os persiga la música de metal
que mata.
Y nunca más haréis el amor
ni oleréis ese manjar que es el agua.
Pero cuando el tren del sueño
se detiene, es imposible describir
la tristeza que retorna a mis ojos,
testigos ridículos de ese trozo
de cera que se está consumiendo.
A veces cuando la noche me aprisiona
A veces, cuando la noche me aprisiona
suelo sentarme frente a una cabina telefónica
y contemplo las bocas que hablan
para lejanos oídos.
Y cuando el hielo de la soledad
me ha desvenado, los barrenderos moros
canturrean tristemente
y las estrellas ocupan su lugar, yo acaricio el teléfono
y le susurro sin usar monedas.
Muro
Cargado de ausencias, de sabios y grillos,
el hombre se estrella en la hueca noche
con el olfato averiado y la brisa fumando su fiebre.
En el volumen del tiempo,
la fe se tropieza arruinada
y el turbio gemido de las cloacas se extiende
con la sed en el rumbo plúmbeo.
Sin trabajar el sudor,
sin que tus visiones te ingieran,
así se espera el nuevo amanecer
(con algo más de fuego en los bolsillos).
Luego, en el séptimo despertar,
las eternas ojeras te calumnian
y las orugas siguen presas en el muro.
Este viejo sol está harto de brillar.
Bocadillo de pájaros
Extraño es el arte
de sufrir: se cultiva
en selvas y ciudades,
el semen negro y espeso
de una cicatriz de nieve.
Desde las plantaciones
al cuarto de alquiler
el mismo humo del sueño
nos excita como un pezón,
el vicio subterráneo
de los solitarios
extendiéndose
como un sangriento polen
en cada beso de raíz a raíz.
Los barcos cargan toneladas de cigarrillos
y las arañas se encienden en los hoteles.
Nadie se está quieto.
Es un asunto muy contagioso
este de la muerte.
Una maleta (llena de hojas)
¿A qué podremos jugar
cuando el invierno emigre
y las lluvias cesen?
Ya no será tan fácil deslizarse
por la húmeda lengua del crepúsculo,
alzar el vuelo con los cuerpos
trenzados
y respirar por una misma boca.
¿Sería ésa la hora
de suponer perfecto nuestro estilo,
de, quizás, haber creado
la verdadera comunicación
para rechazarla luego?
Las fotografías / de hermosos jóvenes muertos / en trajes de baño / son casi siempre / el más perfecto / de los recuerdos (Proverbio yankee)
Los relojes me quieren mal / como al hacer el amor por dinero / me venden un tiempo gastado, / una botella que sólo guarda / el perfume de su licor. // Y así, un vaso de fiebre, / un largo termómetro / como el brazo pálido de un muerto, / me hunden en los sueños sin retorno, / me arrancan el rostro como a un / derrotado boxeador (Síndrome nº 3)
Yo soy tu destino...
Espero que nos crucemos
al doblar una vida
y del susto me mates
por última vez.
| [+/-] |
La felicidad de una familia |
P
| [+/-] |
Cada año las rosas crecen mejor |
B
¿Cómo no recordarla? Se llamaba Miroslava. Cómo no recordar sus consejos. Sus sabios consejos. La enterré en el patio de casa. Junto con los libros. Cada año las rosas crecen mejor.
| [+/-] |
Pequeños elefantes amarillos |
S
| [+/-] |
Cenizas de un gran amor |
R
Decía el poema:
Siendo
plenamente
consciente
de
mis
actos
me
arrojaré
a
sus
pies.
Eso decía el poema. Anoche la volví a ver. Después de un año la volví a ver. Entro al bar y estaba ella. Fui directamente a su mesa. Me presenté y le dije que le había escrito un poema. Que hace un año le había escrito un poema. Eso dije. Me contó que me recordaba perfectamente. Que me había visto al salir de este mismo bar. Me comenta que ha vuelto para esparcir cenizas de un gran amor. Que sabe que la Patagonia es un lugar mágico. Que también ella quiere morir aquí. Despierto.
| [+/-] |
Carme y de cómo comenzó a escribir |
L
Dice: Fue de pequeña, fui con una tía en un viaje a Castro. En aquella época era muy caro viajar en avión, hicimos el trayecto por tierra. No lo recuerdo exactamente pero tuvimos que haber demorado más de una semana. Cosa que aún hoy sucede, tuvimos que pasar por Argentina. Fue toda una odisea. Recuerdo que en mi casa de Puerto Natales, prepararon dos pollos para el viaje. Cada tanto el bus iba parando. El chofer se bajaba y revisaba el motor. Llegando a Río Gallegos el bus se pasó a volcar. Allí tuvimos que esperar otro bus que viniera a socorrernos. Incluso salimos en el diario de Río Gallegos. BUS CHILENO VUELCA EN TERRITORIO ARGENTINO. Solamente una persona resulto herida pero no de consideración. Recuerdo que me gustó mucho San Julián. Un pueblito pequeño y aseado. Recuerdo que a Caleta Olivia llegamos de madrugada, mi tía me despertó, pero no recuerdo nada de allí. Pero me gustó el nombre del pueblo, Mi tía dijo que en San Julián teníamos parientes por parte de mi abuela Filomena. Mi abuela Filomena era la madre de mi madre. Murió en casa, fue la primera muerta que velamos en nuestra casa. Yo la quería mucho porque era viejita y usaba un cintillo verde en la cabeza. Como te iba contando, me gustó el nombre del pueblo. Después paramos en Comodoro Rivadavia, aquella era una ciudad más grande, más grande incluso que Río Gallegos. En aquella época era el boom del petróleo en aquella ciudad. Se notaba por todas partes la pujanza y el brío de las grandes ciudades. Toda la gente iba apurada y me llamó la atención que la gente fuera tan bien vestida. Mi tía decía que a ella le gustaría vivir allí. Después llegamos a un lugar que se llama Puerto Madryn. Yo volví allí veinte años después en un encuentro de poesía que organizaba el municipio. Pero eso te lo contaré en otro momento. Me recuerdas que te la cuente y te la contaré. La última ciudad grande argentina donde pasamos fue Bariloche, muy bonito Bariloche ¿Nunca fuiste a Bariloche? Creo que es lo mejor de argentina junto con Calafate, bueno de allí pasamos al lado chileno, llegamos a Osorno, en aquella ciudad chilena estuvimos todo un día esperando a un tío que nos llevaría a Puerto Montt. Recuerdo que mi tía estaba muy preocupada por la tardanza del tío. Estuvimos todo el día en la estación de Osorno esperando por mi tío. Me llamó la atención la gente muy pobre que circulaba por la estación. Allí me hice amiga de un perrito que le puse por nombre San Julián. Como era un perro de la calle, le pregunté a mi tía si lo podíamos llevar con nosotras, Mi tía me dijo que no y yo me puse a llorar. Ya de noche llegó el tío y partimos para Puerto Montt. No te voy a relatar todo lo que pasamos antes de llegar a Puerto Montt. Allí tomamos un barquito que nos trasladó a Castro.
Dice: ¿Qué era lo que me habías preguntado?
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Infidelidad |
U
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No fue buena idea lo del acordeón |
¡H
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Pingüinos |
E
Le dice al taxista que maneje con cuidado, que no olvide que lleva a una virgen de pasajera. Que lleva un tesoro preciado. Que espera ser virgen hasta los cincuenta años. Que espera entregar su virginidad a un príncipe idiota. El taxista, que ya ha transportado a Magnolia otras veces, le sigue el juego. Le dice que si ella es virgen, él es James Dean. Y así, jodiendo todo el trayecto hasta llegar a la casa de Santiago. Nos sale a recibir borracho, alegre, con una botella de whisky en la mano. Nos hace pasar y nos encontramos con dos personas que no conocemos. Caty y Dani. Comienza rápido la primera ronda de tragos. Caty vive a la vuelta de casa de Santiago. Es militar retirado y se dedica al turismo. Dani es de Punta Arenas y se dedica a la ortodoncia. Tengo mi propia clínica dental. Magnolia pega un grito. ¡Mira guachito, mira mi boca (mostrándole la carencia de un incisivo frontal), ¡mira los dientes de Hugo! Estuvo en la guerra de Irak y le explotó una granada en la boca. Su novia venezolana lo amenazó con dejarlo si no se arreglaba los dientes, Dios nos trajo donde Santiago ¿viste weón que tienes que salir de tu madriguera de vez en cuando? Dani, el ortodoncista, dijo que los amigos de Santiago eran sus amigos. Caty, el militar retirado, dijo que tiene tres motos. Santiago dice que nos callemos. Arremete con una canción de Pablo Abraira. Magnolia le dice a Caty que su sueño es subirse a una moto. Yo le pregunto a Caty por qué se llama Caty. Caty la invita a dar un paseo en moto a Magnolia. Magnolia le dice a Caty que son las dos de la mañana. Caty le dice a Magnolia que es la mejor hora. Que es la hora en que se aparean los pingüinos en esta época del año. Que es un buen espectáculo. Se van en busca de la moto y los pinguinos. Dani me pregunta si de verdad quiero arreglarme los dientes, le digo que sí. Dice que podríamos empezar en ese momento. Santiago bebe whisky y ahora canta una de Nino Bravo. Dani me explica que es de Punta Arenas. Que viaja constantemente a Puerto Natales a ver pacientes. Que anda trayendo en su maletín lo necesario para hacer su trabajo. Me invita a sentarme en su consultorio ambulante. Abro la boca. Me sorprendo que no se sorprenda al abrir mi boca. Me pregunta si de verdad estuve en la guerra de Irak. Dice que él podría hacer un buen trabajo. Saca papel y lápiz y hace un presupuesto. En verdad que no muy caro. De haberlo sabido, habría esperado a mi novia venezolana con todos mis dientes. Me pregunta si de verdad quiero comenzar en ese mismo instante. Le respondo que sí. Abre el maletín y comenzamos. Te voy a tomar las impresiones. Dice que es el primer paso. Muerdo algo como chicle gastado color naranja por dos minutos. Luego vuelvo al sillón y seguimos tomando. Una piscola. Mezcla de Pisco y Coca Cola. Me dice que los chilenos somos magníficos. No como otros países como Perú o Bolivia, por ejemplo. Incluso que los argentinos no son nada al lado de los chilenos. Somos grandes compadre, ahí vez tú lo de los mineros compadre, los gallos allá abajo a 700 metros bajo tierra compadre, ¿y? los compadres salieron compadre, aguantaron compadre, dime tú que otro gallo de cualquier parte del mundo habrían aguantado 70 días compadre, y llegamos nosotros y lo rescatamos compadre ¿por qué compadre? Porque somos chilenos compadre, tenemos la tecnología para hacerlo compadre, por eso yo te digo compadre los dientes… es la carta de presentación compadre, es lo primero que se fija la gente cuando te conoce compadre, yo compadre me hice sólo, estudié por mi cuenta compadre y ahora soy dueño de una clínica dental en Punta Arenas compadre, con esfuerzo y trabajo compadre y ahora tengo mi casa, mi auto, mi lancha a motor fuera de borda compadre, porque los chilenos somos así compadre, somos inteligentes compadre, nada nos queda grande compadre. Mira tú eres escritor compadre, mira tú el Neruda y la Gabriela compadre, dos premios nobel compadre, los dos chilenos compadre, nosotros somos grandes compadre, eso, nosotros somos grandes compadre, quién tiene dos premios nobeles compadre, nosotros compadre ¿y la Violeta? ¡Chilena pos compadre! Así somos los chilenos compadre. Me dice que hará un vaciado de yeso. Que esta misma noche saldré de allí con una dentadura nueva. Con una vida nueva. Que será mi carta de presentación, etcétera. Santiago sigue cantando karaoke cuando siento el ruido de la moto. Caty llega como recién salido de Woodstock y Magnolia vestida de motoquera. Dani la lleva a su improvisado consultorio a un metro de la concurrencia. Mientras Caty me cuenta cómo se hizo millonario. Fue con los pingüinos. Caso único en el mundo. Incluso salió en Discovery Channel. Único caso en el mundo en que se logró amaestrar pingüinos. Lo hizo Caty. Desde hacía cinco años que trabajaba para turistas. Los pingüinos bailaban flamenco. Jugaban mejor que la selección chilena de fútbol. Asistían a clases de matemáticas y se dejaban hipnotizar. Mientras Dani que escuchaba a Caty, mientras atendía a Magnolia me dice: no ve compadre lo que le decía, los chilenos somos así compadre, somos ingeniosos. Nada nos queda chico compadre. Ahí ves tú a Caty, ese weón perdió más de la mitad de su vida en esa mierda del ejército, él no sabía que tenía un don, hasta que lo descubrió, porque todos los chilenos tenemos un don compadre, ahora con los putos pingüinos se está forrando de pesos, dólares, euros, de guita compadre, que reclamen los defensores de derechos del animal compadre, no estamos ni ahí con esos weones. ¿No cierto Caty? Le dice a Magnolia que vaya a compartir con nosotros. Santiago que ha dejado de cantar, nos sirve una nueva corrida de tragos. Dani me dice que el paso siguiente es elaborar rodetes en cera para toma de mordida. Mientras trabaja conmigo cuenta que hace años leyó en una revista de mi especialidad, que en Galicia llegaba un barco ruso que se detenía en aguas internacionales, era un barco odontológico con cincuenta a sesenta dentistas que atendían en alta mar. Que los gallegos llegaban en barquitos en donde estaban los rusos. Que le pagaban con jamones, vinos y patatas. Que volvían a Galicia con una sonrisa amplia. Caty dice que seguramente es un chiste gallego. Dani jura que lo leyó. Jura que es verdad. Santiago se queda dormido. Vuelvo al sillón. Llama a Magnolia al consultorio. Hablo con Caty de los pingüinos, de motos y de los amores que tuvo con una sueca. Luego tapo a Santiago que yace borracho, con una manta. Veo entrar a Dani con Magnolia al baño. Dani dice que allí hay mejor luz. Quince minutos después salen. Dice que el trabajo con ella ya está casi listo. Magnolia no puede hablar, lleva un esparadrapo en la boca. Dani toma un Vodka Naranja y me lleva nuevamente a la mesita. Me hace un relato pormenorizado de lo que hará conmigo durante tres horas. Te voy a decir compadre lo que haré contigo. Se trata de lo siguiente, primero enfilaremos los dientes, luego haremos una prueba de los dientes sobre cera, usted tranquilo nomás compadre, ya verá que saldrá de aquí renovado, con diez años menos, usted confíe en mí compadre, ya le dije que los chilenos somos buenos compadre, somos competentes, luego haremos una acrilada con acrílico de termocurado, más tarde me dedicaré a hacer una cocción, luego lo dejaremos enfriar, luego lo desenmuflaré con cuidado… perdón compadre es que necesito un trago. Va y se toma otro trago. Como le decía compadre, los dientes son la carta de presentación de una persona, veo cómo sonríes y te diré quién eres, ahí ves tú a Caty, el weón tenía una novia sueca que conoció por Chat, vino la sueca y se enamoró de todos sus amigos. ¿Sabes por qué compadre? Por los dientes compadre, Caty tenía sus dientes a la miseria, por eso el weón no ponía la cámara en el Chat compadre, cuando vino la sueca se encontró con tamaña sorpresita. ¿no cierto Caty? Caty asentía junto a Magnolia. La sueca andaba de la mano con los amigos de Caty. Entraba abrazada a los supermercados con los amigos de Caty. Salía a bailar con los amigos de Caty, y sabe por qué compadre, por la mierda de dientes podridos que tenía Caty. Veo a Caty que besa con todos sus dientes a Magnolia. Luego me explica que el último paso será el pulimento y brillado de la prótesis. Cuando vuelva su novia venezolana no lo reconocerá compadre. Se enamorará perdidamente de usted, tendrán gemelos venezolanitos y luego se irán a vivir a Caracas compadre o dónde sea compadre, y serán felices compadre. Aquella noche brindamos entre dientes. Al último me costaba arrimarme al consultorio debido a los tragos que tomábamos. Cada tanto, veía entrar a Dani y Caty al baño, con Magnolia. En algunos momentos, Dani me despertaba para atenderme. No recuerdo exactamente cómo llegué a casa. Como todos los domingos despierto con mi hijo en cama. Giro mi cuerpo y lo abrazo. Pega un grito. Corro al espejo del baño. Me encuentro sin dientes.
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¿Usted conoce a Jorge Curinao? |
Jorge Curinao dice:
Ya nadie quiere conversar. Facebook está matando a las personas.
Quisiera escribir poemas con la intensidad de las hojas que sueñan ser árbol.
Leo mis libros y me deprimo.
Algún día me gustaría leer en una clínica para depresivos. Ya tengo los poemas. Ya están los depresivos. Sólo me falta la clínica.
A veces el mejor remedio es ser frívolo. La verdad pasó de moda.
Tengo el orgullo de decir que soy el poeta más feo de la Patagonia. No es poca cosa.
El sol nos humilla.
La muerte existe por las moscas.
Blog de Jorge Curinao
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Le digo que bien |
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Chi-chi-chi Le-le-le... ¡Viva Chile! |
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Tributo del "Negro" Piñera a Gustavo Cerati |
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No existe un lugar apacible |
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Reivindicación de la impotencia |
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El Club de los Amores Muertos |
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Bat For Lashes - What's a Girl to Do.
Ilustración de Javier Molinero.
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Ahora se llamaba Jennifer |
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El Imperialismo Yanki |
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Alturas de Macchu Picchu |
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Ni tan alto ni tan tonto ni tan nada |
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Primer Concurso Literario Latinoamericano Simón Bolívar |
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Escribiré sobre tu tumba |
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Acaricié a la novia de mi mejor amigo |
Ilustración de Javier Molinero.
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Las mujeres son todas estúpidamente sentimentales |
Te voy a escribir un poema le digo,
sonríe bosteza y acerca su culo al calentador.
Me pregunta de qué tratará el poema,
le digo que tratará de una mujer que sonríe, bosteza
y acerca su culo al calentador,
dice que nadie puede escribir un poema
sobre una mujer que sonríe, bosteza
y acerca su culo al calentador,
¿qué dónde está la poesía?
Me pregunta entonces qué pasa
si ella se larga un pedo, si yo también
podría escribir un poema sobre una mujer que
sonríe, bosteza, acerca su culo al calentador y se larga un pedo.
Le digo que ya no estoy tan seguro de aquello,
pero que vamos… lo intentaría.
Entonces va y se larga un pedo,
le digo que yo jamás podría escribir un poema
sobre una mujer que sonríe, bosteza,
acerca su culo al calentador y se larga un pedo
Me pregunta si literalmente me cagó el poema,
le digo que sí, que es así, que ya no voy a escribir el poema,
se pone a llorar, inunda mi cuarto con su llanto.
Las mujeres son todas estúpidamente sentimentales.
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Eminem: Stan |

Coro por Dido (2x):
Mis lágrimas se están congelando
Y me pregunto por qué yo
Y me pregunto por qué yo....
La lluvia nubla mi ventana...
Y no puedo verlo todo,
E incluso si pudiera todo estaría gris,
Pero tu foto en mi pared me recuerda que no está tan mal,
No está tan mal...
Eminem como Stan:
Coro (1x)
Eminem como Stan:
Coro (1x)
Eminem como Stan:
Querido SR. "Soy demasiado bueno para llamar o escribirle a mis admiradores" este será el ultimo paquete que yo le mande a tu culo, han pasado seis meses y aún no hay respuesta, no la merezco. Sé que te llegaron mis ultimas 2 cartas, escribí perfectamente las direcciones, así que este es mi casete, te lo estoy mandando, espero que lo escuches, estoy en mi coche en este momento, voy a 90 millas en la carretera, hey Slim, bebí un quinto de Vodka, ¿me retas a manejar? Conoces la canción de Phil Collins "In The Air Of The Night" en donde un tipo pudo salvar a otro de ahogarse, pero no lo hizo, entonces Phil lo ve todo y lo encuentra en el show. es algo parecido a esto, tu pudiste salvarme de ahogarme, ahora es demasiado tarde, tomé como 1000 antidepresivos y estoy adormecido, todo lo que quería era una piojosa carta o una llamada, espero que sepas que quité todas tus fotografías de mi pared, te amo Slim, pudimos estar juntos, piénsalo tu lo arruinaste, espero que no puedas dormir y lo sueñes, y cuando lo sueñes espero que no puedas dormir y grites por ello, espero que tu conciencia te coma y que no puedas respirar sin mí, fíjate Slim (Se escucha un grito de mujer), cállate puta estoy tratando de hablar, hey Slim esa es mi novia gritando en el portamaletas, pero yo no corté su garganta, yo solo la amarré, ves no soy como tú, por que si ella se sofoca sufrirá más, entonces ella morirá también, bueno me tengo que ir, casi llego al puente, oh no mierda lo olvidaba como se supone que mandaré esto? (la llanta del coche patina) (¡CRASH!) (un breve silencio) (un estruendoso ¡SPLASH!)
Coro (1x)
Eminem:
Querido Stan, he querido escribirte antes, pero simplemente he estado ocupado, dices que tu novia esta embarazada también, ¿desde cuándo? Escucha, realmente me halaga que pienses en llamar a tu hija de esa manera, y aquí está un autógrafo para tu hermano, siento no haberte visto después del espectáculo, debo haberte perdido, no creas que lo hice con intención de molestarte. Pero que es esta mierda de que quieres cortarte tus muñecas también. Yo dije eso payaseando, vamos, ¿tan cagado estas?. Creo que tienes algunos asuntos que requieren de asesoría para que ayude a tu culo de rebotar contra las paredes cuando estás deprimido. ¿Y qué es esta mierda de estar juntos? ese tipo de cosas me hará no querer que nos conozcamos el uno al otro. Realmente creo que tú y tu novia se necesitan el uno al otro, sólo necesitas tratarla mejor. Espero recibas esta carta y la leas, solo espero que te llegue antes de que te lastimes a ti mismo. Creo que lo harás bien si te relajas un poco, me alegra que yo te inspire, pero Stan ¿por qué estás tan enojado? Trata de entender que yo te quiero como un fan, sólo no quiero que vayas a hacer algo loco, como lo que vi hace unas semanas en las noticias que me hizo enojar, un weon iba borracho y se cayó de un puente, tenía a su novia en el portamaletas y estaba embarazada y en el coche encontraron una cinta que no decía para quién era, vamos piensa un poco, su nombre era...eras tú, Maldita sea!.
Traducción de Fabián Borquez
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Stolichnaya |
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La muerte es hermosa y japonesa |
I
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Soñé con un campo cubierto de amapolas |
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Anxos Sumai: Tacto |
H
Era un tiempo hermoso, húmedo y placentero, en el que empezaban a asomar los pequeños pechos recientes y nos intimidaban los pelos furiosos que les nacían a las mujeres adultas en las axilas. Queríamos crecer e íbamos aprendiendo despacito, sobre todo con los pasos breves y tímidos que dábamos con las yemas de los dedos sobre la piel de nuestros compañeros de juego.
Debería recordar de aquel tiempo la humedad gozosa y el placer de un dedo tocando el mío, el contacto eléctrico de las rodillas desnudas de un niño con mis rodillas también desnudas. Pero no recuerdo eso, sino la aridez del polvo y las quemaduras de la legía, que me secaron cualquier fluido que pudiese nacer de mi cuerpo.
Todavía hoy no puedo tocar a nadie: se me secan incluso los ojos, me convierto en cartón. Veo las cosas, las personas que puedo tocar como si fuesen blandas, suaves, de mantequilla o algo semejante, derrochando líquidos, pero sé que si las toco yo misma me quedaré sin agua en el cuerpo y entonces me dolerá incluso mirar. Todo será una repulsión continua, si toco. Tampoco soporto que me toquen: me convierto en una uva pasa, en un trozo de pan reseco y deshidratado. Aparto las manos de los demás porque las manos de los demás también me convertirán en cartón. Absorberán toda el agua de mi cuerpo, me dejarán muerta y quemada como las ánimas que nos mostraba el cura cuando no éramos dóciles, buenas y obedientes.
El cura no era un hombre como los que yo conocía. Se afeitaba todos los días y tenía la piel de la cara y de las manos suaves como las de un niño. Su boca era una especie de herida obscena abierta en la cara a base de pensamientos lascivos. Yo acababa de estrenar un vestido amarillo que mi madre me había cosido para el verano. El cura se me acercó y me dijo que estaba muy guapa, que parecía ya una chica. Se colocó detrás de mí y recuerdo sus manos aplastándome los pechos, sus manos subiendo y bajando. Arriba y abajo. Despacito. Pegaba su boca a mi oreja y me decía "que bonito vestido llevas hoy", pero más lento, como si estuviese haciendo un trabajo que requería un esfuerzo tan grande como cuando Dios creó el mundo.
Me lamía el pescuezo, metía sus manos -siempre despacito- por el escote del bonito vestido y se detenía, se detenía, se detenía sobre mis pechos pequeños que ni siquiera eran conscientes de que estaban allí. Y entonces, cuando llegó al bulto tierno de mis pezones recientes, los apretó y restregó su cuerpo contra mi espalda. Después me sentó en un banco, levantó la sotana y bajó la pretina del pantalón. Me tomó de la mano y la puso sobre su pene inflamado que semejaba carne cruda. Y yo sentía tanto asco y tanto miedo que decidí convertirme en polvo. En el polvo que barría cada sábado del suelo de la iglesia. En el polvo que dejaban los zapatos de la gente que debería cuidarnos. En el polvo que las polillas arrancaban a los viejos vestidos con los que se engalanaba el cura para ofrendar a su dios.
Aquel día me regaló una gran cesta de cerezas y me hizo prometer que no se lo dijese a nadie. Que si lo decía, iría al infierno, a arder como aquellos cuerpos en combustión. Y no dije nada. porque entonces yo ya era madera y cartón. Como los santos que llenábamos de flores los sábados por la tarde.
Textos en español de Os sentidos da perigosa normalidade. Traducción del gallego de Dorotea V. Wilder.
Fotografía de Alberte Peiteavel
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Carta del suicida que se niega a morir |
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Yo soy Madame Bobary |
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