El Alcalde Yo y la Caca

El Alcalde Yo y la Caca

Mi hijo llega eufórico. Ha entrevistado al alcalde del pueblo. Se ha tomado una foto con él. Lo presentará en su curso y espera obtener la máxima distinción. Le digo que no es gran cosa lo que ha obtenido. Es sólo el alcalde de un pueblo perdido en la Patagonia. Me dice que es El Alcalde. Que es un personaje importante. Le digo que muy alcalde será pero que no es más que eso. Nada más que un alcalde. Me dice que desarrolla una tarea más importante que la mía que soy almacenero. Le digo que busque en Google y ponga el nombre del alcalde y el mío y que vea quién aparece más veces. Lo hace. Comprueba azorado que el alcalde aparece 24.000 veces y yo 196.000. Está bien; me dice, "ahora voy a poner la palabra caca y ver cuántas veces aparece". Lo hace. Gana la caca con 9.040.000. Le doy un beso y salimos a comer una pizza.

5 comentarios:

robin dijo...
13:17
 

El sábado pasado el librero Tiranosaurius me invitó a su cumpleaños. Otro invitado era un locutor especializado en folklore tradicionalista que acaparó la atención de la reunión hablando del abundaje de payadores históricos y muy orondo dijo: "Por ejemplo, yo tengo una grabación que duró trece días que estuvieron payando Gabino Ezeiza y ......... (no recuerdo el nombre del otro payador)". Ante lo monumental del cómputo, los asistentes quedamos sin saber qué decir y yo menos qué menos porque la sarta folklórica nunca fue de mi predilección. Habló el Tiranosaurius: "Habría que ver que sucede si, por ejemplo, se juntan todos los discursos de Fidel Castro, desde el primero hasta el último y se pasan en maratón consecutivamente durante los días que fueren necesarios... Habría que ver qué audiencia sería la que se mantiene entonces, al pie de la radio. ¿No?"
Luego de un silencio de huevos duros penduleando, el tradicionalista dijo: "Una cosa no tiene que ver con la otra".

yoel dijo...
18:15
 

Cuando durante los días del "proceso militar", me tuvieron detenido en el departamento de Toxicomanía, una madrugada me interrogó el comisario en su despacho. Sobre su escritorio había un carpetón membretado con mi nombre y apellido. Era increíblemente grueso y lleno de papeles que hablaban de mí. Se trataba de un curriculum desbordante. Pese al terror que dominaba mi presencia, sentí una curiosidad compulsiva por hojear mi prontuario. ¿Cuántos secretos estarían guardados allí? ¿Cuántos recuerdos? ¿Cuántos olvidos? Y todo bajo esa visión policial tan baudeleriana.
Por supuesto, el comisario no me dió el mínimo acceso a los papeles. En aquella oportunidad la entrevista terminó con un "¡Llévense esta mierda de aquí!" y hasta el día de hoy no tuve acceso a mi registro de veracidades, que supongo debe haber llegado a varios carpetones.

robin dijo...
18:47
 

Lo que el niño hace, ir a la mierda, es sabiduría atávica. La Mierda es principio y final. Todo sorete equivale a un alma, un espíritu, un ectoplasma, etc. por eso se dice "escatológico". La mierda es lo más importance en cualquier sistema vital, e Internet lo reconoce y compendia compendia. ¡Gracias Inmaculada! ¡Cuanta sabiduría en pocas palabras!

Inmaculada: su post es de los más divertidos y esclarecedores que he leído en mucho tiempo. Aunque a usted no le importe una caca, yo debía decírselo.
A yoel, que anda por allí arriba, que no se preocupe por el tamaño del prontuario argentino. Suelen ser muy minuciosos. A mí, antes de exiliarme, también me mostraron el mío. Querían saber por qué y a qué me iba (venía) a Europa. Lo tenían dividido en dos enormes y rebosantes carpetones. Y soy un tipo buenísimo, puedo asegurarlo.

Esta Inmaculada, como la otra, brilla por la limpieza de sus contenidos...a la que le estoy infinitamente agradecida...
Al Yoel..le digo, que no se preocupe por descular el oscurisimo papelerio , que sospecho,habra quedado a la deriva de la bibliotequita de madera y la vida, en esa deprimente dependencia policial..
Yoel, usted no pudo entrar al registro de veracidades o de "voracidades..."
Atte