Una cuestión de economía

Una cuestión de economía

Me dijo que se llamaba Alondra. La conocí en el bar de Bruno. Que era de Madrid y tenía 25 años. Que éste era su primer viaje a la Patagonia. Al segundo trago me contó que era tímida, que tenía crisis de pánico, que tenía la columna un poco desviada y que le encantaban las películas de los hermanos Cohen. Al tercer trago se reía desaforadamente, iba una y otra vez al baño, hablaba fuerte y puso sus pies sobre la mesa. En el cuarto trago me dijo que era ninfómana, me preguntó si yo tenía algunos amigos para presentarle, y qué tal era yo para la cama. En el quinto trago, pagué y me fui. Al día siguiente la encontré en el bar de Jorge. Me acerqué a su mesa y la saludé. Rápidamente me di cuenta que no me recordaba. Me dijo que era de Madrid y tenía 25 años. Que éste era su primer viaje a la Patagonia. Al segundo trago pagué y me fui.

14 comentarios:

A Ellroy no lo conocía...
Pibe... Deduzco que Puerto Natales es un puteadero del carajo. Tengo entendido que en la parte extrema sureña argentina (petróleo) también. Claro questo lo tenía asumido como cosa antigua.
El Chileno cuando cumplió 21 años decidió ir a trabajar de obrero petrolero a Río Gallegos (creo, por ahi era otro lugar) se despidió de la Mona y de mí para siempre. Lo despedimos en Retiro y lloramos hasta nunca.
A los quince días del adíos, lo reencontré, bien peinadito, tomando vino en el bar de la calle Chile y Perú.
"¿Volviste?"
"Sí. No me gustó".
Después, murió aquí.

Un amigo me dijo que los buenos post de la inmaculada, son los comentarios de Yoel. Nada más que agregar.

Anónimo dijo...
17:11
 

Yo podría ser Alondra. Sólo que no soy de Madrid y eso es una diferencia determinante. Soy gallega, vivo entre agua y granito puro. Yo podría haber hecho algo así: beber cinco copas y morirme simplemente sólo para asumir la maravilla que para vosotros es cotidiana y para nosotros es una maldita excepción. Y por eso, olvidarlo al día siguiente. Vivimos como vivimos, y a veces el pisco sour nos hace llorar. O nos hace querer follar. Parece que vosotros –que nos odiais tanto a los turistas- no teneis ni puta idea de lo que sentimos. Esa exclusión, sólo por ser de fuera, me duele. Nos duele. Vivís ahí y no sabeis como nos afecta a nosotros vuestra tierra. Podeis reiros. Teneis tantas razones para reíros, tantos libros de tantas personas que escribieron sobre vuestra tierra, que no tenéis ni puta idea de cuanto nos conmociona. No es por disculpar a Alondra, ni a todas las personas que llegamos y nos quedamos paralizadas de miedo ante el maldito paisaje y la puta vida que queremos y no podemos tener: es porque quiero que veais que nos duele la belleza que a vosotros parece no afectaros. O, si os afecta, parece que nos odiais a los visitantes por la conmoción que nos produce.
Es vuestra tierra, es vuestra vida. Nosotros estamos de paso, pero puede que sintamos algo doloroso, una especie de felicidad que duele. ¿Y como podeis impedir esa manera extraña en la descubrimos que amar el paisaje duele tanto, y es tan hermoso, como amar a una persona en concreto?
Gracias, tío, por lo que escribes. Estuve ahí, lo confieso aunque me odieis por ello. Regresó mi cuerpo pero no mi cabeza. Y no me podeis impedir que me ocurra semejante amor. No, no podeis.

Fernando De Gregorio dijo...
17:54
 

GENIAL COMO LAS FÁBULAS DE STEVENSON.
¿Cuándo, por Pedro de Valdivia, me va a escribir, Mister Hugo?

Bienvenida Hija de Galiza. Comparto tu comentario absolutamente. Un gran abrazo.

Dr. De Gregorio, le mandé un correo la semana pasada. Le pedía cuatro poemas y fotos de la naifa. Un abrazo.

Cuando mi mujer estaba por salir a correr (ejercicio físico)le aclaré sobre una discusión que ella tuvo, ayer, con compañeras pedagógicas: "¿Sabés que pasa con ese asunto de darle prioridad a la expresión artística en la escuela, que el arte es una compulsión ante una realidad obscena... Por eso la belleza o la no belleza. Darle prioridad a eso en la enseñanza, es energúmeno".
Mi esposa me sonrió con compasión y salió a correr. Entonces yo también me apresuré y subí a casa a hacerme una puñeta.

Fernando De Gregorio dijo...
12:39
 

Mil disculpas. No recibí ese correo. ¿Me lo podría reenviar, Please?
Curioso: la palabra clave de hoy para su genial página exitosa es SUBJACK.
Es verdad: soy menor que Yoel, quien atestigua los mejores comentarios de Inmaculada.
Esto de James Ellroy es fuertísimo: me duele casa frase.
Desconozco si es ficticio o verdadero como el desconcierto que me produjo la Condesa de Pradera y Gómez al decirme que el Nobel Joseph Brodsky no había muerto en el ´96 lo que me dijo el dueño de la página genial, Walter Cassara, de www.huesosdejibia.blogspot.com, sino que aun vive.

Dr De Gregorio. Joseph Brodsky no ha muerto. Vive en Puerto Natales y es dueño de una carnicería. Trabajó en la película Fingere de Alejandro Ferrer y se embriaga todas las noches junto a unas dominicanas en el bar de Manos Limpias.

jajajajajajajjajajajajajajja!

Valioso post, lo de alondra y aquella otra alondra lastimada por el paisaje, aunque no comparto mucho lo que dices. De todas maneras te invito a visitar otros parajes

un abrazo hugo!

POr lo que es por aquí, la Concha de Pradera y Gómez, sigue sin aparecer.
Sin embargo a veces veo que le suena el celular al doctor y éste responde exaltado "¡Conchesa! ¡Cómo le va conchesa!",
Gregorio se exalta normalmente. No es de extrañar que espontáneamente ruja: "¡Inmaculada decepción!", o "¡Brodsky no ha muerto!", etc.
Si yo le dijera seriamente: "Gregui, te vamos a fusilar". El Dr. pondría su mejor cara de huevo duro a punto de explotar y arrebolaría babosamente su voz engolada para exclamar: "¡Fusilar!"
El doctor De Gregorio es un discípulo ignoto del maestro Calle: cree en todo, antes de confundir y nombrar la Nada.

pd: siguiendo las indicaciones del doctor, comunico la clave de hoy:
PLIBIFU

no se que tienen estos escritos pero realmente son del carajo, tienen un aire bohemio dificil de igualar...

"Prueben mi cocktail de yin, desilusión y bohemia, no hay controles de alcoholemia y está prohibido prohibir."

Saludos Afectuoso Hugo.

Quiero aclararte que mi vida sexual es más bien digna de lástima que de realización.
El amor se me quedó en el tintero, como al Chileno.
Sin embargo conocí algunas ninfómanas y no pude con ellas, la mayoría me mandaron a la mierda al poco de relación. La cartagenera, aquella negra inolvidable en San Andrés (yo con una necesidad juvenil de mojar la chaucha impresionante), en tres días me convirtió en un chicle. No paraba de coger durante las 24 horas y cuando se dió cuenta que le huía, me dijo despectivamente: "Somos de mundos muy distintos". Era hermosa y tenía un restaurante en la isla.
Otra ninfómana memorable fue aquí en Buenos Aires, en el café La Paz durante el proceso militar. Mis amigos la despreciaban y yo la traje a casa. No bien la pija le tocaba la concha, gritaba como loca en medio del silencio de la noche. Toda la cuadra oía sus alaridos (mis padres dormían en la planta alta). Fue la única vez que estampé trompadas en la cara de una mujer, y no se callaba, le gustaba. Para terminar el polvo tuve que callarla con una estrangulación contenida.
Al día siguiente me dijo: "En vos impera más Tanatos que Eros", me afanó un bagallo de comics underground y nunca más la supe.
Supongo que cada ninfómana es un universo diferente a otra ninfómana...
Yo que sé...

PD: Ahora que toqué el tema, recordé otras ninfómanas en mi vida, mujeres con las que compartí situaciones operísticas, muy fugaces. Incluso la que me inició sexualmente de noche en la calle y me contagió una gonorrea.