Las mujeres son todas estúpidamente sentimentales

Las mujeres son todas estúpidamente sentimentales

Te voy a escribir un poema le digo,
sonríe bosteza y acerca su culo al calentador.
Me pregunta de qué tratará el poema,
le digo que tratará de una mujer que sonríe, bosteza
y acerca su culo al calentador,
dice que nadie puede escribir un poema
sobre una mujer que sonríe, bosteza
y acerca su culo al calentador,
¿qué dónde está la poesía?
Me pregunta entonces qué pasa
si ella se larga un pedo, si yo también
podría escribir un poema sobre una mujer que
sonríe, bosteza, acerca su culo al calentador y se larga un pedo.
Le digo que ya no estoy tan seguro de aquello,
pero que vamos… lo intentaría.
Entonces va y se larga un pedo,
le digo que yo jamás podría escribir un poema
sobre una mujer que sonríe, bosteza,
acerca su culo al calentador y se larga un pedo
Me pregunta si literalmente me cagó el poema,
le digo que sí, que es así, que ya no voy a escribir el poema,
se pone a llorar, inunda mi cuarto con su llanto.
Las mujeres son todas estúpidamente sentimentales.

6 comentarios:

Si la musa del poema suelta el pedo al borde de la estufa y el pedo igniciona. Hay estallido, hay un espléndido fogonazo azul que ilumina y deslumbra.
Entonces el poeta descarga los suyos y los amantes dejan la melancolía y sus lágrimas de lado y festejan el retumbe y la luz.

E. Aragón dijo...
22:04
 

El encendido de los pedos es el mecanismo más antiguo de ofrendar y agasajar al verdadero Dios.

Poesía y sexismo, mal. Confesional y visceral, bien. Finalmente el sentimentalismo surge porque el amor es pop.

No voy a explicar lo que escribí, pero yo que pensaba que había dejado de ser feminista y resulta que lo sigo siendo. Es como aquel cuento de Marcelo Fox, que siendo comunista y viendo que sus camaradas estaban defeccionando, los comienza a perseguir. A torturar. A eliminar. Sólo para que reaccionen y vuelvan por sus viejas banderas de lucha. Hasta que los elimina a todos.

Anónimo dijo...
01:39
 

Sacas un poema en donde no ha poesía loco, muy bueno.

desperdicio de sentimentalismos; los dos son patéticos..