El día que mi abuelo se fue a suicidar

El día que mi abuelo se fue a suicidar

Mi abuelo no se lo dijo a nadie y se dirigió al mar. Inauguraría el suicidio en la familia. Dejó una carta en el velador donde explicaba todo. La semana anterior el Dr. Augusto Estmann le había dicho que así es la vida. Que hoy estamos y mañana no estamos. Al llegar al puerto se encontró con Solabarrieta, un vasco que juntos salían a pescar por los canales patagónicos. Conversaron de redes, embarcaciones y tesoros hundidos. Luego llegó el Chilote Cárdenas. Este último los invitó a tomar un trago al bar El Gallo de calle Esmeralda. Estuvieron ahí hasta tarde. Luego, junto al Loco Ruiz, Quemador Agüero y Pantalón Cortito, llegaron al lenocinio de La Lucy. Allí mi abuelo se enfrascó en una pelea con Pata de yegua Vargas. Llegó la policía. Lo llevaron preso. A la mañana siguiente le cobraron una multa y lo soltaron. Llegó a su casa a eso de las nueve de la mañana. Mi abuela se enojó mucho y le tiró un zapato por la cabeza. Murió 43 años después en el Hospital Dr. Augusto Estmann de Puerto Natales. Mucho tiempo antes había muerto el doctor Estmann. Un día antes de su muerte, mi abuelo me dijo, consolándome: "No te aflijas por mí, como decía el doctor Estmann: hoy estamos y mañana no estamos".

13 comentarios:

¡jajajaja! que buena historia.

¿la carta todavía se conserva?

Anónimo dijo...
10:40
 

Qué buena historia, tantos días sin postear, pensé que habías muerto: "hoy estamos y mañana no estamos"
Saludos
Sureando

Anónimo dijo...
17:07
 

Muy bueno.

el mexicano muerto dijo...
20:45
 

Te engañas, no has vivido... No basta que tus ojos

se abran como dos fuentes de piedad, que tus manos

se posen sobre todos los dolores humanos

ni que tus plantas crucen por todos los abrojos.

Te engañas, no has vivido mientras tu paso incierto

surque las lobregueces de tu interior a tientas;

mientras en un impulso de sembrador no sientas

fecundado tu espíritu, florecido tu huerto.

Hay que labrar tu campo, divinizar la vida,

tener con mano firme la lámpara encendida

sobre la eterna sombra, sobre el eterno abismo...

Y callar... mas tan hondo, con tan profunda calma,

que absorto en la infinita soledad de ti mismo,

no escuches sino el vasto silencio de tu alma.

Qué bueno! Enhorabuena por los textos!

no me deja entrar

entro de pedo. hoy por la mañana escribí un texto y me contestó: "Lo sentimos pero no va"

Anónimo dijo...
07:58
 

¿el mexicano muerto será González Martínez?
esta historia me la contó el ingeniero de este blog; Natales es la fantasía más real que conocí.
saludos querido Hugo

Como que este sistema de "comentarios", cuando los textos son largos, te manda a ingresar por el paraíso de las letras gordas y te desaparece en el eter. Indemnización o muerte.

Anónimo dijo...
03:30
 

MI QUERIDO HUGO:
(Midolo), QUE SABOR TAN INCREIBLE ME HAS DEJADO, que sensación de sueños, de charlas inacabadas, de besos permitidos, de halagos sentidos, de abrazos reales pero no tocados.

No lei lo escrito por vos, tengo sueño, pero mañana te leere con detenimiento, deguste por encima... pero saboreare, tus letras

QUE ME ENCANTAS MI QUERIDISIMO
BESOTES Y ABRAZOS HASTA TU ALMA

A VER SI ME DESCUBRES.............

hola, me gustaria que entraras en mi blog. saludos

¿Qué anda pasando?

la iglesias muñoz dijo...
17:19
 

muy bueno...tragicomico, la realidad de estos pequeños lugares.