Total son todos chicos de mi misma edad

Total son todos chicos de mi misma edad


Nada más abrir el almacén ingresa Jessica (20), me dice que el sábado asistió a una despedida de soltera, de Solange(21). Que una vez más la había pasado formidable. Una amiga de Solange, Clara (23) había contratado el servicio de 3 vedetos de la vecina ciudad de Punta Arenas. Vedetos francamente deliciosos me dice Jessica. Tres chicos maravillos super bien dotados, agrega. Se trataba de Sergio (22) Manuel (26) y Roberto (21). La más osada de todas fue Jessica. Se subió arriba de las mesas, se arrimó al palco, fue alzada en andas por los vedetos y aterrizó sobre una alfombra. Pero todas las chicas estaban enardecidas. Todas tomaban, se contorsionaban y gritaban. Y la función como siempre ocurre terminó. Pero no para Jessica, que se encaminó a los camarines de los vedetos y se entregó en bandeja dorada. Dorada era su ropa interior que quedó colgada en un perchero, lo mismo que en determinado momento su delgada anatomía. Luego partió a Los Canallas del 43 a cantar karaoke. Allí conoció a un gringo con nombre de actor de cine, Byron Smith (24). Según Jessica el gringo más lindo del mundo. Cantaron, bailaron y se fueron al baño a hacer el amor.
Le pregunto si había usado preservativos y me contesta que no. Me dice: "Total son todos chicos de mi misma edad".

3 comentarios:

yoel dijo...
08:33
 

La contrareforma sídica vuelve a la expresión natural que degusta la mercadería con la mercadería. En los tiempos de Calvino, cuando se dió la fiebre del encule, no era para controlar el aumento poblacional, obedecía a una cuestión procesional.
Hoy día la juventud cuando folla, muestra un retorno al calvinismo más severo: por un lado se enerva el garofolio del dogma irreductible y por otro lado, se ostenta el culo y el coño como un solo corazón: la cacerola universal.

robin dijo...
10:38
 

Me hace recordar los comentarios de Mantegazza cuando a fines del siglo XIX incursionó por la Tierra del Fuego y se escandalizó por "la abrumadora difusión del onanismo anal entre los indios onas".
Y es el mismo Mantegazza, esa bella bestia cruda del empirismo, que recomienda a la juventud:"Mucho mejor es obtener una enfermedad venerea que practicar el maldito vicio solitario".
Imagino a este italiano golpeando su verga con un martillo y controlando las alteraciones (variaciones) de su temperatura corporal con un termómetro en el culo. Por lo menos eso hizo con gallinas y mozos de alquiler. Creo que en su tratado sobre el dolor humano puso estadísticas extensas y bastante aburridas en sí, pues luego del martillazo la temperatura sufría mínimas alteraciones o ninguna.

Excelente blog! caí por casualidad, como siempre ocurre cuando conocemos cosas buenas, y ya no pude dejar de leerlo. Hay tanto para leer y tan corta es la vida? Qué se hace en esos casos? Me tomo el atrevido atrevimiento de ponerte entre mis links. Saludos.