Escribir

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Joy Division.
Siempre pasadita la medianoche. Cigarrillos y vino tinto. Música de Carlos Ann, Joy Division, The Cramps, Patti Smith, Lynard Skinner, Enrique Bunbury y Lydia Lunch. Abro el Word. Sé que ésta noche voy a escribir pero no sé qué voy a escribir. Si espero que lleguen las musas, será en vano, sé fehacientemente que no vendrán. En estos momentos deben andar de farra con Paulo Coelho o algún patán por el estilo.

Entonces recuerdo una noticia que vi en la tv y que me impactó. Es sobre la muerte de un chico muerto por la policía inglesa. Un chico, Jean Charles de Menezes, de 27 años, que fue abatido por portación de cara en la estación de metro de Stockwell, en Londres, el viernes 22 de julio de 2005, al ser confundido presuntamente con Husein Osman, un terrorista islamista. Este chico fue abatido por ocho balazos.

Entonces voy a escribir sobre él. Ahora sé que voy a escribir sobre él. Lo que no sé es cómo comenzar. Han pasado diez minutos y aún no comienzo a escribir.
Recuerdo entonces que una vez leí una crónica de Joaquín Edwards Bello sobre la llegada del Buque Escuela Esmeralda de la armada chilena a Londres. Y cómo los rubiecitos boys ingleses confunden a los bellos marineros chilenos con chinos.

Comienzo contando aquella historia. Entonces escribo... "Contaba Joaquín Edwards Bello en una de sus crónicas, que una vez el Buque Escuela de la marina chilena recaló en Inglaterra". Hasta aquí llevo dos vasos de vino y cinco cigarrillos. Verdaderamente esta cosa de escribir se ha vuelto un trabajo mal remunerado e insalubre. Y es probable que nadie lea el artículo, pero no me importa. Sé que debo escribir sobre eso, sobre la injusticia de una muerte injusta. Sé que debo hacerlo.

Debo unir aquello que escribió Edwards Bello con la mala muerte de Jean Charles de Menezes, debo hacerlo, debo tratar que la gente entienda que para la rubia Albión, todos somos chinos, todos somos terroristas, todos somos dignos de ser acribillados. Al final pienso en qué titulo le voy a poner. Me decido por: 8 balazos. Desde el inicio han pasado dos horas, un paquete de cigarrillos y seis copas de vino; he terminado el artículo. Me parece bueno. Lo publico. Y pienso que es probable que nadie lo lea, es posible, pero no me importa. Dije lo que tenía que decir. Escribí lo que tenía que escribir. Apago el computador. Mañana será otro día en Puerto Natales.


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3 comentarios:

Leído, tu esfuerzo no ha sido infructuoso.

Lo he leído escuchando a Norah Jones, sin vino ni cigarrillos, en el trabajo está prohíbido hacerlo.

Un saludo desde España.

C.A. Makkkafu.

Elena dijo...
09:15
 

La verdad es que no hemos mejorado nada desde aquel dia de los 8 balazos...

Coincido con el vino tinto, Joy Division, The Cramps, Patti Smith, y Coelho (que linda la palabra patán, en España está casi en desuso)

Saludos desde Praga

Anónimo dijo...
00:46
 

Realmente la flema británica es digna de 80000000000 trillones de balazos.
Me gusta todavía "el río" de Miguel Ríos,musicalizada por Waldo de los ríos.Me "timidizo" ante tanto nombre raro...y tan anglasajón.Además
me río y no lloro cuando me entero de acciones de tipos que nacieron en el país de Wilde y de otros tantos que al parecer yacen en el olvido,o tras el "tupido velo"
Saludos.