Un día por Punta Arenas pasó un fantasma veloz

Un día por Punta Arenas pasó un fantasma veloz



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iki Kuscevic es un poeta que se afana en pasar casi desapercibido. Estando en el Hotel Montecarlo, en Punta Arenas, golpean mi puerta, era la encargada del hotel, dice que acaba de llegar un señor y me deja su libro. Veo que era un libro de Niki, salgo disparado a la calle, corro por la Avenida Colón y no lo veo. Desaparece. Así de discreto. Casi como un fantasma. Seguro que debe tener enemigos. Aquello se da en los aedas que lanzan endechas a la amada de turno. A los que escriben dulces poemas dominicales. A los que trafican con sonetos inconclusos. Sin ruido, prensa ni auspicio mediático, debe ser uno de los poetas actuales más importantes de Magallanes. Y él allí, sin hacerse notar. Desapercibido como un fantasma veloz. Nadie sabe muy bien qué es vivir poéticamente. Y si aquello sirve de algo. Pero si pienso en un poeta, pienso en Niki Kuscevic. No soy su mejor amigo. No me debe nada. No le debo nada. Porque es así y no hay vuelta. Escribo desde la admiración que siento por su poesía, por su obra. Un día nos citamos para tomar un café. Le pregunté si podía llorar. No dijo nada. No dijo nada e inmediatamente comprendí, que siendo más joven que yo, podía ser mi padre, lloré. Me dejó llorar, luego me preguntó por mi próximo proyecto. Solamente él podía saber, que mi próximo proyecto sería llorar. Volví a llorar. Admiración y respeto, es lo que siento por Niki Kuscevic. Seguramente mañana, el próximo año, la década que viene, pensaré lo mismo. Larga vida a Niki Kuscevic. El poeta extraordinario y veloz, que desaparece como un fantasma entre la bruma de una ciudad que se llama Punta Arenas. Niki Kuscevic, que toda la tierra en donde pises te sea bendita. Que el huracán y el temblor te protejan. Que los dioses altivos te sean benignos. Que en definitiva, los vientos del sur, te sean favorables. Nada más eso quería decirte. Y gracias. Gracias por no interrumpir mi llanto aquella vez en el viejo bar. Y gracias también por preguntarme por mi nuevo proyecto. Ya lo sabías, mi nuevo proyecto sería llorar. Un día por Punta Arenas pasó un fantasma veloz. Niki Kuscevic.


5 comentarios:

Hay un fantasma en común ahí.

Doris Sandoval dijo...
07:08
 

Pucha Hugo, nunca me doy el tiempo para agradecer los textos! hoy que ando madrugadora, me encuentro con "...pasó un fantasma veloz"... y me sentí más hermana que nunca de toda vuestra poesía!...y ni hablar de la mirada de tu amigo poeta...Un abrazo.

Anónimo dijo...
15:27
 

Niki se ve triste. pero quizás no lo está. Quizás soy yo la que ve todo triste. Te mando un abrazo Niki, un abrazo para Hugo


la Muñoz.

Alejandra dijo...
18:37
 

gracias niki, por convertir en versos a elis regina, a robert fripp y al lago nordenskjöld. Que bueno que dejaste que hugo llorase, eso es más grande que el más grande de los poemas. debe inquietar mucho saberse un fantasma fugaz, pero tan poderoso, en la vida de otros.
besos.

n. dijo...
19:30
 

Hugo muchas gracias, sobre todo por distinguirme con tu amistad, me inclino ante tu humanidad.
Me dejas un nudo añoso en el ánimo. Muchas gracias eufo, doris, marcela y alejandra, besitos a todas y todos.

n.