Esos perfectos desconocidos

Esos perfectos desconocidos


V

ueltas y vueltas alrededor de la noria. Y no hay nada en ninguna parte. En ninguna parte hay nada. Nadie escucha. Todos hablan. Todos quieren contar su historia. Puentes cortados. Señales que indican peligro. Sólo se trata de escuchar y no hay nadie. No hay nadie en ninguna parte. Mudos sobrevivientes de la nada. Te vas a la cama y acaricias a una mujer que está a punto de quedar dormida. Una vaca sería más receptiva. Te vas a la cama y acaricias a un hombre que está a punto de quedarse dormido. Un bisonte sería más receptivo. Al día siguiente irás al trabajo. Allí no hay nadie. Por el camino un desierto de almas desoladas. Miradas huecas que preanuncian desolación. Muertos vivientes que saludan cual mimos. Y ya pronto el día se acaba. Nos volveremos a ver seguramente. Con el corazón destrozado. Girando nuevamente alrededor de la noria. Las chances de ser felices es nula. Si comprendemos esto comprenderemos el resto. Por mientras, brindo por ti y por mí. Todo el resto es un silencio plano e inabarcable. Es lo que quería decirte. Mañana caerá la nieve y seremos felices. La felicidad dura sólo mientras cae la nieve. Nos iremos a la cama y seremos esos perfectos desconocidos. Una vaca y un bisonte.



2 comentarios:

Zola, creo que en Germinal, cuenta el polvo de una baca y un toro percibido y llevado a la literatura por dos adolescentes que asisten al acto ancestral.

Silencios planos e inabarcables,
contextos de otros silenciosos, planos e inabarcables.