Carta del suicida que se niega a morir

Carta del suicida que se niega a morir


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e me da escribir. Y no lo digo por petulancia ni por ningún rollo con una posible autoestima. Es que en verdad no sé hacer muchas más cosas. No puedo reparar una silla coja, arreglar un desperfecto eléctrico o una bicicleta. Escribir es lo que me resulta más cómodo. Pero tampoco es fácil. Lucho constantemente con las palabras, con los verbos y los adverbios. No sé si poner puntos suspensivos, ni comas o punto aparte. Pero un día escribiendo me olvidé de ti. Recuerdo perfectamente el día en que te fugaste con mi hermano. El día que me abandonaste. Con el chico perfecto de mi hermano. El podía arreglar cualquier embrollo, una silla coja, un desperfecto eléctrico o una bicicleta. Fue el día que me dejaste en que comencé a escribir. Recuerdo que fue una misiva espantosa. No soportaba tanto dolor. Me mataba y quería hacerte sufrir. Y escribí aquella larga carta. Carta llena de rencor y desdicha. La llamé Carta del suicida que se niega a morir. La leí varias veces. Otras tantas la corregí. Muchas veces. Al final, me enamoré de lo que te había escrito. Deseché la idea de matarme y comencé a escribir. No me maté porque en definitiva, me gustó la carta que te escribí, la carta que corregí, la carta de mi despedida. Espero que en algún lugar en donde estés, mi hermano siga arreglando los desperfectos que la vida le demande. Yo mientras tanto sigo escribiendo, es algo que se me da, escribir. Chau alma de metal con cuerpo de maniquí.


4 comentarios:

Jodo dice, entre hacer y no hacer es mejor hacer.

Además tenís adeptos que se bancan la verificación de caracteres.

Hola Eufo, la verificación de caracteres es para todos, también para mí. Pero siempre cuesta más escribir un Post que la puta verificación de caracteres. Un abrazo grande grande.

:D

Yo, lo único que leo de internet, es Inmaculada. También una vez leí el blog patagónico y me gusto.
Pero a Inmaculada entro naturalmente y festejo cuando son textos de Hugo, sin menospreciar los autores que selecciona.
O sea... A veces abro el Hugo como si no fuera a leerlo... y lo leo desde que empieza hasta que termina.
Te aclaro questas lecturas no las hago por amistad, aunque la amistad sea el carozo.
Un abrazo